Páginas

Elegía a Rafael Vidal - Miguel González Contreras et al

 

Foto de Luís Felipe Ramón y Rivera, con el siguiente texto de su esposa, Isabel Aretz:

“(…) Efectivamente, según datos que obtuvimos en 1947 de un arpista de Tucupido (estado Guárico) don José Rafael Vidal, de 78 años, el arpa campesina se afinaba antiguamente sólo con cuerdas de tripa pues las primeras cuerdas de acero llegaron a Tucupido hacia 1900, traídas de Caracas por don Rubén Sisco, un «amo de tienda».

 

Elegía a Rafael Vidal

Escrita en Tucupido, el 7 de julio de 1965

Miguel González Contreras

Poemario “Casimba”

 

Hoy murió Rafael Vidal,

Tucupido está silencia.

 

Tañen las cuerdas del arpa

las miles manos del pueblo,

arrancando notas tristes,

arpegios de llanto eterno,

porque se fue la alegría

por los caminos del cielo.

 

Hoy murió Rafael Vidal,

la brisa lo anda diciendo.

 

El arpa colgada… muda,

su canto en el firmamento.

 

No habrá bailecito de arpa

donde no venga el recuerdo,

de Tamanaco al Unare

hay un profundo lamento.

 

Hoy murió Rafael Vidal,

lo llevan al cementerio.

 

No quiero decirle adiós,

pues si no vive, no ha muerto.

 

Oigo su arpa vibrar,

oigo su voz en el viento,

los hombres como él no mueren,

los llevamos en el pecho.


Foto de Luís Felipe Ramón y Rivera, con el siguiente texto:

“La mayoría de nuestros informantes están de acuerdo en que este era el orden en que se sucedían al comenzar un Joropo, y algunos de ellos, como el arpista José R. Vidal (de Tucupido) cuyos datos son muy valiosos por su avanzada edad –78– años relacionó inclusive la coreografía con la música de esta manera: "Según los tonos del Golpe, cambiaba el baile. La música le va diciendo a Ud. clarito cuando escobillea y cuando zapatea; al calmarse escobilleaba. Antes había mucho orden para el baile. Según las partes de la pieza la gente esperaba el momento del escobilleo, que lo daba la música. Todos escobilleaban al mismo tiempo; al pasar el escobilleo venía el zapateo, y todos zapateaban. Al terminar el zapateo, se terminaba la música"”.

A Rafael Vidal

Salvador Lara

 

Sus manos iban tejiendo

Notas del camino real

donde duermen los suspiros

donde retoza el palmar.

 

Donde enlaza Tucupido

caballo soga y bozal.

Eran los bailes de entonces

Que daban brillo al caudal

de camisones marcando

polvo, agua y arenal.

 

En los aleros que anuncian

¡Vientos que quiebra el pajal!

¡Cimarrón pecho con pecho

Con tu arpa Rafael Vidal!

Volver a las raices para encontrarse con los sentimientos legítimos que determinan la creación de los pueblos, es llenarse con sus creencias que andan en el alma de los que conviven.

Es justo reconocer o al menos acordarse de los hombres y mujeres que dejaron huellas en el hondo camino del andar de lo que fue, en este caso el llanero.

Se estima que el Maestro José Rafael Vidal. O simplemente Rafael Vidal, nació en Tucupido aproximadamente en la segunda década del siglo pasado. Fue músico, cantador y artesano.

Era frecuente ver cómo con destreza tocaba el arpa e interpretaba pasajes y contrapunteos.

En esta gráfica (1947) de Luis Ramón Rivera, aparece con un tipo de arpa que bien puede observarse las características de esos tiempos comparada con una actual.

Narración de Garibaldi Soto:

Ernesto Luís Rodríguez, solía visitar a su amigo tucupidense (el afamado poeta, arpista y cantante) Rafael Vidal, en la casa ubicada frente al Samán de San Pablo, por donde pasaban personajes de alto coturnio, como: Ubencelao Gutiérrez, Carlos Manuel Santos (ganaderos de Zaraza), y el temible Nicolás Felizola, en su Cadillac negro de media cuadra.

Don Rafael Vidal, los recibía con una copla a flor de labios, como esta: Ay, mi vida/Ay, mi amor/No puede vivir en el mundo/quien sufra del corazón. Por ahí se tendía, y todos le retribuían con fajitas de billetes que deslizaban al bolsillo de su camisa.

Siempre se lucía, sobre todo en las trascendentales visitas que le hizo al pueblo el Presidente de Venezuela (1941-1945), general lsaías Medina Angarita. Lo mandaban a llamar y él acudía presto a brindar su talento al ilustre visitante.


No hay comentarios: