José Antonio De Armas Chitty: LA VOZ DEL HATO - Alberto Hernández
José Antonio De Armas Chitty: LA
VOZ DEL HATO
Alberto
Hernández
Poeta y
periodista venezolano
1.-
Una
aproximación a la lexicología venezolana significa un igual acercamiento a las
primeras resonancias del habla campesina, suscitadas en fundaciones productoras
pecuarias del llano de nuestro país.
No
es extraño, entonces, que con la casi desaparición de las etnias aborígenes
ubicadas en nuestras planicies, los nuevos habitantes, los colonizadores, hayan
destacado y movilizado grandes cantidades de ganado vacuno hacia estas tierras
donde la inclemencia del período de lluvias y la agotadora temporada de sequía
hicieron posible la presencia de las tres voces de nuestra cultura mestiza:
blancos criollos y peninsulares, aborígenes y negros libertos. Todos ellos
juntos de acuerdo con los estamentos de la relación de producción y las leyes
que imperaban. Esclavos, libertos e indígenas sometidos por los blancos coparon
la extensidad de la llanura para dedicarse a la cría de ganado, sobre todo de
semovientes vacunos gracias a las virtudes de la geografía.
2.-
Nace
entonces esa unidad enclave llamada hato que se corresponde con el hatajo de
animales que cada conglomerado posee. Destinados a la producción de alimentos
cárnicos, leche y sus derivados, los hatos venezolanos –como otros del
continente- llegar a ser posesiones determinantes para la fundación de un país
que comenzó siendo rural, campesino.
Toda
población maneja códigos, materiales y espirituales. La palabra es un espíritu
que se conjuga con la cultura material, o tiene, como afirma Saussure, las dos
caras de una moneda, un significado y un significante.
El
hato es portador, sus hombres, de un registro lingüístico que ha invadido toda
la geografía. Es por ello que podemos afirmar que lo que se habla en las
grandes polis tiene referencia en muchas de las primeras palabras encontradas o
inventadas en la soledad de la llanura. Es decir, el discurso urbano tiene
origen en los más humildes espacios campesinos.
3.-
Las
ciudades pioneras en Venezuela eran simples haciendas, unidades productoras de
caña, cacao y otros productos tropicales. De modo que la ciudad hablaba lo que
consumía. La forma de expresarse del campesino de Higuerote, Barlovento o
Cumaná era muy parecida a la forma de hablar del campesino caraqueño. Caracas
era una hacienda elegante y aún lo sigue siendo, con las variantes que da la
cultura urbana, la tecnología y las germanías propias de una polis
contemporánea, caótica, desordenada y delictual. Como aparte, el habla de Nueva
York, de la inicial ciudad de NY, era el acento del campesino inglés, con los
sesgos de una minoría aborigen y negra. De allí ese arrastrado acento, metálico
y chillón del inglés de esa ciudad. Igual sucedió en nuestro país, en nuestra
América.
Todo
acento, todo idioma con sus variantes regionales, debe ser enfocado desde la
etnología para poder entender la multiplicidad de voces y la polisemia de sus
contenidos.
El
hato como centro de trabajo, de faena campesina, produjo sus propios códigos.
De una riqueza extraordinaria, derivó en productora de sintaxis, neologismos,
jergas, cadencias que fueron acentuándose más con la llegada de otros
conglomerados culturales.
4.-
Voces
indias, negras y europeas: en síntesis, un diccionario que se extendió por toda
la geografía nacional para unificar nuestra idiosincrasia lingüística. Así, el
hato es un generador de vocablos y comportamientos verbales que llegó a ser
superado por su propia producción; es decir, en muchas ciudades desarrolladas
demográficamente aún se oyen vocablos y giros nacidos en los hatos apureños,
guariqueños, barineses y cojedeños, los cuales ya forman parte de una cultura
que sigue su curso progresivamente. No fue extraño entonces que nuestra gran
literatura vocacional haya comenzado con Rómulo Gallegos, quien le colocó la
marca a una manera de decir de una zona que expresa verbalmente una ética y un
comportamiento.
5.-
Decir
arriero no sólo significaba arrear el ganado, sino entender el estado de ánimo
de la sabana. El biorritmo del llano. Un espíritu oculto estima posible el
arreo. No todo llanero podía hacerse cargo de la madrina, la cabeza del arreo,
y por ende del registro verbal de los hombres de este difícil oficio. Quien
hablaba y cantaba para cumplir cabalmente la faena de desplazar el ganado de
las partes bajas a las altas cuando las lluvias amenazaban.
Toda
palabra es un espíritu y cada una tiene su historia, su conducta. En el llano
las palabras comportan no sólo el significado y el significante, sino que
contiene un desdoblamiento, un segundo yo, un ánima que como las voces griegas
prometen un comportamiento: el miedo, la gracia, la divinidad, el misterio,
pero sobre todo este último, porque el llano es palabra y también profundo
silencio. La voz del llano se maja en la soledad.
6.-
La
forma de hablar del llanero es profundamente telúrica: abarca los sueños y los
misterios propios de las horas del día y de la noche. Un llanero puede ser
víctima de alucinaciones a las tres de la tarde. Así como puede perder el rumbo
con el canto de algún pájaro. O conseguir el camino con una leve brisa, que
también contiene un corpus sintáctico. ¿O es que acaso el viento no “habla”?
La
naturaleza crea sonidos que se transforman en palabras y en pausas. El ronquido
con que se expresan muchos llaneros para señalar duda o sorpresa, es un aporte
de los gruñidos zoológicos, de los ruidos del paisaje, de los movimientos del
cuerpo producidos por el trabajo.
No
es lo mismo soñar o hacer el amor en una cama bajo techo, que hacer lo mismo en
un chinchorro y bajo las estrellas. Esa experiencia promete la proliferación de
vocablos que seguramente multiplicarán una sindéresis ética, lingüística y
psicológica. Indudablemente, incidirán en la manera de decir, de hablar y de
sentir las palabras.
Suena
a especulación: hacer la prueba podría significar llevar a cotidiana una manera
muy especial de humanizarse animal bajo el cielo nocturno.
7.-
El
imaginario, es decir, la memoria fabuladora, es un acento que estaciona una
atmósfera en esa manera de decir y construir imágenes y contenidos
significativos. No es lo mismo decir troja que alacena, por muy evidente que
parezca. Decir troja significa haber estado estacionado en un tiempo, en un
lugar donde el clima y hasta los olores particularizan la forma de pronunciar
la palabra. Así, la troja contiene la seguridad del alimento, igual la sombra
que muchas veces albergó el miedo de quienes sentían amenazadas sus vidas.
Muchos inocentes y culpables se pusieron a buen resguardo de las hordas
criminales de Boves. Ese significado: Lanza de Boves calificaba el comportamiento
de un muchacho, sólo tiene sentido en el estado Guárico. Tiene carácter
familiar, doméstico.
De
modo que así como comemos casabe, cachapas, sancocho, yuca, ocumo y
pronunciamos los vocablos totuma, chácara, gurupera, quesera, cincho, enjalma,
bozal, mandador, entre otros más, también somos capaces de asumir la ética de
esas palabras por el origen que tienen. No es lo mismo decir busaca, chácara
que decir morral, acretra o monedero. Palabras de este aquí. Palabras de aquel
allá, cosmopolitas. Las primeras nos identifican y nos aportan una nacionalidad
local, regional. Las segundas fortalecen la nacionalidad global. Tendríamos que
hablar del hato como una nación creadora de palabra e imágenes que recorren el
mundo gracias a su permanencia en el hablante venezolano, criollo.
Toda
una teoría etnolingüística a ser elaborada para poder entender e interpretar
los hallazgos diarios de este universo verbal que obligó a José Antonio De
Armas Chitty a escribir el Diccionario del Hato (Ediciones de la Biblioteca de
la Universidad Central de Venezuela, Caracas 1966), aporte que debería ser
incluido en las escuelas de nuestros estados llaneros.
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De Valle de La Pascua a Achaguas… Pasando por San Fernando - Felipe Hernández
Julio
César Sánchez Olivo
DE VALLE DE LA PASCUA A ACHAGUAS… PASANDO POR SAN FERNANDO
(Con cien leguas de por medio…)
DR.
FELIPE HERNÁNDEZ G.
“Con
cien leguas de por medio…” frase del poema “Cajón de Arauca Apureño” que
escribió el poeta Julio César Sánchez Olivo en Valle de la Pascua en el año
1956. Canto a la nostalgia y la melancolía, ante la pena que da el adiós por lo
que hemos vivido y creemos no volver a ver y vivir, canto a la apureñidad que
es como decir la llaneridad toda. Segundo himno de los apureños. Poema que hizo
canción el eximio cantante guariqueño Ángel Custodio Loyola, y muchos otros han
continuando cantando. Tomamos prestada esa frase emblemática para subtitular
esta crónica, que es una referencia a la conmemoración del Centenario del
Natalicio de Don Julio, acontecimiento feliz que se ha estado celebrando
durante todo el año 2009, a través de reuniones, conferencias, conversatorios,
escritos, actos recordatorios, y cuyo clímax tuvo lugar los días 23, 24 y 25 de
octubre del corriente año, en la población de Achaguas, que es igual a decir,
la tierra del Nazareno y del río Matiyure.
Como
es sabido, don Julio César Sánchez Olivo nació en la Parroquia Guachara,
Municipio Achaguas, del Estado Apure, el día 21 de Octubre de 1909, por lo
cual, la Comisión desde un primer momento se planteó como objetivo central,
darle participación en las actividades a realizar, a gente que estuvo de una u
otra forma relacionada con su quehacer intelectual, tanto en su Apure nativo
como en el resto del llano venezolano.
Como
miembro de la Comisión Nacional designada por la Dirección de Cultura del
Ejecutivo de Estado Apure y por el Centro de Estudios del Llano de la
Universidad Rómulo Gallegos (CELLUNERG), asistimos a Achaguas, a respaldar al
profesor Argenis Méndez Echenique, Cronista Mayor de Apure, quien la presidió,
junto con el cronista del municipio, profesor Elisur Lares Bolívar, la cronista
adjunta, profesora Luisa Martínez, la Alcaldía, el Concejo Municipal, la Casa
de la Cultura y las fuerzas vivas de Achaguas y San Fernando, quienes
realizaron un importante trabajo de organización para que los actos estuviesen
a la altura de tan meritorio y ejemplar ciudadano, orgullo del gentilicio
apureño y llanero. Sentimiento recogido en la expresión de Elvin Barreto
Guedez, cuando en su disertación nos dijo: “Julio César Sánchez Olivo fue
portador de una ética que hoy venimos a reivindicar”.
La
Casa de la Cultura “Cantante Carlos Guevara” de Achaguas, sirvió de escenario
para realizar tres jornadas de intenso y fructífero trabajo intelectual,
poético y folclórico, donde se resaltó lo mejor del ciclo vital del conocido
poeta sabanero, expresado en sus diversas facetas: poética, política,
intelectual, comunicacional, ciudadana y humana.
La
conferencia central la dictó el doctor Adolfo Rodríguez, reconocido académico e
historiador guariqueño, quien realizó una magistral disertación de la vida y
obra del Poeta llanero, titulada “Julio César Sánchez Olivo, mensajero de
resonancia étnica”, donde hizo énfasis en “los vaticinios de Sánchez Olivo
acerca de un mundo llamado Apure que no morirá jamás”.
Las
ponencias presentadas por los participantes de los estados Apure, Barinas,
Cojedes, Guarico, Miranda y Vargas, constituyeron todo un aporte antológico
para el conocimiento de la vida y la obra del poeta. Entre otras, son
emblemáticas:
-
“Conversación con don Julio, Agosto de 1986” presentada por el Cronista de
Maracay, profesor Oldman Botello.
-
“La teluridad en la poética de don Julio César Sánchez Olivo” del profesor
Felipe Hernández, de la Universidad Simón Rodríguez – Núcleo Valle de la
Pascua.
-
“El llano desde la pasión y la nostalgia. Un acercamiento impresionista a la
obra poética de Julio César Sánchez Olivo”. Del escritor cojedeño Julio Rafael
Silva.
-
“Julio César Sánchez Olivo y su labor investigativa”. Presentada por el
cronista de Achaguas, Elisur Lares.
-
“La poesía de Sánchez Olivo desde el enfoque de la versoterapia”, por Ramón
Ojeda Cruzate, Cronista de Elorza.
-
“La trayectoria política de Sánchez Olivo”. Del profesor Elvin Barreto Guedes
de la Universidad Simón Bolívar – Núcleo El Litoral.
-
“Vida y obra de Sánchez Olivo”, del Cronista de Guasdualito, Aldo Márquez.
-
“Canto llanero al gran poeta apureño”. Presentada por el escritor barinés,
Miguel Ángel Nieves, entre otras.
En
cada uno de los trabajos leídos, se vigoriza la idea que para el llanero la
poesía de Sánchez Olivo es como un acicate, un referente para toda la vida,
para la eternidad, para orgullo de sus familiares y parientes: María Elena
Sánchez Maldonado y Ana María Gil Sánchez (sobrinas del poeta, hija la primera
y nieta la segunda, de su hermano Teodorito Sánchez Olivo), quienes en representación
de la familia del homenajeado estuvieron presentes en los actos.
Un
reconocimiento especial, merece la actuación de la Orquesta Sinfónica Juvenil
del Municipio Achaguas, que nos deleitó con sus selectas interpretaciones. Del
igual manera, son dignas de reconocerse las atenciones dispensadas por el
profesor Méndez Echenique, por la alcaldesa, Claritza Jiménez de Garbi, los
concejales Orlando Cordero y “Chichita” Landaeta; el director de la Casa de la
Cultura, cantante y folclorista Ramón Ojeda, el cronista y la cronista adjunta,
Elisur Lares y Luisa Martínez, la profesora Rosa Simona Ojeda de la Sociedad
Bolivariana, el profesor Pedro Pablo Olivares y las profesoras Lilian María
Méndez y María Soledad Moreno de Cortéz, así como los poetas y folcloristas apureños:
Omar Moreno Gil, Rómulo Eudoro González Blanco, José Ramón Mejías (Samanela),
Demetrio Hernández, Valentín ¿?, Cristóbal Jiménez y Ramón Oviedo; y de
Barinas, los poetas Miguel Ángel Nieves y Reinaldo Arias, entre otros.
En
esta jornada centenaria sobre el insigne poeta apureño, como en su verso, una
vez más nos llevó:
Por
el rumbo de la vida / del mediodía hacia el ocaso, / llevando el llano por
dentro / marchas con tu recio ánimo, / porque a tu alma de poeta / bien la
templó el sol de marzo… y por ahí se va la obra de un hombre que asumió
compromisos políticos y literarios sin hacer grandes distinciones entre uno y
otro, entendiendo su acción como una extensión de su actividad ciudadana, que
le permitía acceder y divulgar la vida y las costumbres ancestrales del hombre
del llano, con la esperanza de preservarlas y quizás moralizarlas y al mismo
tiempo inocular su muy particular visión del mundo, que le legó al futuro, y
como una pequeña contribución a la posteridad, en su poética nos deja testimonio
de su experiencia y de sus sentimientos.
Como
corolario de la Celebración del Centenario de Sánchez Olivo, a modo de
reflexión podría decirse, que en este siglo XXI en que la ciudadanía acusa
desgaste o indiferencia en relación a los acontecimientos de todo orden que le
rodean, parece necesario repensar el pasado a partir de las herramientas que él
mismo nos proporciona, que son muchas. Una de tantas, la que aquí nos atañe,
consiste en retomar y tratar de comprender su mejor legado representado por su ejemplo
y su obra, un escritor comprometido con su propio tiempo, que se resiste al
olvido apelando a la memoria y a la reflexión. Como visionario que fue, insiste
en ahondar en las costumbres del llanero y la llaneridad, en revisar el pasado
con mirada crítica.
Explicarse
el presente, pedir que el porvenir del llano y del llanero sea distinto, ambos
aspectos constituyen, desde la perspectiva sanchezolivesca, la función del
recuerdo histórico. Quizás porque ya había padecido los estragos de la historia
y el progreso, su poética refleja una mayor interiorización de la realidad, que
resulta muy a propósito para reflexionar sobre la relación entre el llanero
como sujeto y la historia del llano, por la forma en que se interioriza la
realidad y porque la vida de los hombres de la sabana transcurre con la
historia, pero no como acontecimientos paralelos, separados por una línea
divisoria, sino como un encuentro que desgarra al sujeto mientras la historia
sale indemne.
Su
mejor lección sería para los llaneros como sujetos de la historia, que siempre
los perseguirá bajo la forma del progreso, para recordarles una y otra vez, la
necesaria toma de conciencia, en espera de que los años y ese progreso no
borren jamás la memoria de su pasado.
En
Valle de la Pascua, a los ocho días del mes de diciembre del año 2009.
Los presos políticos de los 60s - Justino Arriechi
Reunión del Comando del Frente Simón Bolívar: Carlos Betancourt, Carache, Juan Carlos Parisca 'Pedro Manuel', Ramón París Aldana 'Belisario', Ignacio Medina Silva 'González', delante Fredy Carquez 'Anibal'.
Los
presos políticos de los 60s
(O
la película al revés)
Justino
Arriechi
No
existe una lista única y completamente exhaustiva y consensuada de todos los
presos políticos venezolanos de los años sesenta. Las cifras varían según la
fuente, porque en esa década hubo miles de detenciones vinculadas a la insurgencia
armada del Partido Comunista de Venezuela, el Movimiento de Izquierda
Revolucionaria y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. Algunas
estimaciones hablan de más de 4.000 detenidos políticos hacia 1963.
A
continuación una lista amplia de las figuras más conocidas que fueron
encarceladas, perseguidas o mantenidas como presos políticos durante el
conflicto político-militar venezolano de los sesenta y comienzos de los
setenta.
Dirigentes políticos y
guerrilleros encarcelados
Fabricio
Ojeda
Periodista
y expresidente de la Junta Patriótica que contribuyó a la caída de Pérez
Jiménez. Luego rompió con el sistema político surgido tras 1958 y se incorporó
a la lucha armada. Fue detenido en 1966 por el gobierno de Raúl Leoni y murió
en prisión bajo circunstancias muy controvertidas; oficialmente se habló de
suicidio, pero amplios sectores sostienen que fue asesinado.
Douglas
Bravo
Uno
de los principales líderes de la insurgencia marxista venezolana y fundador del
Partido de la Revolución Venezolana. Pasó por prisión varias veces y fue
perseguido por los organismos de seguridad durante gran parte de los años
sesenta.
Teodoro
Petkoff
Dirigente
del PCV y luego del MIR. Fue encarcelado por su participación en actividades
insurgentes. Se hizo célebre por protagonizar una fuga de la cárcel de San
Carlos mediante un túnel en 1967. Más tarde abandonó la lucha armada y se
convirtió en político democrático y periodista.
Pompeyo
Márquez
Importante
dirigente comunista. Fue detenido repetidamente durante la represión contra el
PCV y las FALN. Posteriormente participó en la pacificación y en la política
institucional venezolana.
Guillermo
García Ponce
Miembro
del PCV y director del diario Vea. Fue encarcelado tras las rebeliones
militares y guerrilleras de comienzos de los sesenta. Escapó junto a otros
dirigentes de la cárcel de San Carlos.
Américo
Martín
Fundador
del MIR. Fue perseguido, encarcelado y obligado a la clandestinidad por su
vinculación con la insurgencia armada. Décadas después se convirtió en una
figura socialdemócrata.
Gustavo
Machado
Emblemático
líder, miembro fundador y diputado del PCV.
Eduardo
Machado
Dirigente
comunista de larga trayectoria internacional y hermano de Gustavo.
Jesús
Faría
Secretario
General del PCV, apresado durante varios años de la década.
Domingo
Alberto Rangel
Dirigente
histórico del MIR. Sufrió prisión y persecución política por su participación
en la izquierda revolucionaria. Posteriormente evolucionó hacia posiciones
críticas tanto del comunismo soviético como del régimen actual.
José
Manuel Saher
Cuadro
del MIR vinculado a la estructura político-militar insurgente. Fue detenido
durante la ofensiva gubernamental contra las FALN.
Simón
Sáez Mérida
Uno
de los intelectuales y organizadores de la izquierda armada. Fue encarcelado y
posteriormente expulsado del país.
Julio
Escalona
Militante
del MIR y luego dirigente revolucionario. Pasó por prisión y clandestinidad
durante el conflicto armado.
Fernando
Soto Rojas
Militante
guerrillero y dirigente de las FALN. Estuvo detenido y posteriormente participó
en procesos de pacificación. Décadas después sería dirigente del régimen actual.
Jorge
Rodríguez
Aunque
su muerte ocurrió más tarde, perteneció a la generación surgida de la lucha
revolucionaria de los sesenta y fue detenido y perseguido por organismos de
seguridad.
Luben
Petkoff
Hermano
de Teodoro Petkoff y combatiente guerrillero. Fue capturado y encarcelado
durante operaciones antiguerrillas.
Alí
Rodríguez Araque
Participó
en las FALN bajo el alias “Comandante Fausto”. Fue detenido en el contexto de
la lucha armada y posteriormente se incorporó a la vida política legal.
Américo
Silva
Comandante
guerrillero del oriente venezolano. Fue perseguido, capturado en distintos
momentos y convertido en símbolo de la insurgencia rural.
Francisco
Prada
Dirigente
histórico de las FALN. Figura entre los combatientes encarcelados en prisiones
como el Retén de La Planta.
Héctor
Pérez Marcano
Militante
revolucionario y uno de los cuadros políticos asociados a la insurgencia de los
sesenta. Fue perseguido y detenido en distintos momentos.
Olivia
Olivo
Militante
del MIR cuyo rescate armado de la cárcel de mujeres por un comando de las FALN
es uno de los hitos de la época.
Eloy
Torres
Destacado
dirigente del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y diputado que fue detenido
tras la insurrección de El Carupanazo en 1962.
Pedro
Dumar Ortega
Combatiente
del Frente Guerrillero Simón Bolívar.
Lino
Martínez
Militante
del MIR, recluido en los campos de detención orientales.
Carlos
Betancourt “Comandante Gerónimo”
Comandante
del Frente Guerrillero Antonio José de Sucre.
Américo
Silva
Importante
combatiente y organizador del Frente Guerrillero Ezequiel Zamora.
Argimiro
Gabaldón
Aunque
falleció antes de cumplir larga condena (por un disparo accidental), varios de
los hombres de su frente (Simón Bolívar) nutrieron las listas de prisioneros de
los teatros de operaciones.
Militares vinculados a rebeliones
de 1962
Capitán de Navío Manuel Ponte
Rodríguez
Participó
en movimientos insurreccionales militares contra el gobierno de Rómulo
Betancourt. Fue detenido tras las rebeliones de Carúpano y Puerto Cabello.
Capitán
de Corbeta Pedro Medina Silva
Uno
de los jefes militares de la insurrección de Puerto Cabello (El Porteñazo). Fue
encarcelado por conspiración y rebelión.
Capitán
de Fragata Víctor Hugo Morales
Líder
militar del alzamiento de Carúpano (El Carupanazo). Sufrió prisión política.
Teniente
de Navío Héctor Fleming Mendoza
Oficial
sublevado en los movimientos de 1962.
Mayor
Pedro Vargas Castes
Militar
vinculado a las conspiraciones de izquierda dentro de las fuerzas
institucionales.
Intelectuales, estudiantes y
activistas detenidos
Moisés
Moleiro
Intelectual
marxista ligado al MIR. Fue detenido y perseguido por actividades políticas
consideradas subversivas.
Gabriel
Puerta Aponte
Participó
en organizaciones armadas y sufrió prisión y clandestinidad.
Carlos
Betancourt
Miembro
de estructuras revolucionarias vinculadas al MIR y las FALN. Fue detenido
durante la represión estatal.
Pedro
Rafael Lares
Combatiente
de las FALN mencionado entre los presos políticos recluidos en La Planta en
1963.
Adelmo
Jurado
Militante
guerrillero encarcelado durante las campañas antiguerrilla de los gobiernos de
Betancourt y Leoni.
José
Marcelino Hernández
Detenido
como parte de las redadas contra miembros de las FALN.
Héctor
Yépez Patiño
Guerrillero
identificado entre los presos políticos del Retén de La Planta.
Alcides
Hurtado
Miembro
del Comité Central del PCV, detenido durante la ofensiva contra la izquierda
armada.
Contexto histórico
Durante
los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, el Estado venezolano enfrentó
una insurgencia armada inspirada en la Revolución Cubana. El conflicto incluyó
guerrilla rural, sabotajes, levantamientos militares y fuerte represión
estatal. Miles de personas fueron detenidas por razones políticas, muchas sin
juicio rápido, y hubo denuncias de torturas y desapariciones.
Cronología año por año de la
conflictividad política y los presos políticos en Venezuela (1960-1969)
1960 — Radicalización inicial
El
gobierno de Rómulo Betancourt comienza a enfrentar protestas violentas,
huelgas, disturbios urbanos y conspiraciones militares inspiradas parcialmente
por la Revolución Cubana. Sectores del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y
de la izquierda juvenil consideran insuficiente el sistema del Pacto de
Puntofijo.
Se
producen:
Detenciones
de dirigentes estudiantiles y periodistas de izquierda.
Clausura
del semanario “Izquierda”.
Primeras
denuncias públicas sobre presos políticos.
Entre
los detenidos de este período estuvieron: Héctor Pérez Marcano, Américo Martín,
Humberto Cuenca.
1961 — Inicio formal de la lucha
armada
El
PCV y sectores del MIR avanzan hacia la estrategia insurreccional. Se forman
los primeros frentes guerrilleros rurales y células urbanas.
Eventos
relevantes:
Surgimiento
de focos guerrilleros en Lara, Falcón y Mérida.
Redadas
masivas contra militantes comunistas.
Aumento
significativo de presos políticos.
Partido
Comunista de Venezuela y Movimiento de Izquierda Revolucionaria comienzan a
operar parcialmente en clandestinidad.
1962 — Carupanazo y Porteñazo
Es
uno de los años más violentos de la década.
Mayo:
El Carupanazo
Sublevación
militar en Carúpano dirigida por oficiales simpatizantes de la izquierda
revolucionaria.
Junio:
El Porteñazo
El
sacerdote que consuela al soldado herido es Luis María Padilla, capellán de la
marina, quien arriesgó su vida para brindar los últimos ritos en medio del
fuego cruzado. El soldado fue identificado como el cabo Andrés de Jesús Garcés
Plaza.
Insurrección
naval y militar en Puerto Cabello encabezada por: Pedro Medina Silva y Manuel
Ponte Rodríguez.
El
enfrentamiento dejó cientos de muertos y heridos.
Consecuencias:
Ilegalización práctica del PCV y el MIR, miles de arrestos, militarización de
la seguridad interna, consolidación del sistema de presos políticos
contemporáneo venezolano.
1963 — Consolidación de las FALN
Las
Fuerzas Armadas de Liberación Nacional intensifican: secuestros, sabotajes, ataques
a instalaciones petroleras, asaltos bancarios.
El
Estado responde con suspensión de garantías, encarcelamientos masivos, tribunales militares.
Américo
Martín denunció alrededor de 1.630 presos políticos para este período.
Asalto
al Tren del Encanto
El asalto al Tren del Encanto, también conocido como "Operación Olga Luzardo" u "Operación Italo Sardi", fue un asalto ejecutado por las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional el 29 de septiembre de 1963 en el Estado Miranda en los tramos montañosos del Gran Ferrocarril de Venezuela. La operación consistió en la toma por asalto de un tren que se dirigía hacia Los Teques, en la cual quince guerrilleros se enfrentaron durante breves minutos con la Guardia Nacional. El móvil de esta operación liderada por Guillermo García Ponce fue la apropiación de armas que serían transportadas hacia Caracas y utilizadas para fortalecer dicha organización.
1964 — Gobierno de Raúl Leoni
Asume
Raúl Leoni.
Su
gobierno adopta una política antiguerrillera más agresiva: operaciones
contrainsurgentes, ampliación de facultades militares, endurecimiento penal.
Se
denuncian torturas, desapariciones, detenciones sin debido proceso.
Combates
y operaciones: Frente a las acciones de desgaste de las FALN, las Fuerzas
Armadas respondieron con bombardeos y operaciones de rastrillo en zonas
montañosas como El Bachiller (estado Miranda) y en la región de Lara/Falcón, donde operaban frentes como el
"José Antonio Páez" y "Libertador Simón Bolívar".
1965 — Auge de la represión y
desapariciones
El
conflicto entra en su etapa más dura.
Se
multiplican:
Capturas
de cuadros guerrilleros, allanamientos, centros clandestinos de interrogatorios.
El
diputado José Vicente Rangel comienza a denunciar desapariciones forzadas en el
Congreso Nacional.
Entre
los presos o perseguidos: Pompeyo Márquez, Guillermo García Ponce, Teodoro
Petkoff.
Sabotaje
a la industria petrolera: A finales de julio, la guerrilla detonó cuatro
oleoductos cerca de Anaco y Cantaura, y otro más cerca de Barcelona, como parte
de sus tácticas de presión económica y desestabilización.
Secuestro
de oficiales: En julio de 1965, las FALN secuestraron al coronel estadounidense
Michael Smolen, segundo jefe de la Misión Aérea de los Estados Unidos en
Venezuela. Fue liberado ileso tres días después.
1966 — Captura y muerte de
Fabricio Ojeda
El
21 de junio de 1966, el periodista, ex-diputado y líder del Frente de
Liberación Nacional (FLN), Fabricio Ojeda, fue capturado por el Servicio de
Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) y murió en prisión (oficialmente
catalogado como suicidio). El caso se convierte en símbolo de la represión
estatal venezolana de los sesenta.
Ruptura
ideológica: En mayo, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) expulsó a Douglas
Bravo y a otros líderes guerrilleros por oponerse a la tregua urbana. Estos
tomaron el control de las FALN y reafirmaron la lucha armada, estrechando lazos
con el gobierno de Fidel Castro.
1967 — Fuga del Cuartel San
Carlos
Ocurre
una de las fugas más famosas de América Latina.
Escapan
desde el Cuartel San Carlos: Teodoro Petkoff, Guillermo García Ponce y Pompeyo
Márquez.
La
fuga ocurre mediante un túnel excavado desde el exterior.
Ese
mismo año, José Vicente Rangel publica Expediente Negro. El libro denuncia
torturas, ejecuciones y desapariciones.
Ocurre el desembarco de Machurucuto (también conocido como la Invasión de Machurucuto), un incidente militar y político ocurrido el 8 de mayo de 1967 en las playas de Machurucuto, en el estado de Miranda, Venezuela.
Los Hechos
El
desembarco: En la noche del 8 de mayo de 1967, un grupo de doce hombres
fuertemente armados desembarcó de un campamento flotante proveniente de Cuba.
Los
integrantes: El grupo estaba compuesto por cuatro militares cubanos (miembros
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, incluyendo al oficial Héctor
Anyamil Castillo) y ocho guerrilleros venezolanos entrenados en la isla,
liderados por Américo Silva. Héctor Pérez Marcano, comandante de guerrillas,
antiguo presidente de la Federación de Centros de Estudiantes Universitarios y
ex secretario general de la Juventud del Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR) es uno de a bordo.
El
objetivo: Su misión era adentrarse en las montañas venezolanas para reforzar el
frente guerrillero Bachiller y reactivar la insurgencia rural, que se
encontraba debilitada.
La Reacción y el Desenlace
El
desembarco no pasó desapercibido. Pescadores de la zona alertaron a las
autoridades locales, lo que desencadenó una rápida movilización del Ejército
Venezolano y de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención
(DISIP).
El
enfrentamiento: Las fuerzas armadas emboscaron y persiguieron a los
expedicionarios. En los combates subsiguientes, la mayoría de los guerrilleros
y militares cubanos fueron abatidos o capturados.
La
baja cubana notable: Uno de los oficiales cubanos capturados, Antonio Briones
Montoto, murió en circunstancias que generaron controversia (las fuentes
oficiales venezolanas reportaron que murió en combate, mientras que Cuba
denunció que fue ejecutado tras su captura). Dos cubanos lograron escapar y
regresar a su país tiempo después.
Consecuencias Políticas
El
desembarco de Machurucuto tuvo un impacto geopolítico inmediato y profundo:
Ruptura
y denuncia internacional: El gobierno de Raúl Leoni utilizó las pruebas del
desembarco (armamento de origen belga con seriales limados, documentos y los
cuerpos de los militares cubanos) para denunciar formalmente a Cuba ante la
Organización de los Estados Americanos (OEA) por violación de la soberanía
nacional.
Aislamiento
de Cuba: La OEA condenó enérgicamente la agresión cubana, lo que profundizó el
aislamiento diplomático del régimen de Fidel Castro en la región.
Efecto
en la guerrilla: Este fracaso militar, sumado al rechazo de la opinión pública
venezolana que veía la acción como una intervención extranjera, aceleró el
declive de la lucha armada en Venezuela.
1968 — Declive de la guerrilla
La
insurgencia pierde apoyo social y capacidad militar.
Muchos
dirigentes abandonan la lucha armada, aceptan negociaciones, buscan
reincorporarse a la política legal.
Continúan
presos numerosos militantes rurales y urbanos, pero empieza a discutirse la
pacificación.
En
el oriente del país, grupos rebeldes llevaron a cabo escaramuzas e intentos de
asaltos a puestos militares y policiales, como el Destacamento No. 52 de la
Guardia Nacional en la vía Barcelona–Maturín, para responder a la fuerte
represión del Estado y mantener la moral de sus combatientes.
1969 — Pacificación parcial
Asume
Rafael Caldera.
Se
crea la Junta de Pacificación.
Consecuencias:
Liberación
de numerosos presos políticos, indultos, desmovilización guerrillera, retorno
del PCV y MIR a la vida electoral.
La
mayor parte del conflicto armado de los sesenta termina políticamente en este
período.
Principales cárceles políticas y
centros de detención
Cuartel San Carlos
La
prisión política más emblemática de los años sesenta.
Albergó
dirigentes comunistas, guerrilleros, militares rebeldes.
Conocida
por aislamiento, interrogatorios, presos de alta relevancia política.
Retén de La Planta
Usado
para militantes de las FALN, presos comunes politizados, detenidos preventivos.
Frecuentemente
denunciado por hacinamiento, violencia, abusos.
Cárcel Modelo de Caracas
Centro
importante para presos políticos y sindicales durante distintos períodos del
siglo XX venezolano.
Teatro de Operaciones de Cachipo
(Estado Monagas)
No
era una cárcel formal, sino una zona militar antiguerrillera donde numerosos
detenidos denunciaron torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales.
DIGEPOL
La
Dirección General de Policía funcionó como principal órgano de inteligencia y
represión política antes de la DISIP.
Muchos
detenidos pasaban por interrogatorios, torturas, incomunicación.
Isla del Burro (Lago de Valencia)
Prisión
insular usada para detenidos políticos considerados especialmente peligrosos.
Isla de Tacarigua (Estado Sucre)
Campo
de concentración y centro de reclusión oriental denunciado por severidad y
trato despótico.
Retén de La Pica (Estado Monagas)
Una
de las principales cárceles utilizadas para recluir a detenidos políticos y
guerrilleros.
Cárcel de Mujeres de Los Teques
(Estado Miranda)
Centro
de detención para presas políticas, famosa por ser escenario de fugas y
rescates armados ejecutados por las FALN.
Dossier académico resumido
1.
Naturaleza del conflicto
La
violencia política venezolana de los sesenta fue un conflicto híbrido: ideológico,
militar, internacional, generacional.
La
Revolución Cubana impactó profundamente a sectores juveniles venezolanos.
Muchos consideraban insuficiente la democracia representativa surgida tras la
caída de Pérez Jiménez.
2.
Debate historiográfico
Existen
tres grandes interpretaciones:
Interpretación
liberal-democrática
Sostiene
que: la guerrilla intentó destruir una democracia recién nacida, el Estado
reaccionó para preservar el orden constitucional.
Interpretación
marxista/revolucionaria
Afirma
que: el sistema puntofijista excluyó a sectores populares, hubo represión
sistemática, existieron violaciones graves de derechos humanos.
Interpretación
contemporánea crítica
Plantea
que: ambas partes cometieron abusos, el conflicto fue parcialmente invisibilizado,
Venezuela evitó discutir plenamente esa memoria histórica.
Obras fundamentales para estudiar
el tema
Libros:
Venezuela:
política y petróleo
La
insurgencia armada en Venezuela
Historiadores e investigadores
clave
Tomás
Straka
Agustín
Blanco Muñoz
Margarita
López Maya
Manuel
Caballero
Balance histórico
El
conflicto dejó miles de detenidos, centenares de muertos, denuncias de tortura
y desaparición, militarización parcial de la política venezolana.
También
moldeó generaciones enteras de dirigentes que décadas después tendrían enorme
influencia en el país, en los diferentes bandos políticos.
Años 70s
Surgimiento
de nuevas facciones: Al disolverse las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional
(FALN), surgieron organizaciones radicales urbanas y rurales como Punto Cero y
Bandera Roja, esta última manteniendo una postura insurrecta activa durante
toda la década.
Un
acontecimiento clave fue la fuga del Cuartel San Carlos "Operación Jesús
Márquez Finol" el 18 de enero de 1975. Un grupo de 23 presos políticos
pertenecientes a organizaciones insurgentes, principalmente de Bandera Roja y
las FALN, escapó a través de un túnel de 60 metros.
El
29 de junio de 1979 fue asesinado en el Estado Bolívar el guerrillero oriundo
de Tucupido (Estado Guárico) José Encarnación Aquino Carpio. Estudió economía
en la Universidad Central de Venezuela. En 1961 se unió al Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR) y participó en la fundación de la Organización
de Revolucionarios (OR) y la Liga Socialista.
La
historia dice –a gritos- que ha habido –y sigue habiendo- basura humanoide en
todas las ideologías políticas.










