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Génesis del epónimo del municipio José Félix Ribas - Pedro Castillo

SALUDO

Sea propicia la oportunidad para saludar primeramente al Sr, Alcalde Jesús Antonio Aguilar y demás personas que conforman el Comité Organizador de las Ferias en Honor a San Rafael Arcángel. En la realización de este III Encuentro de Historiadores y Cronistas de Tucupido enmarcado en la celebración de sus Ferias. Así mismo me permito expresar mi agradecimiento por la invitación enunciada por este comité ya que esta me hace acreedor en participar como ponente.

INTRODUCCIÓN

La Historia Local la dedicamos a conocer e interpretar los hechos del pasado de la comunidad donde vivimos. A través de la Historia Local podemos conocer cómo influyó una determinada actividad como: Tradiciones, personajes, educación, cultura, deportes, activad económica, y su desarrollo como pueblo o ciudad, etc. También las leyendas, mitos, anécdotas contadas por los abuelos, canciones folclóricas. Es deber de nosotros los cronistas contribuir con el Patrimonio Histórico de nuestra comunidad donde convivimos.

En este sentido la historia es el pasado, presente y futuro posible de la actividad humana, lo realizado por el Ser Humano.

La misma es un esbozo de nuestra historia local y regional residiendo su importancia en el hecho de ser fuente de "Diagnóstico" de sucesos muy especiales que se traducen en un cúmulo de conocimientos afectivos, capaz de fortalecer la identidad de la comunidad, la integración de sus miembros y las acciones tendientes al desarrollo de su entorno.

Como todos sabemos, los pueblos del llano venezolano tienen su Génesis en los hatos o unidades de producción que se fueron desarrollando por las pampas sin límites, obedeciendo a la dinámica económica, es decir, a las estrategias productivas agrarias. Cada aventura, en búsqueda de más y mejores tierras para los rebaños o para plantar conucos, iba exigiendo asentamiento los cuales fueron aprovechados por los misioneros para darles estructura urbana conforme a los dictados de la Corona Española.

GÉNESIS DEL EPÓNIMO DEL MUNICIPIO JOSÉ FELIX RIBAS

Muchos de estos pueblos obtuvieron sus nombres derivados de accidentes geográficos o por señas identificativas o simple extensión del nombre del hato. Otros persistieron con sus nombres autóctonos, porque ya eran aldeas indígenas de los pocos sedentarios existentes para la época de la venida de los españoles. De allí que los epónimos autóctonos ocupan un lugar especial entre los aportes nativos al castellano de América.

Tucupido es uno de ellos, al cual se entrega para cumplir las formalidades de Ley en 1760, un epónimo extraído del Santoral: Santo Tomas. No tengo temor a equivocarme al afirmar que su origen es autóctono por cuanto el vocablo no existe en la lengua castellana, ni lo encontramos en la toponimia de la geografía Ibérica, mientras que en Venezuela tenemos el Río Tucupido, territorio habitado por los indios Cospes, los cuales se mantuvieron muchos años alejados de los conquistadores en la región de los llanos occidentales; en la región norte de nuestro lado, de nuestro estado, por los lados del Orituco, existe un Tucupido, también encontramos con el mismo nombre, una diminuta isla o cayo, ubicada dentro del Parque Nacional de Morrocoy, de donde podemos deducir el carácter generalizado del vocablo indígena.

Otro argumento valedero en Pro al Origen del Nombre es lo anotado por el Historiador Manuel Soto Arveláez en su libro Guárico Oriental ll (2004): "En Tucupido los Apellidos dominantes fueron Cuares, Tayupe, Marayare, Aguache, Coropa, Paraco, Caguaripano, Guacarán, etc."

Esta mayor concentración de indígenas en Tucupido se debió a la protección que le brindara Anselmo Ardales (Su Fundador) y Félix de Granada. Misioneros Capuchinos que lograron notables avances en la población contra la hostilidad de los pueblos vecinos contrarios a la independencia y desarrollo social de los nativos.

Armas Chitty, asegura que en la segunda mitad del siglo XVIII, el Capuchino Anselmo Isidro Ardales enseña a los Palenques y Cumanagotos a usar mejor la tierra en la siembra de Maíz y fabricar para almacenar agua edificar con materiales distintos a los ancestrales utilizados para hacer pan y ladrillo.

El hecho material de la fundación de Tucupido, es corriente porque los Misioneros sembraron decenas de pueblos en el llano y en toda Venezuela pero el mérito mayor estuvo en la defensa que los frailes Ardales y Granada, hacen del indio ante la geografía de los propietarios vecinos y también en la obra de capacitar a los naturales ante la vida.

En otro orden de ideas, algunos estudiosos dicen que el significado del Vocablo Tucupido deriva del nombre de una ave diminuta, Tucuso, Tucusito, cuestión muy probable porque la familia de los Colibríes comprende más de 100 géneros que se dividen en un total de 330 especies o más, y son muy difundidas en toda la Geografía Nacional, y también por el sentido figurado que se le da frecuentemente a las cosas diminutas, pequeñas.

En cuanto al municipio, esta acogedora y generosa tierra, tiene el honor de poseer como epónimo a uno de los hijos más ilustre y heroico de nuestra patria como lo es el Prócer General José Félix Ribas, nacido en Caracas el 19 de Septiembre de 1775. Hijo de Marcos Ribas y de Petronila Herrera. Casado con María Josefa Palacios, Tía de Simón Bolívar, tuvo su alma eminentemente republicana, fue uno de los miembros entusiasta y dinámico de la Junta Suprema de 1810. Recibió de sus primeros años esmerada educación, incluso pensó en hacerse religioso de la orden de San Francisco; pero más bien dedicase a atender sus propiedades en el campo, lo que combinaba, a partir de 1808 con las reuniones conspirativas que se hacían en Caracas, particularmente la de los Hermanos Bolívar.

José Félix Ribas tenía 24 años cuando en la Plaza Mayor de Caracas fue ahorcado el mártir de nuestra independencia José María España, el 8 de Mayo de 1799. De manera que cuando estalla la revolución el 19 de abril de 1810, es José Félix Ribas uno de los más entusiastas, recorre las calles agitando al pueblo. Desde muchacho estuvo íntimamente ligado a Simón Bolívar, no solo por los lazos de amistad, sino de sangre. La junta suprema lo nombró coronel, con el encargo de entrenar al Batallón Barlovento, pero ante la fogosidad de Ribas no le confiaron nada de importancia durante los tres primeros años de la revolución.

A los disturbios causados por los españoles descontentadizos, se añadió el infeliz degüello de los patriotas de Quito. Esto enardeció a los Hermanos Ribas, José Félix, Francisco José y Juan Nepomuceno, quienes organizaron una manifestación por las calles de Caracas, hasta llegar a la propia Junta de Gobierno para pedir mano dura contra los españoles que no se quisieran acomodar al nuevo régimen.

Como respuesta a la Junta Suprema los expulsó del país porque temían que la agitación de José Félix Ribas, y sus hermanos, se extendiera a otras regiones. Solo después de cinco meses de destierro, cuando el congreso ya había nombrado el Poder Ejecutivo, pudieron regresar los Hermanos Ribas al suelo natal.

Iniciada la reacción realista, como se temía, el Gobierno Republicano organizó la defensa. Primero fue el Marqués Del Toro, luego vendría a hacerse cargo del Ejército el veterano Francisco de Miranda, Ribas había ejercido brevemente el cargo de Gobernador Militar de Caracas, pero el propio Precursor lo relevó y puso en su lugar al Coronel Juan Nepomuceno Quero. A la caída de la República en 1812, tanto Bolívar como Ribas logran pasaporte para Curazao.

Desde esta isla viajaron a Nueva Granada. Desde donde iniciara Bolívar la Campaña de 1813, que se llamó admirable por la cantidad de los Oficiales que le acompañaban. Entre ellos estaba José Félix Ribas. Fue tan fulgurante la campaña que en poco tiempo vencieron pueblo tras pueblo, ya estaban los libertadores en Caracas.

Ya en esta Capital, Ribas es nombrado Comandante General de la Provincia. Es General de División, ha vencido en Niquitao y Los Horcones. La guerra es a muerte y escasean los hombres. Boves y Morales están en el escenario terrible de 1814. Entonces Ribas recluta soldados imberbes entre los estudiantes de la Universidad y del Seminario. Con estos muchachos, el General Ribas, vence gloriosamente en la Batalla de la Victoria, siete mil soldados de Morales no pueden con la defensa heroica de solo 2000 jóvenes (12 de febrero 1814). Al día siguiente, Bolívar nombra al hijo de José Félix Ribas de apenas tres años de edad, Capitán vivo y efectivo de infantería de línea, como premio al heroico sacrificio de la juventud allí inmolada.

Pero su carrera no va a detenerse todavía. En Ocumare derrota al Jefe realista Rosete y más adelante lo vuelve a derrotar hasta hacerle huir a los llanos. Junto con Bolívar y Mariño, Ribas triunfa en la Primera Batalla de Carabobo, el 28 de Mayo de 1814.

Al finalizar el año de 1814, se presenta un trago un poco amargo en la vida de Bolívar, debido a las ambiciones de algunos de sus subalternos: Ribas y Piar, reconocidos como Jefes del Ejército, proscriben a Bolívar en Carúpano y lo someten a prisión. Así el Libertador tuvo que salir al exilio y ver de nuevo a su patria en manos de los realistas, por las ambiciones de sus propios compañeros.

El 5 de diciembre de 1814, día en que acabó de morir la segunda república Ribas y Bermúdez enfrentan a 4.000 soldados contra 7.000 realistas de Boves. La Batalla fue sangrienta de Urica. Allí murió Boves, pero también se perdió la Segunda República. Derrotado Ribas, busca salir a los llanos de Caracas. Detenido en un punto de camino, lo sorprendió una partida de realistas que lo fue a buscar y en el mismo punto fueron asesinados su sobrino, el criado y Ribas aquí en Tucupido, el 31 de enero de 1815. Su cabeza fue frita. Fue llevada a Barcelona y luego a la Puerta de Caracas donde la exhibieron en una jaula de hierro dejándole el mismo Gorro Frigio que había usado en vida.

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

 

      Armas Chitty, José Antonio. Historia del Guárico.

      Biografía de General José Félix Ribas.

      Soto Arveláez. (2004). Guárico Oriental.

      Rornero, Vinicio M. (2007). Mis Mejores Amigos.

 

Simón Romero - Degnis Romero

 

Tránsito dimensional de un pana

Simón Romero

Degnis Romero

Es difícil ser objetivo, pero Don Simón Romero, el pana Sáimon, fue a toda prueba como se dice en el llano: ¡Un Palo de Hombre!

 

Nació en mil novecientos gómez (a decir de Nicolás Soto) por las sabanas de Las Piedritas, un caserío cercano a la población de Pariaguán en el estado Anzoátegui.


Su mamá Doña Rosa Carmelina Romero y su papá Don Simón Tiapa, quien vivió casi cien años, sólo que le hizo honor a su apellido porque terminó sordo como una tapia.


Desde niño le gustaba ir al cine y a los bailes; una vez lo mandaron a buscar agua en una tapara y ésta se le rompió. Del susto se fue para El Tigre adonde otra familia, y aprovechaba para ver, sin pelar una, las mejicanas de moda.


También se la pasaba comiendo en las matas de merey, de guayabita’e monte y cazando pericos, los cuales aprendió a capturar en pleno vuelo (mentira). Como broma, le decían que dormía en una troja donde almacenaban el maíz.


Valdemar Rodríguez, su cuñao, decía que era de Cachipo; que era un sobreviviente de las lombrices y de las niguas, con su barriguita inflada y sus paticas floreadas. 


El tío también era un personaje: se tuvo que esconder en los montes de Tucupido porque fue perseguido por la Seguridad Nacional en tiempos de Pérez Jiménez; tenía ideas marxistas, tanto que le puso a uno de sus hijos (mi ahijado) el nombre de Lenin, lo que le cazó una pelea con el cura de la época.


El popular “Cotúa” era, además, un tipo buenmozo a decir de las chicas de “El Guatacaro”, quienes se peleaban sus favores: algunas le repartían gratiñán y otras le daban su mesada. 


De él se escuchó aquel cuento relacionado con Victorio Panzarelli, la vez que llegó y el local estaba cerrado. Se hizo famoso por mencionar un "caramelo" y no era Branger.


Pero ya se perdió el hilo y entramos a divagar, por lo que se retoma lo del pana Simón: Llegó a Tucupido con la migración petrolera de los cuarenta y, desde un principio, se ganó la simpatía de la gente del pueblo comenzando por la familia Ruiz, donde pernoctó algún tiempo. Los saludos eran: ¡Epa, familia! o ¡Quiubo, primo! El popular “Primo Simón”.


Era un individuo polifacético: integró la banda de Don Rufo Pérez Salomón, tocando el saxofón en las retretas de la Plaza Bolívar. Fue un galán serenatero que tocaba bien la guitarra y cantaba bonito, de esa forma enamoró a Doña Alida, con quien se casó en diciembre de 1950; después de eso pasó varias navidades en las que desaparecía de la casa por varios días y se enfrascaba en la parranda de aguinaldos con José Ramón Sotillo, Pablito Acero y el Dr. Elías Solórzano (mi padrino, quien cuenta que lo dejaba en la esquina de la casa y cuando lo veía llegar aceleraba el carro y tocaba la corneta en frente para despertar a la doña. ¡Todo un bichito!).


En unos carnavales se ganó el premio al mejor disfraz en la Plaza, vestido de negrita, sin que nadie lo llegara a reconocer. Se vaciló a su ídolo Pedro Infante, en el cine América y cantaba una canción titulada El Corrío de la Independencia, de autor desconocido (¿o anónimo?), cuya letra se extravió en el papel y en el alzheimer, y estamos tratando de recuperar.


Era contratista de la petrolera, especializado en la tecnología de soldadura (el único por esos lados), con equipo profesional que cargaba montado en su camioneta Dodge “Power Wagon”, un vehículo de avanzada que había nacido como “military truck” en 1945 y que fue predecesor de las famosas pickups 4x4 o “four wheel drive”. En ese tanque de guerra aprendimos a darle al volante a los seis años de edad.


Contaba el caso del negrazo Florencio Urbano, un ‘familia’ que trabajaba montado en los taladros de los pozos petroleros: en una oportunidad se cayó del aparato y se salvó porque se agarró de una guaya, llegando hasta el suelo con las manos vueltas ‘golilla’. 


A él le tocó vivir la experiencia de ser volado por la explosión de un tanque que soldaba; cayó al suelo convertido en tea humana, lo apagaron y lo llevaron al hospital de la compañía ‘vuelto borra’, según su propio decir.


Fue la única vez que pisamos esa clínica de lujo, encontrándolo con pierna enyesada y alzada en un parapeto, forrado de gasas y pintado casi completo con una crema amarillenta. ¡Todo chamuscadito y en un solo ayayay!


Aunque no era agricultor tenía una mano fértil, ya que todo lo que sembraba se le daba. La casa era su granja particular donde cosechaba frutas de todo tipo, aliños, maíz en invierno, etc., y tenía todo el suelo cundío de batata.


En una oportunidad se montó en una mata de coco y se cayó de cabeza. Doña Alida escuchó el golpe y le gritó: Simón, con eso es suficiente. ¡No tumbes más! Al rato le llegó adolorido, con la cara toda entierrada y pidiendo tintura de árnica.


Tiempo después, por mandato de Efrén Carpio Castillo, construyó la manga de coleo “Ramón Arruebarruena”, y más tarde estableció un negocio de distribución de gas.


Era quien controlaba el 80% de ese mercado en el pueblo, por tal motivo llegaba a las cocinas de la gente como perro por su casa, en muchas oportunidades jurungando las ollas para ver qué conseguía, saliendo más de una vez con una pata’e pollo o un pedazo de bistec entre los dientes.


En otras oportunidades aprovechaba el sonar de alguna guaracha pa’echá una bailaita con las muchachas de las casas, esas abundantes y agraciadas flores tucupidenses.


Llevaba las cuentas por cobrar en un cuadernito, pero no se preocupaba mucho por lo que le debían. Para él siempre fue más importante sentir el aprecio y la confianza de la gente, valores que retribuía con su espíritu jovial y la bonhomía que lo caracterizó a lo largo de su existencia.


Comentarios ad hoc

El pana Sáimon

Floremma Salazar, dijo desde La Pascua:

Buen relato, la mitad de esa historia ya la conocía, de la época de mucha amistad con Hildito, la foto de colección y yo me quedé con el gusto halando la página para ver qué seguía...Oh!! Lástima! Se acabó, pero eso no fue todo.

Degnis dijo:

Gracias niña.

Claro que hay muchísimo más, pero esa era la idea, no muy extenso para que quedara el gustico.

Un besote!

José Gregorio González Rodríguez, dijo desde La Pascua:

Interesante la historia de tu papá

Degnis dijo:

Gracias pana, nuestros viejos eran unas estrellas.

Denisse Romero, dijo desde Sana’a, Yemen:

El mejor abuelo y la mejor sonrisa del mundo sin lugar a duda...

Degnis dijo:

Ouu yeah!!!

Elizabeth Coromoto Terán Umbría, dijo desde Caracas:

Hola, buen día. Tengo que felicitarte, te quedó demasiado bueno el Historial del Sr. Simón, bueeeeeeeno, ya veo que para algo sirves, no me queda la menor duda, al fin conseguiste lo que realmente te llena y te entretiene. Sólo era una broma. Jajajajajajaja.

Degnis dijo:

Gracias por los conceptos y hasta por la mamadera de gallo; pero la más alta gratitud es por haber fungido de médico de cabecera del pana y por haberlo apoyado con tu experticia de reconocida médico Internista (aquí y en la Conchinchina). Jajajajajajaja.

Carmen Luisa Ruiz de Balza, dijo desde Tucupido:

Simón: No imaginas de qué manera lograste traer a mi mente el recuerdo de ese negro simpático, familiar y afectuoso, a quien siempre vi sonriente.

Me llamaba la atención la destreza al manejar aquellas bombonas grandes, incluso, dándole vueltas desde que la bajaba del camión como si fuera una pareja de baile al son de alguna canción que el mismo tarareaba. Yo me reía y él parecía complacido de ser quien provocaba esa risa, mientras instalaba la bombona.

Ibas describiendo a tu padre y de esa manera lo estaba viendo entrando a la cocina de mi madre.

Destapaba la olla y preguntaba si tenía los mangos en almíbar que ella preparaba, siempre salía chupándose el mango, porque no tenía tiempo de sentarse a comer, otra instalación lo esperaba.

Por si tú no lo sabías mi mamá le sirvió de peluquera, ella afeitaba a sus más allegados en el patio de la casa, él, entrador y conversador como era le decía…. Chicha aféitame tú, que me dejas más buenmozo… después de afeitado buscaba mi aprobación ¿verdad que soy un negro buenmozo?  Y soltaba una carcajada.

Efectivamente a mí me parecía buenmozo!!! Sumado al cariño que le tenía.

Una de sus ocurrencias que siempre recordamos mi mamá y yo, fue una oportunidad que llegó a la improvisada peluquería diciendo que iba de viaje para México….

Chicha déjame más buenmozo, porque cuando esos mejicanos me pregunten: ¿Dónde te afeitaste???  Yo les voy a decir: En casa e la Chicha Ruiz, debajo e la mata e mango, frente a maestro Custodio Requena.

Nunca supe, hasta ahora, que fue en casa de mi familia donde Don Simón pernoctó sus primeras noches en Tucupido, y que luego de haber sido un forastero, ese pueblo le perteneció tanto por haberse ganado el cariño de su gente.

Honestamente te digo, me dejaste con ganas de seguir leyendo. Insistentemente le di varias veces al mouse queriendo que fueran más de 4 páginas las de Tránsito dimensional de un pana.

Con todo respeto, siento que Sáimon también fue mi pana!! Siempre le recordaré con inmenso cariño.

Recibe un abrazo.

Carmen Luisa

Degnis dijo:

Apreciada Carmen Luisa:

De nuevo te sales con la tuya escribiendo esa especial semblanza del pana Sáimon.

La primera vez fue con lo del Tucupido cincuentero. Recién me entero de que lo colocaste en el Facebook “Tucupidenses”. ¡Gracias totales!

Nadas hacia lo más hondo del corazón y del sentimiento con tus cariñosos comentarios, donde se desprende el privilegio de haber estado en contacto con ese personaje alegre y dicharachero. ¡Pura risa! Aunque tenía su carácter.

No se puede asegurar cuál era su signo del zodiaco ya que últimamente cumplía dos veces al año, porque en la cédula tenía una fecha de nacimiento distinta al 22 de noviembre. Yo le decía que era de los signos Roncha y Cantárida. El primero porque vivía con un porrazo o una herida permanente y el segundo porque era un meón de marca mayor; p.ej. en un viaje de Tucupido a Caracas se paraba como siete veces.

Para él era mejor por la doble celebración, pero no necesitaba mucho argumento pa'montá un templete.

Le fascinaba ver a la familia reunida y echando varilla, mientras le temblaban las manos por entrar en la partida de dominó y se atragantaba de güisqui (jamás padeció del hígado). Recuerdo que una vez le comenté: -Maestro (así lo llamaba) aumentaron el precio de la botella, y me dijo: -¡Que la pongan a como les dé la gana, yo sigo comprando mi vaina!

La otra es que era un sayón por el pico, comía sin límites. De las terneras donde lo invitaban siempre salía con varas'e carne o con un costillar montado en el lomo. Los gringos de la compañía le decían: ¡Tú ser amenaza!

También le encantaba jugar billar y era bastante bueno haciendo carambolas. Estando en Caracas, mi padrino lo buscó en la casa para llevarlo a la suya donde tenía instalada una mesa (otro vicioso). A medianoche llamó y dijo: Comadre venga a buscá'l compadre. ¡Yo no lo llevo porque me ganó!

El pana consentía a su compai porque le traía sacos de mamones de la mata de Doña Patricia Rodríguez (creo que eran los mejores del pueblo).

Te comento que tuviste la misma impresión de Floremma con eso de darle al mouse para seguir la lectura.

Las anécdotas son interminables por lo que ya habrá oportunidad de hacer otras alusiones al pana.

Mientras tanto, ¡Recibe un abrazo de hermano con sabor venezolano!

PS

Los zaraceños dicen que viven en La Atenas del Guárico.

Para mí Tucupido es como París y Cerro Grande como Ámsterdam. ¡Na’menoj!

SPS (Super Post Scriptum)

Mató la fiebre yendo a México en 1972 y se dio su gustazo cantando a dúo con los mariachis de la Plaza Garibaldi (no el Soto). Nunca lo mencionó, pero ahora que lo dices me imagino que cumplió su promesa y le habló a más de uno, desde el DF (pasando por Xochimilco y las Pirámides), Taxco, Cuernavaca y hasta Acapulco, de las facultades peluqueras de Doña Chicha. Nota: Me acordé del padre Chacín, porque tenía un cuento de alguien que presumía de haber estado en Texas, México, etc. Él y que le decía: ¡A caraxo!

Otra nota: Espero que no haya sido ella quien le hizo el corte que tiene en la foto porque ese es un ‘totuma’ tradicional; a lo mejor se lo hizo Maestro Custodio.

Otra más: Hay varios chamos ahí, y más de la mitad son Marrero, Armas y Romero.

UPS (Ultra Post Scriptum)

También era un deportista nato: trotaba (en 2006 corrió su última prueba "Caracas Rock" de 10 km, acompañando a Argenis y a Golo -y no llegó detrás de la ambulancia-), levantaba pesas, era campeón de Bowling (exhibía sus trofeos con orgullo), era incansable zapateando joropo, marcaba la milla cuando la doña lo gritaba, y empinaba el codo hasta la saciedad (nunca lo intentó pero pudo haber sido record Guiness).

Una experiencia extraordinaria fue cuando compró el fundo Botijón. Era como estar en el paraíso, agregando el privilegio de poder ir a las rumbas de los Charaima, en Ámsterdam.

Con todo el mundo era una eterna mamadera de gallo, hasta con una doña árabe de la esquina de la plaza (no recuerdo su nombre). Le decía: ¡Tú estás preñá!, ¡Dime de quién! Y ella le respondía, a todo gañote: ¡Del c.’e tu mái!



El Corrío de la Independencia

                                    I                                                                        II




                         III                                                                                IV

                                V                                                                            VI









250 años de Tucupido - Degnis Romero

Arco de Bienvenida a Tucupido “El Granero del Guárico” en el facebook Tucupidenses

Participación y cháchara Ad Hoc

250 años de Tucupido

Mailto: degnis.romero@hotmail.com

Se les participa a propios y extraños que el próximo 5 de mayo de 2010 se cumple el primer cuarto de milenio de la fundación del pueblo de Tucupido, capital del Municipio José Félix Ribas, del Estado Guárico en Venezuela.


Esta iniciativa se toma en virtud de la preocupación que genera el saber que hasta el momento de emitir la presente proclama (a menos de tres meses del suceso), no aparece publicación alguna en Internet (el contemporáneo Tinaquillo lo hizo en: Las noticias de Cojedes) donde se haga referencia a los actos programados para celebrar la magna fecha.


Se conoce, de buena fuente, que la Alcaldía adelanta actividades conmemorativas de acuerdo a lo dicho durante el desarrollo del “I Encuentro de Historiadores y Cronistas”, homenaje a Fernando El Vate Aular, los días 11 y 12 de Junio de 2009. Sin embargo, exhortamos a que el programa oficial sea dado a conocer con suficiente antelación para que los interesados en asistir puedan realizar su planificación.


Esperamos, Dios mediante, reencontrarnos con muchos paisanos, en particular con “El Vate” (cuasi-centenario) para que firme el ejemplar de “Remansos”, su libro de poemas que amablemente obsequió y del cual se reproduce este verso:

Es de la selva atalaya,

Cerro de Juana Correa.

Indios le abrieron sendero

Hacia do relampaguea

Con sus garzas Tamanaco

Tiempos bellos de la aldea.

Ante tal situación, y como pitiyanqui poco creativo, se promueve la realización del concurso "Montarascales Áidol". Se toma la batuta, como escaut, para realizar la búsqueda de candidato(a)s interesado(a)s en participar en tan fastuoso evento a llevarse a cabo en el marco de la gran celebración. 


Se comisiona a la ascendencia vallepascuense de Mayré Martínez (los “Pipas”), para convencerla de integrar el jurado con Alí Landaeta y El Rastrillo-Rosquillo. 


Se anexa la pista para grabar la voz cantante y devolverla antes del último día de febrero, de esta forma se efectuará el necesario descarte de todo(a) cantamaluco y se anunciarán los diez finalistas:

http://www.youtube.com/watch?v=CKRQT3Gyntw

Favor enviar la grabación en mp3 al correo Ut Supra.


Ahora más serios: Han transcurrido veinticinco décadas desde cuando por allá en 1760 fue puesto en marcha por el fraile Árdales, período que sugiere una comunidad joven y que ha significado para los pobladores intensa travesía por escenarios variopintos a lo largo de unas diez generaciones.


No se abordan aquí temas álgidos como el balance existencial ni la situación actual o los retos relacionados; sin embargo, se aprovecha la oportunidad para hacer un llamado a la autoridad local para que demuestre sus capacidades a objeto de sacudir los cimientos aletargados de la colectividad, permitiendo impulsar una oleada de desarrollo y progreso a largo plazo en aras del bienestar de los habitantes. Rescatar lo mejor de nuestras tradiciones, colaborar a darle máxima difusión en un mundo globalizado y avanzar en un esquema de oportunidades de empleo digno y productivo, combinado con la instalación de una sólida infraestructura en salud, educación y cultura. Nuestro pueblo lo merece y lo exige.


Estas acciones impulsarán la transformación hacia una localidad moderna, pujante y vibrante, permitiendo fortalecer y expandir sus capacidades agropecuarias, abriendo campo al desarrollo de necesarias actividades industriales.


La diferencia entre ser recordado con beneplácito o quedar en el basurero de la historia estará entre atender o no a esas gentes que según Ramón J. Velásquez: “libran a diario la batalla del trabajo bajo soles inclementes, desamparados de Dios y olvidados de los poderosos, alegres en su soledad, duros frente a la adversidad, prójimos del prójimo y enemigos sin dobleces”. (Contestación a De Armas Chitty en la ANH).


En otro orden de ideas: Llevamos arraigada en nuestro ADN una profunda pasión por la llaneridad. Somos llaneros por los cuatro costados y orgullosos de nuestros orígenes, como se observa en la chispa de este anónimo:

Yo nací en los mismos llanos y me llamo Ladislao

Soy un turupial pu’el pico y un tigre por lo pintao

Yo soy más bravo que un toro y más ágil que un venao

Yo me resbalo en lo seco y me paro en lo mojao

Esos versos reafirman nuestra veneración por los prodigiosos poetas llaneros, cuyas obras constituyen legado invaluable e imborrable, y en las que han expresado su sentir dejando fiel testimonio de su paso por estas tierras.


Admiramos la virtud, entre otros, del local Rafael Aníbal Chicho Anzoátegui Seijas para idear acrósticos y sonetos, del santamarieño Argenis Rodríguez, del zaraceño Ernesto Luís Rodríguez, del calaboceño Francisco Lazo Martí, del barinés Alberto Arvelo Torrealba, y del apureño de los lados de Guachara: Don Julio César Sánchez Olivo:

Mi verso viene del llano

y vuelve al llano:

de allá viene, hacia allá va,

por el rumbo del recuerdo.

Como me lo dio la tierra asimismo lo devuelvo

Rudo, orgulloso, sencillo sin adornos forasteros.

Otros escritores y poetas han sido hostigados por el amor y el dolor. Charles Dickens, en “Barnaby Rudge”, narra su tormento por el recuerdo de la amada muerta, sentimiento plasmado por Lazo Martí en este poema monumental:

Hoy, como ayer, andando a la ventura,

absorta la mirada, lento el paso,

trayendo margaritas del Ocaso,

miro bajar la noche a la llanura.

                  Más de pronto, pensando que fue triste,

pensando con dolor, pensando en ella,
me arrodillo en el polvo del camino
que en hora igual de gozo vespertino,
recibió las caricias de su huella

Oh, destino de todos los que amaron!

Oh, destino cruel! Tú me condenas
a buscar en las móviles arenas
unas huellas que ha tiempo se borraron.

Otro ejemplo dramáticamente conmovedor lo muestra Miguel de Cervantes, en una epístola escrita in extremis:

Puesto ya el pie en el estribo

con las ansias de la muerte,

gran Señor, ésta te escribo.

Esos casos sublimes resaltan nuestras limitaciones líricas, expresadas por el mismo Cervantes en su obra Viaje del Parnaso (patria simbólica de los poetas), con este terceto:

            Yo, que siempre trabajo y me desvelo

                por parecer que tengo de poeta

             la gracia que no quiso darme el cielo [...]

No obstante, se finaliza aportando de lo poco que queda:

Pido cancha para buscar la musa

Que salte del pecho entusiasmada

Sin reparar en condición diezmada

De mi mente seca y ya confusa.

Cargo a cuestas ese pesado fardo

Buscando con afán el verso esquivo

En noches largas que sólo consigo

Febril delirio del insomnio amargo.

Llega el alba, va rayando el día

Despunta el sol en el firmamento

Quiere el corazón saltar violento

A ver si palpita la musa tardía.

Mantengo la porfía, tregua no pido

Con gran frenesí le pongo empeño

Busco al verso para ser su dueño

Más sólo brota: ¡Viva Tucupido!