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Poemas de Teresa Samele

 

Teresa y Ana (su mamá y Marketing Manager)

Poemas de Teresa Samele

El monedero de la abuela

Dedicado a la memoria de Josefa de Barrios, Mi abuela.

 

En un viejo gavetero de magia tiempo y destino

 impregnado de recuerdos, de ayeres y amores idos

 un regalo de la vida hasta mis manos llegó.

 

 Una calenda dormida que en mis versos despertó

 era un viejo monedero, de modelo muy antiguo

 de aquellos que en viejos años lo llamaban de pellizco.

  

Ya que tenía dos pepitas que apretabas para abrir

 y el mismo procedimiento lo usabas para cerrar

 entonces sonaba un ¡clac! Bastante particular.

  

Cuando lo abrí mil recuerdos se activaron en mi alma

 y me olió a dulce de coco, de ciruelas, de guayabas

 y al aroma del pan de horno cocido en horno de tierra

 y el de la huerta del patio con todo tipo de yerbas.

  

Y vi la ropa tendida bailando al vaivén del viento

 y aquel humeante fogón y aquella lumbre encendida

 y el ruido del tinajero con su goteo cristalino

 en la casita de barro con ambiente campesino.

  

Aquel viejo monedero que perteneció a la abuela

 no solo guardaba aromas, imágenes y sonidos

había un puño de monedas, de las que ya no se usan

 y mantenemos guardadas en bolsillos del olvido.

 

También había caramelos, juegos, canciones,

dientes de leche, estampitas, fotos y oraciones

 y preguntarán ustedes ¿cómo puede caber tanto

 en un simple monedero?

 

La respuesta, todo puede, es algo que está en el alma

 que no nos cabe en el pecho, entonces fluye cual río

 pues del alma pasa al pecho, del pecho llega a la mano,

 y de la mano a la pluma, sin horma ni regla alguna

y la pluma se transforma en volcán de verserías

 entonces, como en una epifanía, emerge la poesía.

 

En las puertas del cielo


Por eso yo te nombro, ¡Tucupido inmortal,

Mi pueblito querido, que no dejo de amar!

¡Que importa si mi vida no retoñó en tu huerta!

Como dijo un poeta, mucho mejor que yo,

Cuyas letras y escritos, todo el mundo respeta

¡Volveremos a vernos, debes darlo por cierto!

Aunque ya, tú estés viejo,

aunque yo, me haya muerto.

 

Así es Tucupido

De Teresa Samele, hija de Chicho el barbero y Ana de Samele ¡FELIZ CUMPLEAÑOS TERRUÑO DE MIS AMORES!


Serenatas de suaves acordes

para amores jamás olvidados

con caricias de inquietos favonios

y las luces de un cielo estrellado

 

Con origen de estirpe aborigen

y otras razas que la historia vio

un tapiz de gloriosos matices

en tiempo y espacio, aquí se tejió

 

Geografía de encomiable belleza

de sabanas y esteros sin fin

estampada con gracia sutil

en ingenua musa de insignes aedas

 

Y su gente, la mayor riqueza

que cualquier terruño pudiera tener

con valiente talante, venciendo

los altos y bajos del hoy y el ayer

 

Y aunque hoy estén esparcidos

muchos de sus hijos por toda la tierra

ellos nunca lo han dado al olvido

él como gran padre, espera y espera

 

Así es Tucupido

municipio Ribas

Granero del Guárico

mi pueblo querido….

 

Domingo Vermouth

DEDICADO AL VIEJO CINE RIBAS DE MI AMADO PUEBLO, TUCUPIDO


Domingo temprano,

Lo escucha la gente

Campanas que llaman

A misa de siete

Mujeres con velos,

Hombres bien vestidos

El sol ya radiante

Alumbra en el cielo

La brisa ligera, ya zangolotea

Sutil y traviesa

Se cuela en los árboles

De la plaza entera

Se enciende una fuente

Fresca y placentera

Luciendo colores

De patria y bandera

Negocios locales

Abriendo sus puertas,

La calle se llena,

El pueblo despierta

Choferes de plaza

Que gritan ¡La Pascua!

Saludos, sonrisas

De vida sin prisas

La mañana invita

A una estampa típica

Señores consultan

La gaceta hípica

¡Qué hermoso, qué lindo!

Que melancolía

¡Qué bello lucia!

Mi pueblo en domingo

Se escuchan pregones

En ir y venir

Y el gran cine Ribas

Está por abrir

Niños impacientes

Que esperan y esperan

Todos en la plaza,

Se encuentran y juegan

Relucen zapatos

De lindo charol,

Vestidos con lazos

Y con armador

Medias tobilleras

Hermosos cintillos,

Pantalones cortos,

Cortes de cepillo

Colas de caballo, crinejas trenzadas

Van a dar las once,

Ya venden los tiques

A medio la entrada

Queda poco tiempo

¡Compremos barquillas y ricos helados!

Fresa, ron con pasas,

Chocolate o mantecado

¡Sonaron tres timbres!

¡Ya vamos a entrar!

¡El gato con botas!

¡Van a proyectar!

¡Tun, tun, tun, pirulí pirulero!

Se sienta adelante, quien llegue primero

¡Tun, tun, tun, pirulí pirulú!

¡Ya va a comenzar el Domingo Vermouth!

 

Luna de Tucupido

CUANDO LA NOSTALGIA Y LOS RECUERDOS SE TRANSFORMAN EN MUSA. TOMADO DE MI LIBRO: EN LAS PUERTAS DEL CIELO


Luna de Tucupido

Llegó el amanecer

Acuéstate y descansa

Que el sol sale también

Escucha las tonadas,

El canto del turpial,

Recoge a las estrellas,

No te hagas de rogar.

 

Escucha la vacada

Mugir en los esteros

Las voces de faena

Que llaman al llanero

Y deja que el sol brille,

En mí querido pueblo

Mira las garzas blancas

Adornando su cielo (bis)

 

Luna de Tucupido

Llego el anochecer

Ya brillan los luceros

Comienza a aparecer

Guardiana de la noche,

Regalo celestial,

Fanal de la sabana,

Espejo sideral

 

Luna de Tucupido

No dejes de brillar

Arrúllale su sueño,

Que puede despertar,

Fanal de la sabana,

Regalo celestial,

Arrulla el dulce sueño

De mi pueblo natal (bis).

 

Tucupido ave fénix

DE MI  LIBRO: AYERES DE TUCUPIDO, ESTADO GUÁRICO (CELEBRANDO SU PRÓXIMO CUMPLEAÑOS)

 

¡Que grande este pueblo mío!

asido en mi pensamiento

como el mismo Jesucristo

a la cruz del sacrificio

Tucupido yo te siento

la musa de mis cantares

cuna de mi nacimiento

y mis primeros andares

la palma y los morichales

dieron firmeza y valor

al valiente fundador

Anselmo  Isidro de Ardales

para ponerte en el hilo

de la historia y del mundo

desde entonces pueblo mío

eres guerrero y fecundo

porque nunca te amilanas

con sequías, ni aspavientos

ni con guerras, ni con plagas,

ni con duros contratiempos

pueblo valiente y florido,

estoico y siempre erguido

entre tantos avatares

maldades y desatinos

eres como un ave fénix

anidando en las centurias

empollando la esperanza

de sangre nueva y semillas

surgiendo de tus cenizas

una, y otra y otra vez

arando surcos de sueños

que en medio de un mar de nadas

vuelven siempre a florecer

 

Teresa Samele

Nació en Tucupido estado Guárico (1958). Docente y escritora venezolana. Autora de los libros En las puertas del cielo, Locuras, loqueras, locatas y loqueteras. Cantos de ensueño para mi patria niña. Leyendas, cuentos, cantares y tradiciones de Zuata, estado Aragua.

Además, cuenta con numerosas composiciones poéticas y musicales que se pueden conseguir en la Antología de Poemas de Teresa Samele, publicado en redes sociales. En la actualidad es conferencista a nivel nacional e internacional y forma parte de la Red Nacional de escritores y escritoras de Venezuela, del colectivo de Fabuladores del estado Aragua y del grupo Proyecto Expresiones, institución que congrega a escritores y poetas de Venezuela y todo el mundo.


Arturo Álvarez Alayón: Una vida consagrada a la educación y al activismo político - Elpidio Barrades

 



















  Arturo Álvarez Alayón: 

Una vida consagrada a la educación y al activismo político.


Elpidio Barrades

En esta oportunidad nos sentimos honrados al rendir un merecido y justiciero homenaje a un educador que cumplió una fecunda, ardua y fructífera labor docente, al servicio del Magisterio Vallepascuense; con espíritu emprendedor, con vocación, voluntad y dedicación constante. Nos referimos al buen amigo y colega Arturo Celestino Álvarez Alayón; nacido en esta pujante y progresista ciudad llamada Valle de la Pascua, el 21 de marzo de 1939, en el hogar de una digna, honesta y honorable familia integrada por Don Francisco Álvarez Bastardo y Doña Carmen Lucila Alayón de Álvarez quienes le prodigaron amor y cariño paternal y una verdadera crianza basada en los mejores y sanos principios éticos de la moral y las buenas costumbres. Amable y cordial con un amplio sentido de la amistad, de carácter apacible, de actuar con firmeza en el momento preciso de tomar grandes decisiones. Además, con un amplio concepto de la amistad y del cabal cumplimiento de sus deberes habituales. 

Un buen día, de feliz recordatorio, tuvo la dicha de contraer matrimonio con la colega, maestra y mujer de extraordinarias cualidades personales Romelia González, contando en todo momento con la protección y amparo celestial y la santa bendición de lo alto. Fue así como a través de esa unión matrimonial procrearon cuatro (4) hijos: Arturo Celestino, María Eugenia, Francisco José y Carlos Andrés. Junto a su esposa y rodeado de sus hijos y nietos, formaron un hermoso hogar feliz, lleno de vida, de sueños y esperanzas. A todos sus hijos, a todos ellos, les dieron Arturo y Romelia, lo básico, lo esencial, lo fundamental en la formación de un ser humano, como lo son el amor, la ternura y el cariño hogareño.

Su vocación por el Magisterio, por la docencia, lo llevaron una vez culminado los estudios correspondientes a esta rama y con la constancia de opción al certificado de Educación Primaria (sexto grado), ingresar a la Escuela Normal “Monseñor Álvarez” de esta localidad, de donde egresa, una vez cumplidos con los requisitos de ley, con el honroso título de Maestro de Educación Primaria (1960-61); mediante equivalencia de estudios llega a las aulas del liceo “José Gil Fortoul”, donde recibe el título de Bachiller en Humanidades. 

Inicia sus labores magisteriales en el instituto “Simón Bolívar” (extinguido), de Valle de la Pascua (1958-63). Por ascenso meritorio es designado Maestro Auxiliar adscrito a la Dirección de Educación y Cultura del Estado Guárico (1963); durante el año lectivo 1963-64 ingresa como miembro del Personal Docente, a la Escuela Nacional “Francisco Lazo Martí” de esta ciudad. Durante este lapso también se desempeña como Director del Centro de Cultura Popular “Rafael González Udis”, que funcionaba en el Grupo Escolar Nacional “Carlos J. Bello” en el horario nocturno. 

En una nueva organización del proceso educativo, es designado supervisor docente de la Dirección de Educación y Cultura de esta Entidad Federal (1965-67). Su preparación académica, su amplia y eficiente capacidad de trabajo y su experiencia lo avalan y es nombrado Director de Educación de nuestro Estado, cargo que desempeña con abnegación y profesionalismo. 

En el año 1969 inicia estudios de Castellano y Literatura en el Instituto Pedagógico de Caracas, donde se destacó por su interés y dedicación al estudio. Sus deseos y ansias de superación lo impulsan a inscribirse en la ilustre Universidad Central de Venezuela para iniciar estudios de Derecho, los cuales, por razones muy ajenas a su voluntad, no pudo culminar felizmente y a plenitud. 

Por sus relevantes méritos alcanzados y por su larga vida curricular, es nombrado Contralor General del Estado, cargo que desempeña con verdadera probidad y honradez a toda prueba. En el año 1971 forma parte del Consejo Técnico, en su carácter de Analista de Organización y Métodos II de la Contraloría General de la República de Venezuela.

Arturo Celestino Álvarez Alayón, incursionó y participó activamente dentro de la vida política Distrital, Regional y Nacional respectivamente. Fue un activista que consagró su vida a los principios y doctrina de la social-democracia; convencido como estaba de que la Democracia es el mejor sistema de vida que tenemos en el mundo actual. De aquí le viene su militancia en el partido Acción Democrática, donde le tocó desempeñar importantes cargos de dirección y administración, con lo cual era designado dentro de su tolda política; así como ser nominado Diputado Suplente a la Asamblea Legislativa guariqueña de aquel entonces. 

Por otra parte, y siguiendo su vida personal y de hombre público, podemos señalar que Arturo realizó innumerables Cursos de Mejoramiento Profesional y Académico; curso de Relaciones Humanas; Seminarios de Contraloría y Sociedades Comunitarias, de Radiodifusión, entre otros. Honor a quien honor merece y, en tal sentido cabe destacar en esta semblanza, que el colega Arturo fue objeto de muchos reconocimientos a su loable labor docente, política y administrativa, al recibir placas, diplomas, pergaminos y menciones, que dicen demasiado de la personalidad de este maestro en toda la extensión de la palabra. 

Todos estos atributos, dones y cualidades que adornan la personalidad de Arturo, deben constituir para siempre, un orgullo y huellas imborrables en los corazones de sus hermanos: José Ramón (Chelo), José Francisco (Pancho) y Eleazar, que al igual que su hermano, ejerció el Magisterio y hoy disfruta de su merecida jubilación. 

La vida a veces nos lleva a cometer errores, de lo cual no podemos sustraernos ninguno de los seres humanos y, en el correr de los tiempos, nuestro organismo se resiente, flaqueamos ante el cansancio producido por el trabajo creador; padecemos un deterioro físico agotador, y sufrimos calamidades, achaques y enfermedades, somos mortales y por consiguiente, algún día debemos entregar nuestras vidas al Creador, y ese día, esa hora triste y aciaga, le llegó a Arturo el 12 de febrero de 1976, aun en plenitud de su juventud. 

Como un recuerdo para toda la vida, queda su nombre dentro de la comunidad de Valle de la Pascua y Tucupido, quienes tuvieron el honor de designar calles, avenidas y planteles educacionales a su memoria. La obra realizada quedó imperecedera, como testigo mudo, en el tiempo y el espacio; la satisfacción del deber cumplido y la grandeza personal y espiritual de haber sido bueno y útil a la patria. 

Así llegamos al final de esta semblanza que hemos escrito como homenaje póstumo, a quien consagró su vida a la educación y activismo político.


Escuela Bolivariana “Arturo Álvarez Alayón” - Carmen Gómez de Zerpa

 

Pintura de Arturo Álvarez Alayón

Escuela Bolivariana “Arturo Álvarez Alayón”

Carmen Gómez de Zerpa

La Escuela Bolivariana "Arturo Álvarez Alayón", debe su nombre al ilustre guariqueño, nacido en Valle de la Pascua, maestro Arturo Álvarez Alayón.

Este insigne guariqueño fue maestro de educación primaria, graduado en la Escuela Normal "Monseñor Álvarez" de Valle de la Pascua. En su eficiente hoja de servicio del magisterio, se le señala como educador ejemplar de una admirable vocación de ser maestro.

El plantel fue inaugurado a principios del año 1.978 (enero) como Grupo Escolar Estadal, por decreto del Gobernador, para esa fecha el ingeniero José Ángel Hernández.

Doscientos sesenta y dos alumnos inician su formación educativa bajo la dirección de la docente Hortensia Ordaz, reconocida educadora, de gran mística y amplia hoja de servicio en el medio educativo. Estos 262 alumnos: 132 varones y 124 hembras, son distribuidos desde el pre escolar (Kinder) hasta sexto grado, cada uno de ellos guiado por los docentes: Lilian de Rodríguez. María de Fraile, Menodora Delvalle, Gregoria Infante (+), Norma Casado de Velásquez, Aleida de Manrique, Yenny Malpica y Pura Martínez. Todas ellas permanecerán en la historia como las primeras maestras que hicieron vida educativa en el "Arturo Álvarez Alayón".

En sus comienzos la señora Ismenia Belgrave cumplió funciones de Secretaria y Lucinda Reyes y Miguel Rodríguez ejercieron como obreros. Con el transcurrir de los años la población estudiantil fue creciendo y así la institución apertura el turno de la tarde, en septiembre de 1.992, con ello la llegada de nuevo personal docente, administrativo y obrero.

Es merecido destacar la labor que desempeñaron como directivos comprometidos con el fortalecimiento de esta institución, las docentes María de Cardona (Subdirectora de primaria 1.980), María Lourdes de Brito (Subdirectora de Preescolar 1.980), Pura de Benítez (Subdirectora de primaria 1.983), Libia de Pinilla (Subdirectora 1.984), Norma Casado de Velásquez (Subdirectora 1.985), y luego como Directora el año 1.986; Milagro Aguirre (Subdirectora 1.986), Aura Alida Casado (Subdirectora en el año 2.000) y luego, en el 2003 asume la Dirección; Carmen Gómez de Zerpa (Subdirectora año 2000).

Para la presente fecha la institución cuenta con una matrícula total de 609 alumnos (333 varones y 276 hembras), bajo la Dirección de la Licenciada María Elena Rondón y en la Subdirección la especialista Carmen Gómez de Zerpa. Igualmente se fortalecen actividades extracátedras, guiadas por los docentes especialistas en las áreas siguientes: Coordinación de Cultura, Gloria Rey de Guevara y Odalia Arveláez; Departamento de Evaluación: Elena de Balza. Biblioteca: Nubia Zamora de Gedler, Belkis Anchieta (Auxiliar), Ligia Machuca. Educación Física, Deporte y Recreación: Yuni Leal, Edgar Carrillo, Yunnera Leal, Antonio Blanca y Cruz Rodríguez. Productividad: Sabad Correa de Blanca, Rosa González. Aula Integral: Guillermo Farfán y Yudith Rangel. Programa Alimentación Escolar: Alicia Rodríguez.

En las aulas, en un número igual de grados, distribuidos de primero a sexto, motivado a que el pre-escolar funciona en un anexo con directivo y personal asignado. Estos docentes, son: Yusbely Medina, Yudith Sifontes, Arleny Vega, Guayquiria Magallanes, Doris González, Alicia Zaraza, Luz Marina Figueroa, Maryluz Izquiel, Olga Ojeda, Damarys Peña, Marta Jaramillo, Ayrasema Ron, Carmen Hernández, Vicente Zamora, Greomary Castro, Marvelys Rengifo, Norka Sotillo, Luisa Soler, Carmen Fernández, Magalys Rodríguez y Jasmine Ojeda.

En la parte administrativa, labor de gran importancia en cualquier institución: Edelmira Yanes de Rodríguez, Mariugenia Peñalver y Javier Moreno. Como obreros: Juliana Martínez, Carlos Rondón, Nelly García, Xiomara Navas, Tatiana Leal, Darvys Martínez, César Hernández, Adriana Leal, Jhoana Herrera y Belkis Maestre.

Todo este personal, de ayer y de hoy, lleva como principio la imagen y el ejemplo de este insigne educador Arturo Álvarez Alayón como estrategia pedagógica para honrar este recinto inspirado en su ideal supremo: EDUCAR, todos y cada uno de ellos ha puesto su granito de arena, para que hoy, haciendo un recorrido por el gran número de alumnos egresados, sintamos orgullo que muchos de ellos hayan obtenido títulos universitarios y otros ejerzan cargos públicos de importancia en la comunidad, fortaleciendo así el ideal bolivariano y sobre todo colaborar con el progreso de nuestro grande y hermoso país. Se mencionan, a continuación, entre otros, a: Henry Zamora (ingeniero electrónico), Sixta Arteaga (abogada), Mariela González (Radiólogo), Pascualina Moreno( ingeniera agrónomo), Mirla Zamora (licenciada en Administración), Carmen Gutiérrez (licenciada en Educación y abogada), Roraima Marcano (Técnico en Administración), Marlene Herrera (Profesora), María Molina (licenciada en Educación) Milagros Rengifo (licenciada en Educación), Mirtha Alvarado (Agente Policial), Y así muchos otros que engrandecen esta institución, y más aún crece el orgullo cuando hacemos un recorrido por la nómina de docentes de aula y encontramos que al frente de ellas educadoras que ayer fueron formadas en esta escuela, hoy se encargan de formar el futuro de nuestro Municipio, Estado y nación. Ellas son: Vicenta Zamora, Marvelys Rengifo, Greomary Castro, María Jaramillo y Damarys Peña.

Han pasado muchos años, y los niños de ayer hoy conforman el cuerpo de padres y representantes de la institución, quienes conjuntamente con los directivos, docentes, alumnos y comunidad permanecen hermanados, formando cada vez más lo hermoso de educar y lograr la excelencia que queremos, con el orgullo siempre de ser tucupidenses, guariqueños, venezolanos, y felices de pertenecer a la familia Alayonense.

Directora del Plantel Lcda. Maria Elena Rondón


Día del Cronista: cuidar el patrimonio con palabras - Clodovaldo Hernández

Enrique Bernardo Núñez fue pionero de este oficio


Día del Cronista: cuidar el patrimonio con palabras

Clodovaldo Hernández

 

El cronista, en algunos casos, es una figura reconocida por las autoridades políticas y, en otras, alguien con un título otorgado por la propia comunidad.

El 20 de mayo se celebra en Venezuela el Día del Cronista, un oficio que algunos pueden suponer descontinuado, pero que sigue vigente, incluso más que unos años atrás, porque ahora la historia de las ciudades y pueblos puede contarse de muchas nuevas formas distintas.

Se escogió la fecha por ser el natalicio (en 1895) del valenciano Enrique Bernardo Núñez, quien fue –al menos formalmente hablando– el primer cronista oficial de Caracas, además de un ilustre escritor, periodista y diplomático.

Es pertinente recalcar que Núñez fue el primer practicante oficial de esta actividad, porque de cronistas está repleta la historia, no solo de la capital venezolana sino del resto del país y del continente, desde los inicios de la era colonial. De hecho, buena parte de esa historia ha sido construida con los relatos, primero de los cronistas de Indias, que vinieron con los españoles acompañando a los hombres armados y a los sacerdotes. Es decir, que la crónica llegó a este lado del mundo junto con la espada y la cruz.

Luego fue utilizada por los narradores de los épicos capítulos de la Independencia y del resto de nuestro trepidante acontecer.

Según un estudioso profundo de la materia –el profesor Earle Herrera–, la crónica, “en un principio, fue la historia escrita, la relación de los hechos pasados de acuerdo con el orden como sucedieron”. Posteriormente se transformó en un género literario “cuando surge en sus oficiantes  la preocupación no sólo por contar, sino por hacerlo bien y en forma amena, clara y agradable para el lector”. Cuando aparecieron  los periódicos, esta manera de contar historias saltó con naturalidad a las páginas de éstos “y en ellas encuentra justo albergue porque para el hombre de aquel entonces la crónica es lo que hoy la noticia para nosotros”.

De esta forma, Herrera explica cómo fue que la crónica terminó siendo, según autores de este tiempo, un cruce de caminos entre historia, literatura y periodismo.

Pero el Día del Cronista no está en absoluto centrado en la crónica como género periodístico (que fue el más estudiado y practicado con maestría por Herrera), sino en la muy peculiar actividad de los cronistas de localidades, esas personas que se dedican, a veces desde el más militante amateurismo, a relatar las historias de sus regiones y urbes, mantener vivas las tradiciones y exaltar la figura de los paisanos ilustres.

Es por ello que en las definiciones más esquemáticas se dice que el cronista celebra, divulga y conserva la memoria de un pueblo.

Los cronistas originales narraban principalmente los hechos que presenciaban. Hacían el trabajo que, en esencia, luego correspondió a los reporteros, y que en tiempos más recientes es compartido por todo aquel que tenga en sus manos un teléfono celular.

Pero, claro, el cronista no puede estar siempre “en el lugar de los acontecimientos”, y entonces recurre a los testimonios de terceros y a los documentos que registran los hechos, asumiendo así modos de trabajo que también usan los periodistas y los historiadores.

La tarea de un cronista es realmente noble. Con sus reseñas y descripciones tratan de preservar la memoria y el patrimonio cultural de la ciudad o el pueblo al que dedican su labor y fomentar el sentido de pertenencia entre las nuevas generaciones, todo ello enfrentando la gestión destructiva de todo lo anterior que realiza la gran maquinaria cultural del sistema hegemónico global.

El campo de acción de un cronista local abarca mucho más de lo que algunos piensan. No se trata solo de recordar los eventos históricos y sus protagonistas, sino también de generar conciencia sobre el acervo arquitectónico, los mitos, las leyendas, las tradiciones, las costumbres, la música, el baile, la producción agropecuaria e industrial, el arte, la artesanía, la gastronomía y hasta el clima.

Es por ello que un pueblo o ciudad con un cronista activo y una comunidad que lo respalde tiene mejores oportunidades de preservar su patrimonio histórico y cultural, en el sentido más amplio que esas expresiones puedan tener.

Cada vez que las maquinarias de demolición se acercan a una edificación con valor patrimonial, un o una cronista de pilas cargadas puede movilizar a las fuerzas locales para hacerles frente.

Y si algún funcionario o particular pretende sustituir las expresiones culturales autóctonas por otras fabricadas en serie, le toca a quien ejerza la función de cronista la responsabilidad de encender las alarmas y de explicarle a la comunidad la importancia de preservar los valores propios.

Para conocer el pasado de un pueblo, ciudad, parroquia o barrio, nada mejor que buscar al o a la cronista, que en algunos casos es una figura reconocida por las autoridades políticas y en otras es alguien que tiene un título otorgado por la propia comunidad. Así que no siempre se les consigue en una oficina bien montada en la gobernación o la alcaldía. Las más de las veces son gente que tiene sus propias casas atestadas de papeles, fotografías y libros, o bien son una especie de juglares que andan por las calles y plazas, divulgando a viva voz sus fabulosas historias.

Y, como se dijo al comienzo, algunos de los cronistas vocacionales han aprendido a usar a su favor las nuevas tecnologías y han sacado las fotografías y los recortes de sus ajados álbumes y carpetas para montarlos en páginas web, blogs, canales de YouTube y cuentas en redes sociales, donde compiten por la atención de los más jóvenes. Una pelea desventajosa, pero que es necesario plantearse para que nuestro heroico pasado no se quede varado en el olvido.

La designación de Enrique Bernardo Núñez, en 1945, como Cronista Oficial de Caracas fue fruto de la Ordenanza sobre Defensa del Patrimonio Histórico de la Ciudad. El escritor carabobeño llevó a cabo este trabajo, con algunas interrupciones, hasta 1964, cuando falleció.

Autor de la biografía de Cipriano Castro, El hombre de la levita gris, de la novela Cubagua y de varios otros libros de narrativa, en lo relativo a la urbe capitalina dejó el título La ciudad de los techos rojos y fue director de una revista significativamente llamada Crónica de Caracas.

Entre los ilustres nombres que han seguido los pasos de Núñez están Mario Briceño Iragorry, Guillermo Meneses, Guillermo José Schael, Juan Ernesto Montenegro y Mario Sanoja Obediente. Este último fue un antropólogo que –fiel a su especialidad– estaba desarrollando una serie de excavaciones arqueológicas en el casco histórico de la ciudad.

Tras el fallecimiento de Sanoja Obediente, el Concejo Municipal designó al historiador Omar Hurtado Rayugsen, profesor del Instituto Pedagógico de Caracas, miembro del Centro de Estudios Simón Bolívar y del Centro Nacional de Historia, Premio Nacional de Historia en 2017 y un defensor radical de la filosofía de uno de los más notables intelectuales nacidos en esta urbe: Simón Rodríguez. En sus manos está actualmente, el honorable recurso de la crónica para la defensa de la historia caraqueña.