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DEGNIS SINFÓNICO

La Obra Maestra De Degnis Romero Que Brilla En Hollywood

06-06-2024 08:50 AM CET | Arts & Culture

Press release from: MAGIC&UNIQUE GROUP LTD / PR Agency: MAGIC&UNIQUE GROUP LTD


En un día californiano bañado por el sol, mientras una suave brisa agita las hojas de las palmeras en Los Ángeles, se revela al mundo un tesoro musical, destinado a dejar una huella indeleble en la historia de la música sinfónica y cinematográfica. "DEGNIS SINFÓNICO" de Degnis Romero no es simplemente un álbum triple sino una obra de arte compleja que combina magistralmente la tradición cultural venezolana con la innovación tecnológica de vanguardia.

En una era en la que la industria cinematográfica de Hollywood busca constantemente bandas sonoras que eleven la narración visual, "DEGNIS SINFÓNICO" se destaca como un candidato ideal. Cada una de las composiciones de Romero es un fresco sonoro, una narrativa que, sin necesidad de palabras, evoca emociones profundas y atraviesa culturas e historias. Con este álbum, Romero no sólo captura la esencia de su tierra natal con una nostalgia conmovedora, sino que también crea un tapiz sonoro que podría brillar en las salas de cine de todo el mundo.

Romero utiliza su experiencia en ingeniería informática para tejer intrincados arreglos orquestales y adoptar métodos de composición innovadores. "Nostalgia Caraqueña" transporta al oyente a las animadas calles de la capital venezolana, mientras que "Bistró Río Tamanaco" resuena con los ritmos vibrantes y cosmopolitas que fácilmente podrían acompañar una escena de una comedia romántica o un drama urbano. Cada tema de "DEGNIS SINFÓNICO" es un mundo en sí mismo, que contiene historias listas para ser transpuestas en imágenes, colores, luces y sombras en la pantalla grande.

El álbum plantea un desafío a la industria cinematográfica: atreverse a aventurarse más allá de los límites predecibles y abrazar la complejidad de una obra que celebra, con audaz innovación, la naturaleza multifacética de la experiencia humana. Romero, como un alquimista moderno, transforma notas y ritmos en oro puro que pronto podrían adornar las bandas sonoras de las próximas grandes producciones de Hollywood.

Las interpretaciones instrumentales son quirúrgicamente precisas, elevadas por una producción que hace un uso extensivo de tecnologías de última generación, asegurando que cada pista pueda integrarse perfectamente en cualquier contexto visual, desde la escena más íntima y delicada hasta la épica y asombrosa.

"DEGNIS SINFÓNICO" es una invitación abierta a directores, productores y guionistas de Hollywood: hay un compositor, un visionario, que ha captado la esencia del arte narrativo a través de la música. Con este álbum, Romero pretende no sólo convertirse en un pilar de las bibliotecas musicales de los estudios cinematográficos sino también trabajar estrechamente con creativos de la industria, para vestir las próximas historias que cobrarán vida en la pantalla.

Con una presentación de lanzamiento planeada al son de las notas del disco y bajo las estrellas de Hollywood, Romero está listo para demostrar que "DEGNIS SINFÓNICO" no es sólo escuchar sino una experiencia, un viaje, un sueño despierto que espera ser transformado a la realidad cinematográfica.

Si bien la portada del álbum, con sus imágenes icónicas de Los Ángeles, despierta curiosidad, es la música dentro de "DEGNIS SINFÓNICO" la que promete encender la imaginación. Hollywood está listo para Romero y el mundo está listo para una nueva era de música que encanta, conmueve e inspira.

Disponible el 6 de junio de 2024, bajo el sello FILM-MUSIC RECORDS en Spotify y todas las plataformas de música digital a nivel mundial.

1258 N. Detroit St. West Hollywood, Los Ángeles, California 90046 - Estados Unidos

Magic & Unique Group es una empresa multifacética que abarca diversas industrias, incluidas la producción musical, la edición, el marketing global y la filantropía. La empresa se dedica a fomentar la innovación y la creatividad, apoyar a los artistas y promover su trabajo a escala internacional. Operan varios sellos musicales, como Musica Presente Records y CosmicSynth Records, y participan en música de películas, libros y promociones de productos de alta calidad. Su fundación y alcance global enfatizan un compromiso con el enriquecimiento cultural y el apoyo comunitario. 

Este comunicado fue publicado en openPR.


ILUSTRES HÉROES DE LA INDEPENDENCIA SURAMERICANA NACIDOS Y/O RELACIONADOS A TUCUPIDO. MANUEL SOTO ARBELÁEZ


    Es mi deber recordarle a los lectores de estas líneas que cualquier persona interesada, tanto en las pequeñas hojas biográficas, como en las hojas militares completas de estos ilustres conciudadanos aquí reseñadas, que se podría encontrar cualquier otro posible guerrero de las luchas independentistas de Venezuela nativo de la ciudad de Tucupido o del actual municipio Ribas, siempre y cuando este guerrero se hubiera atenido a las leyes que para su protección se dictaron después de 1824, y que las mismas se encuentran en los índices y tomos de la colección  "Ilustres Héroes Próceres de la Independencia Suramericana", ubicables en el Archivo General de la Nación, Foro Libertador, Caracas. Cualquier persona tiene acceso a ellos y podrá encontrar datos adicionales como su raza, estado civil, progenitores, si sabía leer, el nombre de los oficiales superiores bajo cuyas órdenes sirvió, etc. Ahora  me voy a referir a los siguientes héroes Tucupidenses sacados del Índice preparado en 1924 por el Dr. Vicente Dávila y copiados textualmente para esta Ponencia. Si alguien está interesado en obtener mayor información sobre ellos, debe ir al Archivo General de la Nación y pedir el Tomo señalado en números romanos y el folio correspondiente en arábigos. Los Héroes encontrados son:

Rengifo, Comandante Lorenzo, tomo LXXIII, folio 84: "De 1815 al 21 sirvió bajo las órdenes del general Pedro Zaraza, en la Caballería del Alto Llano. El Libertador le expidió el 22/06/1827 el Despacho de 1er. Comandante con antigüedad al 01/11/1816. El 44 obtuvo licencia temporal con goce de sueldo. Hijo natural de Petronila Rengifo y casó en Tucupido el 27.10.1845 con María Manuela Fernández, hija de Marcos Fernández y Gregoria Silva. Legitimaron en dicho acto a Nicomedes, Cirilo, Doroteo, Petronila, Higinio y Lucia. Murió en Tucupido y su viuda obtuvo el 56 una pensión, refrendada el 77. El 80 hizo una nueva solicitud"(..). (Fin de la nota del Dr. Dávila).

    Rengifo fue el dirigente tucupidense por excelencia de 1824 hasta su muerte. En él se apoyó el Pbro. Juan Santiago Guásco para organizar al pueblo en el acarreo de materiales y la colaboración en mano de obra para la total refacción del templo y del cementerio. Otros oficiales de menor rango, así como soldados, obtuvieron de él certificaciones o constancias de haber servido en los ejércitos patriotas, para poder obtener sus pensiones de acuerdo a las leyes ad-hoc de 1824, 1829 y 1844.

    Por muchos años el comandante Rengifo sirvió bajo el mando directo del general José Antonio Páez, quien lo distinguió con su amistad.

García, Teniente Pedro, Tomo XXXI, folio 251. Desde 1814 en las caballerías comandadas por Pedro Zaraza en el Alto Llano de Caracas y continuó hasta 1821. Llegó a Teniente efectivo y recibió un haber militar de 4.000 pesos. En 1846 obtuvo licencia temporal con goce de sueldo. Casó en 1817 cerca de Valle de la Pascua con María Rodríguez y murió en Tucupido, su vecindad el 16 de mayo de 1851. Su viuda obtuvo una pensión en 1853. Eran analfabetos.

González, Teniente Manuel, Tomo XXXVI, folio 316.  Sirvió en la Caballerías del Alto Llano desde 1816 con Pedro Zaraza hasta 1821. La Gran Colombia le asignó en febrero de 1826, un haber militar de 4.400 pesos. En 1845 obtuvo en Caracas Letras de Retiro con goce de sueldo. Era vecino de Tucupido, del Cantón Chaguaramas.

Martínez Gabante, Capitán Fermín. Tomo LIII, folio 64. En 1814 peleaba junto a Pedro Zaraza en el Alto llano. Después con (José Francisco) Bermúdez en los Magueyes; con (José Félix) Ribas en Urica y Maturín con derrotas para los patriotas. Después de la Independencia siguió guerrilleando por el Alto llano con Cayetano Gabante. Permaneció en servicio activo hasta 1827 como Capitán de Caballerías. Desde 1846 se reincorporó y defendió al gobierno de José Tadeo Monagas, quien lo ascendió en 1850 a Primer Comandante. Se había casado en Santa Lucía (en el Tuy) en 1839 con María Antonia Revenga, la cual obtuvo una pensión en 1864 que se le negó en 1869, pero en 1873 consiguió una nueva cédula. Fermín era de la familia Gabante de las cercanías de Tucupido..

Gabante (o Gavante) Coronel Cayetano. Tomo XXXIV, folio 1. El Libertador Simón Bolívar lo ascendió en Caracas en 1827 a Coronel vivo y efectivo de Caballería con antigüedad a 1826, era Teniente Coronel desde 1819. El mismo 1827 obtuvo cédula de inválido por heridas que recibió en campaña, con goce de fuero, uso de uniforme y sueldo, refrendada en 1830, que reclamó el valor de 800 reses que Mariño le tomó en su hato de Chaguaramitas, Alto Llano, a razón de 13 pesos cada una, reclamo hecho desde 1825. Era vecino del Alto llano y murió asesinado en la “Mesa de Paya”, cerca a Parapara. Sus ancianos hijos Rafaela y Pedro Gabante reclamaron en 1889 una pequeña ayuda a cuenta de la acreencia de su padre contra el Estado. En 1891 Rafaela solicitó una pensión y en 1895, muerta ésta, su hermano Pedro apenas reclamo su expediente.

    Es posible que Tucupido y la zona de Ribas haya aportado muchísimos más héroes, pero no fueron reconocidos como “próceres” o “Servidores Beneméritos de la Patria”, porque ellos, o sus familiares, no pudieron demostrar ante las autoridades de la nueva República de Colombia su actuación en las luchas antes de 1824. O tal vez ni siquiera se enteraron de la existencia de la Ley referida, o habían muerto y los familiares no supieron acogerse a la misma. Ellos son entonces los olvidados o segregados a quienes deberíamos sacar del olvido.

    E-Mail: manuelsotoarbelaez@yahoo.com


La Pascua 69-70. Degnis Romero

 

Fiesta de promoción de bachilleres del liceo José Gil Fortoul, en 1969

En la esquina del tiempo

La Pascua 69-70

Degnis Romero

            Juan Puya, nació el 51, en Tucupido, Estado Guárico. Era un llanero extraño (no raro). Aunque amaba el llano y la llaneridad, nunca le gustó ordeñar vacas ni mucho menos beber leche postrera, bañarse en lagunas, comer pescados de río, beber en totuma, ponerse alpargatas, jinetear caballos o burros, arrear cachilapos, botalonear toros matreros, recoger cagajón para abono, empatucarse de bosta, o andar escotero -Sin cobija, sin remonta, sin bastimento y sin ná-.

        Lo de él era la música, la comida y las mujeres. A estas últimas les llegaba a través de las dos primeras, ya que para ellas representaban el alimento del espíritu y del estómago; por esa razón cargaba siempre su chácara llena de churupos. También le fascinaba escuchar el bordoneo del arpa, el canto del ruiseñor, el tintineo de la lluvia y los susurros del viento; así como contemplar extasiado bancos de sabana florecidos de mastranto y matorrales tupidos con cerezas de monte.

        A diferencia de muchos llaneros, lo primero que veía en una mujer eran sus piernas (las puertas del edén, a su decir) y de inmediato observaba sus tobillos. Afirmaba que la forma de estos era indicativa de la calidad de la mujer en el amor.

        Vivió en Valle de la Pascua a finales de los años sesenta. Allí consolidó su esencia de melómano empedernido, dejando honda huella de galán serenatero, de enamorado pertinaz y de anfitrión consumado, ganándose una gran popularidad. Un tremendo ‘pitcher’, según la nomenclatura botiquinera.

        Dicha residencia, aunque corta (de apenas dos años), lo marcó para el resto de sus días. Se sentía tucupidense por nacimiento y vallepascuense por derecho adquirido; tanto que su espíritu se quedó anclado en esa esquina del tiempo formada por los años 69 y 70.

Ahora, medio siglo después, padece recurrentes delirios nostálgicos-musicales, episodios psicopatológicos tenebrosos que sobrelleva libando ingentes porciones de licor.

El paroxismo resultante lo utiliza como vehículo para moverse a través de la dimensión tiempo-música y revivir los días disfrutados en la Valle de la Pascua de esa época.

El primer aterrizaje forzoso (a causa de la embriaguez) lo hace en la Feria de la Candelaria del 69, a su juicio la mejor en toda la historia de las “Ferias de Palma y Sol”.

La gente del pueblo abarrota la plaza Bolívar y las dos cuadras de la calle Real hasta la Camaleones, donde bailan frenéticamente al ritmo de las orquestas Billo´s y Melódicos, máximos exponentes de la pachanga fiestera de la época, y que se ubican en sendas tarimas a menos de 100 metros una de la otra. Una tercera está instalada en la cuadra de la calle Retumbo entre la calle Real y la Guásco, donde se presentan grandes cultores de la música llanera como Ángel Custodio Loyola, con pañuelito y todo, entre otros foráneos y locales como Claret Rodríguez, quien se luce interpretando un par de temas del amplio repertorio serenatero: “Despierta, Amor Mío” y “Te Necesito”, acompañado por el conjunto de Eudes Álvarez, natural de Guayabal y conocido como “El rey del bordón”.

Antes de bajarse, un enamorado, ‘prendío’ por el ron, le pide que cante “Diminuta”, de Mario Suárez, vociferando: ¡Es para dedicársela a mi novia que es chiquita, pero con todas las comodidades!, ¡como una casita del INAVI!

Por si todo ese espectáculo fuera poco, en la tarima de la Billo’s, ubicada entre la calle Retumbo y la Camaleones, se presentan otros grupos que animan la rumba nocturna para deleite de las parejas danzantes: la orquesta maracucha “Los Satélites” y el conjunto “Poder Latino”, de Ramón Loreto. 

Los primeros hacen menear el esqueleto con el tema “Pensando En Ti”, y Don Ramón se luce al arpa entonando los temas “La Perra” y “La Tachuela”: Esa mujer es tachuela

Juan Puya, rememora con morriña el ambiente cálido y acogedor del jolgorio pascuense. En la esquina de “Tostadas Tamanaco”, se cruza con Vidal Díaz Moronta “Vidalito”, quien anda ‘to alborotao’ y dice que se ha gozado hasta la médula el ritmo de “La Billo’s” y de “Los Melódicos”, agregándole: ¡Esto está buenísimo, negro!, ¡no hallo en qué palo ahorcarme!

Vidalito, es hermano del ilustre vallepascuense Manuel Díaz Moronta, Doctor en Ciencias Médicas de la Universidad de Los Andes y Gobernador del Estado Barinas en 1978-79.

Las calles parecen un gran hormiguero con gente yendo y viniendo. Todos andan exultantes. No caben en sí de gozo. Muchos cargan con arrebiates de todos los calibres, pero él anda ‘cazando güire’, tratando de ver si pesca en río revuelto algún ejemplar de alto vuelo. Al rato se da cuenta que para eso tiene que irse hasta el hotel “San Marco”, donde hay otros espectáculos artísticos y se cuenta con la presencia de las reinas: Perla Veitía, Isabel Bolívar y Piedad Campagna.

        ¡Tres bellezas! Nunca estuvo cerca de “Chabela” ni de Piedad, pero a Perla la recuerda porque se coleó en su fiesta de 15 años, animada por “Los Darts", cuando estaban en pleno apogeo. También evoca las ganas de llevarle una serenata para cantarle: Yo no sé lo que me pasa/Cuando tú no estás, pero nunca se atrevió por temor a que le contestara: Yo quiero que comprendas/Que no te puedo amar/Mejor será que intentes/No pensar más en mí/Así es que vete pronto/No quiero verte aquí♫

Cavilante, absorto en esa idea, camina por la calle sin cesar, de arriba a abajo, de quiosco en quiosco, de fría en fría, con el corazón acezante, de latido en latido.

A la mañana siguiente, se va a pasar el ratón frente al grupo González Udis, en la casa de Herminia Medina, que se engalana con la visita de "Su Majestad de la Declamación", Ramón Sanabria, el de Rio Chico, y se disfruta de “Reláfica Del Negro Y La Policía”, “El Caballo De Mis Coplas”, y “La Negra Del Maraquero”, en vivo y en directo. ¡Qué lavativa tan buena!

Herminia, es una muchacha hermosa que dejó huella como aventajada deportista en la época dorada del liceo José Gil Fortoul. Lo que a él no le gusta mucho es que no le para ni medio milímetro por andar apersogada con otro negrito de la misma gracia: Cruz María Medina “Picante”, egresado en el 67, otra destacada figura atlética del liceo.

La imagen se le difumina a causa de la gran ingesta de “Pecho cuadrao”. Se levanta como puede y va a buscar otro litro con pasos trastabillantes. ¡Súbito!, un frío angustioso le recorre el espinazo al pensar que se quedó sin ron, pero se le pasa cuando ve que todavía tiene caja y media.

Mientras abre la botella y se empina un gargarazo, entra nuevamente en el túnel del tiempo; esta vez las coordenadas rítmicas que lo guían son las de “Las Cuatro Monedas”, un grupo de música Pop integrado por los hermanos O’Brien, que se encuentra en el cenit de la popularidad. Es el mes de julio y animan la fiesta de promoción del liceo que tiene como escenario las instalaciones del aeropuerto del pueblo.

Juan Puya, los conocía de su paso por la facultad de Ingeniería de la UCV, donde estudió uno de ellos, Gary (Voz y Guitarra), en la escuela de Mecánica. De vez en cuando, se presentaban en ese galpón para delicia de los ucevistas.

        En el jaleo de la ‘promo’ se escuchan los temas: “Mi Bote De Remo”, un ‘cover’ de “The Boat That I Row”, pegado por Lulu en el 67, y el más sonado de la banda: “Ritmo Del Alma”, una versión de la canción “Soul Time”, popularizada por “Byron Lee y The Dragonaires”, un grupo jamaiquino de Ska y Reggae que animaba las noches (y mañanas) musicales en el “Sombrero”, un nightclub de fama en Kingston, y que a su vez era copia del tema “Treating Me Bad”, de Cecil Bustamente Campbell, mejor conocido como “Prince Buster”, cantante, compositor y una de las máximas figuras del Ska, género que surgió en su país, Jamaica, a finales de la década de los 50s.

El cuarteto lo completan Kenny (guitarra, voz y director. A posteriori ganador del Grammy en cinco oportunidades), Marlene (voz y bajo), y Brenda en la batería.

Juan Puya, se ve en amena charla con un grupo de compañeros donde están, entre otros: Juan Olivo, Antonio González e Iván Flores. Este último había sido el baterista del grupo “The Killer’s Surf”, y se le escucha decir: ¡Brenda toca diez veces más que yo!

No es casualidad su presencia en ese bonche, ya que su novia es integrante de la promoción y conforma, con otras, uno de los más hermosos ramilletes de egresadas en toda la historia del liceo.

También forma parte de esa ‘promo’ Arturo Soto, el guitarrista líder de los Killer’s. Tal hecho pudiera explicar la contratación de “Las Cuatro Monedas”, quienes dos meses más tarde ganan en España el “Festival Internacional de la Canción de Barcelona”, con el tema “Yo Creo En Dios”, del maestro Hugo Blanco, quien fue arreglista y compositor de la mayoría de sus temas.

        Entre trago y trago, con el cerebro nadando en alcohol, se transporta hacia las mesas que están casi en plena pista del aeropuerto. Se detiene en una de ellas donde comparten risas, conversa y bebida el Sr. Aguirre, un visitador médico que heredó la casa que habitaron los profesores del liceo en la calle Camaleones y su esposa, Simón Romero Sr., Caridad Camero, León Párraga, Douglas Rodríguez, y Antonia Leal. León es, a la sazón, Presidente de la “OSCUV” (Organización Socio Cultural de Universitarios Vallepascuenses).

Ese detalle le hace cambiar el tercio ambiental y se ve montado en un autobús de la UCV o de la UC, saliendo desde Caracas o Valencia hacia Valle de la Pascua a la celebración de cualquier acontecimiento que estuviera relacionado con la ‘cultura beoda’ de los integrantes de la OSCUV, incluyendo ferias, bailes, graduaciones o fiestas en general con bebedera, comedera, y competencias para ver quién es el sortario que se levanta a la reina de turno. También hay enfrascamientos intensos para dilucidar quién es el campeón jugando dominó, truco o bolas criollas, que es coronado siempre en los predios de Dionisio (el dios Baco).

Para saber quién alza el trofeo de “El más borracho”, no hay disputas. Esas se consiguen en los predios de Mery.

A tales escenas se agrega la de un regreso a Valencia, en la que observa el bus accidentado entre Chaguaramas y El Sombrero, y al popular “Boca ‘e Camión” metido debajo del motor fungiendo de mecánico. Es pleno mediodía y, como dijo después Vargas Llosa, en su novela “La fiesta del Chivo”: El sol enciende las palmeras canas de enhiestas copas.

A estas alturas, sus neuronas dopaminérgicas están en pleno proceso degenerativo, como enfermo de Parkinson, con pérdida de control de los movimientos voluntarios a causa de la profusa irrigación de ron en la barrera hematoencefálica.

Con manos temblorosas, apura copa tras copa, botella tras botella, cual Pedro Infante, rogando que se le cumpla la letra: Conforme tomo me voy reconfortando♫, pero qué va.

El siguiente trance, con convulsiones, lo catapulta a la discoteca “La Paraulata”, del hotel Lido, donde la gente baila “Yester Me, Yester You, Yesterday”, de Stevie Wonder, con luz estroboscópica y bola de espejos, que están de moda como la Experiencia Psicotomimética, con Capi Donzella. Es agosto y la mayoría de las parejas son universitarios de vacaciones, que danzan a la usanza de esos días: con la mano estirada hacia atrás, como templando a las chicas.

En eso se sobresalta, se da cuenta que vive en un país radicalmente distinto al de esa época y vomita, entre dientes: God damit!... What happened to/the world we knew

En esos días todo era alegría y camaradería. La gente no pasaba la ‘roncha’ de hoy para conseguir comida, medicinas o servicios públicos. La moda de ahora es abrir el grifo y que no salga agua, pasar el swiche y que no haya luz y levantar el teléfono y que no haya línea; pero peor que buscar comida y no conseguir es morir de mengua por falta de medicamentos.

La población escuchaba temas como: “Ding Dong Estas Cosas Del Amor”, de Leonardo Favio o “Rosa Rosa”, de Sandro. Ahora oyen canciones originales de la peste que los corroe como: “La Robolución Bonita” y “El Sucialismo Del Siglo XXI”.

Después de expulsar ese tarugo de la garganta, lanza un escupitajo, se encoje de hombros y erra de nuevo por las calles vallepascuenses de antaño, las de ambiente apacible y candoroso donde se oye la expresión de moda: “Me saca la piedra”, pero en sentido inverso de molestia o enojo. Sacar la piedra, es entendido como algo que gusta o agrada, como el aroma a tierra mojada que flota en el aire, o como Sandro y sus canciones. Algunos la usan con acepción exagerada y dan a entender que algo les gusta en demasía, diciendo: “Me saca la guaratara”. Otros, como uno que la vocifera mientras ve la película "Quiero llenarme de ti", en el cine Manapire, la usa en forma abreviada causando gran hilaridad en el resto del público que atiborra la sala: ¡Sandro, me sacas la guara!

Sandro visita a Venezuela ese año; sus apariciones en los escenarios hoteleros y de radio y televisión son un éxito arrollador que causa histeria colectiva. Gana premios como el artista extranjero del año: El Guaicaipuro y el Mara de oro, el Espectáculo Internacional, el Rafael Guinand y el Venus de la prensa. La industria del disco le otorga uno como el artista extranjero de mayor venta en el país, y CBS de Venezuela otro como el artista más vendedor de discos.

Uno de sus fanáticos más entusiastas es el lugareño Luís Eduardo Perdomo, pero no se sabe si fue el del grito en el cine.

Ya son las doce y no llega No. Es medianoche y Juan Puya, continúa en su laberinto etílico-musical-intertemporal. Hilillos de baba le cuelgan por las comisuras de los labios. No puede con su alma, pero las reminiscencias lo reaniman.

Se cuela por un vórtice del tejido espacio-tiempo de la tela tetra-dimensional einsteniana y aparece en el "Country Club", donde hay una fiesta con el “Supercombo Imperial”, que es la segunda fase del “Combo El Roble”, nacido en las aulas del liceo y llevado a esa instancia de la mano del profesor Aníbal Ezequiel Matute Brizuela, un músico de categoría superior formado por su mentor: el presbítero Rafael Ángel Chacín Soto, tutor musical de variados personajes entre los que también destaca Manuel Maluenga.

La refriega dura casi hasta el amanecer y a más de uno se le nota ‘emparamao’ de sudor, como pollo ‘remojao’, por el esfuerzo guarachero. Pero él se regocija encantado oyendo el tema “Río Crecido”, interpretado, a dúo, en las voces de Juan “Culeco” Ortega Piñero y Próspero González Méndez. No le cabe la menor duda que Cheo y Memo hubieran palidecido de la envidia al escuchar cantar a ese par de pájaros.

De repente, siente un estremecimiento vibratorio que le recorre el hipotálamo causándole un sudor frío. No le hace mucho caso hasta darse cuenta que se hace aguas sin poder controlarse. Se levanta, a duras penas, para intentar llegar al baño, pero es demasiado tarde. ¿Ya pa’ qué?

Su urólogo le había advertido que no se descuidara con la hiperplasia prostática y el síndrome de urgencia miccional que padecía, que podían derivar en incontinencia urinaria, el mismo mal de Trujillo, que se hacía frecuentemente en los calzones. Por eso, lo ponía iracundo el mote de “El Chivo”... que más mea. (Lo más grave de ese y otros dictadores no es lo bruto, que es inocuo, sino lo asesino, que es insalubre).

Trata de despabilarse, pero siente que algo le duele; entonces apura la prueba del dolor cobarde, como un mero macho -o como Wladimir Lozano, con “La Dimensión Latina”-, para seguir soñando con la tarde vallepascuense.

Entiende que le duele el almanaque, pero eso no tiene remedio. Adormilado y con náuseas, atraviesa un agujero de gusano y cae por los lados de la calle Leonardo Infante, en un ensayo del conjunto “Miguel y su Combo”. Se siente como en familia, ya que su compañero de prácticas con la guitarra, todas las tardes, es hermano de Miguel Martínez, Freddy, que toca la uña, un instrumento de percusión que consiste en una caja de madera con trozos de metal que se mueven con los dedos y suena: Ponponponpon, como el tema “El Pompo” de “Los Melódicos”. Nota al margen: La guitarra es ‘acústica’ y no ‘de palo’ como le dice Freddy Villarroel, guitarrista de los Killer’s, para diferenciarla de la ‘eléctrica’.

Las canciones que se escuchan son: “Tema Del Papelón”, popularizada por “Nelson y sus Estrellas”: Hay que gozar el son el son/el son el son del papelón/y hay que tomar el rico ron/el ron que ron con papelón¡Qué letra tan buena!; y “Lo Atare La Arache”, tema del LP “Jala Jala y Boogaloo”, de Ricardo Ray. Se escucha en lengua caló: El niche que facha rufa♫

Juan no se da por aludido, haciendo caso omiso de su negritud. Tampoco se enoja cuando su amigo Joseff Aguilera “Pata ‘e Tuqueque”, le grita: ¡Pareces una peonía!, cuando lo ve al volante del carro de su papá, un Ford Galaxie 500, rojo.

Ambos personajes, un día paran a toda chica que pasa y le preguntan cuál de los dos es más buenmozo. ¡Qué vagos!

Son las cuatro de la mañana y parece un estropajo. Ya no es ni la sombra del habilidoso bailarín de aquellos días en que todas las niñas querían bailar con el morenito simpático. Llevaba el ritmo en el alma y era diestro con las canillas. Los demás ‘no le veían luz’. Ahora, su osamenta setentona cruje al moverse en el sillón. Eso sin contar la comezón y el ardor que le produce una culebrilla que tiene desde tiempos inmemoriales. Se tantea: ¿Quién carrizo me pegó esta bicha?

Aprovecha que un fotón le ofrece la cola. Se monta para cruzar raudo y veloz -a la velocidad de la luz- la esquina del tiempo. Se sumerge en el éter de los años y emerge en el 70.

El pueblo está de feria nuevamente, pero ahora no es espectador. Esta vez, gracias a su popularidad, es requerido como Director de Campaña, por una candidata a reina. Se mete en la candela de la competencia. Instala altoparlantes en el camión de su papá y perifonea, a toda hora, por todos los rincones del pueblo -como José Ramón Ruíz, quien invita hasta para los velorios- las ventajas de votar por su pupila.

La reina se escoge a través de la venta de ‘Bonos’ que valen un bolívar cada uno. No hay ventajismo alguno; tanto es así que una de las competidoras, de padre millonario, no figura en la foto finish porque su papá le prohíbe, a todos sus relacionados, votar por su hija a riesgo de cortar relaciones de negocios si se atreven. Después se escucha el estribillo de Billo: No te vistas, que no vas/que no vas, que no vas

La audacia la demuestra armando un escándalo por el peligroso barrio “Las Garcitas”, donde lanzan las navajas con liguita, un día domingo a las seis de la mañana. ¡’Na guará!

En otra oportunidad, a las siete de la noche, estaciona el camión frente al Manapire; se forma una tremenda cola de carros que estallan en estruendoso corneteo y aprovecha el alboroto voceando: ¡Pueblo de Valle de la Pascua, esta es la Gran Caravana de sonidos multicolores de la Gran Favorita!

Dicho esto, emprende ágil retirada antes que comiencen a llover las piedras en la calle Atarraya.

Los artistas invitados son Manuel Alfredo Sánchez Luna “Sadel”, "El tenor de Venezuela", quien se manda con dos de sus consentidas: “Di” y “Canta Arpa”; Héctor Murga, “El Señor de la Canción”, quien sale al ruedo con “Júrame” y “Granada”; y Salvador González “El Magistral”, acompañado por Guillermo Hernández, con sus favoritas: “Trigueña” y “Paraíso Del Amor”. Además, se luce componiéndole una canción a la soberana Marisol Alayón Camero. Al cuadro de honor se agregan Perla Rodríguez Méndez y Josefina López Camero.

También se sube a la tarima uno que no aparece en el programa, sin despertar suspicacia alguna de ‘coleao’: Héctor Ortega, entonando “Conticinio”, con voz de tenor de otoño.

El hotel “San Marco” luce emperifollado, esta vez con las presentaciones de dos portentos del Rock & Roll venezolano: Pablo Augusto Díaz Barroso “Ivo” y Trino Mora, quien ganó el Primer Festival de La Voz Juvenil de Venezuela, en el 69, en Maracay, Estado Aragua. Canta: “Mi Tristeza” y “Soy Tremendo”, ‘cover’ de “Sono Tremendo”, de Rocky Roberts, también del 69. Ivo, quien había emigrado de "Los Supersónicos", se luce con: “No Camina”, “Imagíname” (su balada bandera), y “No”, ‘cover’ del tema “Hush”, popularizado por la banda “Deep Purple”.

Juan Puya, avanzada la noche, se dirige hacia su casa, pasa por la plaza Bolívar y, por chiripa, ve a Ivo y a Trino que están sentados en la acera frente a la heladería “Eureka”. Para el carro y los invita. Trino no acepta, pero Ivo dice que sí y se monta. La sorpresa de la familia es grande cuando llegan. Atienden fino a la visita y Juan busca la guitarra eléctrica. Ivo campanea un escocés y se arranca con “La Casa Del Sol Naciente”, para éxtasis de todo el clan. Infortunadamente, se rompe una cuerda de la guitarra y no puede tocar más. Al rato le pide a Juan que lo lleve donde la familia Polo, en el extremo oeste de la avenida Táchira, diciendo que tiene una invitación y que quiere quedar bien. Se llevan la botella y la guitarra acústica y en un dos por tres están disfrutando de esa otra velada. Para animarla, Juan Puya, coplero que canta y toca, interpreta su versión de “La Casa Del Sol Naciente”. Al finalizar, Ivo se le acerca y le recomienda que no siga en eso porque no quiere más competencia, lo que Juan toma como el mejor cumplido jamás recibido.

        En la madrugada, no sabe cómo, se ve con otros panas en el carro de Rafael Santaella, quien los invita al fundo de su papá. En la casetera suena “Sorry Suzanne”, de “The Hollies”.

Ese ambiente se le volatiliza y se ve de nuevo en su silla voladora, con el litro de ron en la mano. Algo le duele y no es precisamente el almanaque. Se toca el entrepierna y recuerda lo que le dijo el urólogo: ¡Tienes que cuidarte porque padeces de orquitis crónica! Aquello le parece gracioso y piensa: ¡Qué riñones tienen los médicos! ¿Para qué tanta parafernalia? ¡Lo que tengo es una hinchazón en las taparas! ¡Hablen claro c.!

Juan Puya, no le teme a morir setentón, igual que un beodo del pueblo. Su mamá le dio la noticia advirtiéndole: ¡A fulano los médicos no pudieron sacarle la caña que se bebió!

Pero él no se para en trámites. No le importa un cipote. Está listo para guindar el colgadero cuando le toque. Afirma que la vida sin aguardiente no vale la pena y, parafraseando a un amigo, dice: ¡A fin de cuentas…, para lo que hay que ver!

Lo único ‘fú’ es que más de una le cantaría “El Adiós”: No te vayas todavía/no te vayas por favor/no te vayas todavía/ que hasta la guitarra mía/llora cuando dice adiós♫

        Viene clareando, igual que en la Aconquija de Atahualpa Yupanqui. Seminconsciente, le da rienda suelta a su alma golondrina para que haga el último planeo rasante por las calles vallepascuenses del 70: Oye al “Conjunto Ingeniería”, derrapando en lo que parece una fiesta gourmet, en el “San Marco”, con “Mambo Sancocho” y “Chachachá Mondongo”; en otra hay un grupo que no identifica tocando, repetidas veces y a ritmo de salsa, un reconocido tema. El cantante se queja: ¡De nuevo y fastidiando… “Los Ejes De Mi Carreta”!; en la Casa de la Cultura, hay una gala del magisterio con José Miranda (violín) y su hermana (piano), con presencia de Doña Paula Aguilera; en una casa cercana a la esquina Liverpool, tres parejas bailan, en una sala a media luz, la balada rock “Down By The River”, de Neil Young; y ya no ve más nada.

    En alas de la gratificante añoranza pascuense, el llanero chuchumeco, becerrero, pero de palabras, se aleja cantando: Zamba sí, pena no/Eso quiere mi corazón/Pero hasta la zamba/Se vuelve triste, vidita/Cuando se dice adiós.

TUCUPIDO Y SUS PERSONAJES - ALEJANDRO BERROETA

 

Don Manuel Tomás Aquino G.

 

Lo conocí personalmente y muchas veces Guillermo Bermúdez y yo le pedimos permiso para visitar allá, en su casa diagonal con Carlos Casado, ver su imponente biblioteca para nosotros algo inusitado y sorprendente ver tantos libros y  revistas que nuestras almas juveniles no alcanzaban comprender. Don Manuel Tomás era como un mecenas intelectual para el pueblo; a él le llegaban  todas las consultas sobre escritos, documentos y sabios consejos orales de los vecinos, y a nosotros nos unía con él mas que su fulgurante figura, la amistad que existía entre, Rigoberto, Hugo y Santiago, nietos los primeros e hijo este último con quienes compartíamos y compartimos una excelente y cotidiana amistad. Hoy Santiago vive en Bejuma y gracias a sus documentos y escritos guardados sobre su padre puedo presentar este trabajo al magnífico Congreso de Cronistas e Historiadores que se celebra aquí en Tucupido.

 

Semblanza biográfica sobre el poeta “Don Manuel Tomás Aquino González”

Nace en Tucupido en un diciembre de 1873. Hijo de Manuel María Aquino, del Sombrero y de Elena González del Guasdual, caserío cercano a Tucupido. Socialmente hablando, don Manuel Tomás Aquino fue persona de clase media para su época. Su padre fue comerciante y criador dueño de hato de ganado en jurisdicción del Socorro y Tucupido. Desde joven, Manuel Tomás Aquino mostro vocación por la lectura y superación personal de su persona. En su casa paterna creó y formó una excelente biblioteca que visitaron ilustres viajeros e investigadores, periodistas y mas atrás, generales de la Libertadora, en 1892, Ramón Ayala, Arístides Tellería, Jesús María Hernández, Pedro José Peña, etc., fueron alguna vez hospedados en su casa. Participó como auditor de guerra en la Batalla de la Victoria en 1902 incorporado al ejército que venía de oriente dirigido por el general Domingo Monagas, Manuel Antonio Matos, Nicolás Rolando, etc.

En sus años mozos fue periodista en el Guárico. En Tucupido fundó y dirigió dos periódicos de circulación regional que circulaba en La Pascua, El Socorro, Chaguaramas, Zaraza, etc. Fue colaborador del periódico “El Unare”, dirigido y fundado por la familia Aguirre Graterol en 1881. Este periódico adquirió tradición y celeridad en el oriente del Guárico. En los años 42 al 46 fue corresponsal de la Agencia Nacional de Noticias “NOTINAC”.

En el campo literario, Manuel Tomás Aquino, fue poeta, su producción literaria quedó dispersa en periódicos de circulación regional. Laboralmente hablando, Manuel Tomás Aquino fue Procurador Judicial; se ocupaba de atender preferentemente a la gente humilde. Su casa vivía diariamente  con gente que venía a solicitarle redacción de documentos, ventas y asuntos varios. Tenía relaciones con escritorios jurídicos de la capital del país, San Juan de los Morros, Calabozo, etc. También con altos funcionarios públicos de la administración de la época. Laboralmente fue un criador de ganado de la sabana guariqueña.

Don Manuel Tomás Aquino fue un fino cultivador de la prosa y la poesía y muchas veces deleitó a grandes y pequeños, a políticos y hombres de gobierno, a hombres y mujeres simples del pueblo con sus bellos escritos y poemas. He aquí algunos de sus poemas.

                                                POSTUMA

                          Mañana cuando veas erguirse solitaria

                          Envueltos por las yedras mi túmulo y mi cruz,

                          Alzad arrodillada solicita plegaria

                          Que lleve hasta mi cripta suavísima su luz.

 

                          Con lágrimas no riegues la soporente loza,

                          Que encierra el polvo inerte sin vida y sin calor,

                          Poned tan solo en ella la nívea casta rosa

                          Que guarda la promesa más pura de mi amor.

 

                          Si lágrimas al fin de arranca mi memoria,

                          Que sean de tu ternura ferviente la oblación,

                          Incienso que perfume el sueño con la gloria

                          Que siempre vi a tu lado cual mística visión.

 

                          Y cuando el sauce gima doliente y amoroso

                          De la tarde cuando el viento colúmpielo al pasar,

                          Recoge en esas voces de ritmo quejumbroso

                          Del bardo en ultratumba su póstumo cantar.

 

                                                                           Manuel Tomás Aquino G.

                                                                                     Tucupido, 1928

 

O este Canto de Ayer:

 

                                      CANTO DE AYER

                                                 I

                          Tu fuiste, Delia, la canción primera

                          Que regaló mi enamorado oído;

                          La purpurina rosa que postrera

                          Deshojara el deseo enardecido……

                ………………………………………………

                          Después, oh Dios! La meretriz ramera,

                          Que sobre lodo y fango se ha dormido:

                          Iris desvanecido una mañana

                          Sobre la charca de la vida insana.

 

                                                 II

                          Fugaz exhalación……mentida estrella,

                          Que iluminó mi alma en noche oscura;

                          Desgarrada paloma que murmura

                          El dolor de la culpa en su querella.

                          Ah!......mísera infeliz: alma perjura…

                          Triste fulgor tu corazón destella,

                          Del arroyo en el álveo del olvido,

                          Dando fin a tu mal, ángel caído.

 

                                                 III

                          Ay! las de ayer, reminiscentes horas

                          Que con Delia pasara enamorado:

                          ¿Por qué mi corazón cruento devoras

                          Con el acibar triste del pasado?

                          Huid de mi lado imágenes traidoras

                          De amores y delicias que han finado.

                          Musa, dadme el laud: otras mujeres,

                          Ahoguen mi corazón en sus placeres.

 

                                                 M.T.A.G.

                                      Inédita

 

 O esta fina prosa:

 

UN COTOPERIZ HISTORICO

 

A cuadra y media de la plaza principal de éste, al poniente, a corta distancia del Mercado se alzaba ayer nomás, un frondoso cotoperiz, en la cabecera del “Zanjón de Sifuente”; que fue venerado y respetado como reliquia histórica, por señalar a la posteridad, el sitio auténtico, a que fuera arrojado el tronco mútilo e insepulto de Ribas, descuartizado por el famoso Barrajola.

Ese árbol secular, fue visitado por muchos viajeros connotados e ilustres, que han pasado por este pueblo, curiosos de conocer aquel sitio célebre, que la tradición vernácula, guarda en ánfora sagrada.

Varias generaciones han pasado a la sombra de ese ilustre centinela de los tiempos, perdurable cabe al borde del zanjón, que lo viera nacer y crecer, hasta qué,…..

Suspendo la pluma, y, quisiera callar, ante las horruras perpetradas en éste árbol procero.

Mano aleve, armada de hacha sacrílega y bárbara, se dio a la tarea, de destoconarlo y mutilarlo, convirtiendo su fronda, en tronco esquelético, escueto y triste, pronto a desaparecer, marchito y seco.

Profanación, dijera; pero no: la mano aleve, que se atrevió a tanto es de las que todo lo pueden hacer, en un pueblo en cuclillas, sumiso y vejado por todos los desatinos habidos y por haber.

Ribas, fue mutilado y el cotoperiz histórico, que lo vio pasar bajo su ramaje, en aquel jalón sangriento de nuestra Gesta; también lo ha sido ahora, quedando en pie su tronco mútilo, como un símbolo de la ancestral barbarie, que aún pervive en esta tierra.

Sirvan  estas líneas, de protesta y oración fúnebre a la vez, por el triste fin de ese árbol peregrino, tantos años respetado.

 

Manuel Tomás Aquino G.

  

O esta carta en prosa de arrepentimiento:

 

A LA SAGRADA MEMORIA DE MIS PADRES, Y A MIS HIJOS

 

(Consérvese)

 

Santo nombre de Dios, a quien invoco, a sistema:

Hasta hoy (4 de la m) en que escribo, nunca tuve un arrepentimiento del juego como el que ahora experimento. No estoy arruinado; pero de continuar jugando, me arruinaría, moral y materialmente. Son tantas las humillaciones venganzosas, por que atraviesa el que juega, por lo que pido a Dios, y a el ánima de mis padres, me aparten para siempre, de todo lo que sea juego y de la senda del deshonor, prometiéndoles en expiación, dedicarme al trabajo que dignifica, por todas las vías del arrepentimiento. A vos Señor y Dios mío, invoco, me asistas y fortalezcas en mis debilidades, y me arranques del corazón, todas las malas pasiones, que en este día, más que en otros, me has hecho ver claro, el abismo vergonzoso del juego………………

 

Arrepentido, pido perdón a ti, Dios y Señor de todas las cosas, invocando la mejoría sagrada de mis padres, a quienes pido, interpongan sus oraciones y ruegos, por mi y por mis hijos, y por sobre todas las cosas, por mi enmienda.

 

Fortaléceme, Dios mío, y mantenme en el propósito del bien, apartándome por su divina voluntad, de todo lo malo. A ti prometo mi enmienda, y que este acto sea sincero y meritorio, para el bien y felicidad de mi familia.

 

Dios mío, dame tu Santa bendición, y desde el invisible seno, en que mantiene ab eterno, las almas de mis padres, permite que me la impartan, y oye sus oraciones, por mi y por mis hijos, a quienes estoy consagrado………………………

 

Asísteme, Señor, tú, que todo lo puedes, e inipmame la firmeza de voluntad para todos mis actos, y no me abandones, ni a mis hijos, amparándonos con tu Santa misericordia.

 

Manuel Tomás Aquino G.

Tucupido, marzo de 1928

 

Nota.

Este acto de carácter íntimo y secreto, que he hecho conocer de mi hijo Porfirio, únicamente, leyéndoselo sobre la tumba de mis padres, quiero sea conservado, para que antes, o después de mi muerte, pueda ser útil a alguno de mis hijos, que quiera oir la vos de su padre.

                M.T.A.G.

 

O esta magnífica pieza:

 

EN EL CAMPOSANTO

 

Marzo finaliza.

La primavera entreabre a la luz su primera sonrisa.

Alintos, efluvios aromados, bate la brisa matinal en mi redor, entre los robledales florecientes de la campiña.

Las amapolas blancas, nievan el suelo como lluvia inmaculada, que cae lenta de sus macetas.

Mi espíritu está triste, y mi corazón abatido, ante el panorama interno, que mis pensamientos retrospectivos evoca.

Estoy en el camposanto de mi pueblo, en visita matinal, después de larga ausencia.

Allá,…detrás: el poblado, de donde me traen las ondas agitadas, el rumor vivo y confuso de la vida que palpita.

Aquí, dentro, el silencio imponente de los muertos que callan, bajo sus blancos cipos y alzadas cruces, en espera de aquella voz terrífica, que los hará levantar e incorporar.

Camino en busca de los míos, agrupados ha tiempo por la muerte, en ésta ciudad doliente, sobre sus cabezales de piedra.

Voy vacilando por entre tumbas de gentes, que muchos, me fueron amigos y conocidos, y a quienes de nuevo encuentro a mi paso, ¿de qué distinta manera?

Tengo para todos un pensamiento íntimo, piadoso; algo involuntario, que brota inconsciente de mi alma…..

¡Dios mío!

Heme aquí por fin, ante el grupo sagrado de mis amados muertos.

Padres, tíos, parientes,……que ya me han precedido.

Veo hacia atrás inmentis, la ruta desierta que cruzaron, en la que solo quedan las huellas indelebles del afecto que dejaron en mi alma.

Otra generación nueva veo adelante, también apresurada, en pos de los mismos términos de existencia.

¡Muertos míos, amados difuntos! Que hicieron mi existencia feliz, en vuestro regazo, no me abandoneis ahora en mi ruta de miserias humanas, velando por mí, desde la inmortalidad del santo seno del Eterno.

Tierra, que guardas estos despojos mortales, yo vengo en romería doliente, en busca de un momento de reposo piadoso, sobre tu polvo sagrado, en oblación ofertoria, por ésos que me dieron el ser, y me ocultaste un día ante mis ojos angustiosos anegados en llanto.

Vengo a pedirte tregua para mis quebrantos espirituales, como un lenitivo a las congojas íntimas que me atormentan en el torbellino afanoso de ésta miserable existencia.

Mi oración in mentis, vive y palpita en mis silentes labios, alimentada como lámpara votiva, por el sentimiento de esa ausencia eterna, que con raya sombría, me separa de  los míos en este mundo.

Rogad también por mí, muertos amados, que vuestras sagradas preces, más cercanas al Creador, acaso les serán más gratas, por estar exentas de pasiones.

¡Padres amados: muertos míos!

Continuad escudándome con la santidad de vuestra protección invisible; que la fe palpa y siente bajo su benéfico influjo.

¡Sed mis guardianes Ángeles, padres míos!

Y tu, tierra santificada, que guardas estas reliquias mías, admite el puñado de fragantes amapolas, humedecidas con mis íntimas lágrimas, que dejo esparcidas, sobre esos sepulcros, cuyo polvo he tocado con mis labios y mi frente, arrodillado.

Son ellas, el incienso de mi amor filial, inextinguible para los que me aguardan en este mismo umbral, y más allá, al alejarme de este augusto recinto, quizás para tornar mañana.

Tras de mí, a mi salida ha rechinado lúgubre la férrea verja al cerrarse, recrujiendo tristemente, como si los de adentro, respondieran desde sus tumbas, al eco de mi corazón, que los escucha despedirme.

  

Que mas podemos decir de este viejo roble, su muerte ocurrió plácidamente allá en su pueblo donde nació y bajo la sombre de su tamarindo, en el año de 1951 a la edad de 78 años. Se apagaba así la luz de este ilustre tucupidense, quien tuvo la suerte de recopilar libros mientras otros paisanos recopilaban en sus trojas cargas de papelón, queso y casabe.

Castro lo conoció y cuando siendo Presidente de la República vino en su visita al Guárico (Tucupido) Manuel Tomás hizo el discurso de bienvenida con la claridad y sapiencia que lo caracterizaba.


Rubén Carpio Castillo

 

Fue mi profesor en el Instituto Pedagógico Nacional, y al igual que él seguí la especialidad de Geografía e Historia donde me gradué en el año de 1964.

Oí siempre sus sabios y equilibrados consejos, su sapiencia era infinita sobre todo en la especialidad que había escogido, sus conceptos precisos sobre la realidad geográfica y política del país, calaron profundamente en mi alma inquieta de estudiante, a él y a su esposa Duila también mi profesora, les debo gran parte de mi formación intelectual, es por eso que no me queda hacia ellos sino eterna gratitud, por lo que deseo para mi profesor Rubén Carpio paz y gloria a su memoria y a su distinguida esposa Duilia, también mi conductora en el Instituto Pedagógico, larga y venturosa vida para ella y sus familiares.

 

Semblanza de una vida

 Rubén Carpio Castillo nació en Tucupido, estado Guárico, el 5 de agosto de 1925, en el seno de una familia de ganaderos. Era hijo de José Anacleto Carpio y Doña María Castillo de Carpio, quienes compartían su vida entre los quehaceres de dos haciendas o hatos como se les llamaba comúnmente, Los Dos Caminos y El Toquito, y un pequeño negocio de ventas diversas que funcionaron, primero en una de las haciendas situada en un cruce de caminos y, posteriormente, en el pueblo. Era el cuarto de una familia de once hermanos. Realizó estudios de educación primaria en esa misma localidad del llano e inició la educación secundaria en Zaraza, ciudad también llanera que era conocida como la Atenas de Guárico, porque siempre ha tenido un movimiento cultural importante. En esa ciudad funcionaba el liceo más próximo a Tucupido. Se vino finalmente a Caracas donde terminó sus estudios de educación secundaria en el Liceo Aplicación, muy unido entonces al Instituto Pedagógico Nacional. De allí le vino seguramente la inspiración de hacerse profesor.

Demostró siempre un gran interés por la política, lo cual lo llevó desde muy joven, a inscribirse en el partido político en el cual militó toda su vida y contribuyó a fundarlo en su pueblo natal, cuando todavía era un adolescente.

El joven bachiller ingresó en el Instituto Pedagógico Nacional en la primera mitad de la década de los cuarenta. Estudiaba su segundo año de docencia en el Departamento de Ciencias Sociales, cuando se produjo el derrocamiento de Isaías Medina Angarita como Presidente de Venezuela, lo que llevó a la Junta Cívico Militar y a su partido al gobierno. Decide entonces interrumpir su carrera de profesor, acepta una beca del Ministerio de Agricultura y cría y viaja a los Estados Unidos de América, específicamente a la Universidad de Wisconsin, donde inicia estudios de Economía Agrícola, que no concluye porque en su primer año en el extranjero fue derrocado el presidente Rómulo Gallegos, perdiendo así la beca y por lo que se ve en la obligación de regresar al país. Reinicia entonces los estudios en el Pedagógico y se incorpora al movimiento clandestino de la resistencia a la cruenta dictadura que se había instaurado en el país. En cuanto a su orientación científica, como todos los que recibimos la influencia predominante de don Pablo Vila, se hizo sentir por la Geografía.

Graduado en 1950, el Ministro de Educación del régimen, Simón Becerra, quien había sido su profesor en el Pedagógico y conocía su pensamiento y su fuerte sentimiento antigubernamental, le hizo saber que no se presentara en su Despacho en solicitud de cargo porque para él no había oportunidad. Por consiguiente, hace gestiones ante el gobierno de Francia, que don Pablo Vila respalda, y consigue una beca que le permite, con la ayuda de su familia, cursar estudios de postgrado en ese país. Allí obtiene un Diploma en Geografía Humana de la Universidad de La Soborna. En esa Institución se desarrollaba un movimiento muy avanzado en esa ciencia y ello le permite entrar en contacto con geógrafos de mucho prestigio, entre ellos el eminente geógrafo Pierre George, quien fue su tutor.

De regreso a Venezuela, en 1960, contrae matrimonio con Duilia Govea Huerta. De esta unión nacen tres hijos: Luís José, Carlos Miguel y María Carolina, 1963, 1965 y 1969, respectivamente.

Durante el lapso 1960-1964 se desempeña como profesor en la Universidad Central de Venezuela y en el Instituto Pedagógico de Caracas. En éste último ejerce la jefatura del Departamento de Ciencias Sociales después de que don Pablo Vila se acogió a la jubilación y viajó a España en donde se residenció. El año 1964 representa el inicio de su carrera como parlamentario cuando es electo Diputado al Congreso Nacional en representación del estado Portuguesa. No obstante, mantiene una cátedra en el Pedagógico y otra en la Universidad Central de Venezuela.

En 1974, se inicia una nueva fase de su multifacética vida. En ese año es nombrado Embajador de Venezuela en Canadá, país en el cual ejerce esa representación  a finales de ese mismo año sustituye al doctor Simón Alberto Consalvi como jefe de la misión diplomática de Venezuela ante las Naciones Unidas. El doctor Consalvi había pasado a ocupar la cartera del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Esta experiencia en el campo de la diplomacia multilateral fue igualmente breve, pero muy rica por cuanto, además de la importancia del cargo, ejerció como Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esta presidencia se ejerce rotativamente y en 1978 le correspondió a Venezuela.

Las elecciones de 1983 lo trajeron al Congreso de la República, esta vez como Senador por el Estado Apure (1984-1988). La experiencia que había acumulado entre 1974 y 1978, como diplomático, lo acreditan para seguir actuado en ese mundo desde el parlamento donde ocupa el cargo de Presidente de la Comisión de Política Exterior del Senado. Es la época en que se desempeña activamente en la vida parlamentaria internacional.

Como puede inferirse de esta breve cronología de la vida de Rubén Carpio Castillo, mantuvo durante toda su existencia dos grandes pasiones: la científico-académica y la política. Muchas veces coexistieron; otras veces, una de ellas predominó sobre la otra. El resultado de estas vivencias fue el de una vida plena de realizaciones y éxitos pero también de momentos difíciles y de retos que enfrentó con coraje. Fue también un esposo amoroso y un padre ejemplar. Recibió muchas condecoraciones, tanto en el extranjero como en su propio país y escribió varias obras, entre las cuales mencionaremos las siguientes: México, Cuba y Venezuela: El Triángulo Geopolítico del Caribe, Caracas 1961, El Golfo de Venezuela, Caracas 1971, Acción Democrática, Bosquejo de un Partido, Caracas 1971, Fronteras Marítimas de Venezuela, Caracas 1964, Humboldt, Caldas, Codazzi, Caracas 1964, Geografía de Venezuela, volumen II, Caracas 1960, Geografía de América Latina, Caracas 1975, El Golfo de Venezuela y el Tratado de Herrera Campins-Turbay Ayala, Caracas 1980, Geopolítica de Venezuela, Caracas, 1981, Geografía de Venezuela (con Antonio Luís Cárdenas y Francisco Escamilla), Caracas 2002.

A partir de 1989 y hasta su muerte, ocurrida en octubre de 1997 se retiró a la vida privada, dedicándose a escribir y a asesorar. Fue miembro durante todo ese período de la Comisión Asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Alejandro Berroeta

                         

                          Oriundo de Tucupido, Estado Guárico. Maestro rural (1955). Profesor del Instituto Pedagógico Nacional (1964). Curso de Postgrado en la Universidad de Wissconsin, U.S.A. (1972). Articulista y corresponsal de diarios nacionales. Director y fundador del Semanario Periodístico “El Demócrata”, San Carlos, Edo. Cojedes.

                          Autor de las siguientes obras: Geografía Económica de Venezuela, Historia de Venezuela, Geografía de Venezuela, Historia Educación de Adultos y Parasistemas, Breve Ensayo sobre José Antonio Páez, Tucupido es el Nombre del Recuerdo.

                          Ponente en el X Encuentro de Historiadores y Cronistas del Estado Guárico, Valle de la Pascua (29, 30 y 31 de Marzo de 2006) y en el IV Encuentro  de Cronistas e Historiadores de Ortiz, Estado Guárico (23-08-2008).

                          Ponente en el 1er. Congreso de Cronistas e Historiadores de Tucupido.

                          Director  Nacional de Personal IPASME /1981-1982). Director de Deportes Nacional del M.O.P. (1965-1969).

                          Posee varias distinciones y condecoraciones docentes. 

 

BIBLIOGRAFIA:

1.        AQUINO, Santiago. Escritos y Exposiciones Orales.

2.        BERROETA, Alejandro.  “Tucupido es el Nombre del Recuerdo”.

3.        GOVEA de CARPIO, Duilia. Revista Instituto Pedagógico.