Antonio
Miguel Martínez
Manuel Soto
Arvelaez
Antonio
Miguel Martínez, fue un recordado maestro de escuela en San Juan de los Morros
a partir de 1936 hasta su jubilación; pero antes anduvo en esos mismos afanes
educacionistas -como dicen en México- por San José de Guaribe, el Orituco,
Tucupido y Valle de la Pascua, en ese orden.
Había
nacido el 8 de mayo de 1900 y vivido su temprana infancia en San José de
Guaribe, siendo unigénito de doña Genoveva Martínez; de los Martínez de esa
localidad guaribense cuyos orígenes se han trazado desde Guanape y Clarines en
el estado Anzoátegui, materia pendiente de aclarar que tengo con su nieto el
Dr. Guaicaipuro Martínez Martínez con la ayuda del genealogista guaribense,
licenciado don Julio González Chacín y Armas Aragort (+). Hay otra
contradicción que debemos aclarar pues don Lorenzo Rubín Zamora, en su
“Diccionario Biográfico del Estado Guárico”, señala que el futuro educador
nació en Tucupido en 1900. Genealógicamente por vía paterna -de varonía-, se
sabe que Antonio Miguel Martínez fue medio hermano del padre del poeta José
Ramón Medina, natural de San Francisco de Macaira.
Lo
cierto es que a pesar de las estrecheces económicas se logró que el joven
Antonio Miguel pasara del Orituco al “Liceo San José” de los Teques, bajo la
dirección de su fundador cariñosamente llamado “El Tigre” Arocha, en el cual se
formó y donde le nacieron sus inquietudes y vocación por la docencia, a la cual
se dedicó por completo cuando egresó de esa honorable institución mirandina.
Tal vez en ese Liceo fue donde aprendió inglés y francés, lenguas de las cuales
hacía traducciones, algo muy usual en los intelectuales de esa época. En 1924
volvió a San José de Guaribe y allí contrajo su primer matrimonio con la
señorita María Aragort de quien se divorció quedando él con la patria potestad
de los tres hijos menores: Miguel (futuro abogado), Genoveva (futura socióloga
y licenciada en Educación), e Isabel Joaquina Martínez Aragort; los dos
primeros con descendencia, pero Isabel fue niña vieja. A consecuencia del
divorcio se instaló por breve tiempo en Altagracia y después en San Francisco
de Macaira. Al ser reubicado como preceptor en una escuela unitaria de
Tucupido, en la cual enseñaba simultáneamente en los cuatro niveles que la
escuela tenía, contrajo segundas nupcias allí con la púber Olga Margarita
Martínez Hernández y Fernández de familia zaraceña emparentada con los Felizola
Fernández.
De
su estadía en Tucupido tenemos varios datos siendo uno de mucha relevancia que
demuestra que el Maestro era músico: intérprete y profesor de teoría musical.
Es la declaración que a sus 97 años dio a “El Reportero” de Valle de la Pascua,
reproducida en la edición # 48, diciembre de 2011, página 07, el “Vate” Aular
al afirmar que “estudié música con el maestro Teófilo Ruiz y el violín con
Antonio Miguel Martínez”(...). Esto sucedía al final de los 1920s.
A
poco trasládase ascendido en el escalafón del Ministerio de Educación a Valle
de la Pascua, a la escuela “Leonardo Infante”, la que había sido acreditada de
unitaria a graduada en 1927. Fue la primera vez que Antonio Miguel fue maestro
de un solo grado de los seis que tenía la escuela primaria en esa época. Por
poco tiempo fue director de la misma. En La Pascua nació en 1932 su hijo
Guaicaipuro Martínez Martínez y en 1933 otro varón llamado Roraima. Total cinco
hijos menores que el preceptor de primaria levantó con grandes esfuerzos junto
a su nueva esposa.
La
situación económica mejoró bastante cuando en 1936 don Rómulo Gallegos, en su
carácter de Ministro de Educación en el gabinete del general en jefe Eleazar
López Contreras, a la sazón presidente de la República, lo distinguió con el
cargo de director de la “Escuela Federal Graduada Aranda” de San Juan de los
Morros, la cual regentó hasta su jubilación en 1945. A partir de allí el noble
maestro entró en declive debido a su mala salud que terminó con su vida en
1953, a consecuencia de un cáncer en la garganta debido a su hábito tabaquista.
Para la época no se conocía lo nocivo del tabaco y la nicotina.
Mucho
después en San Juan un grupo de ex alumnos encabezados por Fernando Alvarado
Guzmán, Juancho Heredia, Manuel Maluenga, Arnaldo Pérez Ríos, Héctor Servideo
Soto e Israel Ranuárez Balza lograron, sin aportes oficiales, recolectar fondos
y el permiso del Concejo Municipal para erigir un busto del recordado maestro,
cerca de la plaza Simón Rodríguez de la capital del Guárico, cercana al
monumento conocido como Sanjuanote. Recordaban estos ex alumnos la formación
que Antonio Miguel Martínez les dio. Varios de ellos fueron con él hasta La
Quinta de San Pedro Alejandrino, en Colombia, en una excursión formativa de su
venezolanidad en periplo que fue recogido en libro escrito por el preceptor
titulado “Un Viaje de Historia Patria”, edición de 1938.
En Valle de la Pascua de 1933 a 1935 el Maestro Antonio Miguel Martínez dio rienda suelta a sus afanes literarios cuando fundó allí, junto a Luis Adolfo Melo y Juancho Martínez, el periódico “Santos Luzardo” en el cual descollaron como escritores pre-juveniles Parminio González Arzola, Alí Moreno Arzola y Pedro Díaz Seijas, todos ellos de grata recordación. En Guaribe también había incursionado en el periodismo. Véase la siguiente lista: “Ecos de Guaribe”, por Antonio Miguel Martínez y Rafael Celestino Rojas Barrios; “Alborada”, del Comité Pro-Guaribe, el periódico “Helios” publicado por el Bachiller González, Rafael Celestino Rojas Barrios y Alejandro Rojas Armas, “El Gurrufío”, vocero del Centro Pro-Guaribe, “El Samán”, Miguel Rojas Graffe y Miguel A. Hurtado, “El Guaribense” Presidente Manuel Delgado y Director General Miguel Rojas Graffe.


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