Ernesto
Luis Rodríguez, el bardo popular venezolano más destacado de la segunda mitad
del siglo XX, nació en Zaraza (Edo. Guárico) el 29 de febrero de 1916 y murió
en Caracas el 24 de octubre de 1999. Sus raíces ancestrales nos llevan hasta
Doña Manuela Irazabal, española que vivió en Chaguaramas (Edo. Guárico) casi
hasta los cien años. Ella se casó, en segundas nupcias, con Don Carlos Morales,
cuyo hijo, Don Antonio Morales, es el padre de Doña Domitila Morales, casada
con Don Ernesto Rodríguez Arroyo. De este matrimonio nació nuestro biografiado
(Torrealba, 1950).
Publicó
12 libros de versos, ganó en más de 30 concursos para letras de himnos de
institutos universitarios, militares, deportivos y municipales; entre ellos los
de la Universidad de Carabobo, Universidad Metropolitana de Caracas,
Universidad Experimental de Guayana, Facultad de Agronomía de la UCV, Escuela
superior del Ejército, Escuela de Aviación Militar, Escuela Náutica de
Venezuela, Colegio Universitario Fermín Toro de Barquisimeto, Infantería de Marina
y de los Municipios Chacao y Baruta. Recibió numerosas órdenes y condecoraciones.
Sus letras fueron llevadas a canción por Juan Vicente Torrealba, Serenata
Guayanesa, Hernán Gamboa y otros. Sus versos han sido declamados por Víctor
Morillo, Balbino Blanco, Oscar Martínez, Pancho Pepe Cróquer y Luis Edgardo
Ramírez.
Escribió
para Fantoches, La Verdad, Elite, 2001, El Mundo, La Esfera, El Universal, El Nacional, El Camaleón y muchos diarios de
provincia. Fue secretario de la Jefatura Civil de Zaraza, presidente del
Concejo Municipal de San Juan de los Morros y representó al Estado Cojedes como
senador.
En
su pueblo natal empezó a recorrer el mundo de la poesía. El lar nativo queda para
siempre en su memoria y lo recuerda así:
"Zaraza
es un pueblo acogedor y generoso del Estado Guárico. Tierra donde tiene asiento
la cultura, el amor y la esperanza. De nuevo estoy en el mundo de la copla y en
el afecto de los amigos, en medio de una pobreza feliz, realmente jubilosa, encandilada
de lírico entusiasmo bajo el azul llanero. Allí están otra vez los ojos de mi
madre llenos de resplandor y de ternura, esperándome siempre como la honda
sequía de los pastos espera el regreso de la lluvia. Zaraza es tierra de
antecedentes heroicos de paisajes bellos. Calurosa en su clima, pero fresca en
su amistad y en su generosa entrega a la atención de quienes la visitan por diferentes
rumbos de la geografía llanera”.
Desde
los ocho años recitaba los versos de Julio Flores y Pérez Bonalde. Pero su inclinación
hacia la lírica proviene de su entorno familiar: su propia madre solía escribirle
consejos en forma de versos rimados, su padre le escribía versos para que él
los publicara con su nombre y su madrastra le obsequió una máquina de escribir
en la cual aprendió el oficio con un método de mecanografía, y esta será su
arma fundamental a la hora de plasmar sus estrofas que lo harán famoso. Los poetas pueblerinos, como en su tiempo marcaron a Neruda,
están siempre presentes en ELR: Casimiro Ron, Marcos Ríos y Jacinto Figuera. Estos eran poetas amantes de la
cultura etílica. Por ejemplo, Casimiro Ron escribió:
Con
el alcohol y contigo
no
me falla el corazón,
me
gustas cuando te beso
porque
me sabes a ron.
Por su parte Jacinto
Figuera compuso la siguiente estrofa:
Si
beber es bueno o malo
pregúntale a tu papá;
pero
en alcohol se conservan
el
hígado y la amistad.
A los trece años ELR abandonó la escuela para
jamás volverla a visitar. Los bancos de la escuela quedarán para el recuerdo y
la inspiración poética. Desde ahora recorrería el mundo para desempeñarse en
los trabajos más disimiles hasta convertirse en consumado poeta y llegar a afirmar
como Alexéi Maximovich Peshkov , mejor conocido como Gorki , que sus
universidades fueron las calles, el roce con la gente y las experiencias a lo
largo de la geografía nacional mientras buscaba su lugar en la vida.
Otra
de sus grandes pasiones fue el periodismo. En Zaraza en los periódicos El Uñare
y Rasgos escribía versos todos los días. Blas Loreto escribió en la Historia
del periodismo en el Estado Guárico "Rasgos en 1933 brota encendido por la
emoción culta y juvenil de Ernesto Luis Rodríguez..." También montaba
obras de teatro mientras trabajaba como portero de cine y pintaba los
cartelones que anunciaban las películas. La gente sencilla, los amigos, las
fiestas llaneras, las riñas de gallos y las coplas de los ordeñadores fueron
tejiendo la trama de su poesía. Los cantos de madrugada los reflejó en la
siguiente estrofa:
Al
sol de la primavera
le
dijo el verano un día
después
de abrir en la rosa
vas
a quedar sin espinas
¡campesina…campesina!
A los diecinueve años en un baile conoció a la
Morocha García quien le inspiró su poema Rosalinda. La expresión "jugarse
a Rosalinda” ha pasado a ser en nuestra lengua sinónimo de echar el resto;
jugarse el todo por el todo, tener la esperanza en una última oportunidad. ¡Qué
difícil es hacer una innovación en la manera de hablar, un giro idiomático! Y Ernesto
Luis Rodríguez, el hombre que dejó de ir a la escuela y por nada del mundo quiso
cambiar su vocación de escritor, un sendero impreciso; por un pupitre que le
prometía una segura y cómoda profesión, triunfa montado sobre los lomos de los
libros. Estaba seguro de su misión a la que luego canta:
Lo
que parece distinto
no
deja de ser igual
el
camino es uno solo
cuando
viene o cuando va.
Más adelante
continúa:
"Y mi camino estaba trazado por Dios; tendido
de soledad hacia el horizonte... Libre en la vida aprendí muchas cosas que no
se consiguen en las aulas y he logrado una obra literaria a base de constancia,
de lucha permanente para vencer el pesimismo, de amor hacia mi pueblo y hacia
mi propia circunstancia. Sin embargo, fui y sigo siendo lector apasionado de
libros, revistas, periódicos; y hasta de mis propios versos. Me gusta
repasarlos, corregirlos, tratar de mejorarlos o hacerlos menos malos en cada
ocasión... Allí he encontrado la razón de unos cuantos aciertos y experiencias
que me han servido en numerosas oportunidades como aliciente para seguir en la
tarea”.
Para
el 14 de febrero de 1936 Venezuela vive un momento estelar de su vida
democrática. ELR participa como simple espectador en las masivas
manifestaciones de protestas en Caracas. Conoce y traba una gran amistad con
Manuel Felipe Rugeles, el poeta nativista, autor de Cántaro y Oración para
cantar por los oprimidos.
Con
apenas veinte años publica su primera obra poética: Agraz. El libro sale a
crédito. Debe vender libros para pagar poco a poco su publicación. Le ofrece
unos ejemplares al Presidente del Estado Miranda, el gran escritor Rufino
Blanco Bombona, por sugerencia de Leoncio Martínez (Leo). El escritor toma un
solo ejemplar pero le cancela el valor de veinte y razona: "Trata de
ponerlos en buenas manos. La gente que me rodea ni siquiera conoce mis obras y
es un crimen regalar versos para no ser leídos...".
La
prosa de ELR también es muy poética, sobre todo aquella que retrata al llano en
sus cambios climáticos, veamos:
"La
sed y el agua, en muchas ocasiones, son un drama que en el llano, como en
diferentes partes del mundo, se vuelve intensamente doloroso. Después de los
incendios que arrasan grandes extensiones geográficas, vienen las lluvias
torrenciales cargadas de truenos y relámpagos. Cuando apenas el viento húmedo
hace temblar los chaparrales resecos; o cuando levanta remolinos de arena que
giran o se disuelven instantáneamente; o cuando sopla en la penuria de los
caseríos, las madres humildes se asustan ante el peligro de que sean arrasados
sus ranchos, sus hijos, sus conucos, sus enseres; y todo lo que constituye su
mísera existencia. Las quebradas insalubres se desbordan y el agua se mete con
acento de tragedia en todas partes. Con la candela se repite el drama. Las
mismas quebradas se vuelven arenales sedientos, donde el resplandor parece una
polvareda de luz que se arrodilla de cansancio bajo el sol meridiano, mientras
el fuego se alborota y y amenaza con devorarlo todo. Duele profundamente el
quejido lastimoso de las chicharras que conmueve y aturde en lo más hondo del
espejismo y de la soledad, pidiendo al cielo que riegue de agua fresca los
terronales desesperados. En el mes de abril se ha hecho popular el grito de
estos hombres que labran la tierra: Agua Dios...y venga mayo; y malojo pa'mi
caballo!... Y posteriormente se cambia el clamoroso ruego:- ¡San Isidro
Labrador, quita el agua y pon el sol!...
ELR se autodefinió como un hombre
que labró su destinó luchando contra las circunstancias adversas que pudieron
lanzarlo por un mal camino. La poesía lo salvó y le sirvió para dar una mirada
bonita a cualquier territorio, árbol, mujer o situación difícil. La copla
sencilla estaba siempre en sus labios:
¡Mariposa,
Mariposa!
Asómate
al resplandor
¿Dónde
estará la morena
Que
se quedó con mi amor?
"Caminante no hay camino, se hace camino al
andar”, la estrofa de Antonio Machado parece signar los pasos de ELR. Cruza
esteros y palmares. Atraviesa los llanos venezolanos. Parte de Zaraza, La
Atenas del Guárico, pasa por Valle de la Pascua, San Juan de los Morros,
Caracas, Valencia, San Fernando de Apure, Guanare, Ciudad Bolívar, Barinas,
Acarigua, Araure...
Siempre
recordará el día de su nacimiento en un año bisiesto. Esa peculiaridad le hará
comentar con mucho humor "que es un hombre joven porque su cumpleaños es
cada cuatro años".
Sus
padres se separaron sin divorcio cuando tenía seis años de edad. Pero su
infancia, como lo afirmó en muchas oportunidades fue feliz y esa felicidad la
reflejó en sus versos. De esa época recuerda a unos de sus tíos limpiando sus
morocotas, quien le explicó que las enterraba para que no se corrompieran.
Contó a su maestra el episodio, y ella le aclaró: - ¡No, hijo! El oro no se
corrompe, pero en muchas ocasiones corrompe a los demás... Y es un pecado
tenerlo enterrado habiendo tanta miseria en el mundo.
Entendió,
entonces, que las lecciones estaban no solamente en las escuelas, sino también
en cualquier otra parte y que la vida es un constante aprendizaje.
Tenía
nueve años cuando llegó a Caracas la primera vez. Alquilaron dos habitaciones.
Su padre vivía con su mujer, Clara, quien le apreciaba mucho. Pero su madre no
aceptaba que dejara los estudios. A los trece años empezó a trabajar en la
quincallería de un señor amante de la bebida. Luego consiguió trabajo en una
ferretería. La máquina de escribir, que en ese entonces le regaló Clara, puede
considerarse un momento determinante en su vida de poeta: la mecanografía le
serviría para hacer sus versos, sus artículos periodísticos y sus libros.
Cuando
su padre se fue a trabajar a Tucupita, ELR alquiló una habitación de una
coterránea. Cambió de residencia varias veces, así como también de trabajo. Los
sábados y los domingos se redondeaba el sueldo como cobrador en autobuses. A
los dieciséis años ELR es un muchacho que conoce bien Caracas y hasta disfruta
de la vida nocturna de la ciudad. Su padre se preocupa porque piensa que no es
el rumbo que debe seguir su hijo y lo llama. Nuevamente está en Zaraza. Allí
colabora con los periódicos locales y escribe poesías. Su padre enfermó y luego
murió con apenas cuarenta y siete años. Transcurría el año 1934 y ELR cumplía
los dieciocho años apenas.
La
poesía fue su refugio. Escribía mucho, regalaba sus versos a las muchachas del
pueblo y se ganaba la vida en cualquier trabajo. Entre las muchas anécdotas que
adornan la vida de ELR se encuentra las que tuvieron como escenario su pueblo
natal. Una vez escribió una copla cursi a una de las hijas del Jefe Civil, un
hombre muy severo:
Cuando
te nombro y te miro
yo
siento en cada ocasión
que
se me prende el bombillo
que
llevo en el corazón.
El padre de la chica
le advirtió:
- ¡Ajústese a la metáfora, poeta; y trate de que
no le apaguen el bombillo!
En
San Juan de los Morros vivió entre 1937 y 1945. Allí se casó con Esperanza, su
gran amor y fortaleza moral. Ella le inspiró muchos de sus poemas. En la capital
guariqueña nacieron sus dos hijos varones: Luis y Carlos. Más tarde vendrá su
hija Rosalinda. Su pluma produce El Canto
al rio Orinoco y al Lago de Maracaibo, obra premiada.
Durante
el gobierno del General Emilio Arévalo Cedeño, quien era Presidente del Estado
Guárico, escribió Cantares de Tierra
llana, libro que publicó el legendario militar llanero, quien lo invitó
para ocupar el cargo de Director de Cultura del Estado.
ELR
vivió en diferentes ciudades del país, pero Caracas es el centro de sus actividades
literarias. La poesía la tomó como una ocupación seria cuando conoció a Manuel
Felipe Rugeles, poeta y exiliado político.
La
vida le deparaba los oficios y trabajos más disímiles; mientras escribía su
primer poemario, Agraz. Las musas habían decidido su destino: ser poeta.
SU PRIMER POEMARIO: AGRAZ
Agraz
es el primer libro de poesías de Ernesto Luis Rodríguez. Agraz según el
diccionario es la uva sin madurar o el zumo que se saca de la uva sin madurar.
ELR explica al lector en la primera página: “no encontrarás en él la obra
interesante que buscabas, pero debes pasar inadvertido ante cualquier
trivialidad, porque tú bien conoces el afán de la juventud, que nos obliga a
recoger el fruto de la cosecha cuando no está en sazón..."
En
Agraz los versos son variados y no hay una unidad temática. El poeta quiere
abarcarlo todo con la energía y el ímpetu de la juventud. Escribía para buscar
su camino. Escribía para recitar sus versos. Escribía y tenía un sueño:
publicar un libro con sus versos y dedicárselo a su madre. En un principio a
esta colección de versos le puso el nombre de "Casimba", luego se lo
cambió por "Paradojas"; pero el poeta J.A Ramírez Rausseo le sugirió
Agraz. Se lo publicaron a crédito en 1936.
El
mismo poeta ELR dijo de Agraz: "Este librito mío forjado a puros
sacrificios, es la gloria de muchos desasosiegos en mi vida azarienta de
muchacho pobre, de casi todos mis ideales primogénitos, de muchas noches que se
quedaban intactas en mis ojos abiertos esperando su bienvenida como en aquellas
noches de la infancia en que la madre buena me anunciaba la llegada de los
Reyes Magos...”.
Ya
dijimos que en Agraz los temas son diversos. El poeta quiere expresar todo a
través del prisma de las palabras bellas. Son muchas las cosas que se agolpan
en su mente y su espíritu juvenil esta rico en vivencias interesantes. Quiere
sentir la vida y decirla en versos. Ya lo expresó J.L Borges: "Desdichado
el pobre de espíritu, porque bajo la tierra será lo que es ahora en la
tierra".
ELR
era un hombre feliz de un gran espíritu que comunicaba su felicidad en versos
para disfrute y deleite de todos. Y ahora cuando no está entre nosotros su
nombre lo cubre el aura de la gloria.
El
estilo poético de ELR desde un principio se enfiló por los senderos del nativismo,
del costumbrismo; a pesar de que su inicio coincide con el auge de las nuevas
corrientes y de las escuelas denominadas contemporáneas.
Según
Gottfried Ben la poesía contemporánea se diferencia de cualquier otra en que no
es descriptiva, no usa el “como” y no recurre a la escala cromática. Estos son
precisamente rasgos que pueden encontrarse en la poesía de ELR por lo que
podemos decir que el poeta guariqueño es el último gran juglar popular de la
lírica venezolana: en su obra lo importante es el canto del hecho, la musicalidad
de la copla de narración rápida y precisa con la rima elegante.
En
Agraz hay poemas patrióticos como el llamado Simón Bolívar
(fragmentos):
Simón
Bolívar...!
Puñetazo
de libertad
Que
pudo estremecer un continente
compañeros?
hijos
de esta tierra
que
un día Simón Bolívar
nos
la trajo en la punta de la espada!
Vamos
a encontrar a este Simón Bolívar
que
viene hacia nosotros
húmedo
de futuros
como
el Quijote y como Cristo
florecido
en proclamas
y
apretado de símbolos,
con
un gajo de siglos libertarios!
Hay versos llenos de
dolor por la muerte del padre:
Mi
árbol (Fragmento)
Padre:
Tú
no viste mi árbol
cuando
estaba cargado de horizontes;
pero
ya sabías que yo tenía mi árbol,
porque
fuiste tú
quien
me dio la raíz para sembrarla
y
que muy hondo se agarró a la tierra
para
volverse música en el viento.
Hay canto a la naturaleza como en los versos
dedicados al Unare:
Río
de la muchacha campechana
perfumada
en suspiros de sabana
como
el bello candor de una fortuna,
y
que viene de noche a buscar agua,
y
que una vez se le mojó la enagua
y
en la tinaja se llevó la luna.
Hay versos
filosóficos como en Sinceridad:
¿Para
qué te castigas la memoria
pensando
en el mañana?
El
mañana es la misma caravana,
los
mismos cuentos y la misma historia.
Vivir
es como un vicio
pensar
es un suplicio
así
como el perdón es un castigo.
En Noches de barrio hay una denuncia de
un problema de nuestra sociedad:
Bajo
el foco nocherniego
con
unos ojos de fuego
por
pasionales excesos,
espera
en una covacha,
la
prostituta muchacha
que
vive vendiendo besos.
A Rufino Blanco bombona, como ya se afirmó, le
gustaron los versos de Agraz. El poemario tuvo varias ediciones agotadas. El
mismo autor sólo tenía una copia que a la vez era copia de un ejemplar de la
Biblioteca Nacional.
OTROS
LIBROS
Luego
de CANTARES DE TIERRA LLANA, publicado en 1939, siguió PASITROTE (1948),
poemario que tuvo un éxito rotundo con doce ediciones y con más de cien mil
ejemplares vendidos. Una nota aparecida en La Esfera calificó la obra de la
siguiente manera: “Podría hablarse de un libro afortunado, si no fuera por la
circunstancia de que la poesía de Ernesto Luís Rodríguez tiene carta de
nacionalidad popular. Esta es la razón por la cual de esta obra las ediciones
se suceden una tras otra, en forma sensacional que marca un auténtico record en
la historia bibliográfica poética venezolana. Los versos de Ernesto Luís
Rodríguez son voz del pueblo. Por eso han llegado tan hondo. Y cobran cada día mayor
vigencia dentro del alma nacional. Estas décimas pulcras, aladas, limpias y
sinceras, pertenecen a esta clase de poesía que está más allá de toda
definición. Viven por sí solas y quedan de boca en boca del pueblo para toda la
vida. El caso de Ernesto Luis Rodríguez en nuestra poesía es simplemente
asombroso, tanto por la calidad de su obra, labrada a puro corazón, como por la
dimensión que ha adquirido".
Pedro
Bartola dijo que PASITROTE tiene en sus páginas soltura perfecta del verso, con
manejo preciso y atinado de la rima “y un dominio casi señorial de una estrofa
tan tentadora y traicionera como la décima...”.
PASITROTE,
cuya dedicatoria ELR dirige a su esposa (“A Esperanza , mi compañera; y a mi
compañera la esperanza"), tiene varias secciones: Volatería de la glosa
con Trocha del amor feliz y Trocha del amor doliente; Pasollano de la Décima
con El amor en el juego , El amor en el tino y El amor en el rumbo. La última
parte se denomina Dos y dos del Romance.
En
este poemario están décimas como Echando cocos y Pares o nones, las cuales
quedaron para siempre en el corazón del pueblo y forman parte del arsenal
imprescindible para recitar en las veladas poéticas.
Echando cocos
(Fragmento)
Es
un decir en la aldea
que
el coco de Juan Palomo
no
le lastiman el lomo
ni
se le gana pelea.
¡Que
se quiten esa idea!
Yo
nunca a nadie provoco,
pero
aunque me gusta poco
decir
lo que ya presiento,
van
a saber los del cuento
cómo
se quiebra ese coco.
Pares
o nones (Fragmento)
Clavel
de trémulos dones
pone
a sangrar tu corpiño
y
hasta mi propio cariño
juegas
al pares o nones.
Quizás
te mueven razones
que
confesar no has querido;
por
eso al verme perdido
dices
con aire señero:
-Si
tengo pares te quiero,
Si
tengo nones te olvido-
ELR quiso en alguna ocasión hacerle correcciones a
los versos de Pasitrote, pero desistió de esa tarea al comprobar que el
libro, así como salió la primera vez, se había ganado el afecto de la gente. Se
complació en dejarlos como estaban porque “A veces una pica puede cambiar el
rumbo de un viaje y una palabra el destino de una obra."
QUITAPESARES.
VERSOS AL PIE DEL ARPA es el cuatro poemario de ELR y
fue publicado en 1954. El nombre de la obra invoca al personaje que cantó con
el Diablo, conocido como Florentino Coronado, el Catire Florentino, Cantaclaro
y Quitapesares. El octosílabo es la métrica fundamental del poemario a través
de cada una de los capítulos del mismo: Contrapunteos, Glosas, Décimas,
Galerones, Corríos, Romances y Cantas.
Quitapesares (Fragmento)
Quitapesares
lo llaman
y
con el diablo ha cantao
sonoro
el cálido acento
se
lo dejó atravesao,
para
que cuente Mandinga
que
sobre tierra parao
si
desenvaina el corrío
ya
es un puñal enterrao,
por
lo que pide cuidarse
de
este señor Coronao...
En el Universal escribieron a propósito de
QUITAPESARES: “Poesía perdurable, porque emana de la entraña de la región que
canta, es la que nos da Ernesto Luís Rodríguez en su más reciente libro QUITAPESARES…
lo emotivo y lo sobrecogedor de la tierra extendida a través de Venezuela, de dilatado
horizonte y cruzada de múltiples ríos, vibra con una profunda emoción en el
verso sencillo y elegante, criollista y de delicado matiz que desarrolla el
artista en su obra...”.
En
la Revista de Cultura se dijo: “Podríamos afirmar que en QUITAPESARES como en
todas sus creaciones poéticas, Ernesto Luís Rodríguez se entrega al pueblo con
toda la integridad del artista y del hombre que ama profundamente a su patria,
su naturaleza y su gente, y ahí reside el secreto de su gran popularidad y el
aprecio con que se le distingue en todos los círculos intelectuales, como a uno
de los poetas de mayor envergadura venezolana y de más auténtico prestigio en
el país”.
Oscar
Sambrano Urdaneta refiriéndose al subtítulo del libro afirmó: "Versos
al pie del arpa no fue puesto a humo de pajas. Por ser al pie del arpa,
ellos tienen el sabor de la fiesta llanera, traducida en los temas, en el ritmo
y el metro, y hasta en cierta musicalidad que se echa de ver a poco de hojear
este libro”.
El
COLOR DE ENTONCES, sonetos publicados en 1957, es un
canto a la infancia, el único período indiscutiblemente feliz de todos nosotros
si de felicidad se trata Lo mejor de este mundo es la infancia, dice Ernesto
Sábalo en su autobiografía Antes del fin- “En esa época todo es
eterno y no hay límites, contamos los periodos según las fiestas, los
cumpleaños, las navidades y el paso de los Reyes Magos”.
ELR
dedica lógicamente su obra a sus hijos Luís, Carlos y Rosalinda, y a través de
ellos a todos los hijos del mundo, porque como lo versificó Andrés Eloy Blanco
“Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera”
(Los hijos infinitos).Luego recuerda al poeta hindú Rabindranath Tagore, quien
una vez se preguntó por qué no hicimos antes lo que ahora pensamos que pudo
hacerse. Esa interrogante le sirve a ELR para afirmar que en El
COLOR DE ENTONCES "hay algo de lo que hicimos y algo de lo que
ahora pensamos que pudo hacerse en los días de la infancia".
El
poemario es un cuento largo que se inicia en una escuelita (“Al costado de la
calle real... en alguna casa de esquina con patio de claveles, tal vez existió
una escuela..., en donde una voz dulce, unas manos hermosas y unos ojos amigos
dictaron la más bella lección que todavía perdura con el color de entonces: el
amor a la patria, a la madre, a la maestra...") allá cuando estudiamos las
primeras letras y memorizar las vocales era una tarea primordial. Uno aprendía
a leer y soñaba con lo que leía y le contaban. Los libros empezaban a ser algo
maravilloso. El recreo, los juegos, los compañeros de clase, la maestra que nos
trataba con mucho cariño hasta el punto de despertar las emociones del primer
amor. La lluvia, el barco de papel sobre el riachuelo de la calle y el galope
de un caballo de palo para visitar a la abuela.
El barco de papel
El
mar, amor, tus aventuras ama
dice
la madre. Y al costado mío,
ordena
el rumbo del veloz navio
y
su pequeño navegante aclama.
La
nave al irse su donaire inflama.
Retoza
el agua cual si fuera un río.
Aire
de luna en el bauprés. Hay frío,
y
el sueño entonces a soñar me llama.
-Arriba,
arriba, Capitán- El barco
surca
los mares del angosto charco.
Después
la madre me diría al oído,
con
el arrullo de su voz tan suave:
-¡Vamos
grumetes, a cuidar la nave,
el
Almirante se nos ha dormido!
El siguiente poemario es ARRIERO. POESÍA DEL PUEBLO
(1960). El DRAE define la palabra arriero como “persona que trajina con bestia
de carga”. Telmo Rodríguez en su Vocabulario Llanero dice que es un “hombre
cuya actividad principal es conducir arreos”. Por su parte J. A de Armas
Chitty, en su Vocabulario del Hato escribe que arreo es una “Recua de nueve
burros o muías. El animal que marcha delante lleva una campanita orientando el
grupo y lo llaman campanero. Hoy es raro hallar un arreo. El vehículo de motor
lo ha desplazado por antieconómico".
El
propio ELR dedica la obra "A los caminos, posadas, y vecindarios de mi
tierra. A mis amigos y amigos del arriero: el mandador, el silbido y la
copla".
La
labor del arriero era dura y la copla en sus labios hacia más llevadera su
faena. ELR refresca un trabajo ya extinto en el llano y se compara a sí mismo
con un arriero que escribe poesía para mitigar las asperezas de la vida:
Amo
estos hondos parajes
y
mi destino de arriero
porque
conozco la dicha
de
caminar con el sueño
y
con el pan de la copla
que
es el mejor bastimento.
Sé
de memoria los sitios
Que
dan aroma al recuerdo:
el
fondo de las posadas
donde
florece el afecto,
los
nidos sobre las picas
y
el turupial de recreo,
el
júbilo de los caños
con
los luceros adentro,
empalizadas
que andan,
lejuras
que son espejos,
y
el arenal que se peina s
u
remolino andariego.
ARRIBA,
CAPITÁN (1968) y PAÍS DEL ALBA (1990) son
cuentos para niños; pero también son versos para recordar la infancia y vivir
con más intensidad cada minuto, cada paso, cada acción; y seguir soñando como
en nuestros primeros años de vida y aspirar a la eternidad; porque como alguien
dijo empezamos a morir cuando dejamos de ser niños. Kipling escribió que la
palabra es la droga más poderosa empleada por la humanidad. Ella rejuvenece
nuestro espíritu. ELR logra ese objetivo de la palabra: refresca las imágenes
que tuvimos de la brisa, la lluvia, el campo, el rocío, la escuela, la primera
maestra, el pizarrón y muchas otras cosas hermosas.
El arco iris (de
ARRIBA,
CAPITÁN)
El
arco iris
es
una caja
de
creyones
abierta
que
la lluvia
dejó
olvidada
en
el pupitre
del
horizonte.
Fábula
del rocío (Fragmento, PAÍS DEL ALBA. CUENTOS QUE ALGUNA
VEZ CONTAMOS A LOS NIÑOS DEL MUNDO)
Hija:
Me pides un cuento
que
te duerma y te bendiga.
¿Quieres
aquel de la espiga
que
se casó con el viento? :
“Había
una vez...”
¡Cómo
siento
no
recordarlo, bien mío!;
mas,
con perdón de Darío
que
supo hacerlo mejor,
te
voy a contar, amor,
la
fábula del rocío.
TIEMPO
DE VOLVER (1982) contiene prosa y poesía y es
un libro inspirado en el verso lazomartiano “Es tiempo de que vuelvas, es
tiempo de que tornes...*'. ELR deja constancia de su admiración por dos hombres
de letras: Pedro Sotillo y Francisco Lazo Martí. Al primero lo recuerda por su generosidad,
optimismo y el rechazo a la tristeza; mientras que del segundo dijo: “La
llanura venezolana tiene en Francisco Lazo Martí su más alto poeta. Ninguno
como él le cantó más airosamente ni con mayor fidelidad".
En
varios artículos aborda los cambios por lo que pasa la sociedad venezolana con
respecto a su cultura: “El mundo cambia vertiginosamente y las tradiciones se
quedan al pie de los recuerdos. Cambia la filosofía de las gentes y el modo de
vivir sufre transformaciones sorprendentes con la llegada de las nuevas
inquietudes... Cambia la manera de pensar y otras características invaden el
alma de las cosas y de los pueblos. Ya las aldeas apacibles que conocimos en
los primeros años, hoy son vivero de multitudes”.
También
habla ELR del octosílabo como elemento literario de los poetas populares; de
los cantos en los velorio de cruz; de personajes como Juan Ramón “que conocía
el alfabeto del aire madrugador y el idioma de los pájaros llaneros”; de
Adelaida que “en el día de los muertos se acercaba al cementerio a vender
letanías y responsos...era un espectáculo pintoresco. Sobre las tumbas llenas
de flores y velas derretidas, caía su voz ronca de timbre varonil: ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte, amén”; de las ánimas como las
del Taguapire y e! Pica Pica en el llano que “es un reflejo fiel de mil cosas imaginarias
o reales que pueblan de anécdotas las travesías, las posadas y los
vecindarios"; y de las navidades que "traen un hálito de
poesía".
En DESDE EL OLVIDO (1996)
hay muchos poemas de ELR que se hicieron famosos; pero también hay otros nuevos
llenos de nostalgia y de tristeza, a los cuales el autor califica de plegarías
y testamentos : “Serenamente, muy pronto, pasaré al olvido. Ojalá que muchos de
estos poemas sigan o se queden en el corazón del pueblo, sin que tenga
importancia el nombre del autor”. En unos versos ELR narra su vida al cumplir
ochenta años:
Poema-testamento
(Fragmento)
Nací
en el llano donde el cielo alcanza
dimensiones
de esplendida belleza;
conmigo
anduvo alegre la esperanza
y
amé contento mi feliz pobreza.
Mi
madre fue una fúlgida morena
de
pan y miel para el amor entero;
su
vida toda de virtudes llena
era
tan bella como el sol llanero.
Tuve
en mi padre mi mejor amigo,
compañero
del mismo itinerario;
de
sus íntimas cosas fui testigo,
de
su amor al país fui solidario.
Joven
murió para tristeza mía
pero
a la vida levanté la frente;
llené
mi soledad de poesía
y
he sido a su recuerdo consecuente.
El pesimismo de DESDE EL OLVIDO
desaparece en TARANTÍN DE FERIA. CIEN POEMAS PARA ENTRETENER EL OPTIMISMO
(1997). Y es que indudablemente si hay un campo donde la poesía rimada mantiene
su vigencia es el del humor. El poeta español Juan Antonio Monsoliver Róenas a
propósito dice sobre esa peculiaridad: "Para mí, la relación entre el
humor y la poesía es delicada porque se puede caer en lo prosaico y lo banal. El
trabajo tiene que tener una sustancia lírica pero, igual que en la vida, el
humor es fundamental para protegemos de toda la porquería que nos rodea. En
poesía hay que cuidarse de intentar cierta trascendencia, porque los poetas
somos seres humanos como todos los demás", (Linares, 2005).
ELR
nos habla en versos llenos de fina ironía, de la política, de los
acontecimientos que son noticias y de las informaciones médicas, tales como el
adjudicarle propiedades beneficiosas al consumo moderado del alcohol.
Dos
tragos:
Echarse
diariamente un par de tragos
recomiendan
dinámicos galenos;
médicos
muy famosos y muy buenos
que
en investigación son unos magos.
Ellos
reciben múltiples halagos
-los
bolsillos de dólares rellenos-
y
aseguran: dos tragos son amenos
sin
que causen dramáticos estragos.
¡Gracias
por lo que dicen esos chicos!
Llevemos
el licor a nuestros picos
rogando
que nos traigan cosas bellas.
Pero
aquí no resulta esa movida:
¡Al
pegarnos dos tragos enseguida
pasamos
a bebernos dos botellas!
¿POESÍA RIMADA O EN PROSA?
A veces en algunas tertulias se habla acerca del
valor de ciertas formas de la poesía, centrándose la discusión sobre la
actualidad de la rima, la cual contraponen al versolibrismo. No hay tal dilema:
la poesía actual se hace en versos libres. Sobre este aspecto Todorov afirma:
“Los poemas en prosa solían parecer una excepción en tiempo de Aloysius
Beltrand y de Baudelaire; pero ¿quién se atrevería a escribir hoy un poema en
alejandrinos, con versos rimados, a menos que no se tratara de una nueva
transgresión de una nueva norma?". (Navarro, 1998).
El
poeta colombiano Jaime Jaramillo Escobar a la pregunta sobre el futuro de la
poesía afirma: “Claro que tiene futuro, lo que pasa es que se transforma. Hoy
en día nadie escribe poesía medida y rimada, eso es de los siglos pasados.
Ahora por lo general los poetas la presentan en renglones cortos, prosa
fragmentada, mal partida, para que tenga aspecto de poema, pero lo que ves es
una prosa fragmentada simplemente. La poesía nunca ha estado en el verso, el
verso no hace falta en la definición de la poesía...". (Gómez, 2005).
El
libro autobiográfico del gran poeta venezolano Ernesto Luis Rodríguez "NUNCA
ES TARDE" empieza con un verso libre precisamente intitulado Nunca
es tarde y termina con un soneto llamado Clamor para cuando me dejen en la
tierra. Ambos poemas tienen una belleza lírica extraordinaria y una
gran profundidad filosófica; y esto dilucida, al menos para mí, el dilema que
implica la confrontación absurda entre la poesía rimada y la poesía en versos
libres: poesía hay una sola, la que llega al lector para conmover su espíritu.
Leamos los poemas:
Nunca
es tarde...:
Para
volver a la infancia por los caminos del recuerdo; y andar alegre con los ojos
de la madre cuidándome los pasos; y contemplar sorprendido -con ingenua
curiosidad infantil-cuando uno de los tíos limpiaba morocotas en el patio de la
casa; y sentarme de nuevo en los bancos escolares al lado de mis compañeros de
primaria; y regresar a la dicha inolvidable de una pobreza feliz, rodeada de
afectos, inquietudes y esperanzas; y sentir en la piel el roce de la primera
novia; y alzar en el acento de la copla el mundo jubiloso de mi pueblo. Nunca
es tarde para pensar que todavía no es tarde...
Clamo
para cuando me dejen en la tierra:
Uno
se queda aquí como esos nidos
sin
pájaros en ramas quejumbrosas;
o
como esas resecas mariposas
con
el polvo de todos los olvidos.
Yo
suplico a mis seres más queridos
no
traer a mi tumba tantas cosas;
¡lágrimas
nunca; ni siquiera rosas!;
¡mucho
menos velones encendidos!...
Nada
es alegre porque nada es triste;
el
odio cesa, la bondad no existe;
aquí
todo termina o se derrumba...
Arriba
no reluce ni una estrella;
¡dejadme
una oración; tendré con ella
la
frescura de Dios sobre mi tumba!...
FRASES INOLVIDABLES
En sus intervenciones públicas o en sus escritos
Ernesto Luís Rodríguez expresó sus ideas sobre diversos temas con gran valor
didáctico y llenas de lirismo y filosofía popular:
-Vengo
desde abajo, labrando mi destino a punta de dignidad y de perseverancia.
-Creo
en la lealtad, en el amor a la familia, en la poesía.
-Soy
independiente hasta donde pueden permitirlo las circunstancias, pues creo que
todos dependemos de algo: de Dios, del dinero, de los amigos, de la mujer, del
país, de las pasiones y de muchas cosas.
-Tengo
derecho a decir, pues, que he sido un buen hijo, un buen hermano, un buen
esposo, un buen amigo, un buen padre, un buen ciudadano; y hasta me atrevería a
decir - sin pedantería- que un buen poeta.
-Yo
soy poeta. Mejor diré: soy poeta simplemente. El yo pareciera que le añade al
sentido de mi declaración un tono de arrogancia o de complacida soberbia. Nada
de ello es cierto. La gente que me conoce sabe que soy un hombre sin alebrestos
de superioridad.
-La
mentira y la adulancia son virtudes o defectos que no me caen bien.
-Los
años no perdonan. Y el tiempo es corto para vivirlo tanto.
-Nada
en la vida ofrece plenitud de satisfacción.
-Me
convencí con el tiempo que el entusiasmo etílico daña el organismo, perturba la
razón, estimula el ocio, quiebra el bolsillo.
-Me
gustaba ir al campo. La copla de los ordeñadores me llenaba de alegría; y yo
escribí para mis libros posteriores muchos versos inspirados en ese canto
madrugador.
-El
color de la garza convida a la ternura, a la paz , a la alegría de ver el
infinito como si estuviese en permanente amanecer.
-El
“turupial”, de negro y amarillo, cruza raudo en alegre camaradería los caminos
del aire y enciende en todas partes su lámpara de trinos...
-La
soisola parece despertar un presagio de melancolía o una invocación a la
tristeza.
-El
arrendajo, con el oro solar pegado a la sombra de las plumas, es una mínima
piñata que se quiebra de arpegios en las ramas.
-La
paraulata es algo íntimo de los poetas llaneros.
-La
vida siempre me ha enseñado la prudencia. Hay que esperar que todo pase...
-Regresé
al resplandor infinito de mi madre, serena y fúlgida, con unos ojos claros
llenos de bondad y de amor para el hijo que siempre estaba en todas partes
menos a su lado...
-En
la infancia, en la adolescencia, en toda época la vida era hermosa, alegre,
cálida. Y la copla andaba con uno a todas partes... Compañera del rumbo,
capitana del optimismo, amada y consentida.
-A
pesar de que vivimos en un mundo agobiado por el desprecio hacia los valores del
espíritu, la poesía mantiene aún, universalmente, su extraordinaria vigencia.
-Siempre
se ha dicho que el llano es tierra de poesía. Sus caminos tallados de rumbos
infinitos; el temblor de sus palmeras crecidas al pie del horizonte; la copla:
flor de música errante que se abre en el acento de sus cantadores; el fresco aroma
de la hierba cuando está recién llovida; y las tardes llenas de azul intenso en
los copos del cielo, le dan un tono de serena alegría a la meditación.
-El
sueño se despereza frente al suave y acariciante resplandor de la inmensidad
llanera.
-La
sociedad de consumo en que vivimos no patrocina la inocencia.
-Nunca
es tarde para la esperanza...
-Nunca
es tarde para pensar que todavía no es tarde...
QUEDAR
POR UNA PALABRA
Jorge
Luís Borges una vez afirmó que aspiraba quedar en la Historia aunque fuese por
una sola línea de todos sus escritos. Argenis Rodríguez supuso que lo
recordarían por una de sus obras, o por una página; o en última instancia, por
una frase. Ernesto Luis Rodríguez rompió los paradigmas imaginados por los
grandes escritores mencionados para traspasar el umbral que conlleva a la
eternidad, porque estará siempre en la literatura y en el recuerdo de los
hombres por su invalorable obra poética, que cual arriero arrastra una sola
palabra:
ROSALINDA:
Me
voy con la tarde linda
recordando
a la mulata.
Un
soplo de brisa ingrata
de
la copla se me guinda.
Se
llamaba Rosalinda...
Un
romance del jagüey
que
en este llano sin ley
se
prendió de mis corríos,
y
entre amores y amoríos
me
la robé de un caney.
Tenía
los senos bonitos
como
las rosas abiertas,
su
voz en las cosas yertas
fue
como el sol de los mitos.
Era
apretada de gritos
cuando
la tuve al encuentro;
pulpa
de amor era el centro
de
sus pupilas saltonas,
como
las frutas pintonas
que
dicen mucho por dentro.
Vino
un joropo llanero,
se
puso lindo el caney.
Yo
jugué mi araguaney,
mi
cobija y mi sombrero.
Perdí
todo mi dinero
-me
quedé sin un centavo-
Y
para sacarme el clavo
con
los nervios amargados,
se
la jugué a un indio bravo.
Se
amontonaron los peones
para
ver quien la ganaba;
cada
fibra me saltaba
de
los soleados pulmones;
se
ovillaron mis canciones
en
los silencios ignotos,
y
dije entre sueños rotos:
¡Voy
jugando a Rosalinda!
y
el dado en la noche linda
me
devolvió mis corotos...
EL ÚLTIMO JUGLAR
Los juglares o recitadores populares aparecieron
en Europa en el siglo XII. Ellos eran portadores de los valores culturales más
genuinos del pueblo, los cuales difundían y conservaban a través de las más
variadas composiciones poéticas.
Sólo
basta revisar someramente los títulos de los poemarios y de los poemas de ELR
para concluir que su labor literaria se corresponde perfectamente con la de un
juglar en su más sublime acepción que consiste en conocer la idiosincrasia de
su pueblo, apreciar sus manifestaciones culturales, interpretarlas, escribirlas
y cantarlas para dejarlas en la memoria colectiva y sean del conocimiento de
las generaciones venideras.
Ya
lo dijo Pedro Francisco Lizardo, Premio Municipal (Caracas) de Poesía en 1959:
“Si algún día tenemos que hablar de un juglar venezolano, ninguno con más
derecho a este título de tanta verdad y hondura poética como el autor de
Pasitrote y Quitapesares"
En
El Universal, en una nota de 1957, se reafirma la tesis anterior. “Ernesto Luís
Rodríguez -necesario es repetirlo- es un poeta lírico muy consciente, que se
permite estas licencias con el objeto de afirmar su escritura a la raíz
popular. García Lorca es y será el gran juglar (...) del presente siglo
español, como lo es Ernesto Luis Rodríguez entre nosotros…”.
Otro
periódico, La Religión, aborda también en 1957 el tema que nos ocupa: “Ernesto
Luis Rodríguez es la voz más popular y honda en el corazón del pueblo
venezolano". La revista Patria también se expresa en términos similares: ”Ernesto
Luís Rodríguez es el poeta más popular de Venezuela, no solamente popular en
cuanto a lo que su nombre significa dentro de la lírica moderna, en donde hace
tiempo descolló lugar de preeminencia, sino a la consistencia autóctona con que
ha sabido moldear su obra de honda raíz telúrica".
Aristóteles
dijo que la Poesía contiene más verdad que la Historia, por lo que es
pertinente terminar estas palabras sobre el insigne poeta llanero con el soneto
que le dedicaron a ELR, el 29 de febrero de 1984, con motivo de su cumpleaños,
los poetas Manuel Felipe Rugeles, Rubenalgel Hurtado y Luís Peraza:
ERNESTO LUIS:
Ernesto
Luis Rodríguez
del
llano vino fiel a su paisaje...
El
verso le acompaña en largo viaje
de
amor alegre y de pasión inquieta.
Alma
que no se rinde ni se agrieta.
Tiene
el temple sonoro del cordaje;
y
echando flor su lírico remaje
pudo
cruzar del éxito la meta.
Cordial
amigo de tender la mano;
su
inspiración y su bondad de hermano
viven
como una lámpara encendida.
Siempre
contento al porvenir avanza:
Rosalinda
es luz de su esperanza,
Esperanza es la novia de su vida.