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TOPONIMIA Y TERRITORIO DE TUCUPIDO

I ENCUENTRO DE HISTORIADORES Y CRONISTAS

TUCUPIDO A 249 AÑOS DE SU FUNDACIÓN

AUTORA: MSC. TEODORA RON

Toponimia y Territorio

             Al respecto de la denominada toponimia de un espacio localizado, debemos plantearnos, ¿Qué es la toponimia? La inmensa literatura al respecto señala, en el sentido amplio, que se trata de un inventario de topónimos, (es decir, nombres propios de lugares) de una zona determinada, así como el estudio y el análisis de su origen y su significado, en un sentido más estricto:

            “es una variante de la lingüística que estudia las propiedades formales, funcionales o léxico – semántica de los topónimos. Consiste, finalmente, en (…) descifrar los enigmas que se esconden en las interrogantes de quien, cuando, donde, como y por qué se dieron aquel nombre a un pueblo, rio, montaña.”1

            Terrado explica que “los topónimos son palabras que no tienen valor fuera del espacio físico en el que han surgido y en el que coexisten, agregando que la toponimia como ciencia es entrañablemente humana.”2 Son las personas quienes poseen los nombres. La lengua vive en nosotros y somos nosotros quienes podemos tener el gozo de recoger y transmitir los nombres de lugares a las generaciones venideras.

            Esencialmente, la relación entre los nombres y el territorio se materializa en dos niveles o sentidos diferenciados: en “sentido común” y en “sentido propio”. Por un lado, hablamos de relación entre nombres y territorio en “sentido común” cuando aludimos a nombres que refieren de un modo genérico al espacio; o, dicho de otro modo, a nombres que conceptualizan el espacio sin individualizarlo.

            Cuando  se  habla, por ejemplo, de un espacio geográfico como Tucupido el que se caracteriza por la existencia de una serie de relieves colinosos con montañas hacia el Norte, quebradas y ríos cercanos a sus inmediaciones es decir, de unos determinados accidentes o conceptos no individualizados.

            Por otro lado, se habla de relación entre nombres y territorio “en sentido propio” cuando nos referimos a nombres que, con independencia de que conceptualicen o no el espacio, lo individualizan o singularizan.

La relación entre nombres y territorio “en sentido común” nos permite introducir el concepto de nombre común geográfico. De acuerdo con el planteamiento descrito, nombres como cerros, valles o ríos constituyen ejemplos de

1 TERRADO, J. Metodologia de la Toponimia. P. 89.

2 Ibid. P.90.

nombre común geográfico”.3 A su vez, la relación entre nombres  y territorio “en sentido propio” nos lleva a hablar de un concepto correlativo: el nombre propio geográfico (habitualmente identificado como “nombre de lugar” o “topónimo”). En este sentido, el nombre citado Santo Tomas de Tucupido es un ejemplo explícito de nombre propio geográfico.

            Señala Ortega “entre los nombres comunes y los nombres propios geográficos se dan unas relaciones reciprocas y de gran transcendencia; sobre todo si consideramos que los primeros constituyen por lo general la base sobre la cual se forman los segundos”4 Tal relación es evidente en los casos de nombres propios de sentido “transparente” (es decir, cuando el nombre en cuestión refleja de modo directo un hecho real).

            Sin embargo, a menudo esta relación  o correspondencia es más difícil de establecer particularmente, cuando el nombre propio se ha formado a partir de palabras procedentes de sistemas lingüísticos diferentes o de etimologías complejas. Sin salir del ejemplo citado Tucupido en este supuesto, establecer una hipotética relación entre “nombre común” y “nombre propio” exige descender a las profundidades de la investigación etimológica de la palabra y muchas veces, sin que exista la certeza de unos resultados sólidos.

            De las consideraciones anteriores, podemos inferir una consecuencia relevante la palabra, el nombre Tucupido, con independencia de su dimensión significativa concreta, es un medio de expresión imprescindible para conocer la toponimia del lugar sobre todo, en la medida en que su estudio exige tomar el territorio como referente permanente.

            “La interacción del hombre y su medio ambiente hace que lo conciba a su imagen. Es la razón por la que la designación de un lugar esta sujeta a otros tantos miramientos.”5  Así que la toponimia podía concebirse como un vestigio arqueológico que transmite la visión religiosa, económica y política de un pueblo, durante una época determinada.

Esto explica también que los fenómenos toponímicos y etnográficos forma parte de la dinámica que mueve la historia humana y abre las perspectivas de comprensión para las aspiraciones de los hombres.”6 Como se refiere antes, nombrar es una característica esencialmente humana, una manifestación con que el hombre demuestra su capacidad creadora.

3 Ortega, N. El Pensamiento geográfico. P 310.

4 Ibid. P.315

5 Enciclopedia de los Toponímicos Españoles. P 15

6 Ortega. N.Ob. cit. P. 319

Estratigrafía Toponímica

            La pérdida de un topónimo se puede dar por desuso y por sustitución con otro, en el caso de Tucupio es sustituido solo el sufijo io por ido; cuando hay un cambio político, una conquista etc., la cultura existente se considera un peligro, elimina lo existente. Este proceso de sustitución se da en muchas circunstancias.

            En relación al vocablo Tucupido nombre proveniente de Tucu ¿un árbol o animal? Y el sufijo io que significa sobre las aguas o entre ellas, en cuanto a los otros sitios que conforman la población tienen relación con Hatos los datos sobre ellos, en la parte final del siglo XVIII, abonan a su vínculo actual con los caseríos y comunidades rurales de la sub-región.

            Uno de los rasgos más contundentes de este vínculo territorial existe entre el hato, el pueblo de indios y los pobladores que surgen de Santo Tomas de Tucupido, es la toponimia, mediante los nombres de estos lugares, que hemos podido documentar que al menos 40 por ciento de todos los nombres de hatos del Sur de Tucupido son atribuibles a antiguos nombres, usualmente anteriores al Siglo XIX.

            La toponimia nos ofrece mucho más datos: Un 35% de todos los hatos de Tucupido tienen nombres de origen antropónimos. Más aun, el 65 por ciento de todos los sitios tienen al menos un lugar referente de topónimo indígena. En curato de Santo  Tomas de Tucupido en el siglo XIX predominan: Hato Morrocoyes, El Macho, El Barbasco, entre otros. A pesar de extinguirse, los indígenas aseguraron una presencia toponímica permanente en nuestra vida cotidiana.

            Por otra parte, muchos hatos han denominado con nombres propios de Santos, por lo que sus topónimos se definen como antropónimos. Algunos de estos nombres corresponden a los colonizadores. Entre ellos cabe destacar los antropónimos de los hatos, Juan Hilario, entre muchos otros.

            Los topónimos de los hatos, caseríos rurales de Tucupido, también nos ayudan a reconstruir la flora y la fauna de la antigüedad, su representación  esta es para ambos con altos porcentajes, respectivamente de los topónimos. Algunos topónimos congelaron en el tiempo imágenes antiguas plantas, como en los hatos Guatacaral, La Ceibita, entre otros. Las especies de nuestra fauna también están presentes en topónimos como: El Toro, La Leona, La Ardita, entre otros.

            Del mismo modo, mediante los descriptores geográficos tanto topográfico como hidrográfico, podemos captar algunas de las nociones y mentalidades de los primeros colonizadores al denominar, describir lo que les rodeaba. En ocasiones, estos nombres tienen un gran poder de evocación, creando imágenes visuales que reproducen el contexto físico del lugar, como en el caso del Hato Aguada de Carángano.

            La toponimia es una marca histórica y, también, una indicación geográfica. No es curioso observar que los topónimos en Venezuela, en un gran porcentaje, son antropocéntricos y exógenos. Es decir, forman parte de una traslación del vasallaje hispánico, a través de la colonización y de la conquista de los espacios; y de la influencia del poder del cristianismo a través de la iglesia católica; mientras que la toponimia de origen africano y/o indígena es solo el reflejo de la esclavitud y la trata mercantilista de las potencias europeas.

            Los topónimos de los hatos, como herencia de los antiguos establecimientos y “sitios”, son un espejo del ánimo del colonizador ante de la gran empresa a la que se enfrentaba. Son su interpretación del carácter de la región, de los ríos, de los montes, de la flora y la fauna, que personalizaba y animaba la soledad de su aislamiento, reflejando su esperanza y su individualidad. Nos ayudan a reconstruir la soslayada histórica armónica presente en las extensas llanuras esa menos conocida, menos documentada pero más autóctona, por ser en estos llanos donde emergió la identidad local y regional.

 BIBLIOGRAFÍA

García Álvarez, J. (2009) Lugares, paisajes y políticas de memoria: una lectura geográfica

Josep M. Enciclopedia de los Topónimos españoles,

Ortega, N. (1998) El Pensamiento geográfico

 Terrado Pablo, J. (1999) Metodología de la investigación en toponimia. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles 

Tucupido unido mediante tres medios de comunicación

 Ponencia de José Garibaldi Soto.

 Cronista del Municipio José Félix Ribas.

 Tucupido, 11 – 12- de Junio 2009.

 Casa de la Cultura. Rafael Rengifo.

   Debemos de tomar en cuenta que el medio de comunicación juega un papel importante en el desarrollo o progreso de Pueblos y Ciudades, al no existir este, todo marcha hacia el futuro sin un porvenir brillante.

 Por lo tanto mi Ponencia se refiere “Tucupido unido mediante tres medios de comunicación.”

Ellos Son:

El Correo (1910)

El Telégrafo (1928)

El Teléfono (1940)

El correo en Tucupido.

Aproximadamente a partir de 1910

Empezó a prestar servicio, uno de los

Medios de comunicación de gran importancia

Para nuestro pueblo. Para esta fecha estaba en el poder. El General Juan Vicente Gómez,

Don Amador Barrios fue su primer encargado y administrador durante muchos años.

Don Amador Barrios se caracterizó por ser todo un caballero, hombre educado, a cada paso ponía en práctica el manual de Carreño. Con sus buenos modales y costumbres, a diario vestía impecablemente de Liquiliqui blanco en forma pulcra.

 

Tenía su oficina en la antigua calle el Jalón hoy calle Sucre c/c Monagas. Casa de su propiedad. En esquina.

Para el invierno.

Estas fueron épocas muy duras y difíciles ya que las carreteras eran de tierra, se ponían muy malas, fangosas y en algunos pasos las célebres bombas muy atascosas.

Lo que impedía que el servicio llegara más a tiempo. Doña Flor Manuitt Era nativa de Chaguaramas, Pionera del Correo.

Su servicio comprendía.

Chaguaramas, Valle de la Pascua, Tucupido, Zaraza y a la inversa.

Ella se ocupaba de traer y llevar oficios cartas, encomiendas y bultos pequeños, a principio esto se realizó a lomo de mula y de caballo, años más tarde este tipo de correo es sustituido por el carro.

Doña Flor Manuitt. En este su trabajo, dio demostración de gran responsabilidad.

Era una mujer catira, pelo amarillo de buena estatura, bestia de pantalón, camisa manga larga de kaki color crema, botas, sombrero grande Borsalino, tipo vaquero. En la cintura nunca llego a faltarle un revolver Smith Wilson calibre 38 cañón largo, un cinturón ancho con una cartuchera full de balas, por su seriedad y carácter infundía mucho respeto.

 Una vez que ella llegaba con el correo a la oficina, Don Amador Barrios se encargaba de mandar hacer los repartos de forma inmediata, prestando un servicio bastante eficaz.

 Los repartidores para ese entonces fueron: Vicente Martínez, Pedro Cumana, Julián Paráco.

 En casa de Don Amador Barrios donde funcionaba la oficina, en la pared se encontraba una placa que decía: Oficina Correo Federal de Venezuela, fondo blanco y letras azules.

 Al fallecer Don Amador Barrios la oficina la cambian a la casa de la familia D´angelo en calle Roscio c/c calle Gabante en esquina. A cargo de Ana de Rojas.

Y  mucho después el correo pasa a ser administrado por Ipostel en la casa que fue de Salvador Capesuti. En calle Ribas entre calle Ricaurte y Sucre. Año 1997. Administrador EL Telegrafista Ulises Perdomo. Y luego es mudado a la calle Gabante, Ipostel instala oficina en un pequeño local en el antiguo Hospital Dr. Ernesto Díaz Vargas. Desde el 9 de Julio del 2001. Su primer administrador en esta es Jonny Navas hasta los actuales momentos y continua prestando su servicio de reparto a domicilio en la forma más moderna, con bastante rapidez, valiéndose de los motorizados y sus respectivas motos y así brindar a los usuarios un trabajo digno y acorde con la época que se está viviendo.

Servicios Prestados por Ipostel.

1.     Cartas ordinarias y certificadas.

2.     Impresos.

3.     Encomiendas. “las certificadas pueden ingresar con acuse de recibo”

4.     Entrega especial expresa (EEE) A nivel Nacional.

5.     E.M.S. Internacional.

6.     Telegrama manual, el ordinario y el (P.C) petición de confirmación de entrega.

7.     Sistema de apartado dos (2) tipos Natural y Jurídico.

·        El costo del apartado Natural es de 8 Bolívares fuertes anual.

·        El jurídico 33 Bolívares fuertes anual.

·        Venta de timbres fiscales Regionales.

·        Venta de papel sellado Regional.

·        Planillas forma SENIAT No 16, usos varios.

·        Planilla forma SENIAT No 25, pago impuesto natural.

·        Planilla forma SENIAT  No 30, pago para cancelar el impuesto al valor agregado (IVA).

·        Actualmente el reparto se hace mediante motos, dividido en dos (2) rutas.

·        Ruta uno (1) José Monroy hijo

·        Ruta dos (2) Víctor Mejías.

 Cuando la oficina de Ipostel funcionaba en la casa de Salvador Capesuti, Omar Monrroy trabajaba como repartidor de telegramas años más tarde es sustituido por Luís Méndez y a la vez este sustituido por Víctor Mejia.

Esta es la micro-historia del correo en Tucupido.

El Telégrafo. Otro medio de comunicación empezó a prestar su servicio en Tucupido a partir del año 1928. En pleno gobierno del General Juan Vicente Gómez.

En la primera casa donde llegó a funcionar en la que hoy es propiedad de Doña Eloísa de Andrade en calle Ribas cruce con calle Centeno en esquina.

Años más tarde lo cambiaron a la casa de Don Teodoro Arruebarrena, en calle Roscio cruce con calle Ricaurte en esquina, en esta duro muchos años.

Después es cambiado a la casa de “Alto” en la esquina de la “casa de Alto” en calles Ribas cruce con calle Ricaurte, para ese entonces era propiedad de Enrique Barrios Rodríguez (popularmente conocido como chicho Barrios) año 1993. Donde permaneció durante cuatro (4) años.

Luego es cambiado a la casa propiedad de Salvador Capesuti, año 1997. En calle Ribas entre calle Ricaurte y Sucre en media cuadra.

Primeros Telegrafistas en prestar sus servicios, prácticamente ellos fueron los pioneros sus fundadores.

Julián Martínez, nativo de Valle de la Pascua, tenía cuatro (4) hijos dos (2) varones dos (2) hembras, Manuel de Jesús, Roque Luís, Olga e Isabel Martínez.

Todos aprendiendo al lado de su padre donde poco a poco se fueron capacitando, hasta lograr formarse en esta importante profesión de Telegrafista.

Otros Telegrafistas que también prestaron sus servicios.

Agustín Pérez Cordero, Arturo Delgado, Mariano Carreño, Félix González Palomo, Francisco Rondón (chicho) Agustín Pérez Martínez, Juan Lugo, Amadeo Malaspina, Ulises Perdomo, el último en prestar sus servicios como Telegrafista.

Cuando en mi ponencia me refiero al Telégrafo, como un medio de comunicación de gran importancia, es lógico que dentro de ese grupo de Telegrafistas que prestó servicio en nuestro pueblo de Tucupido, saque a  relucir el nombre de un hombre extraordinario, como fue Félix González Palomo, una escuela, una verdadera institución.

Formó más de un telegrafista, era un caballero, de carácter y muy exigente.

Félix González palomo.

Nativo del estado Sucre, aquí laboró durante muchos años como Telegrafista y jefe de oficina hasta lograr su Jubilación, los que el formó y le acompañaron hasta el final:

Francisco Rondón (chicho), Agustín Pérez Martínez, Juan Lugo, entre otros y como repartidores de Telegramas Héctor Rafael Tabera (El Musió)  y Omar Monroy.

Félix González palomo falleció en Caracas. Entre mayo del 87 y mayo del 88.

El Telégrafo en Tucupido.

Llegó a tener tres (3) guardas líneas estos eran los hombres encargados de mantener en buen estado las líneas y postes del telégrafo correspondiente a Tucupido.

Esto comprendía, Loma de Piedra a Tucupido, Tucupido el Macho, el Macho Tucupido, Tucupido Loma de Piedra.

Los guardas tenían una gran responsabilidad en invierno o en verano.

Su deber era estar muy pendientes y vigilantes de una línea de alambre rota, de un poste caído o de un árbol que con sus ramas perturbaran la comunicación, entre pueblos y ciudades.

Ellos fueron:

Juan Ramón Bolívar, Rafael Rodríguez y Blas Cedeño.

Fueron personas bastante conocidas en nuestro pueblo, disfrutando el cariño y respeto por su gran labor.

 

EL TELEFONO. Llegó a Tucupido el año 1940 y fue instalado en la casa de Doña Esther de Díaz. En calle Salón Oeste, entre calle Sucre y Miranda en media cuadra.

Desde un principio Doña Esther de Díaz fue la encargada de la oficina, ella era casada con Don José Rafael Díaz Vargas y en su unión procrearon seis hijos (3) varones tres (3) hembras, ellos son: José Rafael (Jocho), Arturo (Ñato), Víctor Manuel, Elvira, Alcira y Silsa Elena Díaz.

Gracias a un gracitano, el Sr. Luís Adolfo Melo que llegó a Valle de la Pascua en 1919. Hombre emprendedor y progresista con quien nosotros los Tucupidenses tenemos una deuda contraída de eterno agradecimiento.

Fue a él, a quien se le ocurrió la maravillosa idea de traer a nuestro pueblo el Teléfono de magneto y su tablero de clavijas.

La llamada a Valle de la Pascua costaba Bs. 1.oo tiempo ilimitado.

El Teléfono.

Prestó un eficiente servicio durante quince (15) años, como testigo podemos ver en la pared de la casa los clavos y aisladores, donde llegaba el alambre de la línea.

El mantenimiento lo hacia el Sr. Rafael Aparício.

Aquí en Tucupido algunas casas comerciales tenían su teléfono y se comunicaban con la Central de Doña Esther de Díaz y luego con la central de Valle de la Pascua y después con las casas de comercio.

Hermanos Campaña, Eusebio Moreno, Manuel Matos Marrero, Pensión Guárico, de Doña Lucia de Pulido.

El primer Tucupidense en instalársele el teléfono para esa época fue a Don Anacleto Carpio.

Más luego a otros entre ellos: Prospero Pérez, Hermanos Hernández, Pedro Ramón Risso, Cruz Ramón Marín, Fernando Rodríguez Guzmán, Alejandro Rodríguez Guzmán, Enrique Barrios Rodríguez (chicho), Don Amador Barrios, Antonio José Guevara, Reinaldo Torrealba, Juan Robles Muñoz, Carlos Cazado Zamora, Francisco Cazado Estebes.

También algunas fincas aledañas a Tucupido, disfrutaron del servicio telefónico. Entre ellas:

San José de Puño de Oro. (La Hacienda) propiedad de Juan Antonio Díaz (Puño de Oro).

Y tres (3) fincas de la familia Arruebarrena, Don Teodoro Arruebarrena y otros familiares:

 A cada finca le tocaba un número de repique. Por Ej: Para la “Mata” un (1) repique, la “Matica” dos (2) repiques Mata de Vera tres (3) repiques, esto era como una clave.

Estas fincas su pago mensual era de Bs. 20. Las casa Comerciales Bs. 5.

Después de esta primera oficina de teléfono, que instala el Sr. Luís Adolfo Melo y es atendida por Doña Esther de Díaz, la que duró activa unos quince (15) años.

Para 1955 surge una segunda oficina Telefónica, de Teléfonos de Venezuela y es instalada en una casa propiedad de Don Carlos Rodríguez Estrada en calle Ricaurte c/c calle Salón.

Esta es atendida por la Sra. Temis Rodríguez de Chacín, cuando deja de funcionar, llega a Tucupido otra oficina, o sea la tercera, la que es instalada por CANTV. En calle Ribas cruce con calle Gabante en esquina, diagonal con el mamón de la plaza Bolívar.

En los actuales momentos dicha oficina no se encuentra prestando ningún servicio a la población, todo se gestiona en Valle de la Pascua.

Nota el Teléfono lo inventó el Norte americano Bell el año 1876.

 

Ponencia de.

José Garibaldi Soto

Cronista del Municipio José Félix Ribas

Tucupido, 11 y 12 de Junio del 2009.

Toponimia del Municipio José Félix Ribas y su capital

 I ENCUENTRO DE HISTORIADORES Y CRONISTAS  DE TUCUPIDO, GUÁRICO, 11 Y 12 DE JUNIO DE 2.009.

                                                                                Ponente: Franklin Santaella Isaac.

     Como todos sabemos, los pueblos del llano venezolano tienen su génesis en los hatos o unidades de producción que se fueron derramando por las pampas sin límites obedeciendo a la dinámica económica, es decir a las estrategias productivas agrarias. Cada aventura en búsqueda de más y mejores tierras para pacer los rebaños o para plantar conucos iba exigiendo asentamientos, los cuales fueron aprovechados por los misioneros para darles estructura urbana, conforme a los dictados de la Corona Española.

Muchos de estos pueblos obtuvieron sus nombres, derivados de accidentes geográficos, o por señas identificativas o simple extensión del nombre del hato, otros persistieron con sus nombres autóctonos, porque ya eran aldeas indígenas de los pocos sedentarios existentes para la época de la venida de los españoles. De allí que los topónimos autóctonos ocupan un lugar especial entre los aportes nativos al castellano de América.

Tucupido es uno de ellos, al cual se le agrega para cumplir las formalidades de ley, en 1.760 un epónimo extraído del santoral: Santo Tomas. No tengo  temor de equivocarme al afirmar que su origen es autóctono por cuanto el vocablo no existe en la lengua castellana, ni lo encontramos en la toponimia de la geografía ibérica, mientras que en Venezuela tenemos el rio Tucupido territorio habitado por los indios  Cospes, los cuales se mantuvieron muchos años alejados de los conquistadores en la región de los llanos occidentales; en la región norte de nuestro estado, por los lados de Orituco, existe un Tucupido, también encontramos, con el mismo nombre,  una diminuta isla o cayo, ubicada dentro del Parque Nacional de Morrocoy, de donde podemos deducir el carácter generalizado del vocablo indígena.

Otro argumento valedero en pro al origen indiano del nombre, es lo anotado por el historiador Manuel Soto Arbeláez en su libro El Guárico Oriental II (2004): “En Tucupido los apellidos dominantes fueron Cuares, Tayupe, Marayare, Aguache, Coropa, Paraco, Caguaripano, Guacarán etc”.

Esta mayor concentración de indígenas en Tucupido se debió a la protección que les brindara Anselmo Árdales y Félix De Granada, misioneros capuchinos que lograron notables avances en el poblado  contra la hostilidad de los pueblo vecinos contrarios a la independencia y desarrollo social de los nativos.

Armas Chitty asegura que en la segunda mitad del siglo XVIII, el capuchino Anselmo Isidro Árdales, fundador de Tucupido, enseña a los palenques y  cumanagotos a usar mejor la tierra en la siembra de maíz y a fabricar depósitos para almacenar agua, edificar con materiales distintos a los ancestralmente utilizados, hacer pan y ladrillos.

Este autor apunta: “El hecho material de la fundación de Tucupido es corriente porque los misioneros sembraron decenas de pueblos en el llano y en toda Venezuela, pero el merito mayor estuvo en la defensa que los frailes  Árdales y Granada hacen del indio ante la geografía de los propietarios vecinos y también en la obra de capacitar a los naturales ante la vida”, …..”Por ella el indio actúa en su Cabildo y gobierna” (P.66). 

En otro orden de ideas, algunos estudiosos dicen que el significado del vocablo tucupido deriva del nombre de un ave diminuta, tucuso, tucusito, cuestión muy probable porque La familia de los colibríes comprende más de 100 géneros que se dividen en un total de 330 a 340 especies muy difundidas en toda la geografía nacional y también por el sentido figurado que se le da frecuentemente a las cosas diminutas, pequeñas.  

En cuanto al Municipio, esta acogedora y generosa tierra tiene el honor de poseer como epónimo a uno de los hijos más ilustres y heroicos de nuestra patria, el prócer, General José Félix Ribas (19 de septiembre de 1.775 - 31 de Enero de 1.815). Por cierto que el próximo 18 de Septiembre se cumplen cuatro años del traslado de los restos simbólicos del General José Félix Ribas al Panteón Nacional, simbolismo representado por tierra de Tucupido, de la Victoria, depositadas en un cofre fúnebre, la tierra proveniente de esta ciudad fue trasladada por un grupo de jóvenes guariqueños a caballo, entre ellos: Manuel Vásquez, Donis Ojeda, Luis Jiménez, (todos de tucupido), Daniel Castro (Valle de la Pascua), Héctor Ojeda (Calabozo).

En la sesión solemne efectuada en La Victoria de la fecha indicada 18 de septiembre, el orador de orden, Germán Freitas Núñez, cronista de la ciudad, pronunció un magnifico discurso donde dice:

 “Tierra de Tucupido, desde donde se elevo a la a la inmortalidad, tierra de la Victoria, donde conquistó la gloria, a confundirse con tierra de Caracas, su ciudad Natal. Bien podría haber contenido ese cofre también, tierra de Vigirima, del primer Carabobo, de Niquitao, de los Horcones, de Taguanes, de Charallave, de Ocumare del Tuy, de Úrica y de todos los otros lugares que él fue marcando con su espada para que fueran altares de la patria. Pero en ese pequeño cajón va toda la tierra venezolana, porque esa tierra es la patria  y sea cual sea el tamaño del que se la mire, la patria será siempre grande y será siempre una sola”(PP 5y6).

José Félix Ribas así lo entendía en plena efervescencia de esa lucha terrible, siendo de origen mantuano, descendiente de una de las principales familias caraqueñas de su época, formó parte del congreso que dio a luz la declaratoria de independencia representando a los pardos. Abogó con denuedo por la libertad de los esclavos, se confundía en la batalla con sus soldados, en definitiva era un verdadero revolucionario, porque ejemplos hay muchos de libertadores que continuaron poseyendo esclavos después de consolidada la independencia e inclusive “revolucionarios” que  cobraron varias veces el precio de sus esclavos a la República en virtud del decreto de abolición de José Tadeo Monagas en 1.854.

Juan Vicente González describe la actitud de Ribas frente al cadalso de José María España el 8 de Mayo de 1.799 de la siguiente manera: 

Sólo un joven de ademán resuelto, después de haber oído con profunda atención al doctor Vicente Echeverría (éste era el orador), asistió en la plaza con aparente estoicismo á la bárbara carnicería del verdugo, en cumplimiento de la sentencia. Estaba el mozo en la flor de sus años; era de gallarda estatura, de figura marcial y seductora”. “A veces se amontonaba una tempestad sobre su frente encapotada y sus ojos lanzaban relámpagos. Al fin pareció turbarse, fijó la vista sobre el desnudo suplicio, y, como agitado de funesto presentimiento, soltó las riendas á su caballo y corrió sombrío por las solitarias calles de la ciudad”.

                “Ese hombre había sido la energía sublime, la vida de la revolución, el alma de la República” (Disponible pagina Web).

Apunta Germán Freitas en el citado discurso: “Si no hubiera muerto tan temprano, otro habría sido el destino de Venezuela, porque su espada no hubiera permitido que se desviara el destino de la revolución de independencia” ( 2.005 P 13).

Aquí, al pie de un árbol cercano a la plaza mayor se vertió su preciosa sangre, después de un juicio bufo y denigrante, el 31 de Enero de 1815, aquí fue traído, amarrado como una bestia a pesar de su debilitado cuerpo delirante y febril, aquí vino a dar por la delación de un liberto, Concepción González  y una mantuana, Juana González Del Hoyo y Arzola, paradoja cruel, lo denunció una de su propia estirpe, lo delató un beneficiario de sus luchas y desvelos.

Esa era nuestra realidad, la lucha por la independencia no era una lucha de clases, no era entre venezolanos y españoles, ni entre esclavos en contra de sus amos, Bien pudo Boves servir a la causa como tantos de los nuestros ostentaron en algún momento los colores de la corona, pocos hombres comprendían la dimensión exacta de esa guerra fratricida,  el General José Félix Ribas era uno de ellos.

La ignorancia, las pasiones desbordadas, la falta de identidad, los resentimientos incrustados en lo más profundo de las almas, han dado origen a esa y muchas otras  matanzas inútiles en nuestro país.

Quizás por eso tenemos cien años de paz y nos hemos resistido, todos los venezolanos, a enfrentarnos los unos a los otros detrás de una quimera y ¡Oh Ala! nunca más ofrendemos en luchas civiles nuestra sangre y valor, como bien lo dice el himno de nuestro estado Guárico, letra de Pedro Pablo Montenegro, música: Salvador Llamozas.

Por eso es necesario que nuestros jóvenes conozcan el pensamiento de los hombres que como Ribas han forjado nuestra identidad, es necesario que nuestros jóvenes conozcan el verdadero significado de los valores democráticos, el costo enorme que hemos tenido que pagar para conseguir la libertad, libertad de credo, libertad de expresión, libertad de tránsito, libertad para dedicarnos al arte, profesión u oficio de nuestra preferencia, y la mejor manera  es estudiando, comprendiendo y emulando a este mártir prócer. No hay ejemplo mejor en nuestra historia, fue él quien condujo a los estudiantes en la gloriosa batalla de la Victoria, allí se selló para el porvenir la conmemoración del día de la juventud.

De mis experiencias en tantos años vividos en esta tierra de gracia llamada Venezuela me atrevo a decir que nuestra población actual, le ha dado poca importancia a sus raíces a su historia a su pasado y esto sucede porque han sido pocas las instituciones públicas y privadas preocupadas por resaltar los acontecimientos que de una forma u otra dan identidad a nuestro pueblo, ni por fomentar el sentido de pertenencia en la ciudadanía.

Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar el Alcázar de Toledo, España, allí le muestran al turista, paso a paso la defensa de ese bastión militar a cargo del coronel Moscardó, de seguro nada recordaría de ese episodio histórico de no ser por aquellas reliquias expuestas al público y la narrativa de nuestro guía.

En la catedral de Westminster, Londres, se encuentra una placa en honor al viejo Parr, la perra Laika, tiene un hermoso monumento en Moscú, mientras, (sin quitarle meritos a estos dos grandes benefactores de la humanidad) aquí, donde ofrendó su vida al servicio de los ideales, donde fue asesinado por amar la libertad y la igualdad entre los hombres, no existe ni un rasgo, ni un esbozo ni una huella, como dijera el Gran Andrés Eloy, del paso y martirio de uno de los hijos más ilustres de la patria.

Por eso quiero aprovechar esta oportunidad para proponer se coloque un monumento que sirva de santuario a la memoria de ese gran venezolano en la certeza de que el conocimiento de su vida y obra seguirá dando frutos en los corazones de los hijos de esta tierra y de quienes la visitamos.

Aun cuando el General Ribas despreciaba esos honores como se desprende de su comunicación al cabildo Caraqueño cuando resolvieron erigir una estatua en su honor por la proeza de la Victoria: “Los mármoles y bronces no pueden jamás satisfacer el alma de un republicano; y sí la gratitud y recuerdo con que hoy me veo distinguido por los hijos de la ciudad más digna de ser libre. La patria exige de mí aún mayores sacrificios; ella es atacada de sus enemigos, y yo, añadiendo á mi deber, la gratitud para con este pueblo, ofrezco a este ilustre Cuerpo no envainar la espada hasta que no vea cerrado el templo de Jano”.

Sería la forma de hacer justicia a su memoria, aunque tardía porque el acto que refiere la historia sobre el encuentro casual de Concepción González con el general Natividad Solórzano, quien en juicio sumarísimo dicto  cargos: “Negro es hora de que arreglemos de una vez lo del General Ribas” y pronunció sentencia: “maten ese carajo” la cual se ejecutó in situ colgándolo de una ceiba, no fue un acto de justicia, fue una venganza.  

Probablemente tenía que ser así porque el momento que le toco vivir a nuestros antepasados en los albores de la república  estuvo signado por esa heterogeneidad, por esa mezcla de razas, credos  costumbres y pasiones, que en su acomodo resulto telúrica, pero ya es tiempo de entenderlas en un sentido moderno y enrumbarnos hacia una sociedad armónica, creativa, trabajadora, honesta, justa y amante de la paz.

Quiero terminar Rogando a Dios porque esta terrible sentencia que aparece en la biografía de José Félix Ribas escrita por Juan Vicente González no alcance nuestros días

               “Al pensar en vosotras, sombras queridas, fantasmas trágicos, un dolor profundo lacera mi corazón... ¡Si vuestro cruel sacrificio nos hubiera asegurado la libertad! ¡Si los obstáculos que destruisteis, pereciendo, nos hubiesen legado días tranquilos. ¡Vuestros hijos degenerados han hecho estéril vuestra gloria!”

 Carapa44@hotmail.com

Obras consultadas:

Manuel Soto Arbeláez.

El Guárico Oriental (2)

José Antonio De Armas Chitty.

Historia del Estado Guárico.

Germán Freitas Núñez.

Ante los Restos Simbólicos del General José Félix Ribas.

Juan Vicente González.

Biografía del General José Félix Ribas.

Adolfo Rodríguez.

El Estado Guárico, Orígenes Mundo y Gente.

Páginas Web.

Wikipedia. Venezuela Tuya. Tucupido. Parques Nacionales

PRIMEROS POBLADORES DE TUCUPIDO

 I ENCUENTRO DE HISTORIADORES Y CRONISTAS DE TUCUPIDO

NARCISO PEDRIQUE ESCORCHE

Fue en el año de 1760 cuando el Fray Anselmo Isidro Aldale después de cuatro intentos fallidos  “por causa de incendios, por parte de los indígenas” procedentes de veinte tribus de las riveras del rio Tamanaco logran la fundación un 5 de Mayo de este pueblo conocido   

1.- El rincón de Saetal

2.- Santo Tomas de Tucupido

            Palenque y Cumanagotos conformaron estas tribus que desde el período prehispánico hasta la actualidad conocemos como los “Primeros Pobladores de Tucupido”.

            Los Primeros Pobladores de Tucupido fueron los descendientes de las tribus:

Cuare

Guaita

Carpabire

Guaparumo

Parababi

Guariche

Guipe

Charaima

Canaguacan

Cumana

Mota

Guacaran

Guaruro

Catanaima

Paraco

Amariscua

Alpon

Turipe

Caguaripano

Aruco

            Como es de recordar que estos indígenas que fundaron el pueblo de Tucupido el 5 de Mayo de 1760 son inmortalizados como los Primeros Pobladores quienes sin hablar la lengua española y hacer ningún tipo de trabajo hubo que traer otros indígenas de la diócesis de Clarines que conjuntamente con el Fray Anselmo Isidro Aldale enseñaron también el trabajo de fabricación de ladrillo, siembra y cosecha de maíz y algodón, fabricación de tanque de adobe para almacenar agua y fabricación de casas.

            Es de nombrar también al Fray Félix del Granada quien reemplazó temporalmente al Fray Anselmo Isidro Aldale en estas labores.

            En estos 249 años de fundación de nuestro pueblo es de nombrar como nuestro Primeros Pobladores se han mantenido sus costumbres y tradiciones.

            Nombro en este momento algunas de estas familias ya que son muy numerosas que gozan de cobijo de nuestro pueblo Tucupido como son:

            La Familia Cuare:

            Que nuestro primer alcalde fue esta familia en 1760 de nombre Cuare.

            Actualmente residen algunos en la calle Guaicaipuro y sector Carlos Rodríguez Estrada es de esta familia la ingeniero Marisol Cuare (Jefa de Proyectos de la Secretaria de Infraestructura del Estado Guárico).

            Familia Guaparumo:

            Esta familia esta residenciada en la calle Salón cruce con Pariaguán, la señora Vicenta Guaparumo y la licenciada Hipólita Moreno Guaparumo.

Familia Guipe:

            La familia Guipe vive en el sector Plaza del Sol caja de agua. Tito Guipe plomero, Germán Guipe Albañil.

            Familia Cumana:

            Hay muchas familias Cumana residenciadas en el sector Isla Bella entre ellos un excelente músico, Pedro Luis Cumana.

            Familia Guaruro:

            La familia Guaruro está radicada en estos momentos en el sector San José y el Caserío Palotal.

            Hubo un destacado pelotero de esta familia  de nombre Luis Guaruro  popularmente conocido como “Guarurito”.

            Familia Guaita:

            Los descendientes de la familia Guaita están radicados en la zona este de Tucupido como lo es el Caserío de la Aguadita y el sector Primero de Mayo.

            Es descendiente de esta familia nuestro cronista oficial el señor Garibaldi Soto.

            Familia Parababi:

            La familia Parababi está radicada en el sector Carlos Rodríguez Estrada y en la Calle Roscio.

            Es descendiente de esta familia una gran rezandera como lo fue Doña Ramona Parababi.

            Familia Charaima:

            Hay descendientes de la familia Charaima en el caserío Los Negros y el sector Banco Obrero.

            Es descendiente de esta familia el Teniente GN Félix José Charaima Muguersa.

            Familia Mota:

            Los Mota están residenciados en el sector San Rafael y la calle Ribas, tenemos en esta familia al señor Higinio Mota excelente constructor de casa de tejas.

            Familia Catanaima:

            La familia Catanaima en estos momentos reside en el caserío Taguapire y en el sector Banco Obrero, Esta familia se desempeñaron como agricultores. Esta familia es también esta mujer trabajadora Adela Catanaima gran hacedora de pan de horno.

            Familia Carpavire:

            Esta familia trabajadora se encuentra residenciada en el caserío la Angostura y el caserío La Ceiba grandes trabajadores de la agricultura y la cría.

Familia Guariche:

            Esta familia esta residenciada en el caserío Palotal y es muy conocido de esta familia el señor  Antonio Guariche gran cantador de Velorios de Cruz.

            Familia Canaguacan:

            Hay muchos descendientes de esta familia en el caserío Caro de la Negra hay tenemos agro productor y comerciante David Canaguacan.

                     Familia Amariscua:

            La familia Amariscua se encuentra residenciada en el sector San Rafael y el sector San José muy conocido en el ramo de la albañilería el descendiente de esta familia Celestino Amariscua.

            Familia Paraco:

            Hay muchos de la Familia Paraco residenciados en el sector El Sol destacándose en su trayectoria como grandes plomeros como el señor Luis Paraco y Oscar Paraco, músico serenatero.

            Familia Alpon:

            Los Alpon están residenciado en el caserío Lar Ardita, caserío San Pedro y el caserío  Matabanero, reconocidos como grandes trabajadores del campo.

Familia Turipe:

            La familia Turipe esta residenciada en la calle Ribas de este pueblo de Tucupido.

            Don Luis Turipe de esta familia reconocido mecánico automotriz.

            Familia Guacaran:

            La familia Gauacaran hace residencia a finales de la calle Sucre.

Familia Caguaripano:

            La familia Caguaripano se conserva en el casco central, destaca de esta familia Ángel Caguaripano y Ángel Ricardo Caguaripano gran empresario.

            Familia Aruco:

            De esta familia no conocemos descendientes tan solo se recuerda con el nombre en las riveras del Río Tamanaco el caserío Aruco.

            “La historia la escriben los vencedores”

            “Y por ser Tucupidenses somos vencedores”