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El Estado Guárico: Origen y Organización - José Antonio de Armas Chitty

 

Provincia de Caracas, cuya división en 1848 resultó en la creación del estado Guárico. Publicada en París en 1840 por Agustín Codazzi (1793-1859) (Coronel de Ingenieros), en la litografía de Thierry Frères, bajo la supervisión de Codazzi, Rafael María Baralt y Carmelo Fernández.

EL ESTADO GUARICO: ORIGEN Y ORGANIZACIÓN

por José Antonio de Armas Chitty

 

El Estado Guárico surge como Provincia, al reglamentar el 18 de Febrero de 1848 el Presidente Monagas el decreto legislativo correspondiente, y a un mes apenas de que los liberales, apoyados en una asonada popular, asaltaran a la Cámara de Representantes.

Hablemos del origen: parece ser el primer hispano que pisa la región el conquistador Diego de Ordaz, quien llega a Cabruta, de paso en su expedición hacia el Meta, en 1531. Según Castellanos, fue rechazado por el cacique Caburuto. Después, en 1538, a orillas del Tiznados, llano noroccidental del Guárico, muere envenenado tal vez por celos de una india el capitán Antonio Sedeño, de figuración destacada en las luchas del medio y bajo Unare, Trinidad y Paria. Para 1579, es Garci González de Silva, de los que consolidan la fundación de Caracas y primer latifundista de Venezuela, quien cruza la zona del Guárico, tanto para combatir a los caribes que asolaban los hatos de ganado vacunos vecinos a San Sebastián de los Reyes, como en su viaje al oriente, cuando funda a Querecrepe, población que destruye Cayaurima. Pero el punto de partida de la colonización española —y esto lo dijimos en 1949 en la obra Zaraza, biografía de un pueblo y ha servido para que gente inescrupulosa utilice las ideas sin citar las fuentes— el punto de partida de la colonización española en el Guárico es la fundación de San Sebastián de los Reyes junto a la quebrada Curabe, no lejos de Memo, en 1585. San Sebastián provee de vacunos a los llanos vecinos del Guárico y sus habitantes penetran al alto Orituco, zona rica en cacao. En el agro y en la ganadería se afianza la riqueza que va a fundar pueblos.

En los 66.400 K2. de su territorio, caben varias temperaturas; desde la media de 22,3 grados en Guatopo y algo menos en Cerro Azul, en la Cordillera Caribe que limita al Estado, en parte, al norte, hasta los 30 y más de Calabozo y otros lugares del llano bajo. El Estado Guárico vive como todo el llano en Venezuela en condiciones de azar que son periódicas. Durante la sequía, que es el verano, la tierra se reseca, se agrieta, los ríos se cortan quedando grandes pozos, el ganado muere, menos en los sitios donde ahora el Gobierno Nacional ha construido represas o donde ha continuado lloviendo. EI contraste es dramático; impresiona la marcha de los ríos desbordados: el Orinoco contiene parcialmente al Apure y al Guárico y éste al Guaripito, al Macopra, al Aguaro y a tantos. Hacia el oriente, el Unare que nace en el mismo Estado y forma luego el límite con el Estado Anzoátegui, cuando crece y en su curso medio y bajo, represa a su vez las aguas del Ipire, del Guere, del Quebrada Honda, del Guaribe, talando siembras. Desde el norte bajan rumbo al oeste y al sur el Tiznados, La Caimana, el Chirgua. Desde el centro del Estado avanzan hacia el sur, hacia el Orinoco el Manapire, el Espino, el Zuata, el Aracay, el Chivata, el Muerto. EI Zuata forma límite en el Estado Anzoátegui. Desde inmediaciones de Moja Casabe, hacia Pariaguán, hasta más o menos La Pascua, hay una línea divisoria de aguas, es decir, divide las aguas que van al Orinoco de las que corren hacia el mar Caribe.

La fundación de pueblos, en el Guárico, comienza por mano indígena. Hubo comunidades poderosas de indios en Cabruta, en el Medio Unare, en el alto y medio Orituco, en el Guárico bajo, en el alto Ipire. Todavía está sin estudio la vida de los pueblos indios en Tocoragua, en Caramate, en Las Palmas, en Camaguán, en Berremblén. Es aventurado decir que un pueblo comenzaba cuando lo erigía el hispano. Existía el Villorio indígena, la base nuestra. Cuando comúnmente se dice que un pueblo fue fundado, debe entenderse y aclararse cuándo y por quién. Casi siempre sobre los restos de los bohíos indígenas, echaba los cimientos del nuevo pueblo el español.

En este orden de ideas, es Cabruta —como apuntamos al comienzo— el primer sitio que el hispano encuentra poblado. Luego aparecen los caseríos del medio Unare y del Güere, los célebres reinados de Guaramental y de Orocomay, cantados por el poeta Castellanos y narrados por Oviedo y Valdéz. Acosta Saignes considera que tales villorios quedaban hacia Santa María de Ipire. A nuestra manera creemos que el primer pueblo que funda el hispano en el Guárico es San Miguel de Orituco, en el alto Orituco, tal vez en la zona ocupada por la actual represa. Este pueblo desaparece a fines del siglo XVI y debió ser comenzado a principios del mismo siglo por gente de San Sebastián de los Reyes. Debieron fundarlo los Laya o sus descendientes. Aquí, como en las antiguas civilizaciones, es el agua la que fija al hombre en la tierra. Por eso florecen las comunidades a todo lo largo del Orituco; San Francisco Javier de Lezama en 1688 por el misionero Manuel de Alesón, un hijo espiritual del Padre de Las Casas; San Rafael de Orituco en 1694. Altagracia de Orituco años después utilizando restos de San Miguel. EI San Miguel chamuscado que existe en la Iglesia de Altagracia, fue el que salvaron del incendio de San Miguel cuando los Tomuzas y quiriquires del Tuy arrasaron con este pueblo. El primer Calabozo lo erige el fraile Gabriel de Sanlúcar en 1695 y 31 años después unen las Misiones de La Trinidad y Los Ángeles y surge la actual ciudad, no estimulada por la Guipuzcoana como han dicho algunos, pues esta llega a Venezuela en 1730. La base de la riqueza de Calabozo es pecuaria. Ahora es cuando es también agrícola.

Los pueblos del alto llano parecen iniciarse con el Rosario de Altamira en 1744, luego Espino, Santa María de Ipire en 1747. La Pascua existía como caserío a mediados del siglo. Tucupido aparece en 1760 dirigido por los franciscanos, pero con cabildo de indios. Zaraza surge más o menos como la Pascua. En 1783 lo crea curato Monseñor Martí. El Socorro fue primero un hato de ganado y un siglo después, en la hora guzmancista, se llamó Distrito Urbaneja. San Francisco de Macaira aparece después de la Independencia y alcanza a Municipio con la Federación. Camaguán, el pueblo de españoles, es de 1690, Ortiz y Parapara de 1694, Cabruta el que funda el jesuita Bernardo Rotella, es de 1734; Chaguaramas, de 1728, lo mismo que EI Sombrero, San Juan de los Morros, del último tercio del siglo XVIII, como San José de Unare, llamado antes El Potrero, San José de Tiznados de 1696 y San Francisco de Tiznados, de 1722 y Guardatinajas de 1770.

Algunos caseríos marginados tienen vida propia: Paso Real, al este de Altagracia de Orituco, Santa Rita de Manapire, en el bajo Manapire; Espino, al este de la Pascua; Requena y el Arbolito, sobre el Orinoco; Garcita, en el bajo Guárico, Altamira, junto al cerro Tucusipano, al suroeste de Santa María de Ipire. Santa Rita, Iguana, Cabruta y Espino fueron Distritos durante el Septenio.

Ya dijimos que el Estado Guárico fue creado por el Presidente Monagas en 1848 como Provincia. La Constitución del 64 le da el rango de Estado. La del 81 lo hace sección del Estado Guzmán Blanco junto con Nueva Esparta, Bolívar, hoy Aragua y Miranda. EI 91 continúa así más perteneciente al Estado Miranda, nuevo nombre del Guzmán Blanco. La Constitución de 1901 lo restablece como Estado y en 1904 pierde los Distritos Monagas y Zaraza que pasan al Estado Bermúdez, pero le agregan el Distrito Achaguas porque el Estado Apure ha sido eliminado. Esta situación dura hasta 1909, cuando la Constitución de tal año restablece la soberanía que tuvo cada estado.

Calabozo fue capital de su Estado desde su creación —a excepción de pocos años en Ortiz— hasta el momento en que el dictador Gómez, para cobrarle a Calabozo la pisoteada de su retrato en los disturbios estudiantiles de 1928 por los calaboceños Landaeta, Lazo, Viana y el zarazeño Parra, dispuso el traslado de la capital a San Juan de los Morros, teniendo antes, los Estados Guárico y Aragua, que cederse mutuamente algunos territorios: Guárico le cedió a Aragua a Barbacoas y Taguay y Aragua le entregó a aquél a San Juan de los Morros. En 1939 intentó Calabozo recuperar la capital y la Corte Suprema del Estado abandonó a San Juan de los Morros, invocando que aún no había sido derogada la Ley de División Territorial de 1856 que fijó a Calabozo como capital. La Corte de Casación estableció luego por sentencia que el traslado de capitales era de incumbencia exclusiva de las Legislaturas regionales y que la Ley de División Territorial de 1856 había sido derogada por las diversas reformas constitucionales posteriores. En 1936, a la muerte de Gómez, había consenso unánime para llevar a Calabozo la capital, pero tal posibilidad se vino abajo ante la falta de habilidad y talento de las negociaciones. A Calabozo le faltó cordialidad en el acercamiento y a ello se debió la reacción de los pueblos del oriente, Zaraza, Santa María de Ipire, La Pascua, Altagracia, EI Socorro, Tucupido. En 1939 fue ostensible la oposición del Gobierno Nacional, ratificada por la Corte Federal y de Casación.


José Rodríguez Sáez: Político y Escritor - Argenis Ranuárez A.

 

José Rodríguez Sáez: Político y Escritor

Ponencia presentada en el I Encuentro de Historiadores y Cronistas en Tucupido, Estado Guárico, 11 de junio de 2009.

Argenis Ranuárez A.

(Abogado y Cronista Oficial

de San Juan de los Morros,

Estado Guárico, Venezuela)

 

José Rodríguez Sáez, nació en 1938 en el Caro de la Negra, caserío situado entre Tucupido y Zaraza. Murió en accidente aéreo, en San Rafael de Laya, en 1983.

Rodríguez Sáez fue una inteligencia superior al servicio de Venezuela, en su doble faceta de político y escritor.

Don Lorenzo Rubín Zamora, el quijote de la cultura guariqueña, así escribió en su “Diccionario Biográfico del Estado Guárico”:

“Rodríguez Sáez (José), meritorio guariqueño quien de su modesta condición de hijo de cuna humilde, pero honorable familia campesina, ha alcanzado con sus propios esfuerzos, una posición elevada como literato y como político. Es “orador de grandes recursos y trabajador incansable”. Ha sido electo diputado al Congreso Nacional por el estado Guárico, mandato que no ha ejercido por compromisos ineludibles con el movimiento obrero.

Es autor del libro “Oratoria para un militante de base”, aparecido en 1971. Nació en Tucupido (1938), casado con Khena Ruiz. Hijos: José Humberto, Yoquikenio, José Guillermo, Luis Gerardo, Juan Bautista y Beatriz Rodríguez Ruiz”.

Este hombre vivió menos de medio siglo y sin embargo dejó huella profunda durante su corta travesía terrena. En Tucupido, donde fue obrero petrolero, pasó a San Juan de los Morros, como alto dirigente regional del partido Copei y de allí a Caracas, donde ejerció la dirigencia nacional de esa organización política y donde inició su actividad como escritor.

Era un orgullo para Rodríguez Sáez haber nacido en esta tierra. Como orgullo era su origen humilde y su condición de campesino y de obrero. Su aguda inteligencia le permitió pasar de dirigente local a distrital, regional y nacional. En lector emprendido, acucioso, investigador de la sociología, la psicología social, la antropología y de los estudios políticos. Estaba al día en materia económica y en literatura fue apasionado de los clásicos. En su bien cultivada forma expresiva, citaba con frecuencia a Twain, Hemingway, Poe, Cervantes, Tolstoi y Bolívar. Así como fue de bueno su discurso en actos políticos, lo fue su prosa sobre historia regional y nacional, buena fue su palabra en la amena conversa, caracterizados todos por la contundencia propia de los convencidos, que solo con argumentos convencen. Rodríguez publicó nueve obras, suficientes para ganarse puesto de honor en la historia política y en las letras regionales. Vivió siempre de prisa, como si presintiera la temprana llegada de la hora final, estuvimos cerca de ese hombre, formamos parte de su equipo de gobierno, y de él recibimos manifestaciones de aprecio.

De los Estados Unidos nos trajo unas manos cruzadas en actitud de oración manos de grueso, pesado y transparente material. Cuando lo veíamos en su peculiar manera de verse aquellas manos gigantes y frotárselas, pensamos que algo o mucho se tenía entre sienes con las manos. Cuando escribió sobre Páez, escogió las manos del centauro como tema, y como título: “Las manos de Páez”.

José, simplemente José, vivió su lugar y su tiempo. Lo vimos enamorado de la vida, del amor, de las mujeres, de los hijos y del Guárico, donde predicó para la formación y cultivo del sentimiento regional; la guariqueñidad, constante en su palabra, palabras que sonaban como él se veía, entusiasta hasta el final.

Del José Rodríguez Sáez, hombre público, guardamos el recuerdo bueno de un llanero de muchas lecturas, aguda capacidad crítica, vitalidad inagotable, nobleza con su adversario, solidaridad humana donde fueron a beber sedientos y a abusar oportunistas. Del escritor, la admiración a un creador que manejó con maestría el idioma de Cervantes, qué prosa cargada de imágenes frescas y espontáneas como el mismo.

En este “I Encuentro de Historiadores, Cronistas e Investigadores” de su amado Tucupido, no vamos a perder oportunidad tan valiosa para referirnos a una de sus obras, “Ribas, el hombre del gorro frigio y su trágico final en Tucupido”. (San Juan de los Morros, Gobernación del Estado Guárico, 1983).

Esa obra constituye un aporte invalorable para el conocimiento de una vida ejemplar, truncada por la mano criminal tras la delación. El libro tiene prólogo del académico Adolfo Rodríguez, quien bajo el título “Para la Biografía del heroísmo” esto dice sobre el autor:

 “El reto de conmemorar a Bolívar en nuestro estado, desde 1980 nos ofreció esta posibilidad de conocer a José Rodríguez Sáez, que dice de un intelectual prestado a la oratoria, un orador prestado a la política, un político prestado a la administración pública… su lar doméstico – Tucupido o El Caro de la Negra- ostentaba ya en el joven líder haber sido periodista de circunstancias duras… de eso nos habla este discurso, estos escalofriantes detalles de un ímpetu aún poco conocido y que tiene en Rodríguez Sáez un baqueano que pesquisa, compara, discute, reporta, concluye, relata, acota en minucias que aclaran, para esa clase magistral que desde la tribuna de 1983 los mejores hijos del Guárico nos dedicamos a dar oportunamente.”.

El trabajo de José Rodríguez Sáez tiene fotografía y reproducciones de Carlos Hernández. El autor lo dedica “al señor presidente de la República, Dr. Luis Herrera Campins,” como un modesto pero sentido testimonio de reconocimiento a su empeño por animar y motivar al país, para los grandes tributos que se le han rendido al Padre de la Patria en el bicentenario de su nacimiento”.

El dilecto hijo del Guárico gobernó a su estado por disposición de Herrera Campins, su entrañable amigo. Rodríguez Sáez hace un paneo desde el descubrimiento en 1492, pasa por la Revolución Francesa, la Guerra de ocho años de los EE.UU, contra Inglaterra, y sobre la situación de Europa desde finales del siglo XVIII. Con una prosa cargada de lirismo, trata sobre los primeros intentos de independencia”, con la fuerza de sus contundentes afirmaciones, van también sus interrogantes.

“¿Cuántas veces fue tumbada y cuantas veces volvió a erigirse como una fiera herida?, ¿Cuántos de sus hijos, rebelados contra la prepotencia hispana, regaron con su sangre y con sus huesos su propia tierra?, ¿cuántos crespones de luto se hicieron cruces a lo ancho y largo del camino?

José – simplemente José, como se le llamaba aquí, allá y más allá – trata los últimos días de Bolívar en Santa Marta. Al preguntarse qué sortilegios, qué potencias celestiales alentaron al Libertador, a emprender tantas proezas y sacrificios, él mismo se responde: “Surge de su pasión por la justicia y la igualdad, de su vergüenza por la esclavitud colonialista, de su generosidad y desprendimiento sin límites, de su amor por los sagrados derechos del hombre y de los pueblos”.

RIBAS, EL HOMBRE DEL GORRO FRIGIO

Diecisiete páginas de su obra dedica José Rodríguez Sáez el prócer José Félix Ribas. Lo ubica entre los pocos que alcanzaron ceñirse los Laureles de la Gloria, “una estrella fugaz en el cielo de la patria, pero cuya estela luminosa quedó grabada para siempre en la memoria agradecida de su pueblo”.

El autor expresa su convicción sobre el valeroso Ribas que derrotó a Boves en la Victoria, el 12 de febrero de 1814, ubicando en ese día de gloria para la patria, el encumbramiento de Ribas en el pedestal de la historia. Cita a Juan Vicente González, a Uslar Pietri, Eduardo Blanco, Miguel Ángel Mudarra, Guillermo Morón, Vicente Lecuna y a una buena cantidad de historiadores. Magistral es el esbozo Rodríguezsaeziano sobre la breve vida de la Primera República, “primer gran fracaso de nuestra experiencia como país libre”, dice, al tiempo que reivindica a Miranda – eco de las voces de Parra Pérez y Adriani – sobre las infundadas acusaciones de traición a la patria y manejo indebido de dinero. Ribas, tío del Libertador, huye con éste a la Nueva Granada, tras la capitulación de Miranda, JRS da detalles.

No vacila en calificar el ajusticiamiento de José María España, caudillo de la Revolución de 1787, como elemento importante en las convicciones de Ribas, testigo de aquel espectáculo de horror en la plaza Mayor de Caracas. Cuando Ribas tiene 24 años. Refiere el exilio de la familia Ribas en Curazao, los estudios de Ribas en el Seminario San Francisco “sin saber que el destino caprichoso habría de sustituir la Biblia por una espada, convirtiéndolo en uno de los más temerarios combatientes republicanos”.

Rodríguez Sáez escribía como hablaba, y hablaba como pensaba, era un convencido y de convencido de la vida era su prédica de Patria, de Republica y de País. Elogia el encendido verbo y rápida captación de las masas de Ribas. “Donde él llegaba – dice con emoción patriota – todo se vestía de luz y entusiasmo”.

Destaca el autor la actuación de José Félix Ribas como gobernador militar de Caracas y de las rápidas posiciones que éste logró “mediante su natural talento, dinamismo y voluntad”. Rodríguez establece diferencia entre el José Félix Ribas de la Primera República, “donde destacan sus dotes de orador y civilista, con su genio militar, demostrado durante la Campaña Admirable, culminada el 7 de agosto de 1813, con la entrada triunfal de Bolívar a Caracas, procedente de la Nueva Granada, proeza que le valió el título de “Libertador de Venezuela” junto al nombramiento de “Capitán General de los Ejércitos”.

El autor destaca la actuación de Ribas para hacer posible la invasión de Venezuela desde Colombia y la participación de héroes nacidos en ese país, de la talla de D´Elhuyar, Mazo, Girardot y Ricaurte. Destaca igualmente la bravura y el coraje de Ribas en Niquitao, el 23 de junio de ese año 13, con un arrollador triunfo en desiguales condiciones y en Los Horcones, casi un mes después, a quien el Libertador llamó “el vencedor de los tiranos, el héroe de Niquitao y los Horcones sobre quien la adversidad nada puede”.

Bien documentado, Rodríguez hace afirmaciones nada fáciles de desmentir, contrariar o demeritar. Califica a la Segunda República de “hija de las armas”, perdida 16 meses después por falta de unidad de los patriotas, inexperiencia y al desbordante magnetismo de Boves, quien avanzó sobre Caracas, penetrando a los Valles de Aragua con la derrota al Ejército patriota en la Batalla de La Puerta.

Cita a Eduardo Blanco, valora el arrojo de Ribas en la Victoria y llega finalmente al momento del trágico final del prócer en Tucupido. Pareciera que el autor del magnífico ensayo histórico hubiera estado presente en cada jornada, en cada batalla. Narra la huida de Ribas hacia Valle de la Pascua. La traición en Tucupido, la captura y la muerte del prócer el 3l de enero de l8l5, colgado en la horca y su cabeza frita en aceite, colgada en un palo su mano derecha a media legua del pueblo, y su cabeza enviada a Caracas, vía Barcelona, con el gorro frigio que Ribas usó desde los días del triunvirato.

Cierra su obra José Rodríguez Sáez, con la evocación de sus días de niño cuando contemplaba con curiosidad adolescente el carapacho de un cují negro todavía en pie, donde habían colgado al General. Así culmina el relato del inolvidable tucupidense:

“Desde la parte alta del terraplén, se contemplaba la silueta del cují manchado de sangre y cargado de historia. Lo mirábamos con respeto y con temor. Sabíamos que allí habían muerto los sueños de un valiente, traicionado en una hora aciaga de la república, para endosarle a este pueblo, el nombre de un caraqueño que abonó con su sangre los campos de una tierra que lleva nombre de guerrero invicto: “RIBAS”.

Finalizamos esta ponencia con una propuesta: que el señor Alcalde Jesús Antonio Aguilar, quien bien conoció a Rodríguez Sáez, campesino, orador, político y escritor, decrete una edición de: “Ribas el hombre del gorro frigio y su trágico final en Tucupido”, para que las generaciones de tucupidenses, de ribenses y guariqueños de hoy, conozcan por la palabra sentida, reverente, lúcida, poética y sabia de José, buena parte de la vida del vencedor de la Victoria, espíritu, corazón, cerebro, brazo y piernas, entrega total, vida inmolada por la libertad.

Que así sea.

Tucupido 11/06/2009.



Diccionario de Tucupidenses - Lorenzo Rubín Zamora

 


Lo que sigue es un extracto del libro “Diccionario biográfico cultural del estado Guárico”, de Lorenzo Rubín Zamora (epónimo de la Casa de la Cultura de Valle de La Pascua), publicado por Gráficas Herpa, en Caracas, en 1974.

La Casa.

 

ÁLVAREZ CHACÍN (Dr. Francisco). Abogado, diplomático y escritor preocupado por la suerte de Venezuela. Con motivo del pacto celebrado entre el Ejecutivo Nacional Venezolano y la Creole Petroleum Corp. (1967), en lo tocante a la construcción del Gasoducto Internacional AmuayAruba, el Dr. Álvarez Chacín emprendió una campaña de Prensa en su contra, por considerarlo anticonstitucional y altamente lesivo a los intereses de la Nación, campaña que culminó con su demanda de nulidad ante la Corte Suprema de Justicia. El libro Secretos Petroleros contra Venezuela, escrito por el mencionado jurista, está consagrado al interesante proceso. Este profesional guariqueño de conducta ceñida a normas de dignidad, poseedor de un estilo sencillo y sobrio al alcance de todas las mentalidades, ha publicado recientemente un opúsculo de tendencia humorística de gran interés nacional, titulado: Del buen y Mal humor, que firma con el seudónimo de Alí Flores.— Ha desempeñado cargos de gran importancia en la Administración Pública: Interinamente la Cartera de Relaciones Exteriores; Embajador de Venezuela en Bonn; en la Unesco, en el Perú, en la OIT, en Ginebra. Es en fin, el Dr. Álvarez Chacín una figura de alto relieve nacional. Nació en Tucupido (1913) Padres: Dn. Francisco Álvarez Romero y doña Luisa Chacín de Álvarez. Casado en segundas nupcias con doña Luisa Cristina Muro. Hijos: María Alexandra Álvarez Muro y el Dr. Francisco Manuel Álvarez Gorsira, abogado.

AQUINO GONZÁLEZ (Manuel Tomás). Personaje sagaz e inteligente, de travieso ingenio. Se dedicó al ejercicio de la procuraduría judicial. En periódicos regionales, solía publicar, tanto versos como cuentos. Era cáustico en sus escritos, pero se desenvolvía con lucidez y acierto. En Tucupido (1916), fue redactor y director del vocero Satán. Formó una apreciable y completa biblioteca —una de las mejores del Guárico— de la que todavía se conserva parte, gracias al celo, de una hija suya, radicada en Tucupido, lugar donde nuestro biografiado nació (en 1874 aproximadamente).

—Reseñado en este Blog. La Casa.—

ARMAS SALAZAR (Dr. Rafael Simón). Farmacéutico y dinámico hombre de empresa. Se graduó en la UCV (1959), y, al regresar a Valle de la Pascua, donde reside desde la infancia, estableció la Farmacia Guárico, y compró en sociedad con el Dr. Melo la Farmacia Marcano. EI Dr. Armas, Simón, como popularmente se le llama, no obstante su consagración de sus atenciones a tres empresas que gerencia, además de sus obligaciones profesionales, dedica tiempo a las actividades de tipo cultural y educativas en favor de la comunidad, y a las bellas artes, en especial a la másica y a la pintura. Su persona es diáfana y dispuesta a colaborar con las iniciativas tendientes al enaltecimiento colectivo. Nació en el vecindario La Soledad, de la jurisdicción de Tucupido (1936). Padres: Pedro Vicente Armas y Lourdes Salazar de Armas. Casado con Carmen Delia Fontana, original de Islas Canarias. Hijos: María Gabriela, Carmen Alicia, Adriana, María Silvia y Simón Eduardo.

ARVELÁIZ MACHADO (Dr. Pedro Antonio). Doctor en Ciencias Médicas y cirujano, graduado en la Universidad Central de Venezuela (1963). Inició su profesión en el Hospital Rodríguez Rivero de San Felipe, y otros Centros Hospitalarios del Yaracuy. Luego en el Estado Guárico, Hospital Díaz Vargas, de Tucupido, Hospital Guasco, de Valle de la Pascua, ha desempeñado labor meritoria en el campo profesional. Actualmente desempeña funciones como Médico Internista en el citado Hospital Guasco, de Valle de la Pascua, donde reside desde el año 1965; y asimismo en igual especialidad, en el Centro de Médicos Especializados de la misma localidad. Concretamente el Dr. Arveláiz, quien ha representado comisiones científicas y organizativas dependientes de altos organismos de la Institución Médica, ha cumplido labor relevante. En lo que respecta a su inclinación cultural: ha escrito multitud de poemas y artículos periodísticos sobre temas sociales. Es permanente lector de los clásicos latinos y griegos. Ha desempeñado la Presidencia de la Casa de la Cultura Lorenzo Rubín Zamora de Valle de la Pascua, en la cual se propuso superar otras actuaciones realizando —según propias expresiones— una "labor dinámicamente actuante albergadora y difusora de todas las formas del pensamiento universal, artístico y científico". Es, pues, un joven profesional dado a las excelencias del espíritu. Nació en Tucupido (1939). Padres: Pedro Vicente Arveláíz y Saturna Machado de Arveláíz. Casado con Ladys Ramírez, de cuya unión se han procreado cinco hijos (1973).

BERMÚDEZ CARPIO (Guillermo). Poeta, periodista y político, de actuaciones distinguidas en las tres labores: Felices versos, medulosos artículos y honesta gestión administrativa. Varios diarios de Caracas, entre ellos EI Nacional y La República, y del interior: Antorcha, de El Tigre y Región, de Valle de la Pascua, aseveran sus capacidades. Es autor de la letra del Himno del Ministerio de Obras Públicas, y también el fundador del Orfeón del mismo Despacho. Ha dictado conferencias en distintos centros culturales del país, entre las cuales Casa de la Cultura de Cumaná. Ha desempeñado la Secretaría de Gobierno del Estado Sucre, y posteriormente Director de Personal del Ministerio de Obras Públicas. Es persona comprensiva, generosa y dispuesta a cooperar en toda obra de progreso. Nació en Tucupido (1933). Padres: Tobías Bermúdez Carpio y Luisa Carpio Castillo de Bermúdez. Casado con Petrica Hernández. Hijos: Liliana y Miguel Ángel.

CARPIO CASTILLO (Prof. Rubén). Graduado en el Instituto Pedagógico de Caracas, Master en Geografía de la Universidad de Boston (USA). Estudios de PostGrado en la Universidad de París (Sorbona) y en la Universidad de Cambridge (Inglaterra). No se ha conformado con los lauros alcanzados en sus luchas culturales. Es el hombre ambicioso que, animado de una alta confianza en sí mismo, amplía y densifica sus conocimientos como discreta razón de sabiduría. Sus actuaciones docentes desarrolladas en el Instituto Pedagógico y en la U.C.V., como profesor de Geografía, materia que domina con pericia y profundidad, han dejado asentada su reputación de brillante educador. A partir de 1958, Profesor de Geografía de América en la Universidad Central de Venezuela. Miembro de la Delegación Venezolana a la Reunión del Instituto Panamericano de Geografía a Buenos Aires. Asistente al seminario de las Naciones Unidas sobre problemas de inmigración e integración social y cultural de los grupos minoritarios. Profesor invitado al Seminario Multinacional de Ciencias Sociales, celebrado en Chile. ExMiembro de la Comisión Nacional de la Unesco. Además de esos destinos que elevan su personalidad profesional, el Profesor Carpio Castillo ha desempeñado cronológicamente los siguientes cargos y representaciones: Diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Guárico (1948), Diputado al Congreso Nacional (de 1963 a 1974), Miembro del Concejo de la Unión InterParlamentaria Mundial, a partir de 1964, y Miembro del Comité Ejecutivo de la misma en 1969; Miembro del grupo de Trabajo que estudió el problema de la aplicación del principio de la Universidad en la Unión Interparlamentaria Mundial, a más de otras honrosas designaciones. Su obra bibliográfica Méjico, Cuba y Venezuela, triángulo geopolítico del Caribe, 1961. EI Golfo de Venezuela, mar territorial y plataforma continental, 1971; Acción Democrática, bosquejo histórico de un Partido, 1971; Geografía de Venezuela, Tomo II, en colaboración con Pablo Vila, 1957. Humboldt, Caldas y Codazzi, también en colaboración con Pablo Vila. En prensa: Síntesis geográfica de América Latina, bajo el patrocinio de la Unesco. En periodismo, ha colaborado con todos los diarios de Caracas. Ha editado y dirigido periódicos en Tucupido y en San Juan de los Morros. Es versado en varias lenguas; español, francés, inglés e italiano. Nació en Tucupido (1925). Padres: José Anacleto Carpio y doña María Castillo de Carpio. Casado con Duilia Govea, oriunda de Maracaibo. Hijos: Luis José, Carlos Miguel y María Carolina.

—Adendum de La Casa, posterior a la publicación del libro:

Representante Permanente de Venezuela ante la ONU en marzo de 1978.

Presidente del Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de Naciones Unidas) en mayo de 1978.

CASTILLO (Rafael Ángel). Fecundo poeta romántico. Publicó algunos poemarios, entre ellos Poemas, y Poesía Menor. En su juventud dirigió en Valle de la Pascua un periódico literario con el nombre de Alba Llanera. Usaba el seudónimo de Raúl. A. Campos. Durante la dictadura gomecista permaneció muchos años fuera del país, especialmente en Colombia y en varias Antillas: (Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico), donde sostuvo su vida decorosamente y sin desligarse de sus aficiones literarias.  Al regresar al  país (1936), toma parte en la política, de lo cual provino su nombramiento de Presidente del Estado Apure y posteriormente Cónsul en Nápoles (Italia) y después en Santa Cruz de Tenerife (España), donde permaneció hasta el año de 1968. De su primer matrimonio, con Lola Belisario, nació Leopoldo Castillo Belisario, Talentoso Ingeniero fallecido. Luego, casado con segundas nupcias, con la señora María Marín, de origen cubano tuvo los siguientes hijos: Luis, Perucho, Iván (abogado), Beatriz, María Luisa, Rafael Ángel (aviador) y Roberto. Fue hombre generoso, de iniciativas, trabajador y dispuesto a cooperar en toda obra cultural. Hizo una importante donación de textos de instrucción secundaria a la Casa de la Cultura de Valle de la Pascua. En el extranjero, durante sus gestiones culturales, trabajó por el acercamiento de Venezuela con los países donde actuó, e hizo conocer las excelencias de nuestra tierra, inclusive nuestra cultura y nuestros empeños por su elevación. Nació en Tucupido (1895). Murió en Caracas (1970).

DÍAZ GUZMÁN (Dr. J. A.). Médico Sanitarista y Tisioneumológico de prolongada y meritoria labor científica, profesional y humana. Dentro del orden estricto de su profesión, ha desempeñado altos cargos, entre otros: Director General del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social; Médico —Jefe de la Unidad Sanitaria de Caracas; Médico— Jefe de Servicios Regionales de Salud Pública; Médico —Jefe de la División de Sanidad Rural; Médico Adjunto de la División de Tuberculosis; Profesor Jefe del Departamento de Administración Sanitaria de la Escuela de Salud Pública, en el periodo comprendido entre 1966 al 1972; y Médico de las Unidades Sanitarias de Carúpano, La Guaira y Puerto Cabello. Se graduó de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de V. (1940) y, en la misma, obtuvo el título de Médico Tisioneumológico (1951). En la Universidad de Michigan (USA) se graduó de especialista en Salud Pública. Ha servido la Cátedra de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina, durante 23 años consecutivos. Ha publicado cuarenta trabajos en diversas Revistas de las especialidades, entre los cuales se destaca el titulado: Atención Médica en el Medio Rural, presentado en una de las reuniones anuales del Consejo Directivo de la Oficina Sanitaria, que tuvo lugar en Washington en 1955. EI Dr. Díaz Guzmán ha asistido, tanto en el país como en el exterior a diversos Congresos y Seminarios, relacionados con la Salud Pública, con la enseñanza de la Medicina Preventiva y la Educación Médica en general. —En su honor, muy merecido, fue dado su nombre a la Promoción de Médicos Higienistas, graduada en 1961, en la Escuela de Salud Pública. — Este relevante profesional, que ha cumplido una vasta labor humanitaria, social y científica, con vocación generosa y sentimiento patriótico, continúa, después de haber sido jubilado en 1972, consagrado al deber que se ha impuesto, de contribuir al enaltecimiento de la profesión médica. Actualmente (1973) es Profesor a tiempo completo, asociado, en el Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad correspondiente. —EI Dr. Jofre A. Díaz Guzmán (es su nombre de pila), demostró desde sus primeros años de vida, capacidades muy pronunciadas para el cultivo de las letras. A pesar de las exigencias rigurosas de su profesión, la luz vivificante de su espíritu no ha cesado de amar esas inclinaciones y de difundir cultura. — Nació en Tucupido (1916). Padres: Eladio Díaz Vargas, poeta de alto vuelo, y doña Mercedes Guzmán de Díaz. Casó con Carmen Dora Jiménez. Hijos: Trina Mercedes Díaz de Pittaluga (Ing. Químico); María Díaz Jiménez (Socióloga) Diamira Díaz Jiménez (estudiante) y Carlos Díaz Jiménez (Ingeniero Civil).

IZQUIEL (Dr. Pedro César). Médico cirujano y traumatólogo de clara percepción, que ha triunfado en el campo social médico. Ha ejercido en Caracas desde su regreso al país, luego de haber obtenido el grado en la Universidad de Guayaquil (Ecuador), donde tuvo que continuar sus estudios, después de haber cursado hasta el cuarto año en la Universidad Central de Venezuela. EI traslado se debió a razones políticas. Su seriedad, rectitud y capacidades lo han hecho digno para ocupar, por dos períodos consecutivos, la Presidencia del Colegio Médico del Distrito Federal, cargo que desempeña en la actualidad (1972). Precisamente, en los meses finales de este año ha confrontado un problema, en que ha patentizado su entereza y su inteligencia para enfrentarse a las dificultades. A causa del auto de detención dictado por un Juez, en contra de dos colegas inscritos en el Colegio Médico, Izquiel impugnó, mediante una entrevista, la medida como arbitraria e ilógica. EI Juez, a su vez, calificó las declaraciones del médico como irrespetuosas y ordenó su detención. Izquiel  fue personalmente a cumplir la orden de éste; y todos los miembros del Colegio Médico, en acto de solidaridad, tomaron medidas a favor de su Presidente, lo que dió lugar a su libertad antes del lapso fijado. Nació en Tucupido el año 1930. Casó con Norka Bermúdez Carpio. Hijos: César Gerardo, Juan Carlos y Luis Humberto.

—Adendum de La Casa:

Presidente del Colegio Médico del Distrito Federal, 1971-1976 | 1978- 1980.

Presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, 1987. —

JARAMILLO Ramírez. Familia fundada en Tucupido en la tercera década del siglo XX, por José Francisco Jaramillo Velázquez, nacido en Valle de la Pascua (1905) y la Sra. Rosario Ramírez, con quien contrajo matrimonio en su pueblo natal de Chaguaramas. Allí, en el apacible municipio de Tucupido, Pancho Jaramillo, como se le llama familiarmente, ha dedicado sus actividades al comercio honesto, y ha desplegado iniciativas sociales que lo han hecho acreedor al honor de ser declarado "Hijo adoptivo de Tucupido", por resolución del Concejo del Distrito Ribas, y con el consenso de aquella colectividad. Pero su obra notable, por elevada en patriotismo y conciencia, consiste en la calidad humana y espiritual que, pese a sacrificios, luchas y dificultades inherentes al medio, infundió a su progenie, compuesta de seis profesionales universitarios, que hacen honor al Guárico y han motivado a su padre la admiración y el respeto que se debe al ciudadano que ha cumplido a cabalidad los deberes que le incumben como ductor social. Sus hijos son los siguientes: Dr. Francisco Segundo Jaramillo, Médico psiquiatra de reconocidos méritos, amante de la cultura intelectual; Dr. Rubén Jaramillo, Abogado especializado en Derecho laboral; Dr. Julio César Jaramillo, Médico general; Dr. Eleazar Jaramillo, Abogado; Dr. Luis F. Jaramillo, Abogado y periodista, y Dr. Juvenal Jaramillo, Ingeniero Civil. Ha sido condecorado por el Presidente de la República con la Medalla Francisco de Miranda, en su segunda clase (1971). Ha desempeñado la Presidencia del Concejo Municipal, la Presidencia de la Asociación de Criadores y de la Sociedad Socorro Mutuo. Últimamente se ha consagrado a la Industria Pecuaria. Nació en Valle de la Pascua, como ya se ha dicho, y fueron sus padres: Dn. Luis Antonio Jaramillo y la señora Antonia Velázquez.

Dr. Francisco Segundo Jaramillo —Reseñado en este Blog. La Casa.—

MARTÍNEZ (Antonio Miguel). Educador, escritor y periodista. Tuvo destacada figuración en el Guárico, durante la tercera y cuarta décadas del actual siglo, por sus actividades intelectuales, principalmente en la rama del Magisterio donde sirvió con devoción y competencia. Como Director de la Escuela Federal Aranda (San Juan de los Morros) y con el patrocinio del gobierno estatal, efectuó una excursión patriótica, cuyo propósito y desarrollo pueden resumirse así: Comenzó en Venezuela. A medida que se realizaban visitas a los principales lugares históricos, la significación de éstos para la gesta emancipadora, era explicada objetivamente por el Prof. Martínez a los alumnos que le acompañaban. La plausible romería —dispensadora de lecciones de abnegación y heroísmo— culminó en Colombia, pues su meta era arribar a San Pedro Alejandrino para conocer y rendir homenaje al venerable sitio donde murió el Libertador. Gracias al entusiasmo y civismo de maestro y discípulos, fueron provechosos los resultados de la magnífica excursión. Sus pormenores los describe Martínez en el interesante folleto (Un Viaje de Historia Patria (1938). Nació en Tucupido y murió en Caracas (1900-1953). Hijo de la Sra. Genoveva Martínez. Casado en primeras nupcias con María de la Cruz Aragort, de cuyo enlace nacieron: Dr. Miguel Martínez Aragort (abogado) y Genoveva Martínez de Landaeta, Licenciada en Educación y Sociología. Enviudó y casó en segundas nupcias con Olga Martínez, habiendo nacido el Dr. Guaicaipuro Martínez, abogado y Raraima Martínez, Oficinista.

—Reseñado en este Blog. La Casa.—

MUÑOZ (Dr. Simón). Obtuvo su título de Doctor en Medicina en la Universidad de la República del Uruguay (1958); y el 4 de Julio del mismo año le fue conferido el de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela, donde hizo su especialización en Cardiología (1961). Desde entonces, y ya en ejercicio de su profesión, consagró sus esfuerzos a superar sus conocimientos científicos: realizó diversos Cursos de Postgrado en el país, en México y en el Canadá. Ha desarrollado vasta labor docente en la U.C.V.; y asimismo ha desempeñado cargos académicos no docentes, en Institutos científicos de México y Estados Unidos. Su participación en Congresos y Jomadas Científicas Internacionales, propiamente en la especialidad de Cardiología, han patentizado y afirmado sus profundos conocimientos y evaluado los adelantos científicos de Venezuela. Actualmente es el Presidente del Comité Panamericano de Estudio y Prevención de la Fiebre y Cardiopatía Reumática. Es también el Representante del profesorado en el Consejo de la Escuela de Medicina Luis Razetti, Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Nació en Tucupido (1930). Padres: Simón Muñoz y Josefa Armas de Muñoz. Casado con Aura María Rodríguez. Hijos: Mercedes Josefina, Rafael Ernesto y José Manuel.

—Reseñado en este Blog. La Casa.—

—Adendum de la Academia Nacional de Medicina:

MUÑOZ ARMAS, SIMÓN (1930)

El 16 de mayo de 1996 fue elegido para el Puesto # 39 como Miembro Correspondiente Nacional por Caracas. Sucedió al Dr. José Ochoa Rodríguez quien fue ascendido a Individuo de Número. Se incorporó el 17 de octubre de 1996 con su trabajo “Aportes al conocimiento, tratamiento, control y prevención de la fiebre reumática en Venezuela y América Latina”. El 23 de marzo de 2000 es elegido Individuo de Número para el Sillón XXXVII. Sucedió al Dr. Humberto Campins. El 20 de julio de 2000 se incorporó con el trabajo “Hipertensión arterial infanto-juvenil en la población hospitalaria”, cuyo Juicio Crítico estuvo a cargo del Dr. Juan José Puigbó García. La Recepción Académica se llevó a efecto el 3 de agosto de 2000 le dio la Bienvenida el Dr. Blas Bruni Celli. En la Junta Directiva fue Bibliotecario, 2002-2004. Fue Editor del Boletín Mensual. Nació el 16 de mayo de 1930 en Tucupido, Estado Guárico. Hijo de Simón Muñoz y Josefa Armas de Muñoz. Doctor de la República Oriental del Uruguay en 1958. Doctor en Ciencias Médicas, UCV, 1958. Posgrado en Cardiología, UCV, 1959-1960. Especialización en Cardiología Pediátrica y Embriología Cardíaca, Instituto Nacional de Cardiología de México, 1961-1962; Posgrado en Cardiología Pediátrica, Hospital For Sick Children, Toronto, Canadá en 1963. Profesor Titular de la Cátedra de Clínica Cardiológica, Escuela de Medicina Luis Razetti, UCV, 1985-1990. Director del Curso de Posgrado de Cardiología, Escuela de Medicina Luis Razetti, HUC, 1985-1990. Fundador y Director de la Unidad de Estudio y Prevención de Cardiopatías en la Infancia, Facultad de Medicina, desde 1973. Decano de la Facultad de Medicina, UCV, 1990-1992; Rector de la UCV, 1992-1996. Vicepresidente de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL), 1993-1996. Co-Presidente de la Red de Universidades Latinoamericanas y Europeas (RULE), 1994-1996. Jefe (E) del Laboratorio de Embriología Cardíaca del Instituto Mexicano de Cardiología, 1963. Director del Laboratorio de Ecocardiografía Pediátrica, HUC, 1982-1992; Director del Departamento de Biofluídos del Centro de Bio-Ingeniería, HUC, desde 1997. Miembro, llegando a ser Vicepresidente, del Comité de Expertos Cardiovasculares de la Organización Mundial de la Salud sobre Control y Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares en la Comunidad, Ginebra, 1987. Miembro del Consejo Superior del CONICIT, 1985-1996. Presidente de la Sociedad Venezolana de Cardiología, 1977-1981. Vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Cardiología, Presidente de su Comité de Investigación, fundador y director de su órgano oficial “Cardiovascular Research Update”, 1985-1989. Fellow titular del American College of Cardiology. Miembro Honorario de la Sociedad Bolivariana de Cardiología y de la Sociedad Venezolana de Ateroesclerosis. Vicepresidente de la Sección Vascular de la Pan American Medical Association, 1992-1996. Miembro Titular de la Asociación Venezolana de Ultrasonido en Medicina desde 1982. Miembro Correspondiente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. Autor de 80 trabajos científicos sobre cardiología general, Datos biográficos. Segunda edición Caracas 2014 cardiología pediátrica y embriología cardíaca, publicados en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Dedicación: Cardiología. —

OJEDA (Medardo). Pintor, fotógrafo y periodista, en cuyos ejercicios ponía con apasionamiento su alma de soñador y de bohemio. Residía en Tucupido y viajaba con frecuencia a Valle de la Pascua en actividades profesionales, recorridos que efectuaba a pie. Tenía dos hijas: Isabel de Cabeza y Elvira; la última era una mujer despierta y artista como él, y acostumbraba gestos varoniles, que en aquélla época eran mal vistos. Actuó esta singular pareja: padre e hija, hasta la segunda década del siglo. Dn. Medardo fundó un periódico en 1895, titulado Semanario del Hogar. Eran personas amables, serviciales y muy apreciadas, tanto en Tucupido como en Valle de la Pascua. Vivió hasta 1916.

PARRA (Dr. Nery). Nació en Tucupido (1937), trasladado a Valle de la Pascua, donde hizo su bachillerato en el Liceo José Gil Fortoul, y, luego, a Caracas donde sometido a las dificultades de una extrema carencia de recursos, cursa la carrera de abogado en la UCV, para obtener su título en 1968. Comenzó a ejercer en el Banco Agrícola y Pecuario (Valle de la Pascua), y dio sus primeros pasos en política en funciones como Secretario de un Senador de la República. Más tarde ejerció en Valle de la Pascua y Tucupido, en su Bufete, establecido en la primera de las poblaciones nombradas. —Cuando estudiante, Nery se distinguió por sus capacidades y por su aplomo personal, como miembro de la Organización de Estudiantes Universitarios de V. de la Pascua (OSCUV). Entonces, en la Casa de la Cultura de la citada localidad, tuvo intervenciones acertadas en relación con los problemas sociales y culturales, que patentizaban su sensibilidad por la difusión de la cultura popular. Fue directivo de una empresa agrícola de importancia. Tomó parte decidida en la campaña electoral para la elección de Presidente de la República y de los cuerpos deliberantes, en cuyos resultados fue elegido Diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Guárico, y, en ésta, Presidente del período que empieza en 1974. Casó con Fanny Aguilar, Doctora en Medicina, quien desempeña en la actualidad la dirección del Hospital de Tucupido. Hijos: Pedro Alejandro, Roberto Carlos y Claudia Patricia Parra Aguilar.

—Reseñado en este Blog. La Casa.—

PÉREZ GONZÁLEZ (José). Periodista y Agrimensor e hijo adoptivo de Tucupido, donde ha realizado una labor social y cultural de relieve. Es también escritor y en sus faenas periodísticas ha trabajado en los siguientes diarios capitalinos: El Nacional, El Universa1, La Esfera y El País. Ganó el Primer Premio en un concurso promovido por el Consejo Supremo Electoral, por un artículo publicado en La Esfera, referente a los comicios celebrados el año en que fue elegido Presidente el maestro Dn. Rómulo Gallegos. Es autor de: Monografía del Distrito Ribas y de Casos y Cosas de Tucupido. Fundador del Club de Leones de la misma localidad; promotor y coordinador de la Feria Agropecuaria del Oriente del Guárico y organizador de la Semana del Retorno, celebrada en Tucupido (1966). Ha sido Prefecto del Distrito Ribas, Juez del mismo Distrito y Venerable Maestro de la Respetable Logia Aurora de la Paz. Últimamente se ha dedicado a las actividades privadas concentradas en una oficina de representaciones y de diversas gestiones, en la cual sigue prestando con buena voluntad sus servicios a la 1ocalidad, que ha sabido apreciarlo y en donde ha fijado su residencia definitiva. Nació en Caracas (1917). Padres: Pablo Pérez Ponte y Belén González de Pérez. Hija: Zulay Josefina Pérez Pulido.

RENGIFO (Prof. Rafael Antonio). Compositor y Director de Orquesta nacido en Tucupido (1937) en donde hizo sus estudios primarios para luego, en Los Teques y en Maracaibo, estudiar la Secundaria y ampliar su cultura musical, la que perfeccionó en el Conservatorio Santa Cecilia de Roma en los años (1956-63). Este apreciable artista ha realizado una labor encomiable en un tiempo relativamente corto que le ha dado relieve internacionalmente. Su obra musical es rica y variada. En música de Cámara pueden señalarse, entre otras, las siguientes composiciones: Cuartetos para Instrumentos de Cuerdas; Elegías para Orquestas; Suites; Quintetos pata Música Sinfónica; Sinfonías, Poemas Sinfónicos, Oberturas y Cantatas. Para Música de Coro: Canciones Polifónicas para coro mixto, Arreglos Corales de música autóctona, popular y folklórica de Venezuela y de otras Naciones Latinoamericanas. Ha dirigido: la Orquesta de la Asociación Mozart; la de Cámara de Roma; la de Bellas Artes de México; la Sinfónica de Maracaibo y la Nacional de Quito (Ecuador). Ha realizado estudios en: la Universidad de Indiana, en la de Illinois y en la de Bogotá. Ha sido profesor de la Escuela Normal Gran Colombia; de la Escuela de Música del Colegio Nuestra Sra. de Guadalupe; Director de la Coral de la Universidad Santa María y Fundador de varios Grupos Corales, entre ellos, el del Ministerio de Obras Públicas.

—Reseñado en este Blog. La Casa.—

RIVERO (Manuel Jacinto). Valiente ciudadano y poeta de fino estro, combativo y audaz quien escribió un acróstico ofensivo para el Gral. Cipriano Castro, en la época en que éste desempeñaba la Presidencia de la República. Un sujeto perverso con el fin de hundirlo, trasmitió los versos telegráficamente al dictador. EI impacto lo redujo a prisión de inmediato. Entonces, "Riverito" —como lo llamaban—, telegrafió al poderoso agraviado, ratificándole ser el autor del acróstico y comunicándole que el hecho de privarlo de su libertad, sería causa para la indigencia de su familia ya que carecía de recursos, y su sostén dependía de su trabajo personal. EI Gral. Castro, en gesto de comprensión, ordenó su inmediata libertad, y dicen que exclamó: "hombres tan íntegros como ése merecen garantías". Nació en 1871. Hijos: Erlinda de Aristimuño, América de Díaz, María del Rosario de Sánchez Arcero y Manuel de Jesús Rivero. Fue, además, el autor del Himno de Tucupido.

—Negritas de La Casa.—

RODRÍGUEZ GUZMÁN (Alejandro). Miembro de la Industria Pecuaria en el ramo de la cría, que se ha distinguido como uno de los puntales del engrandecimiento de la ganadería guariqueña. A la par de esas actividades ha tomado interés por el mejoramiento social y por el desarrollo cultural de la comunidad. Es persona sensible y receptora al llamado del progreso y a los imperativos del espíritu. Es autodidacta. Su hábito de leer las obras de grandes autores y el contacto reflexivo con diversos sectores sociales, le han formado un criterio que lo capacita para desenvolverse con prudencia en cualquier situación. Fue directivo de la Casa de la Cultura de Valle de la Pascua y promotor principal del Parque de la Feria Arévalo Cedeño, de la misma localidad. Ahora (1972), es el Gobernador del Estado Guárico con beneplácito general; y ha ofrecido llevar a cabo obra sólida en el ámbito social y cultural. Nació en Tucupido (1909). Padres: Dn. Fernando Rodríguez Moreno y Dña. María Guzmán de Rodríguez. Casado con Dña. Olga Méndez Rubín, (recientemente fallecida). Hijos: María Mercedes de Dáger, Alejandro, Olga, Fernando, Perla, Orlando, Javier Octavo, Morella y Zoraya.

RODRÍGUEZ SÁEZ (José). Meritorio guariqueño quien de su modesta condición de hijo de cuna humilde, pero honorable familia campesina, ha alcanzado por sus propios esfuerzos, una posición elevada como literato y político. Es "orador de grandes recursos y trabajador incansable". Ha sido electo Diputado al Congreso Nacional por el Estado Guárico, mandato que no ha ejercido por compromisos ineludibles con el movimiento obrero. Es autor del libro: Oratoria para un Militante de Base, aparecido el año 1971. Nació en Tucupido (1938). Casado con Kena Ruíz. Hijos: José Humberto, Yoquikenio, José Guillermo, Luis Gerardo, Juan Bautista y Beatriz Rodríguez Ruíz.

—Nació en El Caro de La Negra, corrección de La Casa. —

—Gobernador del Guárico, 1978-1984. Designado por Luís Herrera Campins.

VIDAL (Rafael). La desaparición física de este genial artista popular de Tucupido, constituyó para esa localidad, y para las circunvecinas donde se le conocía y quería, la más sincera conmoción de dolor! "Fue improvisador y coplero de primerísima calidad". "..no hay recodo en ese suelo anchuroso que no se haya deleitado con su música típica y con sus versos", ha dicho alguien. Era en fin, Rafael Vidal, un genuino símbolo de la grandeza artística del llano, donde el talento continúa silvestre en espera de un Mecenas que se interese en cultivarlo. Nació en Tucupido, y allí murió en avanzada edad el año de 1965.

—Reseñado en este Blog. La Casa. —

ZARAZA (Lorenzo A.). Autodidacta de elevados méritos que poseyó un acervo de tradiciones y leyendas de gran valor histórico, sobre la guerra de la Independencia y sobre los anales del Guárico. Era descendiente de Pedro Zaraza, el más viejo de los generales de Bolívar, que "luchó bajo una doble coraza de lealtad y bondad" y de cuyas tropas salió la lanza que liquidó la existencia del feroz José Tomás Boves. Dn. Lorenzo, hombre tesonero y correcto ciudadano, era comerciante en Tucupido, su pueblo natal. Estudiaba en su mismo negocio, aprovechando el tiempo que le sobraba del tardo movimiento comercial. Así, logró instruirse en gramática, literatura, ensayos, historia, francés e inglés. Este hombre ejemplar formó una decorosa familia y siempre tuvo momentos para escribir en periódicos y atender las obligaciones culturales. Publicó dos libros muy bien documentados: La Independencia en el Llano y Figurones y Estampas, (1933 y 1937, respectivamente). Dn. Lorenzo Zaraza nació en Tucupido, (sexta década del siglo XIX). Casado con Josefina Acero Rodríguez. Hijos: Blanca Zaraza de Machado y Pedro Zaraza Acero.

—Adendum de Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas /1984/vol67/no268/25.

i) Don Lorenzo Zaraza, fallecido alrededor de 1950 pasados los noventa años, sobrino del prócer, en su obra La Independencia en el llano, Caracas, 1933, pp. 333 y 336, dice categóricamente que "el Bravo de los Bravos de Colombia nació en Herrera, lugar situado en la margen derecha del río Los Aceites, jurisdicción de Chaguaramas; que era hijo legítimo de Manuel Antonio Cedeño y Juana Hernández (a) La Catira; que por un problema de reses tuvo Manuel Antonio Cedeño que abandonara Chaguaramas, radicándose en Maturín, donde le contrató para que le sirviera en su hato La Escudilla, de Caicara del Orinoco, un señor de apellido Duazán. Agrega Zaraza que en San Diego de Cabrutica se llevó a efecto la entrevista entre Cedeño y Nicolasa Herrera, de Chaguaramas, quien le abrazó diciendo que ese muchacho que había criado era obra suya".—


Algunos periódicos manuscritos del estado Guárico - Arturo Álvarez D´Armas

 

Arturo Álvarez D´Armas

Algunos periódicos manuscritos del estado Guárico

Arturo Álvarez d´Armas 

                                    Facsímil del periódico Tiro Seguro, Cazorla (1897)

En la historia del periodismo venezolano del siglo XIX, ocurre un fenómeno muy singular el cual es la aparición del periódico manuscrito. Órgano divulgativo usado regularmente por las diversas facciones políticas que existían para la época en nuestro país y específicamente en el estado Guárico; fueron defensores acérrimos o enemigos implacables según el gobierno de turno. Otros trataban los temas culturales y comunitarios. La mayor parte de estos manuscritos salieron fue para apoyar la candidatura del general Ignacio Andrade.

Estos mensajeros de la palabra eran un arma muy importante para la formación política de las masas populares. Estaban escritos en hojas de cuaderno con letra de caligrafía, el número de páginas no pasaba de cuatro y la distribución era limitada al pueblo o región donde era editado.

Ariel. Zaraza: 1890. Pregona las ideas del estudiantado zaraceño. Directores: P. Itriago Chacín y Enrique Antonio Márquez.

El Áncora. Valle de la Pascua: 1885. Periódico donde se plantean los problemas de la colectividad. Salía los sábados y era distribuido a domicilio.

El Batallar. Altagracia de Orituco: 1893. Director: Bachiller Eladio Grafe Calatrava. Combatió el fanatismo religioso y algunas costumbres como el mal uso del idioma.

El Demócrata. Guayabal: 1897. Publicación eleccionaria de la Junta Liberal Andresista de este Municipio. N° 4, 21 de julio de 1897. Redactor: H. Mondragón. Administrador: F. de Sierra R. Sale cuando puede y es gratuito. Hace y admite visitas. Cuatro páginas. Contiene artículos y notas como La Concordia Nacional y otros.

El Mentor. Altagracia de Orituco: 1889. El primer número fue manuscrito, los siguientes fueron impresos en Caracas. Más adelante lo hacían en la imprenta La Popular de Fernando Acosta.

El Patriota. Calabozo: N° 1, mayo de 1897. Redactor: Bachiller Rafael M. Cabrera. Imprenta El Patriota. En sus condiciones ponía que saldría cuando pueda, se repartirá gratis y se canjea con quien lo acepte. El Editorial dice: “Prospecto. Al escalar hoy esta augusta tribuna emprenderemos una tarea gigante…”.

El Porvenir. Zaraza: 1881. Semanario. Redactado por M. C. Díaz, J. M. Rodríguez y F. Fernández. Trataba sobre política, literatura y comercio. Se publicó por pocos meses.

El Semanario del Hogar. Tucupido: 1895. Director: Medardo Ojeda.

                        Facsímil del periódico El Demócrata, Guayabal (1897)

El Tiro Seguro. Cazorla: N° 1, julio de 1897. Redactores: Dos individuos. Calígrafo: El tipo aquel. Lema: Saldrá en los pasos de Luna. Dirá lo que convenga. Condiciones: Mandaremos canje a quien nos remita. Cuatro páginas. En la presentación dice: “Al país. Tomaremos parte en este debate electoral. Somos de los últimos porque esperábamos no mojar en hierro frío. No somos videntes y no queríamos perder. Por fin vemos que la mayoría de los venezolanos se pronuncia por Andrade”.

El Vampiro. Valle de la Pascua: julio 9 de 1885. Periódico literario. Director: José E. Baquero M. Administrador: Pedro María Arévalo Oropeza. Los nombres de los redactores son seudónimos como Agua Pan, Amador, Dárdano y Cosmes. Salía los sábados y distribuido a domicilio.

Fuego y Adentro. Guarive: N° 4, junio 30 de 1897. Lema: Constitución – Política Liberal Amarilla – Leyes. Redactores: P. M. Grafe H. y P. Pérez Itriago. Valor: dos centavos. Condiciones: No se publican artículos godos. Cuatro páginas. Salía cada quince días. Contiene trabajos dedicados a su candidato el general Ignacio Andrade, en la última página hay un soneto de Grafe Hernández dedicado a Andrade, realmente es un acróstico. Nota: Esa es la población de San José de Guaribe. Para aquel año pertenecía al estado Miranda.

La Situación. Calabozo: 1880.

 

Este trabajo forma parte de una investigación sobre la prensa manuscrita en Venezuela.




Máximo Salazar Carchidio - Adolfo Rodríguez

 


ANTESALA

 

Comento aquí nueve poemarios de Máximo Salazar Carchidio, que reflejan un particular estilo, perspicaz y amable, de percibir más de medio siglo de existencia nacional. Muchacho orituqueño que el azar hace abogado, incursiona en política por idealismo y deviene en cultor de esa exquisita sensibilidad y encanto terrenal que es su esposa Mireya, la armoniosa prole, parentescos, infancia, luminosos amigos, grata lectura, deleitosos refugios, indeclinables posturas, sin faltar esa solazante rada de  sensorialidad, que todo lo renueva, los señuelos de Eros y el don de sonreír a plenitud, compartir contentos, el milagro de la buena tierra y la parsimonia del buen vivir.   

De 1999 es su poema “El hombre antiguo que soy yo”, proclamándose: frugal, nada moderno, cuaderno y cesta, cuentas y archivo, torpe bailarín, máquina de escribir y chinchorro de sestear, sin más mujer que su señora, rezandero y, en su “humana simpleza”, crédulo en Dios. 

Alborozo por el Pez Dorado que merodeó en su juventud, una de las partes en que ordena su libro La Flauta Rota (1989) inventario del buen instante escanciado. 

Las Pisadas del Tiempo (1990) emprende marcha con soneto que da título al libro, en que, entre veras, rinde cuenta de preciadas reliquias: poesía, buen humor, buen vino, adorable mujer, arte a los cuatro vientos... 

Que no hay zozobra que amague a quienes procuran justicia, mesurado existir, nobles empeños. Y un Dios de guía: “un vasto mundo/cuanto más promisorio más profundo”, según proclama del soneto titulado como su selección Morral de Sueños (2006). 

Amplio mural de motivaciones, quema inciensos por el candor, la gracia y sensualidad que todo anima, sin olvidar la espada de Damocles de los plazos cumplidos. 

Disquisición para ilustrar acerca de temáticas frecuentes en casi todos sus poemarios, a veces aisladamente, pero casi siempre entrelazadas,  derivando o implicando, de acuerdo con esa índole libre que asiste al  poeta. Hago, pues, repaso arbitrario, cronológico a veces, selectivo otras, procurando estar atento a las intransferibles intenciones del autor.  

I-           DEL ALBA Y SUS ALEROS

 

De su libro de 1999 es la serie de poemas que agrupa bajo el título de

Palabras de la Patria Chica:   

“Mi Altagracia de Ayer” (1990), soneto de afán nostálgico, que sacia a punta de topónimos esparcidos por las cuatro gradas del poema. Casi todas sazonadas con el “dulce sabor del Orituco”. Incluso en “las luces de puñales” alusivas a esos “lances de amor” que dio fama a Barrialito. Y más que oscurecer, “alumbran”. Indicio de un sesgo de candor subversivo que parece animarlo...   

“Campanero del alba” (1990), soneto rememorativo del mismo solar, ahora entre sones y claroscuros: “rumor azul de Orituco”, que llega en “el cantar del Pataruco”. Horas de “gris melancolía” arrulladas en el rezongar “del tinajero”, campanas convocando al rezo y trabuco sonoro. Desconsuelo si el astro rey se opaca y el poeta marcha “silencioso remero del cayuco / en el anochecer con aguacero”. 

“Estrella en el tiempo” (1990) reitera tales sensaciones. Lo ofrenda a la poetisa Estrella Petit Carvallo. Ronda la niñez y  navidades de entonces.

 “El entorno geográfico” (1999) se enmarca en el fondo serrano del lar nativo, el cándido cuaderno, amoríos, aula y artes que prodigaba la escuelita “Ángel Moreno”.   

 “El cuarto de los baúles” (1999) dice del “retiro” en que algún dolor persiste: el rizo de oro del hermano ido y algo más. El flanco pesaroso que sombrea buena porte de sus sembradíos. 

“La inmigración fecunda” (1999) remite al ancestro itálico y su aporte en la conformación “de la nueva raza”, nostalgias y  apegos. 

“Las últimas ciruelas” (1999) reseña el hurto de “los globos de color de las ciruelas” en el cerro de Venancia durante los recreos. El recuerdo abroquela la travesura. La índole de “últimas” remitiendo a cierto “dulzor”, densidad (“carnosos”), revestimiento (“lustrosas telas / con sus pieles verdosas pintoneadas) y las que el sol madura y esmorece (“fulgen como las candelas”) y aromas: “evocación del aire y su fragancia”. No conozco mejor imagen para ciertas “cirguelas”.  

“Vuelta a la tierra en sueños” (1999): ocho cuartetas y dos tercetos, a modo de soneto irregular, sobre búsqueda de  “recuerdos viejos” en la hora de “la despedida”: el desigual camino, las tareas de estudiante de pocos bienes materiales, el pie sangrante, el ala rota y la canción sin trino. Trayecto  al colegio, arpegios, crepúsculo al regreso, la mueca huraña de la orfandad, “la fácil mujer” en la vereda. Ahíto de lumbre. Candil o ancestros. Relación de “lunas” transcurridas. En tanto no alegra primas ni bordones, el tenor  mañanero  y es “solo llanto el derrotado antruejo”. 

Resplandeciente maderamen en “La casa de la madre” (1999), frescor de patio, rosaleda y loro lenguaraz hasta que hay sal en los ojos. 

De reciente libro es “Altagracia 1930” (2006), trastrabillando ayeres que  regocijan y conforman: sol refulgente, predios fecundos, celaje de viandantes, remedo de faroles, canto de escuela en infantil alarde, sensación de abrigo, fragoso mediodía, la tarde esquiva, aura protectora, “el río de las aguas que bebimos” y “pájaros ciegos aleteando el suelo”, pincelados con trazos oníricos. 

MIREYA

 

Segundo o principal referente de lo más amable de su poesía: Mireya Infante Manuit, su esposa y madre de los hijos de Máximo, autora de las ilustraciones de todos sus poemarios y ensoñadora soprano en un maravilloso CD en el que hay versos dedicados a la fuerza decidora de  la poesía de MSC.    

Ella es la acreedora de la parte dos de ese poemario de 1989: En la tarde hallé un alero y colgué el nido. Canto consagratorio de esa definitiva estación paradisíaca. “Mireya”, décimas que plena la rima, verso clásico,  retozo versificador en anhelo de gentiles  formas. Disfrute lírico en que las terminaciones confluyen en tributo a la amada, sin  extraviar, en ningún momento, el amoroso cometido: 

“Hay un largo sendero” es soneto:

 

Toma la mano que te dé su apoyo

Y utiliza la tuya al grácil juego

De prender las antorchas en el fuego

Y apagar el lucero en el arroyo   

 

Clímax en que el amor es tránsito sereno, renovado esplendor, a modo de  manantial metafórico que suscita el encanto.

“Mireya” (1999) soneto para decir de arribos  tras vuelos míticos: “En el desierto me orientó tu estrella / y en la penuria de los días amargos / se hicieron cortos los caminos largos / con la presteza de tu pie sin huella”      

“Por los cinco sentidos” (1999), saluda su regreso, ataviada de “galas” como el batir de un ave (“garbo emplumado”). Simetría en la entrega amorosa, ternezas que colman “con luna llena / que al bajar la pleamar del mar que truena / entibia el agua en que se baña el río”. 

“Claroscuro de un tiempo largo” 2003), cuatro décimas alusivas al divertimiento para el juntarse cierto, supiritando lógicas, como “luna y sol en el cortijo prensa su lumbre a la vez”. 

“Bodas de Oro” (2006), nueve cuartetas a modo de vasto despliegue de palmas ante la tierra firme del amor. 

LOS HIJOS

 

Enaltecida la amada, el poeta orienta su numen hacia el estuario de los hijos. No siempre es así, pero cierto orden lo dicta:  

“Exhortación al hijo” es soneto de su libro de 1989, albergando ese legado  moral que transparenta vida y obra de MSC. Mandato bíblico para que  quien nos suceda se haga a sí mismo. Surco trillado hacia la “paz” y convicción en lo bueno de “la vida”. 

“Pensando en los hijos” (2006) reflexión acerca de cuánto un padre hace o puede por ellos, cuanto heroísmo cabe si nos los quitan. Insinuantes hipérboles sobre las armas que procede tomar. 

LA FAMILIA EXTENDIDA

 

Sus poemas al contexto natal se circunscriben dentro de esa lógica de continuidades que atesora el poeta: la evocación de los padres y demás familiares, cada cual su canción:

“El Tiempo Detenido” (1990) agasaja a la prima Dalia y su aroma a  jardín. El raudo talle, miradas que encandilan y embrujo azul de colegiala. 

“Una flor en el rosal” (2006), décimas para su hermana Flor, entre rosas y azahar, fresca resonancia de una de las siembras del hijo del marinero...   

“Lágrimas tardías” (2006) al hermano Pedro Miguel, a modo de conjuro para una herida que restaña el bálsamo de la poesía.

II- DEL AMOR Y SUS MATICES

 

Una corriente amatoria anega el poemario de 1989: 

“El Trofeo”: estrofa libre de versos rimados ilustra el esmero en dar cuenta del instante señero en que los cuerpos amados se muestran como cascada  límpida y aflora el “iceberg” de los senos (“sus dobles puñales”),  torso, brazos, en el místico instante de la entrega. 

“La noche y el recuerdo” romance en endecasílabos, enfatiza ese prodigioso entrevero (“el recuerdo me dice…”) y autentica la metáfora: 

“y en el nicho del vientre aprisionada

Con estremecimientos de serpiente

Una astilla de sol como una daga

Roto en pedazos su metal de nieve.

 

Flecos verbales rehacen un pretérito que avanza deleitoso: “correré por tu vida y por tu sangre”.    

“Ruego a la Diana viajera” son cuartetas en Abba, pródigas en léxico apropiado, en rima exigente y tema específico. A mi entender juguete amatorio, ruego a Diana para que cace estrellas y evada el blanco expuesto “al plomo de sus ojos”.  Preciosismo lírico, alegoría, para caza de la cazadora: 

“si es brújula mi suspiro

Hazme blanco de esos ojos

Fijo el rumbo a flor de mira

La luz solar de tus ojos

 

“Como tú” es soneto conducente al embeleso: 

¡Gota de rocío / Suspendida en el borde de la hoja /

Suave como el milagro de tus manos!

“un murmullo de amor entre la brisa” 

 

“Salmo a las manos de Eva Yehrumns” son 28 endecasílabos en siete cuartetas de rima consonante que dicen de tentadoras manos, ajenas quizá por prohibidas: “distancia” derivada de que el placer experimentado es “romántico”, no obstante “el calor de nido que recorre mi piel”. E imágenes que remiten a obvias sensaciones: seda, miel. 

“Rosalba” es romance inspirado por mujer enmarcada en un entorno natural y cultural de paradigmático encanto: Zaraza, remansos del Unare. Pero cierta sensualidad es irrebatible: “hazle a tu huella descalza / una sandalia de arena”. 

“Inútil condena” (1990), soneto expresivo de la voluntad de amar por encima del fiero desdén. Tres de las cuatro estrofas terminan en “ento”, dos en pensamiento, vocablo persistente en tres de los 13 versos a modo de obsesivo énfasis de amor. 

“Llamas en el tiempo” (1990) son cuartetos endecasílabos, en pastoril exaltación hacia la amada por la intensidad de hoguera con que se ama y desea.

 “Glosa de amor y porfía” (1990) coherente despliegue a partir de una copla referida a los riesgos del deseo, aunque las cuatro décimas en que expresa  requiebros fallidos, concluyen en que “solo quien pierde y huye / amalayando se queda”. 

“Una glosa de amor  en juego” (1990), arranca de ingeniosa copla anónima: la primera décima recuerdo de infancia, renuncia al amor porque apostando de a nada es igual que perder, la mano prisionera, desapego entre amor y fuego. Desprevenido Ulises ante acechadora sirena. 

“Fuego aborigen” (1999)  es un cromo erótico acerca de la forja silvestre  de un nuevo ejemplar de la raza de acuerdo con la concepción del buen salvaje, implícita en adjetivaciones de coraje y rebeldía y ambiente propicio para el retozo y la gestación. 

Atmósfera reiterativa en el soneto “Desnudez aborigen en el río”  (2006),  edénico recodo en el que hasta Dios se solaza. 

“Ayes del amor reconciliado” (1999)  son cinco cuartetas y dos tercetos. MSC irrumpe las normas métricas cuando se trata de lo inusual o excepcional. Conjuro sadomasoquista de acuerdo con verbos y sustantivos de fuerza inusual e irrecusable: rásgame, descarga, penetra, uñas, tigresa, pulso que late, lacera, hasta encontrar la lisis, muérdeme, párteme, bloquea, tiro de gracia, retuerce y fractura, corta ligamentos. Incitante “ardan de regreso ahogados suspiros / en las ígneas brasas de tus blancos senos”. El clímax en el primero de los tercetos, proclamando “la euforia de aparear los cuerpos / como perros locos que a la luna ladran”. 

“El crucifijo de los pies desnudos” (2006) deriva de estrofa mejicana (cita de C Nazoa)- Traviesa y erótica manera de referirse a la posición de los pies de Cristo en la cruz. Referencias a una pareja durante parte del día de la crucifixión en Jericó. 

“El cristo de tu pecho” (2006), describe, en décimas,  un Cristo de oro reanimado por el sitio donde pende, pero en desventaja ante quien puede ganarle la partida. 

Otros son juguetes líricos que rozan la misma temática: 

“Décimas relativas” (2003) divertimento literario a partir de un ejercicio versificador apoyado en relativos. 

“Las Tetas de María Guevara” (2003), copla de MSC, glosada para decir de las probables en mujer y, de las supuestas, en la afamada serranía margariteña, ante la eventualidad de que se rocen estas por encimita y la remota posibilidad de hacerlo con los humanos senos. 

“Aula de clases” (2003), soneto alusivo al salón oscuro, elemental, inerte, perturbado por la exuberante presencia de una maestra procurando que sus alumnos se deleiten con sus enseñanzas y no con ella. 

AMISTAD

 

La obra de MSC trasunta disposición para el reconocimiento del otro. Principios consustanciales a la humildad de su pertinaz arraigo  provinciano, que numerosos connacionales, de diversa procedencia y obra, han valorado. Entre otros José Antonio De Armas Chitty, a quien Salazar dedica un soneto y se declara alumno.  

De ese poemario de 1989 son: 

“Rimas Ásperas”, dedicado a Jesús Bandres, carta en tridecasílabos, advirtiendo, a su amigo, que arriba al final de su trayecto vital conservando su “voz de manantial” y su “mundo de sueños”. Compañero pobre, sin “más industria que su filosofía” y rectitud: “No hay en tu vida  la punta de una espina”. Que entre sumas y restas, “hay todo un hombre recostado  en su esquina / con sus cuentas limpias y su morral a cuestas”. 

“Silueta” es soneto endecasílabo a la memoria del fraterno compadre Pablo Arocha, todo un hombre: capacidad sintetizadora, gracejo, pertinencia en los datos que aporta y fecundas ocurrencias. 

Otra “Silueta” es para el Dr. Pedro Natalio Arévalo, a quien admira y respeta. También soneto: alterna las palabras viejo y añejo, jilguero y pampero (asociación con el ron de este nombre), se confiesa con Santa Teresa (nombre de otro ron), puntualizando su edad sin desmerecer su lucidez, amén de su jerarquía como  cantor de la pampa, identidad con su entorno natal (nororiente del Guárico) cuya toponimia asocia con aficiones y gustos del poeta: “amigo del patio con lo suyo / tiene propia luz como el cocuyo”. 

Y “Silueta”, también, la dedicada a Tomás Vicente León, sonetillo  (versos heptasílabos), acuñando la palabra “Tomenos” para jugar con Tomás e insinuar que es “agarrado” en asuntos de préstamos, amén de otras expresiones que concurren al retrato hablado del personaje: “que va mi vale, que va”,  conducta fiera: uñas de tigre, aunque sea un León (por el significado, no el apellido). 

“Calor de mano amiga” (1990) son cuartetas consagradas a Guillermo Bermúdez Carpio, destinatario de parte de ese caudal salazaresco para la amistad: “El corazón sin alcabalas, estuario fraternal, faro baqueano”. 

“Reclamo Fraternal” (1990), dirigido a Efraín Subero, décimas, metro  estudiado por este escritor. MSC despliega fluidez contrapuntística entre llanero y marinero, jugador a jugador, cantor a otro cantor, bohemio a bohemio, amigos de sus amigos, anfitriones de  ejemplar humanidad, rectores de resplandecientes hogares, aspira Máximo que el apellido del famoso académico, le permita subir hasta el alero que el guariqueño pone a su alcance. 

“El primo de oro” (1990), soneto para el Dr. Agustín Ascanio en sus 70 años, verso endecasílabo, alude la historia nacional para sugerir la edad del homenajeado, cultura romana que revela su jerarquía profesional, griega para referir sus aficiones, medieval para insinuar su morigeración, León per se y por su signo Leo, lo asocia a personajes emblemáticos de la literatura y a la hormiga por su laboriosidad. En su balanza hay oro y de allí su barriga. 

“Ciencia y arte del corazón” (1990) a Simón Muñoz, cardiólogo, poeta y amigo, son décimas. Diestra ramazón verbal para expresar su oficio y aciertos médicos. Amén de la literatura y la docencia. Invoca a Esculapio e Hipócrates ponderando su destreza para suscitar retornos desde el otro mundo. 

“Elegía al poeta” (1999) Ernesto Luís Rodríguez, en sus ochenta años: el primer cuarteto con escena campestre: el río, el fogón, el leño. El segundo parábola sobre la humildad. El primer terceto: maestría en la confección del verso que pulsa “la risa que acompasa el canto”. Para concluir que    trueca el llanto en risa. 

“Las tres virtudes” (1999), al mismo ELR, en su mala hora, juega con las palabras Esperanza, Caridad y Fe, por el nombre de la recién fallecida esposa de ELR: “en la cena frugal sin pan ni vino”. Tras tal ausencia: “el venero de oro fino” seco, amargo el trance, soneto y romance truncos por el “pájaro alegre” y su extinguido trino, solitaria “la viudez del peregrino”, “sin brújula, sin rumbo, sin destino / en las tinieblas donde el sol no alcanza”, “reseca espiga (que) se abate”, sin que nada recupere su Esperanza. 

“Semblanza y testamento” (1999) también a ELR, trayecto largo, entereza, encanto de la vieja edad, ni la punta de una espina en las rosas de su canto, como testamento dando “más de lo que tienes”: el sol de sus poemas, el pebetero donde quema “un sándalo de amor a tu Esperanza”. 

“Tiempo de luchas” (1999) para la doctora Olga de Ron en sus setenta años: el tiempo, las huellas, el huerto floral, la muchacha, la dicha, el riego mañana y tarde, virtud, bondad, amor, le desea noches de paz y ”horas muy blancas para ver el día”.

”Los 81 de ELR” (1999) en un año bisiesto en que el poeta cumple años, pero se nota menos chocho, porque en lugar de vitaminas, un sancocho, marcha hacia atrás como el cangrejo y el mes chucuto disminuye su edad. 

“De buena ley” (1999) para Euclides Moreno Moreán, a quien declara libre de culpas por dictamen de la sabana, el candil, la brisa de caño, el estero y la brega. Solidario en su retorno a casa.  

“Vigencia de Midas y de Creso” (1999) para Agustín Ascanio, cordialmente: dos metas paralelas, en un proceso sin retorno, pueden proporcionar “las riquezas conocidas”  si a la lucha y paciencia une cautela y prudencia.

“Ocho décadas de sueños y entereza” (2003), al Dr. Emilio Carpio Castillo, en su octogésimo aniversario, pero que, “escaso de bienes”, acumula entereza, aprecio, resistiendo la maldad  y el engaño. 

“Pinceladas y voces de Fernando Aular” (2003), soneto, de encomio al artista, el sonetista, el educador, el instrumentista, el cantor, valora su fuerza para la empatía y sobria bohemia, en este médico y escritor. 

“Amor sin frontera” (2006), para Jacki y Armando…Exaltación de una pareja, tan ejemplar que Dios la habría seleccionado para su paraíso. Relatos y metáforas explicativas. 

“Poeta de hecho y de derecho” (2006), a Fernando Aular, a modo de réplica epistolar, quien observa  enorgullecido de su pueblo y ancestros, el padre poeta y un hogar “sin grietas”, “ceñido a su blasón”, honra su pueblo, dándole “un sitial a sus poetas”. 

“Cacofonías lingüísticas” (2006) es soneto encomiástico de la profesión y vocación de Aular. 

EL OTRO PAISAJISTICO Y GRUPAL

 

Quien ama a los suyos ama sin lindes ni fronteras. Todo cuanto contribuye a embellecer y prolongar la vida.   

Véase esa identidad de MSC con esa patria irrenunciable, irreprimible y perenne que es la infancia y su geografía, el hinterland orinoquense a cuya vera levanto tienda. 

“Adiós al rio padre” (2003) es soneto indicativo de su veneración por aquel sol, sus aguas lustrales, el soplo amigable de la sabana, el calor de nido y  relucientes signos: “el relámpago de plata de un pavón / salta en el aire su final cabriola”. 

El incitante océano que se extiende al norte como un cielo real. 

“Fantasías marinas” (1989),  mujer, temeridad de buzo, barca, guitarra, ojos negros, en un desparrame vesperal, que expande en forma de soneto. 

“Brumas en el mar Caribe” (2006),  niebla, marea, árbol que se mece, bajel que se hunde, luna breve, cosas que ascienden y caen (¿Acaso impresionismo?), también en un soneto.

He  aquí su salutación al follaje: 

“Los hijos del guayacán” (1999), décimas en que este árbol parece surgir del orden métrico, la rima, el ritmo y una serena placidez ante el sonido. “acompañan con su acento /las frondas en el ramaje /cuando el espeso follaje / le silba coplas al viento”. Pondera sobre todo “el paraguas de sus hojas”, “la estirpe de su madera”, cuyo temple aspira para sus hijos, Apropiadas y originales comparaciones que habría celebrado Huidobro: “hacedlo crecer en el poema”. 

Como logra plasmar alas y gorjeos: 

“Kid Pirulero” (1990), dedicado a sus nietos, décimas identificando al pájaro que trina en su ventana, en conversación de igual a igual. Máximo, atento a la pervivencia de tan fecundas señales, teme la china del hijo del portero. 

“Flecos de amor” (1990) soneto expresivo de la disponibilidad lúdica  del poeta ante la que le propone el papagayo, ya que a la pregunta de un niño por el cometa, astro masculino de cola de fuego, dice de la del faisán o tijereta: “mi visión sideral es más discreta” y se expande en consideraciones descriptivas de “un vuelo tricolor de papagayo”.  

“La Paraulata” (2003), contento por este bullicio “metálico” que acorta el día, trino embriagador, etc., También  soneto. 

 “La golondrina” (2003): derroche de imágenes para expresar vuelo, figuras, donaire, gracia, garbo, alegre, fuego, consustancial a ella. 

“El cucarachero” (2003) ilustrativo de  esa comunión del poeta con sus hermanos en las artes de la vida. Ave que motiva su pasión para la comprensión, definición, distinción de cuanto habita alrededor, con ingeniosidad metafórica que logra  manejar... Otro soneto. 

“El tucusito” (2003), cuatro décimas, para decir de los nombres con que suele denominarse esta ave, rasgos, color, forma, elegancia, posturas, equivalente a flor o  joya. 

“El turpial”, soneto para exaltación de este cantor, apela a cuantas voces lo representan, emisiones sonoras así como escenarios que habita: jardín, campo, camino. 

“Torditos en la charca” (2003) acerca de estos traviesos alados, desparpajados y callejeros, su investidura, gracia, individualidad.  

Del año seis es su soneto “Si yo fuera un pájaro”, a guisa de pretexto para describir aves que lo inspiran. 

Otras veces son rancias devociones:

 “La casa de los recuerdos” (1990), mas décimas, rememoran, describen, aluden presunta escasez en la mesa, no obstante lo abundoso del entorno natural, desaparecido a veces, apenas subsistente en la cuenta que el tiempo nos asigna. 

El soneto “El cuatro” (1990), que dedica al Dr. Miguel Dorante, es una alegoría para decir de este instrumento musical valiéndose de términos que lo retratan: madera musical, rumor de abeja, murmullo conventual, risa de niño, tronar en la hondonada, tañido de campana, cofre…con arpegios de canario, dentro de ese potencial que asiste a MSC para servirse de su caudal de vivencias y gestar nuevas impresiones o figuraciones. 

 “La madrina Socorro” (1990), soneto dedicado “A mi hermana-Acacia”, estampa del quehacer misionero de quien luce “candor de misa”, aunque  como energía de la tierra: aroma, destreza de araña, frescura de sol o lluvia,  sonrojo de fuego y arrebol, miel de su colmena, pero también tejo moreno y  levadura de su trajín de panadera. No siendo para menos que no se lamente de  una “pobreza”, que es como la  de Dios”, santa su mano nazarena. 

“Bajo la sombra del guayacán” (1999), dentro de los rasgos mencionados, comenta, en el marco narrativo del romance de corte ernestoluisrodriguero, su particular gracejo maximosalazareno y léxico atinente, una partida de bolas criollas. 

“Muera el trabajo” (2003), soneto, sobre rutina, fogón de leña y ceniza para un sorbo de café distractor. 

Se observa, asimismo, predisposición solidaria que, a veces, linda en  conmiseración:  

De 1989 es “mi perro ciego”, a quien declara hermano, amigo, sin escatimar la oportunidad de la metáfora alusiva: la tarde que pierde “sus matices rojos”. 

Y del mismo año “El Ángel Rebelde”, también soneto, a modo de digresión teológica, para explicarse el Diablo, a quien adversa, pero admira y le conduele, por cuanto experimenta para ser lo que es. La ausencia de rima pasa desapercibida ante el torrencial mensaje.

“Cuarto de bohemio” (1999)  enumera detalles del modus operandi bohemio de intelectual pobre. Tipología que menciona en soneto del 2006 “La noche y el bohemio”, conmovido por sus tormentos. 

“Pesadilla de la mente oscura” (2006) soneto acerca de las sensaciones que sufre el drogadicto. 

“La Loca de la Calle 5 de Julio” (2003), soneto  que cuanta compasión le inspira este personaje. 

Sentimientos semejantes a los que le sugiere su país: 

En “Venezuela 97” (1999) le inquieta la depredación que acometen en la frontera “pérfidos vecinos”.    

“Una mano por Cariaco” (1999), por su terremoto, le augura con oración del tabaco, bailes o baños de cariaquito, superar su dolor, tragedia, ruina, fracturas “sin bálsamo piadoso” ni “toque de humanas ortopedias”. 

“Parmana en Semana Santa” (2003) es soneto para decir de la ruindad con que la política carga la mano en la zona más desprotegida por su lejanía de los centros urbanos. Y en tal desmedro, proliferan los abusos .A un tiempo que duele la disipación con el agreste escenario atormentado por mangas y templetes, “la feria silbante de los mitos”. 

“Gentes y yermos” (2003), otro soneto que emplaza la euforia humana que no se cuida en desolar el medio natural. 

“Cuando bajen los cerros” (2003) soneto que pronostica indigencia, soledad, humo, ceniza, barbarie, etc. 

“Pacem in terram” (2006) invita a la paz, la prudencia y conciencia ante la guerra. Es soneto. 

Y el que titula “Psicopatía” (2003) exorcizando “la locura y el suicidio” que promueven los aficionados a la guerra. 

Ética humanística que lo constituye y por la cual 

Su poema “Condenatoria para el juez corrupto” (1999) denuncia piratas que “orillando lo recto del camino” ensucian Derecho y Justicia. La señala con términos como lambucio, sucias botas, rapiña, pillajes, argucias, sin prosodia ni sintaxis, vendedores de honores y decoro, venas inmorales, rábulas venales.

III – GRACEJO Y TRADICIÓN  

HISPANISMO

 

MSC expresa felicidad en sentirse inmerso en la fértil tradición lírica española y  algunos de sus temas:   

“La tía beata” (1989) luce como surgiendo del mismo manantial donde abreva El Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita. Es soneto, pero  verso alejandrino, con amena estampa acerca de una antigua dama que no sólo reza, si no que no da reposo a las manos para cuanto es útil: embozala el perro, despioja los gatos, poda el rosal, descarga el cerezo, “alternando con gracia la sátira y el rezo”. 

“La dama de los once hijos” (1990), también en verso alejandrino, con cierta influencia rubendariana, atmósfera medieval, caballeresca, de miseria aldeana hermoseada por imágenes y metáforas del poeta: voz de guarura, nácar centelleante de azules caracolas, enigmas, libro de inexistentes páginas, nueve murmullos al clarear el alba y una muerte que resecó el verano. 

¡Contesta Cumaná! (1999), a los cien años de AEB, demanda, a su ciudad natal, que defina cuál es su mayor lauro: Sucre o Andrés Eloy. Ambos trascendentes y aquerenciados en su tierra, pues “brilla del militar las charreteras / y se nombra cien veces al poeta” 

GRACEJO

 

El más significativo don de la condición humana y creadora de Salazar  es su competencia para descifrar los flancos  gratos de la vida, su invitación a la sonrisa, al bienestar, la alegría. Un venero que bulle en lo mejor de su producción literaria. Como quien predica que amor y buen humor son los dos polos de una verdadera conciencia ciudadana. Esos recursos renovables que pueden servimos para conjurar la más dura adversidad. No en balde Aquiles Nazoa titula, con ambos vocablos, uno de sus libros.  

La última sección de su poemario de 1989 es Sátiras de Buen Humor y pone de manifiesto la identidad de MSC con la inclinación llanera hacia el corrido jocoso: 

“Diario de mi bufete” en coplas Abba dice del hacendado casi centenario que desea hacer “una donación”  a su prometida “menor de edad” y busca legalizar la unión a la  velocidad de tales circunstancias. El poeta-abogado anota: Día 23 de febrero de 1966: 

Consultante Antero Guía

Un auténtico llanero

Que maneja el refranero

Con soltura y maestría.

 

Episodio que tiene su segunda y definitiva instancia el 8 de abril del mismo año, en que el consultante deviene en “lastimado llanero”, apertrechado de refranes atinentes a su drama, con la expectativa de cobrar venganza de la traidora con la que se casó y el amigo que se burló de él. 

“El que tiene tienda la atiende”, prosigue en la misma tónica picaresca, esta vez porque la dama burlada, para no mancillarse opta por dormir en cuarto no contaminado por el pecado cometido, mientras espeta el adúltero: “es que no hay cuarto en la casa / donde no cogí a esa vieja” (la amante del caso: una sirvienta), puntualizando  así lo improcedente de la amenaza. 

“Anécdota de un velorio pueblerino” relata cómo acomodando al difunto,  las cinco hijas no ubican la plancha dental, optando la más burlona por sugerir que lo entierren  así, ya que “no va para una ternera”. 

En “El cazabe de Juan Vila”, tres amigos empeñados en hacer sancocho, comisionan a Rafaelito López Castro por el casabe. Y éste va al negocio de Juan Vila.  Y como consta al poeta muy bien el modo de ser y expresarse ambos personajes, desenrolla tal nudo en el marco de la más relancina  picardía por parte del vendedor y la fallida venta de la torta que tiene y en la que duerme el gato.   

“Las fiestas de Zaraza” reseñan las socarronerías de auspiciadores que no cumplen,  mientras que quien lo hace es con monedas de poco numerario. Sátira de tan habituales contribuyentes. 

“El pecado no es deshonra o a eso no le pare bola” sobre el modo en que mutuamente se rascan los padres de hijas deshonradas. Ya que cierta madre porta una mancha por lo que hizo su criatura, el padre de cinco confiesa que “Si eso manchara señora / yo sería un cunaguaro”. 

“Temas de velorio” son comentarios de mujeres acerca del romanticismo de radionovelas y telenovelas que las inspiran, hasta que la realidad les recuerda que son esposas de llaneros.

“El secreto del guerrero o el talón de doña Juana”  sobre el “orgullo del gentilicio” del que comparte su joven esposa, recomendando a un fiel amigo que  la coja también para que sepa por qué no la deja. 

“Operación sintética” último poema de esta sección, incorporado quizá a última hora y fuera de este conjunto de humorísticas llaneradas, va dedicado a Guillermo Bermúdez Carpio, convaleciente. Sin que evite travesuras, haciendo gala de un dispendio de esdrújulas atinentes a la tratamiento que recibe el amigo.  

“Arroz amargo” (1990), son décimas referidas al festival del pato guirirí en Calabozo. Exterminio auspiciado porque dicho ánade es plaga en los arrozales. Con la ironía de que cazado se consume relleno, precisamente con ese cereal. Paradojal festín. 

“El Solitario de Turmerino” (1990) décimas relativas a un solitario que llega a T., amaestra un guacharaco, lo lleva a Caracas, pero que seducido por las bocinas de los automóviles, vuela tras la presunta hembra, y nostálgico el dueño, es convidado a olvidar con  macarrónico consuelo por un italiano. 

“La muela campeona” (1990), cuartetos endecasílabos de rima consonante, para compensar quizá la ficción en tono radiofónico o deportivo acerca de la lucha “cabeza a cabeza”, entre odontólogo, paciente y muela afectada. Caricatura de percances al respecto. 

“Las apariencias engañan” (1990), más cuartetos endecasílabos acerca de otra caricaturesca situación, más bien comedia de engaños, por el hábito de un novio a consumir papelón de noche, por lo que lleva al casorio, el bastimento de esa noche, y al mostrarle a la novia el bulto que hace el bolsillo del pantalón, alarmada huye por tan increíble prominencia. 

“Las paellas del Aga Khan” (1990), hiperbatónica desde el título, son décimas referidas a un caso real alusivo a las paellas de Emilio Carpio Castillo y su costo, por lo que come, más que por lo que bebe. 

“Que vida tan difícil” (1990), soneto a modo de cuadro de costumbres sobre el bachiller que se resigna a ejercer a medias o a bandazos, al fracasar en la Universidad, juega loterías (pedazos) y su hermana lo auxilia en el sustento diario. 

“Ausencia justificada” (1990), décimas sobre hermana del poeta que desiste a invitación “a comer completo”, por culpa de puente o plancha, que lastima su encía. Pretexto del autor para desempolvar desusados términos (templón, bambolea, chisporrotea). 

“Falacias sobre el cochino” (1990) también décimas referidas a cultura gastronómica con respecto al cochino y presuntos efectos según médicos de Tucupido, para concluir parodiando famoso soneto de Potentini y celebrar más bien paródica o metafóricamente el manazo anunciador de la inminente degustación de tan preciada carne. 

Murió la reina Victoria, viva la reina” (1990) soneto del viudo que la noche del velorio se engancha una muchacha”, sin importarle posibles cachos, ya que prefiere compartirla antes que tener, para él solito, a la vieja (“caricatura del viejo verde y cachón”). 

“Adiós Betulio” (1990), diversión, en soneto, con la palabra “culio” para expresar desencanto con las aspiraciones varoniles del citado boxeador, cuyo contendor: 

“Con guantes y rectos de su mano

Los guantes le metió hasta en el culio. 

 

“El Cojitranco A Mellado” (1990), décimas que, desde el mismo título, hacen juego con la condición desproporcionada del burro, incluso en  birriondez (aludida en el apelativo) y asociada a la extensión y vitalidad del arma de combate (amellado) y lugar del suceso (municipio Mellado). El suceso, verosímilmente ambientado, lo cuenta el cronista del lugar y, la topografía y circunstancia histórica, reales. De manera que la increíble  fabula: el aspecto contrahecho del animal, la circunstancia de que le modificaran sus correderos cuando el Puente de El Sombrero es trasladado a Guayana. Fantasiosa, desde luego, la trampa tendida por una burra cana, que hace caer a su impetuoso acosador entre los escombros de cabillas. Y un epílogo factible sobre la juez que “corta el cuerpo del delito y archiva el expediente”. Sátira tanto de las menudencias que ocupan a los tribunales  como el pundonor de una dama enfrentada a situación tan pimientosa.  

“Poker de Ases” (1990) son cuartetas en verso alejandrino acerca del fracaso de la ciencia ante las ratas, los ratones, el sida y la calvicie, e implicaciones léxicas con que juega, anfibologías, refranes, engaños, a que  exponen dichos malestares. 

“Desintegración líquida” (1990), soneto para decir de la diarrea. 

“Ojos que no ven” (1990) soneto relativo a dos situaciones de amor que  se entrecruzan:

1.  Cuando la mujer es muy fea y se cubre su rostro para el encuentro erótico.

2.  Cuando los amantes requieren claves en caso que uno de los dos desee folgar. 

“Lágrimas de cocodrilo” (1990), décimas de  fluidez epistolar, ilustrativa de la cotidianidad de una pareja en un ámbito pueblerino.            

“El trasplante rechazado” (1990), serventesios, con tema de velorio, porque el difunto es infartado, trasplantes y la posibilidad de que sea de cochino el corazón que se implanta, si es durable o no, de acuerdo a las circunstancias en que dichos animales mueren. Hasta que un negro relancino dice de aquellas marcas comerciales que lo procesan y venden, derivando en moraleja: 

De que hay seres que son tan semejantes

Que sin operaciones ni trasplantes

Producen pensamientos de cochino.

 

“¿De dónde viene el sida?” (1990), soneto que dedica al Dr. Franklin Santaella Isaac, para relacionar topónimos norteamericanos, mejicanos y venezolanos que dejan chusca la respuesta. 

“Los portadores del sida” (1990), décimas,  dedicado al mismo FSI, a  modo de derroche de situaciones léxicas abundosas en sugerencias idiomáticas que propicia dicha enfermedad, esta vez remitiéndose a animales y hasta un compuesto químico, que debe escribirse erráticamente, para la humorada: Nitrato de metelo.  

“Parkinson” (1999), descrito según hechos semejantes  comportamiento eléctrico, aleteos, relámpago, zigzag de papagayo, lambada, baile del perrito,  vaivén de lagarto, detestables, prefiriendo malestares “más expedito”. A saber: infartos,  etc. 

“Asesino del silencio” (1999), requisitoria contra el pésimo cantante que le resulta un grillo. Por lo cual, pudiera entenderse que las cinco estrofas de este poema no posean la misma cantidad de versos y la rima sea como arbitraria, aunque no el ritmo ni el sentido ni tampoco la imaginativa trama acerca de la cuestionada vocalización del presunto tenor y su serenata (encadenada y encadenante),  sólo controlable con el terrible insecticida. Solución que expresa en la única estrofa (décima) ajustada a las normas de la rima convencional.   

Su poemario de 2003 viene con el único texto en prosa suyo que conocemos, informativo a un tiempo que humorístico. Se trata de  un  Prefacio Para un Epílogo firmado por Maximiliano Salazar Carchidio y de cómo el hijo social (Máximo) es también el legítimo (Maximiliano).   

Libro éste que trae sección prometedora y elocuente: Risas Son Risas, contentiva de los siguientes poemas: 

“La mano incomprensible” (2003), cinco cuartetas acerca de presuntas torpezas y yerros que juzga derivados de su condición de zurdo. 

“Cacerolas en ruido activo” (2003) con la gracia de quien es apto para sinonimias pertinentes hasta significar resonancias en función de la cuestión que lo motiva. Y de imponente actualidad. 

 Soneto “El loro” (2003) con descripción pausada, cierta y léxico para decir de aprendizaje con el “parco lenguaje de las aves”, mejor que mucha gente. 

Soneto “El gallo” (2003) que describe con su enjundiosa expresividad, la cualidad de “macho” de tal ave. 

Soneto “Galanterías de los años veinte” (2003) sobre el italiano desairado, por elegante dama, a quien regala tarjeta con morocota, le devuelve aquella, pero no ésta. 

“Firma y fístula” (2003), sonetillo a modo de divertimiento con las palabras “audiencia y habilitar” para connotar a un notario arpista. 

“Negro en traje de gala” (2003) es soneto sobre hábitat del zamuro, cuanto se dice de él y su fisonomía suscita. 

“Telaraña” (2003) es soneto semblanza de quien no pega una ni en el matrimonio. 

“La mujer es como la mula” (glosa) (2003) guiada por copla de Alberto Arvelo Torrealba: refiriendo forcejeo de hombre que llama mula a su mujer, hasta que ella se encona y temiendo él represalias, insiste, pero poniendo el nombre de ella a su mula. Ocurrencia que deviene en terapia provocando en ella la risa. 

“Visita de las altas horas” (2003), cuartetos refiriendo jocosa solicitud de aplazamiento a la muerte, por no estar permisado para salir de noche, prometiéndole ser su alta pana, parrandear juntos, pero  viniendo de día. 

“Requien para María Quintina” (2003), soneto a quien superó eximias reinas en eso de “prodigar amores” al madurar estudiantes pintones. 

“Esperando agosto” (2003)  ilustrativo de su animadversión contra  cierta persona. 

Soneto “Anófeles civiles” (2003): de cómo taxis devienen en inmisericorde plaga.  Expresado desde luego, con gracia habitual y despliegue léxico. 

“El grillo que pagó el pato” (2003), décima normal o plana diciendo de cómo un paciente modelo es obligado a ir de carreras para encontrarse a un fascinado grillo en la poceta y debe ahogar sin remedio. Narración caricaturesca. 

“Asueto para la rima y el verso”  (2003) apenas comprende “Reminiscencia del 2 de enero”, producto quizá de la resaca y el vacío que dejan fiestas y  reencuentros, por lo cual parece prescindir de rima, metáforas y versos. 

“Retorno de la patrona a sus quehaceres” (2006) es fluido soneto para referir que, concluida la feria, lejos del canto y las discotecas, vuelta al hogar, mas picante que un puré de ají, retornará la risa cuando de nuevo deba grabar otro Ci-Di. 

“Parlamentarias 2005” (2006) décimas, el árabe y su mal hablado castellano ante eventual caos electoral. 

“Adiós y bienvenida en el año nuevo” (2006), décimas al árbol, el sancocho, el enamoramiento y los repeles. 

“Percances hogareños” (2006), fluida historia en décimas dentro de la tradición de la comedia de engaños actualizada con las circunstancias históricas y un personaje muy real, quien equivoca lo que el plomero, por teléfono, de emergencia, sugirió: tapón de media. 

“Ilusión óptica” (2006) son nueve cuartetas, de las cuales seis para honrar la eficacia de los oftalmólogos que le operaron de cataratas, el encanto de apreciar colores, distancias, cielos, luna, jazmines. Aunque un “pero”, en las tres últimas estrofas, sobre crueldades humanas que  lo exponen a rogar a los cirujanos devolverle sus cataratas.

“Crónica del loro Pancho” (2006), cuartetas descriptivas de la rutina de un loro,  fisonomía y hábitos, índole evasiva y atrevimiento ante quien  lo saca de su sombrero de mago. 

“Tragicomedia del toro y la vaca” (2006), décimas sobre la coartada que sirve a doña Isabel para deshacerse de una melindrosa mucama. 

Y para no olvidar que el autor también puede ser objeto de humoradas, unas décimas relativas al modo en que intentando recuperar una moneda se enreda en la cama y termina hospitalizado y arruinado (“La avaricia rompe el saco” (2006). 

ARS POÉTICA

 

Para quien el principal ejercicio de su vida ha sido el verso, cabe suponer la posibilidad, soterrada o explícita, de un ars poética que orienta tan persistente creatividad. 

Procurando identificar ese daimon que asiste a MSC, me remito a una tradición regional que abreva en la cultura hispánica como se advierte del examen de su obra. Véase el cultivo del soneto que prende en la literatura guariqueña de los siglos XIX y XX y manifiesta especial fecundidad en Orituco. Y de cómo en Salazar Carchidio, dicho metro, de redonda y cerrada estructura, luce renovado, gracias, a nuestro entender, al  fuego de  vivencias muy personales con que suele tallarlo. Apreciación que, estimo,  permite comprender la especificidad de la producción de MSC, dentro de otros ropajes literarias, entre los cuales, el relativo a tradición llanera.    

MSC  resulta uno de los últimos artífices llaneros en rescatar, con personal lucimiento, expresiones literarias de exigente confección,  tanto en su armazón como en la pertinencia de su contenido. 

Su poema “Cátedra del soneto” (1999), dedicado al profesor José Sánchez Torrealba, es demostrativo de su destreza en ensamblar tan arquitectónico trazado. En su acostumbrada fluidez expositiva, discurre Salazar dando cuenta de rima,  ritmos, metros, estrofas, hasta referir cómo deviene en calificado coctel por su música, pasión y mensaje.  

“Inspiración y yerro” (2006) es soneto en que reflexiona acerca de ese preparado, esta vez por mano ágrafa, zagal enamorado o de lento divagar, que da tumbos incurriendo en un verso demás. 

MSC acude a infinidad de referencias para sus caracterizaciones, signos que atesora como hombre de letras, profesional, caballero de infinitas gestas, acondicionándolo para estampas o semblanzas celebratorias casi siempre del lado fresco de la vida, fraternas, cordiales, animadas por su voluntad de convivir y limpidez del alma. 

Su disponibilidad armoniosa no discrimina ángulos en el vasto radio de acción en que se desplaza. Ninguna coordenada, temática, plano ni perspectiva, hasta el punto en que disímiles percances correteen juntos donde el poeta los convoca. 

En “Revelaciones del primer día de clases” (1999) hace acto de presencia  esa constelación de asuntos: nada superior al “burbujear de emociones” que desatan “las piernas de marfil de la maestra” cada vez que entrecruzan los salones: el amanecer frío, el sol de plata, el juguete casero, el uniforme, la sorpresa en la vianda, el lápiz o el cuaderno, sin que se quiebre el equilibrio métrico ni el semántico. 

Atento al saber pertinente se ubica en ese camino concreto de adquirir las destrezas indispensables para administrar su fuente de agua clara y abrigar palabras precisas, tono, ritmo, metaforización oportuna,  canon métrico, hasta dar con la original criatura. 

Confiesa su incertidumbre acerca de la procedencia de esa lucidez que lo asiste y pregunta en décimas que titula “Sendas que la mente alumbra” (2006)  de un poder iluminador que deriva de la mente o de los paisajes que  extasían. 

“Un día y todos los días en el bufete” (2006) ofrece en soneto detalles  que originan el poema. Ese sitio  donde quiere morir sin concluir lo que escribe. Tierra fértil para sus metáforas. 

En tanto que “Las 24 horas” (2006) es como un grito de clamor por su derecho a cantar y ser poeta. Ese transparente oficio que tanto deleite  depara y trasmite a quienes lo leemos. Arte de prolongar la vida. Cualquier vida.  

 

IV-  SERENA ATARDECIDA  

 

Por lo menos desde su libro de 1989 MSC muestra el sello de la moneda que somos. De allí la sección que titula Poemas de Penumbra y Sombra  que inicia con “La vigilia del anciano”, romance octosílabo y versificación libre, de rima aa desde el cuarto verso. Temática que a todos nos asalta, una que otra vez: el vencimiento, la obsolescencia, la inexorable entropía. Peso que suele compensar con su prodigalidad metafórica, que apoya en vasta cultura y acervo vivencial producto de su sensibilidad abierta y crítica. De manera que no hay nada que lo circunda que no le inspire imágenes con qué expresarlo. Que a la certidumbre de un tránsito final, iza banderas de amor, solidaridad y alegría. 

“Los asientos viejos”, también octosílabo, con su terminación, a veces, en ia-ia, este-este, oche-oche, se resiente de esa temática ante los hechos ruinosos:

Y los ojos de la noche

Son cuentas de parapara

Gemelos con su destino.

 

  Coordenada de fatalismo en que sobresale “Solo penumbras”, dedicado a su hermano Pedro Miguel en su soledad: ilustra esa franqueza de MSC para enfrentar y nombrar la dureza, sin que se le quiebre el pulso original con que la acomete: “como quien a través de un vidrio ahumado”. Pulsión creativa que, a su vez, opera restañando heridas: “el hombre y su voluntad son el destino”. Reliquias de combate con que se propone armar caballero a sus hijos y ofrece a familiares y amigos. 

“La negación de Dios”, en forma de silva  y bajo el signo del fatum (estaba en el destino) se opone al ecocidio y la contumaz “blanca actividad de los gusanos”, rezuma más protesta que resignación. 

“Apocalipsis” (1990), dedicado a Saúl Ron Troconis, es soneto conjurador ante la conciencia de saberse transitorio (endeble armazón de piel y hueso). 

“La última partida” (1990), también soneto, reiterativo de igual sentimiento, pero siempre lanzando requiebros metafóricos  a modo de exorcismos: “inventario de quiebras”, “Ciénagas de negrura en los despojos”, “ceniciento rastrojal de abrojos”, etc. 

“Las fronteras del tiempo” (1990) es soneto para dar fe de sus preparativos  para “la obscura certidad del viaje”, constando que por equipaje lleva versos de baquiano de la noche. Lucidez de quien se sabe trascendiendo con estos linternazos que amortiguan cualquier fugacidad. 

“El baile de los espectros” (1990), glosa con cuatro décimas transidas de ambiente lóbrego a partir de copla de Héctor Guillermo Villalobos acerca de cierto manantial de aguas negras. 

La sección “Soles crepusculares” de su poemario de 1999  comprende los  sonetos: 

“Lo que resta del tiempo” dedicado al Dr. Arturo Uslar Pietri, por sus confesiones. Y la  dirige a la Hermana Soledad, a quien poco nombra, no obstante oírla  “desde las ruinas de mi gris escombro”. 

“Fatalismo de los días lluviosos” pregona la ingenuidad de festejar el cumpleaños, flecha lanzada con giros extraños, oveja sin querencia, puerta sin goznes ni aldaba, muerte diaria, la indiferencia ante el brillo perdido, hermano de ave viuda que rumbea a la nada. 

“Incertidumbre” sobre lo perecedero y lo perenne. Cree cierto que somos  árbol que se tala y “su rota ramazón como una mano / sangra con el dolor de la partida”. 

“Ecos” (1999)  o “los tatuajes de marcar la huella” quien va de frente “hacia la estrella” o “hacia la nada”. Imágenes para expresarlo: resacas de las olas batiéndose, soles risueños, “llantos que en el alma pesan”, “gotas ígneas que abrasan y regresan a su origen de llamas fantasmales”, lunas, labios besándose, “vientos de desandar largos caminos / arañazo en la piel de los destinos / tanteando a ciegas...” 

“Horas sombrías” (1999) título que no deja dudas de contenido en el que la felicidad es fugaz, eternas las horas, aciagas, que rima con dagas. Sucediendo términos como: torvas, oscuras, insanas plagas, viscosas llagas, cicatrices, angustia, sufrimiento, laceran, tormentos, llora, herida, muerte. Con la salvedad de que el poeta no pierde su destreza metrificadora ni consistencia semántica. 

¡Absurda geometría de la muerte! (1999) es ingeniosa confrontación entre la exactitud y el quiebre que conduce a la muerte. 

“El adiós del camino” (1999): alejamiento, sin deudas que saldar, rumbo al olvido y la nada. 

“Agonía entre las hojas” (1999) dice de ala mustia, rama desgajada, “ojo turbio de mirar la angustia / a través de las sombras de la nada”. La segunda estrofa remite a la sangre que “revienta en indómita cascada / y violenta el final de su agonía”.  Expresiones de muerte, que en el primer terceto se manifiesta en nido sin amor, “los te quiero”, “terneza”  Comparable al mar “cuando llorando espumas  / mueve sus olas con temblor de plumas / y resaca sus aguas al olvido”. 

“Sincronía anticipada de la muerte” (1999): anuncia extinción: manchas lívidas, encierro claustral, temblor de adioses, jugada final, silencio gutural de un manso perro que acalla su voz ante la inminencia de la fachada de un cementerio (muro de piedra y caliente, portón de hierro), el pie que vacilante tropieza agrietada tierra, llevando hacia el ocaso la osamenta que cruje como “golpe de urna que se cierra”. 

“Venezuela 2003” (2003), soneto con imágenes de desolación y desesperanza. 

“Huellas de arena” (2003), 15 cuartetos, autobiográfico, confesional, desgarrante, convicto, confiado, seguro, rumbo a la partida: escotero, como vino, apenas un poema, una flor, abierto el libro de la conciencia. 

“La Piel Vacía” (2003), son cuartetas, para manifestar su resignación, a pesar del anuncio de que se agota el término de su trayecto y palabras dejando esa impresión, como hojas que veremos a lo largo de un camino: “una mancha que su sombra extiende / transformado en crujiente pergamino /por estéril y torpe desatino”. Modo en que más bien asoma un resto de rebeldía. MSC es de los que se indignan por este mendrugo existencial, que por bien administrado, merece todas las prórrogas posibles. Por lo cual: “úngete triunfador una y mil veces / y recoge tus pasos del camino”. 

“Los hijos del milenio” (2003) soneto en torno a la misma idea: extinción, silencio, adiós, tarde, ocaso, pérdida, anochecer, muerte, apagamiento, corte sagrado, envejecimiento, desaparición, sombra, cenizas, gris y verde, penumbra, etc. Inventario de atardecer que satura los 14 versos. Aunque es noche nueva de fin del milenio. 

“Sombras internas” (2003), soneto reincidente en dicha temática, aunque con renovadas reflexiones a través de imágenes acerca del recurrente abismo, matizado de pirotecnias oníricas. El modo de evadir esa mole rocosa que bloquea la luz, el claustro en el que ya no hay voz ni pensamiento, “a la deriva sobre un mar violento / que resaca babosos caracoles”. Etc., etc.       

“Duda que aviva el suspenso” (2003), glosa basada en copla de Antonio Machado, sugerente de quien canta a dónde va el camino que marcha al atardecer. Permite al poeta concebir décimas que reflejan angustia de saber a donde el extraviado y la respuesta del “suspenso”. Y ante la duda el sendero que indica que va cantando, ámbito de canción y luna al anochecer, el sol como pedazo arrancado al más allá porque el mundo cansado despereza su brazo y baja la tarde enceguecida. 

“Pasos finales” (2003), cuartetos con requiebros similares, sin que cese el florilegio de imágenes y metáforas frescas  contraponiéndose al fatum. 

“Un día para morir con aguacero” (2003), soneto, en memoria de César Vallejo, ve llegar el aguacero en la noche, en la sabana, experimentando esa posibilidad de morir mientras llueve. 

“Reflexiones en la tercera edad de una amiga” (2003), cuartetas con ingeniosas imágenes, alentadoras ante la vejez. 

“Balance” (2003), soneto de cómo el autor  hizo “feraz el derruido escombro” y procura “paz interior” ante eventual corte. 

“Partida” (2006) soneto, anticipada anunciación del viaje (fui, pisó), se autocalifica de ruinoso, mustio, reseco, tiñoso, sin cadencia, áspero, porque “el tren de la oscilante vida”  se apresta para “la sombra y la nada” expuesto con recursos estilísticos, indicativos de que quien habla luce entero. 

Como si el siguiente soneto “Dime Job” (2006), interrogativo por su proverbial resignación de “piedra”, expresara que el poeta escancia, hasta la última gota, el grato tránsito vital. 

“Luces de la mente” (2006), dedicado a Jorge Luís Borges, celebra la valentía de quien se orienta, “sin error”, en la tiniebla, el paso firme hacia la luz postrera”. Una “pureza ejemplar que “calla y no llora”, el espejo que invoca… 

“Respuesta al reto” (2006), también soneto, desafiando a quien lo reta (¿la muerte?), a que ejecute su amenaza, que no lo arredra, pues, ha vivido otras situaciones límites: pobreza, etc. 

“Sueños del amor posible” (2006), soneto, ¿se dirige a la mujer o a la muerte? ¿Acaso son de la misma hechura?: “No reneguemos del sombrío invierno (enfilemos el paso a lo eterno…). 

“Aquella madre, el niño aquel y este río”, cuartetas en el tono de “A un año de tu luz” de AEB, aunque fuertemente estremecido por el recuerdo, la atmósfera intransferible, vivencias eclosionando. 

“Indiferencia” (2006), soneto, acerca de la soledad con que se enfrenta al destino. 

“El medallón de tierra” (2006), soneto referido a esa sustitución de galanterías y fascinaciones por la inmisericordia del galardón de pesada tierra que nos cierra los ojos. 

“Testamento abierto” (2006), cuartetas, balance al fin del viaje: orígenes, pureza, caídas y reacción callada ante el invasor, aunque cumplido el destino con dignidad y libertad. 

“Nada” (2006): soneto sobre la `pérdida de todo ante la carta  bajo la manga por parte de un macabro tahúr que dicta su “hasta luego”. 

“De frente al siglo” (2006): la alegría del pájaro que sacude “antiguas galas”  y amago de fallido vuelo. 

“Reflexiones en la vida larga” (2006), soneto (83 años) de conformidad ante “la prole alegre”, pulso que late a su costa, “en el diario fragor”, mientras el tinajero filtra el agua gota a gota... 

LOS LIBROS

 

SALAZAR C, Máximo  La Flauta Rota, subtitulada “Poemas y publicada en Edit Cultura de San Juan en 1989 con dibujo en la portada de Mireya Infante, antecedido “Dos palabras ante el poeta MS” por JADCH y “Regalo de mano amiga” de GBC y “motivación” (¿Del autor?) y un soneto agradecido a JADCH bajo el título “De la mano del Maestro”, está organizado en cuatro partes: 

SALAZAR C, Máximo. La Piel Vacía (poemas) MAG, 2003, con solapa, notas de contraportada de GBC y J. Sánchez T., carátula con dibujo de MI y Prefacio Para un Epílogo por Maximiliano SC acerca de cómo el hijo social es el mismo legal… 

SALAZAR C, Máximo. Las Pisadas del Tiempo (Editorial Cultura, 1990), prólogo de Darío Laguna, portada de Mireya Infante y lista de la Tutoría  Honorífica de dicha obra. 

SALAZAR C, Máximo. Las últimas ciruelas (poemas). M. A García, 1999. 

SALAZAR C, Máximo. Morral de Sueños (MAG, 2006), solapa, prólogo de Frankin Santaella Isaac, con Liminar para comentar el sonetillo de Anselmo Loaiza.