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La historia regional y local del Guárico - FELIPE HERNÁNDEZ G.

 

La historia regional y local del Guárico 

(Nombres y hombres que la han escrito)

FELIPE HERNÁNDEZ G.

UNESR-Cronista del Municipio Leonardo Infante

 

A propósito del curso de Historia Regional de la maestría en Historia de Venezuela que dicta la Universidad Rómulo Gallegos en Valle de la Pascua, es importante hacer algunas precisiones sobre esta rama de la historia, y destacar que son muchos los cronistas, historiadores e investigadores que en el pasado y en el presente han dado significativos aportes  historiográficos sobre el devenir del Guárico. Historias, investigaciones y testimonios que están recogidos en libros, revistas, periódicos, hojas sueltas, correspondencias, amén de los documentos que reposan en los archivos de los diversos entes públicos y privados, así como en repositorios particulares y familiares. Todos, fuentes de incalculable valor historiográfico. 

En ese orden de ideas, téngase presente, que la Historia Regional es una de las ramas más recientes de la Historia, desarrollada principalmente a partir de la segunda mitad del siglo XX gracias al aporte de la Escuela de Annales, escuela francesa interesada por la renovación de los métodos históricos. Para la Escuela de Annales la Historia Regional constituye una corriente académica renovadora y de avanzada en la investigación histórica.

Tal como lo dice su nombre, la Historia Regional busca estudiar la historia de regiones particulares en vez de analizar a las grandes civilizaciones estudiadas tradicionalmente por la historia común. En este sentido, la Historia Regional emerge como un buen complemento que da especificidad a los grandes procesos históricos.

De acuerdo a sus exponentes más importantes (Lucien Febvre, Marc Bloch, Fernand Braudel y Jacques Le Goff), la Historia Regional se interesa por el análisis de las realidades históricas específicas de las regiones. Es por esto que a lo largo de su desarrollo, ha producido interesantes estudios sobre diferentes comunidades tanto de Europa como de América y otros espacios geográficos.

Si no se escriben las historias regionales es imposible llegar a la integralidad de la historia nacional. Cabe decir que la importancia de la historia regional radica en que pretende siempre ubicar los perfiles socio-económicos, políticos y culturales de las sociedades regionales y locales, a eso que los mexicanos llaman 'matria' y en Venezuela, pequeña patria o terruño. De ahí que haya necesidad de exponer qué sucedió en diferentes períodos de tiempo en un lugar o zona determinada.

De acuerdo con lo expuesto, el devenir histórico del Guárico siempre ha tenido cultores que se han ocupado de escribir sobre su acontecer y reconstruir su acaecer en el contexto regional y local. Reconocidas y meritorias en el pasado o en el presente han sido las obras, escritos, documentos, testimonios, así como la labor reconstructiva realizada por: Adolfo A. Machado, Adolfo Rodríguez, Alberto Hernández, Alejandro Berroeta, Alfonso Espinoza, Andrés Esteban Scott, Ángel Rafael Acosta, Argenis Ranuarez Angarita, Arturo Álvarez D’Armas, Azucena Martínez. / Blas Loreto-Loreto. / Carlos Alfonzo Vaz, Carlos Juvenal Chirinos, Carlos Laya, Carlos López Garcés, Carlos Palacio, Carmen Emperatriz Sierra, Celestino Peraza, César Díaz Ledezma, Concha Rachadell.  / Daniel Scott, Darío Laguna, Degnis Romero. / Edgar Ballén Cáceres, Edgardo Malaspina, Eduardo López Sandoval, Elisa Pineda de Belisario, Enrique Olivo. / Faustino Morales, Felipe Hernández González, Félix Manuel Belisario, Fernando Aular, Fernando Carrasquel, Fernando Rodríguez Mirabal, Francisco Colina, Francisco Monroy Pittaluga, Francisco Javier Peña, Francisco Rodríguez, Franklin Santaella Isaac. / Germán Fleitas Beroes, Germán Fleitas Núñez. / Héctor Zamora. / Irma Marina Mendoza. / Jeroh Juan Montilla, José Antonio De Armas Chitty, José Francisco Martínez, José Francisco Torrealba, José Jesús Loreto-Loreto, José Rafael Viso Rodríguez, José Obswaldo Pérez Ascanio, José Rodríguez Sáez, Juan Suárez Ávila, Julio De Armas Mirabal. / Laura Requena de Pérez, Lisandro Contreras Velásquez, Lorenzo Rubín Zamora, Lorenzo Zaraza, Lucas Guillermo Castillo Lara, Luis Barrios Cruz, Luis José Acosta Rodríguez, Luis Loreto, Luis Pérez Guevara. / Manuel Abrizo, Manuel Álvarez Díaz, Manuel Aquino, Manuel Soto Arbeláez, Marco Aurelio Vila, Mario Torrealba Lossi, Máximo Salazar Carchidio, Miguel Álvarez Díaz; Miguel Funes, Miguel Rojas, Miriam Meza de Borges, Modesto Manuitt-Manuitt, Moisés Rodríguez. / Noel Lugo / Oldman Botello. / Parminio González Arzola, Pedro Calzadilla Álvarez, Pedro Díaz Seijas, Pedro Natalio Arévalo, Porfirio Torres. / Rafael Acosta, Rafael Cabrera Malo, Rafael Chacín Soto, Rafael López Castro, Ricardo Alcalá, Ricardo Montilla, Rogelia Mayo Torrealba. / Sael Ibáñez, Salvador Lara, Simón Contreras Velásquez, Socorro Armas. / Tito Sierra Santamaría. / Ubaldo R. Ruiz. / Víctor Loreto, Víctor Manuel Ovalles Carlomán, Víctor Vera Morales. / Yuni Bautista Rojas, y un largo etcétera.

Aunada a la acción cultural de los investigadores, historiadores, cronistas oficiales y no oficiales de la historia general del Guárico, de sus municipios y parroquias, un importante número de ciudadanos desarrollan actividades en las distintas áreas culturales e históricas de alcance local, regional y nacional. Esta premisa permite asegurar, que la historia nacional, regional y local son historias posibles, pero con la condición de incorporar el problema del espacio-tiempo y el análisis teórico, puesto que ese espacio a definir es a la vez una hipótesis a demostrar y un instrumento analítico.

El desafío historiográfico que se impone es el de abordar una historia regional que, a partir de  una conceptualización teórica adecuada, desmitifique a la Región Histórica, aceptando que para determinados problemas otros enfoques como la microhistoria pueden resultar muy positivos. De igual modo replantearse la historia política significará cuestionar una historia nacional forjada por hombres predestinados o descontextualizada de procesos macros tanto económicos como políticos.


Luis "Chito" Hernández por Luis "Chito" Hernández

 

Luis "Chito" Hernández

Luis "Chito" Hernández

C.I. 4.308.653

Fecha de Nacimiento 05-10-1951

Lugar: Tucupido, estado Guárico

Padres: Amadeo Molfese (Poeta)

Marcelina Hernández (Bailadora Criolla)

Casado con: Alejandra Rebolledo, con la que procreó tres hijos: Luisana, Zully Jazmín y Luís Manuel.

 

Músico autodidacta, recibió las primeras nociones en cuanto al manejo del Cuatro del Señor Antonio Rengifo Delvalle (Verija), quien le enseño los tonos SI menor y RE mayor con los que hizo sus prácticas iniciales acompañándose al interpretar el pasaje “Los Caujaritos” y el Merengue Venezolano “El Carite”, de allí consigue en casa de sus abuelos una vieja guitarra que perteneció a su primo hermano Manuel Felipe Zamora, le puso un nuevo cordaje y se encaminó en el aprendizaje de este instrumento de seis cuerdas.

En el año 1965, época en que “Orlando y su combo” animaba las fiestas en todos los rincones de Venezuela, se despertó en Luis Hernández una profunda admiración por “Miguelito” quien era guitarrista en dicho combo, al punto de imitarlo casi a la perfección en lo referente al punteo, a la armonía y al adornaje musical de las piezas que Miguelito hacía en las guarachas, porros, y paseos, interpretados magistralmente por Rafa Pérez y Paco López.

Esto contribuyó a que pasara a formar parte de los conjuntos locales tales como “Emilito y sus Muchachos” “La Salsa Joven de Manuel Mata”, “Los Locos del Ritmo”, “Julio León y sus Muchachos”, “Lalo Baltodano y su Ritmo” etc.

Es necesario acotar que el grupo de Julio León se mantuvo por más de 10 años animando las principales fiestas de Tucupido y pueblos vecinos, sobre todo las relacionadas a carnaval, fiestas patronales, fiestas navideñas, boulevares, fiestas sociales etc.

Luego se marchó a San Fernando de Apure, por espacio de 3 años en donde se hizo miembro del “Sexteto Alegría” al lado de su hermano Nelson Hernández (Músico Internacional) y de su primo Jorge Hernández (Perecozo) quien tocaba la Tumbadora.

En este largo trajinar por la música bailable compuso varios temas entre los que destacan el pasodoble "Paquirri", interpretado por Manuel Celestino Rangel, un porro-guaracha dedicado a “Cohetón” y el merengue dominicano en honor a Maite Díaz. “La Reyna del Merengue”, Maite es hoy una gran cantante profesional quien hizo sus inicios en el grupo de Julio León.

Más luego se estableció una relación cultural con los educadores del Municipio, lo que le permitió darse a conocer como compositor en los distintos festivales, que se realizan a nivel de educación con lo que logró obtener los primeros lugares el año 1984-1985, en la voz magisterial celebrada en San Juan de los Morros, con sus canciones “Noche y Pensamiento” y “Galerías Gallenianas” interpretadas por el Profesor Alberto Rey (Tico), también fortaleció esta etapa de compositor participando con sus canciones en el festival estudiantil "Cantaclaro" el cual ganó en 5 oportunidades con Luisana Hernández su hija (2 veces), Zully Jazmín Hernández (hija) una vez, Indira Hernández y Marcos Sáez con sus temas “Hagan Algo por el Llano”, “La Muerte de la Paraulata”, “Niñito Campesino”, “Canto a Andrés Eloy” y "El Llano Soy Yo Mismo”.

En la parte Lirica y Romántica Luis Hernández tuvo especial proyección siendo un serenatero empedernido acompañando a cantantes de la talla de Manuel Celestino Rangel, Rafael Aguirre, Héctor Morales, Arturo Hernández, Rafael González (Fatonio), Lorenzo Rengifo, Armando Rengifo, Ernesto Luis Leal etc., y por espacio de más de 35 años forma parte del “Trío Tucupido” al lado de Nardo Velázquez y Carmelo Arévalo, con quienes ha hecho grandes interpretaciones de canciones del ayer, sobre todo las de repertorio de Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas, Lucho Barrios, Trío los Panchos etc., de este recorrido por la música romántica nacieron varias baladas y boleros de los cuales tres fueron grabadas por Manuel Celestino Rangel, cuyos títulos son “Noche y Pensamiento”, “Así es mi Niña” y “Volaron las Palomas”.

En el renglón folklorista llanero hay que destacar la faceta que como poeta ha desarrollado Luis Hernández al punto de que varias de sus composiciones poemas, poesías, decimas (coplas), en voz de los niños alcanzaron sitiales de honor en festivales como es el caso de “Pauralitica Llanera” en donde su creación “Carta a Vicente Arveláez” alcanzó el Primer Lugar, igualmente el Poema “Mi Maestra Campesina”, homenaje a Mena Herrera”, etc.

Ya como Poeta más experimentado, Luis Hernández ha participado de manera consecutiva en el encuentro de poetas que se realiza en Tucupido desde el año 2006-2007-2008 incluyendo el 4to Festival Mundial de Poesía en donde tuvo destacada actuación al lado de poetas de gran renombre como el Vate Aular, el Dr. Fernando Aular, el Dr. Máximo Salazar, Franklin Santaella, el cronista Garibaldi Soto, Víctor Rodríguez, etc.

De igual manera, el Poeta Luis Hernández, ya con mayor desarrollo, estableció un contrapunteo con el Dr. Luis Pérez Guevara por más de tres años a través de la Radio Amiga llamado “La Porfía” en donde Hernández acogió el Seudónimo de Florentino Tamanaco, y el Dr. Guevara el de Santos Luzardo, ambos nutridos del conocimiento histórico sobre el Municipio del actual cronista y poeta Garibaldi Soto, cuya orientación era esencial para los fines de la porfía, ya que en la misma se resaltaban las costumbres, lugares, aspectos religiosos y sobre todo aquellos que servían para realzar las leyendas propias del hombre del llano tucupidense, entre las cuales se resaltan “Anima de Tararito”, “Virgen Santa Rosalía de Piedra”, etc.

Hoy el Poeta Luis "Chito" Hernández con más de miedo siglo a cuestas sueña con la realización de su primer libro de poesía, para cuyo fin ya cuenta con más de 100 poesías, poemas, decimas, sonatas, etc., que recogen sus vivencias y donde muchas de ellas también hablan de los más puros sentimientos que encierra el ser humano dentro de su espíritu. Por ello él se define como un incansable cultor del verso y la prosa con la que es capaz de echar a volar muchas de sus fantasías, no sin antes estar presto al llamado de los educadores, niños, adolescentes para quienes está dispuesto a aportar todo aquello que pueda servir al enriquecimiento de algo tan bello como es la cultura y el folklor matizados con el brillo de la poesía y el canto.


LOS BAILES EN VALLE DE LA PASCUA Y TUCUPIDO A FINALES DEL SIGLO XIX - Manuel Soto Arbeláez

 

LOS BAILES EN VALLE DE LA PASCUA Y TUCUPIDO A FINALES DEL SIGLO XIX

Manuel Soto Arbeláez

Víctor Manuel Ovalles Carlomán tenía una faceta romántica. En una carta suya dirigida a una amiga de la juventud -que me ha cedido el señor Atahualpa Alvarado Díaz Moronta-, recuerda sus viejos tiempos de bailarín a principios de los 1890s; y aún antes, cuando vivió en Tucupido población donde se ha perpetuado su recuerdo, al ponerle al Liceo local el nombre de este ilustre ciudadano.

Lo lamentable es que la carta, escrita a máquina, no tiene fecha, pero en ella el poeta y ensayista le recuerda a su amiga la honorable señora doña Filomena Veitía, viuda de don Manuel Álvarez que “la gente del Alto Llano es aficionada al baile; que en los hombres se desborda el chiste ingenioso; pero no malévolo, y la frase, en estilo gráfico, que hace sonreír. Y en las mujeres se derrama el salero de la tierra de María Santísima y bailan con un garbo y agilidad que encantan. Recuerdo un baile que tuvimos en Tucupido, cuando residí allí, en la casa de Don Juan Miguel Guzmán. Y para finalizar mandó Constantino Zamora Rengifo a tocar, para bailar con Herminia Azero, hija de Manuel Azero, guitarrista. Constantino inventó nuevas formas coreográficas, y Herminia le adivinaba el pensamiento y lo seguía, plegándose a los caprichos del baile. Un trueno de aplauso entre la sala y las barras, que eran el ¡Evohé! del triunfo” (...)

En otra ocasión un grupo de jóvenes llevó una serenata al presbítero Dr. Pedro José Miserol, párroco de Valle de la Pascua, cura bastante ilustrado, muy culto y de un sentido humano admirable, gustaba mucho de las reuniones sociales a las cuales siempre era invitado de honor. La serenata fue completamente criolla con los instrumentos marimba, furruco, arpa, cuatro y maracas. Como cierre del acto el Dr. José Gregorio Domínguez y Angélica Peraza bailaron una en honor al prelado. Domínguez, médico y gran bailador, fue acompañado por Angélica, hermana del general Celestino Peraza Berroeta. Cuando el pavo se “armaba” y se iba hacia la pava, ésta esquivaba la acometida y se situaba en la posición de defensa”(..). Allí se traslucía la malicia llanera, según Ovalles; quien agrega que “nosotros en Hispano-América en materia de bailes no tenemos que envidiar nada al extranjero. La Rumba Cubana, el Bambuco Colombiano, el Yaraví Peruano, el Tango Argentino, la Machica Brasilera y el Joropo Venezolano responden al sentimiento de una raza”(...)

En la carta el escritor farmaceuta rinde culto a la familia Veitía, sobre todo a don Vicente, jefe de ella, hombre franco y condescendiente con sus amigos. Misia Genara, su esposa, era una mujer avanzada para aquellos tiempos en las prácticas del feminismo, por lo cual resultaba incomprendida entonces. El matrimonio tenía 5 hijas, todas ellas buenas parejas de baile, encantadoras por su donaire: María, la mayor y Julia, Filomena, Lola, y Genarita, todas ellas se desenvolvían en un medio social sano en una población vallepascuense sin excesos y turbulencias. Dice Ovalles que las muchachas amigas de su juventud, entre las mejores bailadoras fueron: “María Matos, de oído fino para la danza; María Ponce, de formas esculturales; Elvira Ramírez, trigueña de ojos negros y chispeantes; Panchita Zamora Arévalo, con cara de Madona del Sanzio; Concha Álvarez Romero, conjunto de simpatía, alma buena; Eloisa Pedrique, menudita y graciosa; Sofía Ramírez, dinámica y de ojos vivos; María Teresa Gil, de sencillez, atrayente y pobladas cejas; Tanita Álvarez, de buen gusto en el bailar”(..). Y otras jóvenes que nombra son: Ninfa Rodríguez Célis, Isabel Oropeza, Panchita Cobeña, Enriqueta Méndez Matos, Angelina Belisario Pérez y las Gonzáles Oropeza.

Entre los músicos vallepascuenses se destacaban Ramón Moreán, secundado por Antonio y Zurita, don Miguel Méndez flautista, el maestro Emilio López en el bajo y Hermenegildo Jaramillo insigne guitarrista.

El señor Atahualpa Alvarado Díaz-Moronta me ha hecho llegar una carta mecanografiada, sin fecha, en la que el Dr. Víctor Manuel Ovalles le recuerda a una amiga de la juventud, cómo eran los bailes de la sociedad vallepascuense a finales del siglo XIX.

La amiga era doña Filomena Veitía, viuda de Manuel Álvarez e hija de don Vicente Veitía, quien por muchos años fue el Registrador Subalterno del distrito Infante. Hombre de gran corazón y progresista que acompañó a la juventud de Infante en los 1890s en las manifestaciones de protesta por la invasión que Inglaterra había hecho de la Guayana Venezolana. Se desprende de la precitada carta que estos buenos amigos eran pareja en los bailes de la capital infantina, como anota Ovalles “en aquellos momentos inefables en que nos lanzábamos en los salones de Valle de la Pascua en el torbellino del baile”(..).

Pero, ¿cómo eran esos “salones”? sigamos la descripción que el farmaceuta-bailarín hace de ellos: “Esos salones se arreglaban con un piso ad hoc; y se adornaban con espejos, lámparas, cortinas, flores y todo lo que la cultura y el buen gusto había hecho allí (en Valle de la Pascua) de uso corriente”(..). Víctor Manuel le pregunta a su amiga Filomena “¿Tú recuerdas cómo se ataviaban las parejas en nuestros lujosos bailes? Él mismo responde: “Las damas con faldas de raso, zapatos de gamuza, altas peinetas, mantillas españolas, guantes de preville, etc. También la juventud masculina se trajeaba a la moda, y en nuestros bailes de lujo eran indispensables los guantes. En esa época los jóvenes se distinguían por la cultura del estilo con que trataban a las damas; a las mujeres se les rendía entonces un culto digno de ellas. Extrañará a algunos tales adelantos en un pueblo del llano (la Valle de la Pascua de los 1890s)” (...)

¿Cómo era la música bailable en esos años? V. M. Ovalles tiene la respuesta: “La música era más espiritual y emotiva. En Venezuela se habían nacionalizado la Polca y la Mazurca polacas. La danza, la contra-danza y los lanceros, con sus complicadas figuras, se ensayaban y bailaban con esmero y en cuanto al valse vernáculo vibra en el alma ardiente de nuestro pueblo”.

El romanticismo aflora del alma de Ovalles cuando dice a su amiga Filo: “Tú y yo estábamos en la flor de la juventud, sólo pensábamos en gozar, en divertirnos y nos tratábamos de un modo cordial. Nunca fui exclusivista en nuestros bailes vallepascuenses. Me gustaba bailar con varias muchachas, porque así complacía al mayor número de ellas, pero siempre te preferí a ti y te daba preferencia por tu alta cultura, tu modo gallardo en el bailar. Fuiste una muchacha de mucho juicio (que) nunca halagabas pasiones de los que te hacían la corte” (...)

No vale la pena seguir narrando el ardor de la carta que parece ser “un amor en los tiempos del cólera” como la novela de García Márquez. Lo que sí vale la pena recordar es que además a la orquesta o banda local, de Aragua de Barcelona venía la orquesta de Amador Briceño, a amenizar algunos bailes especiales. Que Ovalles, henchido de emoción dice: “Yo siempre recuerdo con sincero afecto a Valle de la Pascua, porque allí discurrió mi juventud, fue el teatro de mis luchas, de mis afanes y donde se formó el surco de mi vida psíquica” (...)

Estimo que la carta fue escrita cuando los dos amigos eran ancianos porque él habla de “nuestra lejana juventud” y recuerda que ellos dos eran los únicos sobrevivientes de su generación. 


El Blog a 14 meses en el aire

Se hace del conocimiento de los amables lectores la gratitud y la satisfacción porque gracias a su apoyo generoso este Blog lleva 14 meses de publicaciones en Internet.

Vio la luz por primera vez el 31 de marzo de 2024, después de un largo período de esfuerzo tecnológico para hacerlo realidad.

En tal sentido se echó mano a diferentes aplicaciones especializadas en la materia, en particular la conocida como: “Screaming Frog SEO Spider”.

Luego de incontables intentos de subirlo a la plataforma de Google y de la misma cantidad de rechazos del gigante tecnológico, se apeló a recursos esotéricos utilizando prácticas de conocimiento oculto como el tarot, yerbas, inciensos, sahumerios, etc.

Al ver que no se lograba el objetivo se repetía una frase que el gran Quino llamaba ‘Quejidos teológicos’: ¡Ay, Dios mío!

Hasta que ¡por fin! el Blog salió al aire en la fecha indicada.

A estas alturas exhibe una cantidad cercana a las 40.000 visitas, una cifra bastante aceptable y decorosa con una tendencia de crecimiento importante.

Adicionalmente, llama la atención que un Blog dedicado a la comunidad tucupidense muestre las cifras estadísticas en cuanto a las visitas discriminadas por países. En tal sentido se agregan los gráficos aportados por Google:

Luego de revisar esos números absolutos en los 14 meses se buscó lo correspondiente a los últimos 6 meses obteniendo una cifra por encima de las 30.000 visitas, lo que indica el crecimiento sostenido en los últimos tiempos, discriminado de la forma siguiente:

Donde se observa que la tendencia creciente de visitas no es desde Venezuela.

Esperamos seguir aportando historias relacionadas con el pueblo u otras que sean de interés colectivo y que el Blog siga llegando a más lugares del globo terráqueo.

¡Salud!


Homenaje a Lucila Palacios - Américo Fernández

 

Homenaje a Lucila Palacios

Américo Fernández

El 6 de enero de 1944, la escritora Lucila Palacios fue objeto de un caluroso y publicitado homenaje por parte de sus paisanos los bolivarenses. Francia Natera, presidenta del Ateneo guayanés, organizó una tenida en la casa de los esposos Granado Farreras en homenaje a Lucila Palacios y al mismo tiempo para recibir en el Ateneo al escritor y presidente del Estado, doctor Mario Briceño Iragorri y esposa Josefina Picón. Igualmente a Gilberto Antolinez y a su esposa la poeta Palmenes Yarza. Los intelectuales bolivarenses publicaron en El Luchador sonetos dedicados a Lucila Palacios, entre ellos, P. R. Silva Jiménez, Matías Carrasco, Agosto Méndez, Andrés Brito, P. J. Lanz José del Valle Carvajal. También se sumaron al homenaje los estudiantes del Liceo Peñalver y la sociedad de Artesanos.

El nombre de Lucila Palacios para entonces ya había trascendido con la novela “Tres Palabras y una Mujer”, premiada en el Concurso de la Asociación Cultural Interamericana, 1943, porque lo que había hecho hasta entonces, según sus propias palabras, no pasaba de ser ensayo y aprendizaje de novelista. Como en “Los Buzos”, premiada en un certamen de Cuba (1939) y “Rebeldía”, epistolario que gira en torno a trabas sociales y materiales impuestas al espíritu reivindicativo de la mujer.

Lucila Palacios, seudónimo de Mercedes Carvajal de Arocha, nació de emergencia en la isla de Trinidad en mayo de 1902, cuando su madre encinta viajaba de Caracas a dar a luz en Ciudad Bolívar y el barco en que venía se vio obligado a permanecer en Puerto España durante cuarenta días debido al golpe militar del capitán Ramón Cecilio Farreras contra el presidente del Estado Bolívar, general Julio Sarría Hurtado. Su familia retornó a Ciudad Bolívar después de los 40 días de nacida. Su vida transcurrió en el inmueble que es hoy sede de la Biblioteca Rómulo Gallegos y desde allí irrumpió a arengar al pueblo en pos de sus derechos conculcados el día en que falleció el dictador Juan Vicente Gómez.

Lucila fue la primera en tomar las calles. La primera en convocar al pueblo y arengarlo en dirección hacia una toma de conciencia a favor de su legítimo derecho a ser libre y darse libremente su gobierno.

Se montó sobre uno de los barcos del paseo Falcón y sintió bullir en sus venas la sangre literaria de sus abuelos, allí a su lado dándole apoyatura a sus piernas estaban Alida Gambús y Consuelo Estéfano. Sólo faltaba el joven Guillermo Benzel, quien desde el día anterior era preso del presidente del Estado, Antonio Álamo, por haber gritado ¡Abajo la dictadura!

Tras la caída del dictador regresó del exilio su tío Félix Montes, recibido por ella en Caracas. Luego, durante tres años, siguió a su esposo por San Fernando y Tucupido hasta radicarse definitivamente en Caracas que todavía exhibía sus techos rojos, sin que por ello perdiera la visión del Orinoco.

Lucila justificaba su permanencia en Caracas porque el clima le asentaba bien a su salud y porque aquel medio había sido favorable para escribir la mayoría de sus treinta obras clasificadas entre novelas, cuentos, dramas y ensayos.

Los Buzos, Tres palabras y una mujer (premiada en el concurso de la Asociación Cultural Interamericana, 1943), El Corcel de las crines albas (premio Arístides Rojas); Cubil, El día de Caín (accesit premio nacional de literatura, 1960), Tiempos de siega, Orquídeas azules, Signo en el tiempo, La piedra en el vacío, Reducto de Soledad, Cristal de aumento, Cinco cuentos del Sur, Ayer violento, Poemas de la noche y el silencio, Espejo Rodante, son sus obras más conocidas. (AF)

 Américo Fernández

Licenciado en Comunicación Social, Socio correspondiente de la Academia Nacional de la Historia, Cronista oficial de Ciudad Bolívar, Vicepresidente de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, Secretario General del Colegio Nacional de Periodistas 2010-2012, Seccional Bolívar. Autor de 20 libros vinculados con la Historia del Estado Bolívar.

Archivo El Nacional

Academia de la lengua rinde homenaje a Lucila Palacios. Publicado el 9 de noviembre de 1992

Con motivo de su noventa cumpleaños, la Academia Venezolana de la Lengua le rendirá homenaje, a las cinco de la tarde, en el Palacio de las Academias, a la reconocida escritora Lucila Palacios -Individuo de Número de la referida institución, en un acto en el que intervendrán el director Luis Pastori, Luis Beltrán Guerrero, José Luis Salcedo Bastardo, así como otras personalidades.

Lucila Palacios nació en la Isla de Trinidad, de padres guayaneses. Toda su infancia y gran parte de su juventud transcurrió en Ciudad Bolívar. De allí que las múltiples leyendas del bajo Orinoco influyeran en su narrativa.

En el campo de las letras se ha dedicado a diversos géneros: es novelista, cuentista, autora de teatro y articulista. Además, ha publicado en los diarios más importantes del país y del exterior y, asimismo, cabe mencionar sus obras "Tres palabras y una mujer", "El corcel de las crines albas" y su último libro "No", las cuales han recibido gran acogida por la crítica.

En 1949, esta emprendedora mujer fue designada por el Estado Bolívar a la Asamblea Nacional Constituyente. También ha sido Senadora y embajadora de Venezuela en Uruguay.