SALUDO
Sea
propicia la oportunidad para saludar primeramente al Sr, Alcalde Jesús Antonio
Aguilar y demás personas que conforman el Comité Organizador de las Ferias en
Honor a San Rafael Arcángel. En la realización de este III Encuentro de
Historiadores y Cronistas de Tucupido enmarcado en la celebración de sus
Ferias. Así mismo me permito expresar mi agradecimiento por la invitación
enunciada por este comité ya que esta me hace acreedor en participar como ponente.
INTRODUCCIÓN
La
Historia Local la dedicamos a conocer e interpretar los hechos del pasado de la
comunidad donde vivimos. A través de la Historia Local podemos conocer cómo
influyó una determinada actividad como: Tradiciones, personajes, educación,
cultura, deportes, activad económica, y su desarrollo como pueblo o ciudad,
etc. También las leyendas, mitos, anécdotas contadas por los abuelos, canciones
folclóricas. Es deber de nosotros los cronistas contribuir con el Patrimonio
Histórico de nuestra comunidad donde convivimos.
En
este sentido la historia es el pasado, presente y futuro posible de la
actividad humana, lo realizado por el Ser Humano.
La
misma es un esbozo de nuestra historia local y regional residiendo su
importancia en el hecho de ser fuente de "Diagnóstico" de sucesos muy
especiales que se traducen en un cúmulo de conocimientos afectivos, capaz de
fortalecer la identidad de la comunidad, la integración de sus miembros y las
acciones tendientes al desarrollo de su entorno.
Como
todos sabemos, los pueblos del llano venezolano tienen su Génesis en los hatos
o unidades de producción que se fueron desarrollando por las pampas sin
límites, obedeciendo a la dinámica económica, es decir, a las estrategias
productivas agrarias. Cada aventura, en búsqueda de más y mejores tierras para
los rebaños o para plantar conucos, iba exigiendo asentamiento los cuales
fueron aprovechados por los misioneros para darles estructura urbana conforme a
los dictados de la Corona Española.
GÉNESIS
DEL EPÓNIMO DEL MUNICIPIO JOSÉ FELIX RIBAS
Muchos
de estos pueblos obtuvieron sus nombres derivados de accidentes geográficos o
por señas identificativas o simple extensión del nombre del hato. Otros
persistieron con sus nombres autóctonos, porque ya eran aldeas indígenas de los
pocos sedentarios existentes para la época de la venida de los españoles. De
allí que los epónimos autóctonos ocupan un lugar especial entre los aportes
nativos al castellano de América.
Tucupido
es uno de ellos, al cual se entrega para cumplir las formalidades de Ley en
1760, un epónimo extraído del Santoral: Santo Tomas. No tengo temor a
equivocarme al afirmar que su origen es autóctono por cuanto el vocablo no
existe en la lengua castellana, ni lo encontramos en la toponimia de la
geografía Ibérica, mientras que en Venezuela tenemos el Río Tucupido,
territorio habitado por los indios Cospes, los cuales se mantuvieron muchos
años alejados de los conquistadores en la región de los llanos occidentales; en
la región norte de nuestro lado, de nuestro estado, por los lados del Orituco,
existe un Tucupido, también encontramos con el mismo nombre, una diminuta isla
o cayo, ubicada dentro del Parque Nacional de Morrocoy, de donde podemos
deducir el carácter generalizado del vocablo indígena.
Otro
argumento valedero en Pro al Origen del Nombre es lo anotado por el Historiador
Manuel Soto Arveláez en su libro Guárico Oriental ll (2004): "En Tucupido
los Apellidos dominantes fueron Cuares, Tayupe, Marayare, Aguache, Coropa,
Paraco, Caguaripano, Guacarán, etc."
Esta
mayor concentración de indígenas en Tucupido se debió a la protección que le
brindara Anselmo Ardales (Su Fundador) y Félix de Granada. Misioneros
Capuchinos que lograron notables avances en la población contra la hostilidad
de los pueblos vecinos contrarios a la independencia y desarrollo social de los
nativos.
Armas
Chitty, asegura que en la segunda mitad del siglo XVIII, el Capuchino Anselmo
Isidro Ardales enseña a los Palenques y Cumanagotos a usar mejor la tierra en
la siembra de Maíz y fabricar para almacenar agua edificar con materiales
distintos a los ancestrales utilizados para hacer pan y ladrillo.
El
hecho material de la fundación de Tucupido, es corriente porque los Misioneros
sembraron decenas de pueblos en el llano y en toda Venezuela pero el mérito
mayor estuvo en la defensa que los frailes Ardales y Granada, hacen del indio
ante la geografía de los propietarios vecinos y también en la obra de capacitar
a los naturales ante la vida.
En
otro orden de ideas, algunos estudiosos dicen que el significado del Vocablo
Tucupido deriva del nombre de una ave diminuta, Tucuso, Tucusito, cuestión muy
probable porque la familia de los Colibríes comprende más de 100 géneros que se
dividen en un total de 330 especies o más, y son muy difundidas en toda la
Geografía Nacional, y también por el sentido figurado que se le da
frecuentemente a las cosas diminutas, pequeñas.
En
cuanto al municipio, esta acogedora y generosa tierra, tiene el honor de poseer
como epónimo a uno de los hijos más ilustre y heroico de nuestra patria como lo
es el Prócer General José Félix Ribas, nacido en Caracas el 19 de Septiembre de
1775. Hijo de Marcos Ribas y de Petronila Herrera. Casado con María Josefa
Palacios, Tía de Simón Bolívar, tuvo su alma eminentemente republicana, fue uno
de los miembros entusiasta y dinámico de la Junta Suprema de 1810. Recibió de
sus primeros años esmerada educación, incluso pensó en hacerse religioso de la
orden de San Francisco; pero más bien dedicase a atender sus propiedades en el
campo, lo que combinaba, a partir de 1808 con las reuniones conspirativas que
se hacían en Caracas, particularmente la de los Hermanos Bolívar.
José
Félix Ribas tenía 24 años cuando en la Plaza Mayor de Caracas fue ahorcado el
mártir de nuestra independencia José María España, el 8 de Mayo de 1799. De
manera que cuando estalla la revolución el 19 de abril de 1810, es José Félix
Ribas uno de los más entusiastas, recorre las calles agitando al pueblo. Desde
muchacho estuvo íntimamente ligado a Simón Bolívar, no solo por los lazos de
amistad, sino de sangre. La junta suprema lo nombró coronel, con el encargo de
entrenar al Batallón Barlovento, pero ante la fogosidad de Ribas no le
confiaron nada de importancia durante los tres primeros años de la revolución.
A
los disturbios causados por los españoles descontentadizos, se añadió el
infeliz degüello de los patriotas de Quito. Esto enardeció a los Hermanos
Ribas, José Félix, Francisco José y Juan Nepomuceno, quienes organizaron una
manifestación por las calles de Caracas, hasta llegar a la propia Junta de
Gobierno para pedir mano dura contra los españoles que no se quisieran acomodar
al nuevo régimen.
Como
respuesta a la Junta Suprema los expulsó del país porque temían que la
agitación de José Félix Ribas, y sus hermanos, se extendiera a otras regiones.
Solo después de cinco meses de destierro, cuando el congreso ya había nombrado
el Poder Ejecutivo, pudieron regresar los Hermanos Ribas al suelo natal.
Iniciada
la reacción realista, como se temía, el Gobierno Republicano organizó la
defensa. Primero fue el Marqués Del Toro, luego vendría a hacerse cargo del
Ejército el veterano Francisco de Miranda, Ribas había ejercido brevemente el
cargo de Gobernador Militar de Caracas, pero el propio Precursor lo relevó y
puso en su lugar al Coronel Juan Nepomuceno Quero. A la caída de la República
en 1812, tanto Bolívar como Ribas logran pasaporte para Curazao.
Desde
esta isla viajaron a Nueva Granada. Desde donde iniciara Bolívar la Campaña de
1813, que se llamó admirable por la cantidad de los Oficiales que le
acompañaban. Entre ellos estaba José Félix Ribas. Fue tan fulgurante la campaña
que en poco tiempo vencieron pueblo tras pueblo, ya estaban los libertadores en
Caracas.
Ya
en esta Capital, Ribas es nombrado Comandante General de la Provincia. Es
General de División, ha vencido en Niquitao y Los Horcones. La guerra es a
muerte y escasean los hombres. Boves y Morales están en el escenario terrible
de 1814. Entonces Ribas recluta soldados imberbes entre los estudiantes de la
Universidad y del Seminario. Con estos muchachos, el General Ribas, vence
gloriosamente en la Batalla de la Victoria, siete mil soldados de Morales no
pueden con la defensa heroica de solo 2000 jóvenes (12 de febrero 1814). Al día
siguiente, Bolívar nombra al hijo de José Félix Ribas de apenas tres años de
edad, Capitán vivo y efectivo de infantería de línea, como premio al heroico
sacrificio de la juventud allí inmolada.
Pero
su carrera no va a detenerse todavía. En Ocumare derrota al Jefe realista
Rosete y más adelante lo vuelve a derrotar hasta hacerle huir a los llanos.
Junto con Bolívar y Mariño, Ribas triunfa en la Primera Batalla de Carabobo, el
28 de Mayo de 1814.
Al
finalizar el año de 1814, se presenta un trago un poco amargo en la vida de
Bolívar, debido a las ambiciones de algunos de sus subalternos: Ribas y Piar,
reconocidos como Jefes del Ejército, proscriben a Bolívar en Carúpano y lo
someten a prisión. Así el Libertador tuvo que salir al exilio y ver de nuevo a
su patria en manos de los realistas, por las ambiciones de sus propios
compañeros.
El
5 de diciembre de 1814, día en que acabó de morir la segunda república Ribas y
Bermúdez enfrentan a 4.000 soldados contra 7.000 realistas de Boves. La Batalla
fue sangrienta de Urica. Allí murió Boves, pero también se perdió la Segunda
República. Derrotado Ribas, busca salir a los llanos de Caracas. Detenido en un
punto de camino, lo sorprendió una partida de realistas que lo fue a buscar y
en el mismo punto fueron asesinados su sobrino, el criado y Ribas aquí en
Tucupido, el 31 de enero de 1815. Su cabeza fue frita. Fue llevada a Barcelona
y luego a la Puerta de Caracas donde la exhibieron en una jaula de hierro
dejándole el mismo Gorro Frigio que había usado en vida.
REFERENCIA
BIBLIOGRÁFICA
• Armas Chitty, José Antonio. Historia del
Guárico.
• Biografía de General José Félix Ribas.
• Soto Arveláez. (2004). Guárico Oriental.
• Rornero, Vinicio M. (2007). Mis Mejores
Amigos.

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