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Don Pedro Díaz Seijas - Misael flores y Pedro Díaz Seijas Guariqueño de siempre - Felipe Hernández

 
  Don Pedro Díaz Seijas

Misael flores

 

Nació en 1921 en Santo Domingo Requenero, jurisdicción del municipio Leonardo Infante. Falleció en Caracas el 30 de junio del año 2010. Cercano a sus 90 años, no obstante reveses y enfermedades, Don Pedro Díaz Seijas mantuvo incólume la frescura de su inteligencia, memoria y contagiosa empatía. Contento por la vida recibida y, por la que, con tan admirable talante, supo deparar. Exitoso en la docencia, la producción intelectual, su gestión como académico, pintor, conferencista y promotor cultural, no escatimó su generosa solidaridad y aliciente para que otros descollaran como él. Nació en un pueblo del Guárico, por el que mantuvo efectiva y amorosa presencia. Consta en sus libros y eficaz trayectoria.

FUE UNO DE LOS MÁS FERVIENTES ABANDERADOS EN LA LUCHA POR LA CREEACIÓN DE LA UNERG.

Don pedro era un escritor, ensayista, pedagogo, periodista, crítico literario, humanista y profesor universitario venezolano, integrante de número de la Academia Venezolana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Fue una de las figuras más notorias, en el campo intelectual, de la segunda mitad del siglo XX, de su país.

Profesor universitario

Dedicado desde su juventud hacia el estudio de las letras, se graduó en el Instituto Pedagógico Nacional de Caracas, a la que retornó en calidad de profesor de Lengua y Literatura. En dicho centro educativo, además de impartir clases, dirigió el Departamento de Castellano, Literatura y Latín en tres períodos diferentes 1948-1949, 1973-1974, y 1976

Periodista

Colaboró en los principales rotativos y revistas de Venezuela, en especial en aquellas publicaciones culturales más divulgadas de todo el ámbito geo-cultural hispanoamericano. Estuvo también unido, en su faceta docente, a la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez de Caracas, en la que ejerció durante varios años el cargo de Director Cultural. Además, fue vicepresidente del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana; integrante de número de la Academia Venezolana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Estudioso de la literatura venezolana y humanista de las letras de su nación

Como estudioso de la literatura venezolana y promotor de las letras de su país, destacó como miembro del Grupo Contrapunto, un colectivo de autores y críticos que, agrupados en torno a la revista homónima, se esforzaron en introducir en la cultura de Venezuela de mediados del siglo XX una tendencia renovadora que logró, por un lado, eliminar la herencia dejada por la dictadura militarista; y, por otro, habituar a los artistas e intelectuales de la Venezuela del año 1948, con las últimas tendencias artísticas y literarias, esencialmente, en el ámbito de la literatura escrita en lengua inglesa y francesa que se encontraban triunfando en Europa y América.

Crítico y resaltador de los valores literarios hispanoamericanos

En plena crisis política que para aquella época Venezuela sufría, los escritores y críticos literarios que integraban el Grupo Contrapunto se obligaron a salvaguardar la memoria histórica del país, con la mira de engrandecer su legado cultural y, a través de él, preservar la identidad nacional venezolana. En este espacio destacó marcadamente su trabajo, al dedicarse al estudio de la literatura hispanoamericana, resaltando los valores literarios de los autores ya consagrados y rescatando o redescubriendo a muchos escritores; los que, sin su labor, habrían sido olvidados.

En su ensayo intitulado Al margen de la literatura venezolana (Caracas, 1946), salvó a autores de relieve como Teresa de la Parra, Francisco Lazo Martí, Juan Vicente González y Alberto Arvelo Torrealba. Obra que lo ubicaría como uno de los más destacados críticos literarios hispanoamericanos de la época.

Después de plasmar esta obra, escribió varias más que se convirtieron en obras de obligada consulta en las principales facultades de letras de todos los países de habla hispana. Entre ellas, sobresalen las denominadas:

Historia y antología de la literatura venezolana (Caracas, 1955).

Rómulo Gallegos: realidad y símbolo (Caracas, 1965).

La antigua y la moderna literatura venezolana (Caracas, 1966).

Deslindes: ensayos sobre literatura hispanoamericana (Caracas, 1972).

Reflexiones ante la esfinge (Caracas, 1989).

Hacia una lectura crítica de la obra de Vicente Gerbasi y de otros poetas venezolanos (Caracas, 1989).

La gran narrativa latinoamericana (Caracas, 1976).

Otras obras de Pedro Díaz Seijas son las intituladas:

Bases para un esquema de nuestra realidad educativa (1966).

Lecturas patrióticas: aprendizaje de venezolanidad a través de los más inmigrantes pensadores nacionales (Caracas, 1955?).

La novela y el ensayo en Venezuela (Caracas, 1972).

Lectura en tres dimensiones de la narrativa de Julián Padrón (Caracas, 1981).

Bajo el signo creador de la lengua (Caracas, 1985).

Cecilio Acosta: El apóstol y el pensador (Los Teques, 1985).

Rómulo Gallegos: suma de lecturas (Caracas, 1987).

Caracas, la Gentil: Biografía de una Ciudad (Caracas, 2005).

 

PEDRO DÍAZ SEIJAS: GUARIQUEÑO DE SIEMPRE

 

Por: FELIPE HERNÁNDEZ G.

UNESR//Cronista Municipal

 

El 30 de junio del año 2010 falleció en Caracas, el profesor Pedro Díaz Seijas. Ilustre hijo de Valle de la Pascua, nacido el 24 de diciembre de 1921 en el caserío Santo Domingo Requenero, del municipio Leonardo Infante. Escritor, académico, ensayista, crítico literario, educador y miembro de importantes instituciones culturales nacionales y extranjeras. Profesor del Pedagógico de Caracas y director-fundador del Instituto Pedagógico de Barquisimeto y por ende, promotor e iniciador de nuevas ideas pedagógicas, reconocido nacional e internacionalmente. Fue director de la Academia Venezolana de la Lengua, y Director de Cultura de la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez” y Miembro del CONAC (Consejo Nacional de la Cultura). Cursó estudios en el Instituto Pedagógico de Caracas y en la Universidad Central de Venezuela, graduándose de profesor en castellano y Literatura y Magíster en Literatura Venezolana e Hispanoamericana.

Ejerció la docencia en liceos y universidades y colaboró como columnista en los más prestigiosos periódicos capitalinos y del interior de la República. Su obra literaria está plasmada en más de 20 libros, entre ellos: Al margen de la Literatura Venezolana (1946), Introducción al estudio del ensayo en Venezuela (1947), Orientaciones y tendencias de la novela venezolana (1949), Rómulo Gallegos: realidad y símbolo (1965), La Novela y el Cuento en Venezuela (1972), La Gran Narrativa Latinoamericana (1976), Lectura en tres Dimensiones de Julián Padrón (1983), Biografía de Rómulo Gallegos (1984) y Bajo el Signo Creador de la Lengua (1985).

Del profesor Pedro Díaz Seijas escribió el académico Pascual Venegas Filardo, “es uno de los ensayistas y educadores más notables del país. Con largos años en la docencia nacional, es raro el venezolano joven que no ha estudiado en sus libros y no hay escritor que no conozca y admire su obra”. Y el doctor Ildefonzo Leal, testimonió que “…sus estudios sobre literatura venezolana son consultados con amplio interés. (...)”.

El amor por la tierra natal siempre estuvo vivo y lo expresó en sus libros, escritos, conferencias, artículos. Aquí en Guárico se le admiró, reconoció y respetó, así lo testimoniaron a la posteridad, don Parminio González Arzola y el exgobernador guariqueño don Facundo Camero Velásquez. Muchas veces asistimos como espectadores en distintos pueblos del Guárico, a donde asistió a dar conferencias y charlas en universidades, concejos municipales, plazas y otros escenarios. Como orador de orden vino a Valle de la Pascua en ocasión del Bicentenario de nuestra ciudad. De ese amor filial legó como testimonio de su guariqueñidad, las obras: La Viva Presencia del Guárico; Crónicas del Guárico; Reflexiones en voz alta. Y La Poesía en Décimas a propósito del Llano, obra de la que el historiador Adolfo Rodríguez, quien gozó de su amistad y aprecio, escribió:

El último libro de Pedro Díaz Seijas, “La Poesía en Décimas a propósito del Llano”, demuestra que el ensayista, el crítico, el estudioso de la literatura que ha sido este escritor venezolano, se manifiesta también en la creación literaria. Subtitula, dicha obra, “Homenaje a Alberto Arvelo Torrealba y Ernesto Luís Rodríguez”, de quienes se reconoce deudor de una afición que se remonta a sus primeras andanzas, tierra adentro, cuando descubre un poemario del joven Ernesto Luís: el “Supremo secreto de la poesía, transitado por otros autores que Díaz Seijas nombra en el “ofrecimiento”: Pedro Sotillo, Luis Barrios Cruz, Arístides Parra, J. A. De Armas Chitty. La poesía de Díaz Seijas abreva también, como revela, en un “paisaje casi totalmente inédito, pero de una sublime belleza, situado al sur del distrito Infante del estado Guárico, cuyas vías desprendidas desde Valle de la Pascua, conducen a Espino, a Parmana, a La Peña”, Y su fascinante alrededor: “impresionantes morichales, cuya naturaleza es necesario conocer, admirar e incorporar a las maravillas decorativas de nuestras llanuras. Las grandes extensiones de sabanas” con “formaciones montañosas…como son el Cerro de El Macho y el Tucusipano, así como grandes bancos, como el Telesfero”. Territorio exquisitamente descrito en la obra “El reflejo de los remansos azules”, rescatada, estudiada y editada, siendo presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, por Díaz Seijas, quien, cabe advertir, nace y se forja como hombre de llano por esos predios.

De su paso como Director Nacional de Cultura de la Universidad Simón Rodríguez, en la década de los años 80 del siglo XX, durante la gestión como rectora de la doctora Elizabeth Yabour de Caldera, el profesor Díaz Seijas escribió el Himno de la institución. Sublime pieza musical donde el autor recrea líricamente como en un lienzo, las regiones de la geografía patria y la presencia Emérita de la siempre noble Casa que vence en las sombras, como ejemplo paradigmático de lo que fuese el imaginario del bien llamado Maestro de América, ilustre epónimo, como diciéndonos que una Patria grande y unida siempre es posible y necesaria.

HIMNO DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN RODRÍGUEZ

Letra: Pedro Díaz Seijas.

Música: Inocente Carreño

 

Desde el Ávila Dios taciturno

a los Andes, el Llano y el Mar,

en tropel nuestras voces al turno

vuelan todas en canto triunfal.

En tropel nuestras voces al turno

vuelan todas en canto triunfal.

Don Simón Padre Nuestro seguimos

tras tu huella bravía y emérita,

a tu ejemplo auroras pedimos

inmortal ciudadano de América.

Tus palabras son surcos fecundos,

tu mensaje se yergue hacia el sol,

alboradas antiguas de mundos

iluminan tu ejemplo ductor.

Desde el Ávila Dios taciturno

a los Andes, el Llano y el mar,

en tropel nuestras voces al turno

vuelan todas en canto triunfal.

En tropel nuestras voces al turno

vuelan todas en canto triunfal.

          

En la ciudad de Valle de la Pascua, el domingo primero de agosto del año 2010.


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