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El Estado Guárico: Origen y Organización - José Antonio de Armas Chitty

 

Provincia de Caracas, cuya división en 1848 resultó en la creación del estado Guárico. Publicada en París en 1840 por Agustín Codazzi (1793-1859) (Coronel de Ingenieros), en la litografía de Thierry Frères, bajo la supervisión de Codazzi, Rafael María Baralt y Carmelo Fernández.

EL ESTADO GUARICO: ORIGEN Y ORGANIZACIÓN

por José Antonio de Armas Chitty

 

El Estado Guárico surge como Provincia, al reglamentar el 18 de Febrero de 1848 el Presidente Monagas el decreto legislativo correspondiente, y a un mes apenas de que los liberales, apoyados en una asonada popular, asaltaran a la Cámara de Representantes.

Hablemos del origen: parece ser el primer hispano que pisa la región el conquistador Diego de Ordaz, quien llega a Cabruta, de paso en su expedición hacia el Meta, en 1531. Según Castellanos, fue rechazado por el cacique Caburuto. Después, en 1538, a orillas del Tiznados, llano noroccidental del Guárico, muere envenenado tal vez por celos de una india el capitán Antonio Sedeño, de figuración destacada en las luchas del medio y bajo Unare, Trinidad y Paria. Para 1579, es Garci González de Silva, de los que consolidan la fundación de Caracas y primer latifundista de Venezuela, quien cruza la zona del Guárico, tanto para combatir a los caribes que asolaban los hatos de ganado vacunos vecinos a San Sebastián de los Reyes, como en su viaje al oriente, cuando funda a Querecrepe, población que destruye Cayaurima. Pero el punto de partida de la colonización española —y esto lo dijimos en 1949 en la obra Zaraza, biografía de un pueblo y ha servido para que gente inescrupulosa utilice las ideas sin citar las fuentes— el punto de partida de la colonización española en el Guárico es la fundación de San Sebastián de los Reyes junto a la quebrada Curabe, no lejos de Memo, en 1585. San Sebastián provee de vacunos a los llanos vecinos del Guárico y sus habitantes penetran al alto Orituco, zona rica en cacao. En el agro y en la ganadería se afianza la riqueza que va a fundar pueblos.

En los 66.400 K2. de su territorio, caben varias temperaturas; desde la media de 22,3 grados en Guatopo y algo menos en Cerro Azul, en la Cordillera Caribe que limita al Estado, en parte, al norte, hasta los 30 y más de Calabozo y otros lugares del llano bajo. El Estado Guárico vive como todo el llano en Venezuela en condiciones de azar que son periódicas. Durante la sequía, que es el verano, la tierra se reseca, se agrieta, los ríos se cortan quedando grandes pozos, el ganado muere, menos en los sitios donde ahora el Gobierno Nacional ha construido represas o donde ha continuado lloviendo. EI contraste es dramático; impresiona la marcha de los ríos desbordados: el Orinoco contiene parcialmente al Apure y al Guárico y éste al Guaripito, al Macopra, al Aguaro y a tantos. Hacia el oriente, el Unare que nace en el mismo Estado y forma luego el límite con el Estado Anzoátegui, cuando crece y en su curso medio y bajo, represa a su vez las aguas del Ipire, del Guere, del Quebrada Honda, del Guaribe, talando siembras. Desde el norte bajan rumbo al oeste y al sur el Tiznados, La Caimana, el Chirgua. Desde el centro del Estado avanzan hacia el sur, hacia el Orinoco el Manapire, el Espino, el Zuata, el Aracay, el Chivata, el Muerto. EI Zuata forma límite en el Estado Anzoátegui. Desde inmediaciones de Moja Casabe, hacia Pariaguán, hasta más o menos La Pascua, hay una línea divisoria de aguas, es decir, divide las aguas que van al Orinoco de las que corren hacia el mar Caribe.

La fundación de pueblos, en el Guárico, comienza por mano indígena. Hubo comunidades poderosas de indios en Cabruta, en el Medio Unare, en el alto y medio Orituco, en el Guárico bajo, en el alto Ipire. Todavía está sin estudio la vida de los pueblos indios en Tocoragua, en Caramate, en Las Palmas, en Camaguán, en Berremblén. Es aventurado decir que un pueblo comenzaba cuando lo erigía el hispano. Existía el Villorio indígena, la base nuestra. Cuando comúnmente se dice que un pueblo fue fundado, debe entenderse y aclararse cuándo y por quién. Casi siempre sobre los restos de los bohíos indígenas, echaba los cimientos del nuevo pueblo el español.

En este orden de ideas, es Cabruta —como apuntamos al comienzo— el primer sitio que el hispano encuentra poblado. Luego aparecen los caseríos del medio Unare y del Güere, los célebres reinados de Guaramental y de Orocomay, cantados por el poeta Castellanos y narrados por Oviedo y Valdéz. Acosta Saignes considera que tales villorios quedaban hacia Santa María de Ipire. A nuestra manera creemos que el primer pueblo que funda el hispano en el Guárico es San Miguel de Orituco, en el alto Orituco, tal vez en la zona ocupada por la actual represa. Este pueblo desaparece a fines del siglo XVI y debió ser comenzado a principios del mismo siglo por gente de San Sebastián de los Reyes. Debieron fundarlo los Laya o sus descendientes. Aquí, como en las antiguas civilizaciones, es el agua la que fija al hombre en la tierra. Por eso florecen las comunidades a todo lo largo del Orituco; San Francisco Javier de Lezama en 1688 por el misionero Manuel de Alesón, un hijo espiritual del Padre de Las Casas; San Rafael de Orituco en 1694. Altagracia de Orituco años después utilizando restos de San Miguel. EI San Miguel chamuscado que existe en la Iglesia de Altagracia, fue el que salvaron del incendio de San Miguel cuando los Tomuzas y quiriquires del Tuy arrasaron con este pueblo. El primer Calabozo lo erige el fraile Gabriel de Sanlúcar en 1695 y 31 años después unen las Misiones de La Trinidad y Los Ángeles y surge la actual ciudad, no estimulada por la Guipuzcoana como han dicho algunos, pues esta llega a Venezuela en 1730. La base de la riqueza de Calabozo es pecuaria. Ahora es cuando es también agrícola.

Los pueblos del alto llano parecen iniciarse con el Rosario de Altamira en 1744, luego Espino, Santa María de Ipire en 1747. La Pascua existía como caserío a mediados del siglo. Tucupido aparece en 1760 dirigido por los franciscanos, pero con cabildo de indios. Zaraza surge más o menos como la Pascua. En 1783 lo crea curato Monseñor Martí. El Socorro fue primero un hato de ganado y un siglo después, en la hora guzmancista, se llamó Distrito Urbaneja. San Francisco de Macaira aparece después de la Independencia y alcanza a Municipio con la Federación. Camaguán, el pueblo de españoles, es de 1690, Ortiz y Parapara de 1694, Cabruta el que funda el jesuita Bernardo Rotella, es de 1734; Chaguaramas, de 1728, lo mismo que EI Sombrero, San Juan de los Morros, del último tercio del siglo XVIII, como San José de Unare, llamado antes El Potrero, San José de Tiznados de 1696 y San Francisco de Tiznados, de 1722 y Guardatinajas de 1770.

Algunos caseríos marginados tienen vida propia: Paso Real, al este de Altagracia de Orituco, Santa Rita de Manapire, en el bajo Manapire; Espino, al este de la Pascua; Requena y el Arbolito, sobre el Orinoco; Garcita, en el bajo Guárico, Altamira, junto al cerro Tucusipano, al suroeste de Santa María de Ipire. Santa Rita, Iguana, Cabruta y Espino fueron Distritos durante el Septenio.

Ya dijimos que el Estado Guárico fue creado por el Presidente Monagas en 1848 como Provincia. La Constitución del 64 le da el rango de Estado. La del 81 lo hace sección del Estado Guzmán Blanco junto con Nueva Esparta, Bolívar, hoy Aragua y Miranda. EI 91 continúa así más perteneciente al Estado Miranda, nuevo nombre del Guzmán Blanco. La Constitución de 1901 lo restablece como Estado y en 1904 pierde los Distritos Monagas y Zaraza que pasan al Estado Bermúdez, pero le agregan el Distrito Achaguas porque el Estado Apure ha sido eliminado. Esta situación dura hasta 1909, cuando la Constitución de tal año restablece la soberanía que tuvo cada estado.

Calabozo fue capital de su Estado desde su creación —a excepción de pocos años en Ortiz— hasta el momento en que el dictador Gómez, para cobrarle a Calabozo la pisoteada de su retrato en los disturbios estudiantiles de 1928 por los calaboceños Landaeta, Lazo, Viana y el zarazeño Parra, dispuso el traslado de la capital a San Juan de los Morros, teniendo antes, los Estados Guárico y Aragua, que cederse mutuamente algunos territorios: Guárico le cedió a Aragua a Barbacoas y Taguay y Aragua le entregó a aquél a San Juan de los Morros. En 1939 intentó Calabozo recuperar la capital y la Corte Suprema del Estado abandonó a San Juan de los Morros, invocando que aún no había sido derogada la Ley de División Territorial de 1856 que fijó a Calabozo como capital. La Corte de Casación estableció luego por sentencia que el traslado de capitales era de incumbencia exclusiva de las Legislaturas regionales y que la Ley de División Territorial de 1856 había sido derogada por las diversas reformas constitucionales posteriores. En 1936, a la muerte de Gómez, había consenso unánime para llevar a Calabozo la capital, pero tal posibilidad se vino abajo ante la falta de habilidad y talento de las negociaciones. A Calabozo le faltó cordialidad en el acercamiento y a ello se debió la reacción de los pueblos del oriente, Zaraza, Santa María de Ipire, La Pascua, Altagracia, EI Socorro, Tucupido. En 1939 fue ostensible la oposición del Gobierno Nacional, ratificada por la Corte Federal y de Casación.


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