Páginas

PONENCIA: ADRIANA OROCUA - TORRES DE CACHIPO

TORRES DE CACHIPO, TESTIMONIO DE ACTIVIDADES PRODUCTIVAS Y CULTURALES DEL MUNICIPIO RIBAS EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX 

    Las torres de alambique de Cachipo, están ubicadas en el Centro Poblado Cachipo del Municipio José Félix Ribas de Estado Guárico, en lo que fue una antigua hacienda llamada para aquella época según lo expresan algunos informantes “La Hacienda” cuyo dueño era el Sr. Isidro María Díaz, (actualmente se encuentra registrado en el Mapa del Municipio José Félix Ribas como La Haciendita). 
    Este centro Poblado se encuentra al Noroeste del Municipio, a 12 Km del la población de Tucupido, limita por el oeste con le Aguadita, por el Sur con Gamelotal , por el Este con Campo Alegre, y al Norte con Jabillal. En lo que se refiere al Centro poblado, está formado por seis Grupos familiares que en su mayoría se dedican a actividades agrícolas especialmente la siembra de maíz; al igual que el resto del municipio, posee un relieve plano ondulado, con suelos arcillosos, clima cálido. La mayoría de las viviendas presentan estructuras modernas, conservándose algunas de bahareque y otras reformadas. 
    La particularidad que estas torres asignan al contexto, representa un testimonio de las actividades productivas y culturales de este municipio. Son el reflejo del procesamiento de caña como principal actividad en el municipio para la primera mitad del siglo pasado. En torno a ésta actividad se generaba además otras que conforman parte del legado cultural de los ribenses. 
    Estas chimeneas están dentro de los bienes tangibles en la clasificación de patrimonio arqueológico, el cual es considerado por el Instituto de Patrimonio Cultural como: “el conjunto de todos los vestigios materiales, heredados de nuestros antepasados, producto de la actividad humana a través del tiempo, y que forma parte de nuestra identidad y de nuestro acervo cultural”.  (p. 8) 
    Se tiene pues que según los pobladores del sector a estas torres funcionaban como chimeneas de un antiguo alambique que formaba parte del conjunto de la hacienda que funcionó durante la primera mitad del siglo XX . Es importante destacar que, el municipio tiene una cultura muy rica en cuanto o tradición oral, manifestaciones colectivas, patrimonio vivo, patrimonio arquitectónico y patrimonio arqueológico. Así, se puede observar que en el Municipio José Félix Ribas, posee una muestra muy interesante de construcciones que igual que en el resto del país, se encuentran regidas por patrones ancestrales y que solían realizarse con materiales y técnicas propios de la región, producto del desarrollo de una práctica con raíces bien asentadas en la herencia constructiva colonial, con marcados matices económicos y culturales, en algunos casos limitada económicamente y en abierta búsqueda de nuevos modelos estéticos. Al respecto es importante señalar lo afirmado por Pena, L. (2000): 
En Venezuela, esta arquitectura es el resultado del mestizaje de patrones constructivos y de materiales traídos por los españoles con los sistemas indígenas autóctonos, que lejos de desaparecer en el proceso de la Conquista, mantienen su vigencia hasta nuestros días. El bahareque y los techos tradicionales de madera y caña amarga, cubiertos de teja y paja, se siguen haciendo, en sabia conjunción con la naturaleza. Caracteriza a esta arquitectura, la austeridad de las fachadas y la sencillez del ornamento. (p.15) 
    En concordancia con ese autor, se pueden observar en el municipio, especialmente en la capital, varias construcciones que son muestra de las tendencias arquitectónicas de una época; sin embargo la arquitectura del municipio no esa limitada únicamente a la construcción de viviendas, también existen evidencias de los procesos productivos que marcaron el crecimiento económico, social y cultural del mismo. 
    Es así como se encuentran en el lugar denominado la Hacienda, ubicada en el Caserío Cachipo, dos torres que se levantan majestuosas en ascendente con corona, que funcionaban como chimeneas de un alambique y que es un digno ejemplo de la arquitectura de la primera mitad del siglo XX La historia de estas torres encierra una serie de procesos que son el resumen de una gran variedad de etapas de evolución cultural, no solo de Venezuela sino también de América latina y del mundo. Construidas con ladrillo elaborados en la misma zona, que permiten recordar las raíces arquitectónicas de América latina representadas en las culturas Inca, Maya y Azteca, las cuales muestran construcciones comparables a las imponentes pirámides de Egipto, técnica que según la historia es un procedimiento de construcción traída al municipio, al igual que al resto del país por los españoles quienes a su vez heredaron de otras culturas. 
    Sin embargo, esas torres no han sido valoradas, por lo menos eso muestran en su estructura, por cuanto parecen olvidadas, evidenciando un marcado deterioro y siguiendo un camino que pareciera indetenible hacia su desaparición. Con muchos de sus ladrillos en el suelo y a su alrededor, que no poseen actualmente ningún uso y están a la intemperie del tiempo, a pesar de ser el testimonios de auge económico que vivió la zona durante los primeros treinta años del siglo pasado. 
    En esta época funcionó en el lugar, según la tradición oral y tal como lo reflejan los restos arqueológicos que se observan en la zona, una gran hacienda donde sus dueños se dedicaban al la producción y procesamiento de caña, tanto para la fabricación del papelón, como para extraer otros derivados de la caña inclusive en torno a la hacienda también se generaban otros interesantes procesos productivos, donde se conjugaban de manera magistral actividades como la construcción de viviendas de bahareque, que poseían antiguas técnicas indígenas, el cultivo de la caña, la construcción de ladrillos y tejas. 
    Según la tradición oral , estas “torres” pertenecían a un antiguo alambique, que formaba parte de la hacienda que se dedicaba al procesamiento de la caña y para la obtención de otros derivados de la misma, las torres formaban parte del conjunto productivo de la hacienda y su función era de chimeneas por donde se desprendía el humo proveniente del horno que calentaban dos grandes calderas donde era calentado el jugo extraído de la caña con la finalidad de obtener el “melao” para elaborar el papelón u otros derivados de la caña.      Visto de este modo se parte del origen de las Torres de alambique como parte de todo lo que era una industria dedicada a la explotación de la caña de azúcar, y que fue una de las actividades más importantes de Venezuela desde el siglo XVII, hasta la primera mitad del siglo pasado. Al respecto El Boletín Nº 45 del Museo Arqueológico expone: 
El Proceso de la Tecnología del procesamiento de la caña de azúcar tiene orígenes que se remontan a los albores de la conquista española. Este proceso condujo a que, desde la primera mitad del siglo XIX existieran un numeroso conjunto de establecimientos dedicados a esta actividad, con infraestructura de considerable importancia algunas de las cuales han sobrevivido, al menos parcialmente hasta nuestros días”(p.6) 
    Tal y como se plantea en este boletín existen en varias partes del país que son muestra de infraestructuras que son indicios de estas actividades, que con el paso de la modernidad fueron siendo abandonadas, y expuestas a su destrucción , como es el caso de las Torres de Alambiques de Cachipo, que funcionaron la primera mitad del siglo, pero los cambios tecnológicos, que hicieron posible la aparición de tecnologías de carácter mecanizado fueron sustituyendo a los tradicionales y en el caso de la Hacienda de Cachipo, compitiendo con las técnicas de procesamiento de caña que allí se utilizaba, con la organización de los primeros centrales azucareros. 
    En esta hacienda se fabricaba papelón y otros derivados de la caña, que también se vieron afectados por pautas de consumo que variaron definitivamente, desde el consumo popular del papelón hacia la preferencia mayoritaria de azúcar refinada. Lo que trajo como consecuencia al menos en este sentido el declive de los procesos tecnológicos que se paseaban desde las viejas quijadas de moler, pasando por los trapiches que por muchos años fueron movidos por la fuerza animal, trapiches elaborados con madera y metal y aquellos que son propulsado o movidos mediante el uso del motor. 
    Lo antes descrito permite deducir que existieron como lo muestran las torres de los alambiques de Cachipo, una serie de actividades productivas relacionadas con el procesamiento de la caña de azúcar que, además las otras actividades paralelas que a ella se entrelazaba como por ejemplo, el corte de leña la extracción y almacenamiento de agua, la organización de la mano de obra y las construcciones arquitectónicas (hoy en su mayoría restos arqueológicos) entre otras. 
    Dentro de este marco es importante resaltar la poca valoración que durante muchos años se ha dado a las actividades productivas como parte de ese legado cultural tan amplio que posee Venezuela, Guárico y específicamente el Municipio Ribas; solamente se resaltan lugares históricos asociados a las actividades religiosas, políticas y militares olvidando aspectos que tienen que ver con la significación que éstos tienen para la comprensión del contexto económico, social y cultural que en él tuvieron lugar . Al respecto en el Boletín antes mencionado se destaca: 
El Ingenio Bolívar, cercano a la población de San Mateo, Estado Aragua (a unos 80 Km. Del oeste de Caracas)...declarado Monumento Histórico Nacional en 1964 y restaurado durante los años 80, formó parte de una hacienda perteneciente a la familia del Libertador Simón Bolívar, y en su valoración y rescate parece haber privado más este aspecto que los relativos a su significación productiva, tecnológica y edílica. Si bien es cierto que el sitio se ha preservado, los aspectos museísticos relacionados con la explicación al público acerca de los procesos técnicos que allí tenían lugar, así como su contexto socioeconómico, es muy deficiente.(p. 2) 
    Lo anterior indica el poco valor que se les ha asignado a las actividades productivas, como formas de mantener la tradición cultural, reflejado en sitios y conjuntos distintos a los que preferencialmente han sido protegidos hasta ahora. Tal es el caso de las torres de alambiques de Cachipo, las cuales son dos torres en ascendente vertical con corona, indicativas de la actividad agrícola del país que necesitan ser valoradas y conservadas como Parte del Patrimonio Cultural de Venezuela. 
    Esto contribuiría a mantener en pie parte de la historia que entorno a ella se encuentran como sucedió en el Estado Aragua donde fue restaurado el “Torreón de El Limón", uno de los tesoros arquitectónicos que guarda con recelo éste importante municipio. Está estructura, construida en ascendente vertical que corona con una salida impactante, representa un ejemplo digno de la arquitectura de los años 1920 y 1930 en nuestro país. Sin embargo, la historia de El Torreón está tan llena de incongruencias e inseguridades, como la del resto de los legados arquitectónicos de Venezuela, al igual que las torres de Alambique de la Haciendita. En este sentido El Aragueño (2003) destaca lo expuesto por Arévalo, E (2002) quien referirse al Torreòn pues aclara que en realidad no es tal: 
Los torreones eran estructuras diseñadas para la defensa de castillos europeos y en la zona no había asentamientos parecidos. "Fueron alrededor de 2 años de entrevistas, conocí a los fundadores de este pueblo y descubrí un sinfín de cosas, entre ellas, que El Torreón, no es ningún torreón, sino una chimenea utilizada para desahogar el humo que producía el Trapiche Papelonero El Limón. No son pocos los problemas que ha enfrentado El Torreón (o la chimenea, según sea su gusto) de El Limón… "Ya es hora de que empecemos a valorar nuestras riquezas culturales, nuestro legado arquitectónico, testigo constante de nuestra historia, y no lo digo sólo por El Torreón sino por las miles de piezas de increíble valor histórico que hay en el municipio, en el estado y en el país... 
    En concordancia con lo expuesto por este autor, es el significado que para la gente tiene, lo que le da el valor a lo histórico y a lo cultural. Por tal motivo así como el Torreon de Maracay representa una muestra de los procesos productivos y culturales del Estado Aragua de lo años 20 cuando surge con fuerza el auge de las actividades agropecuarias en toda Venezuela y época en que el gobierno de Juan Vicente Gómez decide emprender una serie de iniciativas destinadas a impulsar este sector de la economía nacional; lo que sería con el pasar de los años la parte del patrimonio históricos, arquitectónico y cultural: "El Trapiche Papelonero de El Limón.       
    Lo anterior tiene mucha relación además con lo señalado en párrafos anteriores, donde se planteó que Las Torres de Alambiques de Cachipo son restos de una antigua hacienda, que han sido prácticamente abandonados, en el cual se podría decir que funcionó un ingenio de producción de panela dulce o papelón, con la utilización de trapiches, elaborados a partir del jugo de la caña de azúcar. 
    Sin embargo las características estructurales de las torres dejan ver además que pudo haber existido en este sector un proceso productivo relacionado con los derivados de la arcilla, en el caso de las torres que fueron construidas con ladrillos cosidos, lo que significa que debe haber existido, una alfarería dedicada a la elaboración de este material constructivo. 
    Estas suposiciones se apoyan en testimonios de habitantes del Municipio que informaron al equipo investigador y por observaciones realizadas en varios sectores del municipio ( Cuji Negro, Juan Sabroso, Caja de Agua), donde funcionaban tejerías en la cuales se fabricaban tejas, ladillos y adobes utilizados en la construcción de viviendas y otras edificaciones del municipio, durante la primera mitad del siglo XX . 
    La aplicación de técnicas de fabricación de ladrillo constituye una herencia ancestral, que los indígenas aprendieron con los españoles tal y como lo señala De Armas Ch. (1982) “En Tucupido en la segunda mitad del siglo XVII, el capuchino Anselmo Isidro Ardales, que funda el pueblo, enseña a los palenques y cumanagotos... también les enseña a guardar agua en grandes cajas de madera por verano, a levantar las paredes del convento y de la iglesia y a hacer pan y ladrillo” ( p. 7). 
    De lo anterior se desprende la idea de que la existencia de tejerías en el municipio tuvo mucha influencia en el desarrollo tecnológico que para la época se necesitaba para la construcción de las torres de Cachipo. Pero también se supone que existían otras técnicas constructivas como la tapia y el bahareque, como se muestra en algunas viviendas del sector todos representativos sin duda de una cultura muy variada en cuanto a técnicas constructivas y por supuesto arquitectónicas. De ser así y considerando que todas estas técnicas encierran una organización sistemática de saberes se fortalece la necesidad de profundizar en torno a las actividades productivas y culturales que representan las torres de alambiques de Cachipo.     Por otro lado se plantea el hecho de que existe en este municipio, un gran potencial en cuanto a tierras arcillosas que fueron aprovechadas por sus habitantes en las construcciones, no solo de edificaciones sino además en utensilios y objetos decorativos (ver anexo 14) que tal y como lo plantea Brom J. ( 1981 ) Las primeras características que distinguen al hombre de los demás seres vivos, son los utensilios, acusan ya un decidido carácter social. La transmisión de la habilidad de fabricar y usar herramientas no se hace mediante la vía biológica, la herencia sino a través de la sociedad. (p.105) 
    Por lo antes expuesto, y considerando también que en Municipio José Félix Ribas se observan evidencia de la existencia a de antiguas tejerías, que se considera en esta investigación lo aportado por la Alcaldía, relacionado con el potencial de suelos arcillosos del municipio y que están contenido en un Proyecto de Alfarería titulado Núcleo de Desarrollo Endógeno. “Proyecto de Inversión Santa Fe de Unare (2000), que se encuentra en la Oficina de Coordinación de Proyectos. Este proyecto contiene un informe de aptitud física de los suelos con fines de alfarería, ubicado en el Sector Cuartel de Cazadores, Municipio José Félix Ribas, realizado por la Universidad Rómulo Gallegos Decanato de Investigación y Extensión de Suelos y Agua. “Los materiales del suelo analizado en profundidad poseen moderados y elevados niveles de arcilla, lo cual permite que los materiales demuestran una acentuada plasticidad y adhesividad, propiedades que acentúan su carácter de material adecuada para la industria de la alfarería”(p.8) 
    Esto explica por qué en diferentes sectores del municipio se observan restos de antiguas tejerías, lo cual se debió al potencial que posee el municipio en cuanto a suelos aptos para esta actividad, sin embargo, ésta se abandonó como consecuencia de la adopción de nuevos materiales para la construcción que lejos de beneficiar a sus habitantes representan un daño potencial para su salud como lo son ( el asbesto, el zinc entre otros). 
    Por lo expuesto se infiere que es necesario para iniciar acciones preservativas y de puesta en valor de los bienes patrimoniales dirigidas a un cambio en la forma de entender, valorar y actuar sobre el patrimonio histórico y cultural representado en restos arqueológicos como los de Las torres de Cachipo ya que estas han prevalecido por más de cincuenta años. La puesta en uso de estos bienes arqueológicos, es además una oportunidad para conocimiento de las potencialidades turísticas, naturales y culturales del municipio enmarcado en un modelo de desarrollo endógeno en la búsqueda de mejores formas de vida mediante el uso racional de sus recurso enmarcado en las tendencias constructivas (ecomateriales) que buscan retomar algunas costumbres ancestrales de construcción basadas en arcilla utilizada desde tiempos ancestrales por nuestros aborígenes. En este sentido se puede destacar lo expuesto en de la Conferencia Internacional de Ecomateriales, que se realizó en Cuba en Noviembre de 2005, esta vez con el tema "Ecomateriales: conectando la ciencia con la práctica", “Los métodos ancestrales para seleccionar la tierra como materia prima, su adición de arena, arcilla, o hierba son precisamente para mejorar sus cualidades de modo que resista mejor la intemperie, aumente su resistencia y facilite el manejo de los adobes; pero además los diseños de las viviendas con amplios aleros, o con corredores exteriores, protegiendo las paredes; con fundaciones de piedra para impedir que suba por capilaridad la humedad del suelo, son otras maneras, ya clásicas, de proteger y mejorar las construcciones de adobe”(P. 18) 
    Es importante señalar además, que el conocimiento y la valoración de estos bienes culturales se muestran en la utilización y elaboración por parte de la comunidad de artesanía y utensilios que forman parte del legado indígena y ancestral que poseen los ribenses.
    Son pues, las torres de Cachipo testimonio de las actividades productivas y culturales del Municipio, referencia de un momento histórico caracterizado por la búsqueda y adaptación de técnicas, de trabajo donde el hombre refleja su ingenio, creatividad y a su manera la carga de saberes ancestrales. 


 LÍNEAS DE ACCIÓN SUGERIDAS A LAS AUTORIDADES Y HABITANTES DEL MUNICIPIO RIBAS 
 Iniciar acciones inmediatas de restauración y conservación de las Torres de Cahipo, importante Patrimonio Cultural del Municipio José Félix Ribas. 
 
 Realizar un registro municipal de los sitios representativos del legado de los ribenses a fin de preservarlos y protegerlos. 
 
 Crear un centro de investigación local para localizar y recopilar información a la que pueda tener acceso toda la comunidad. 
 
 Diseñar planes turísticos para dar a conocer el potencial cultural de este municipio, en especial para el caserío Cachipo, sitio donde se encuentran las Torres.
 Planificar actividades que permitan a las instituciones educativas conocer el acervo Histórico Cultural Municipal y su importancia para la formación integral del niño, niña y adolescente. 
 
 Coadyuvar esfuerzos con los entes gubernamentales, para sensibilizar hacia la preservación de las Torres de Cachipo, como testimonio de las actividades productivas y culturales del Municipio. 


 BIBLIOGRAFIA 
 Acevedo, R. y Rivas, J. (1998). Técnicas de Documentación e Investigación II. Caracas: Publicaciones de la UNA. 
Alves, F. y Acevedo, R. (1999). Técnicas de Documentación e Investigación II. Caracas: Publicaciones de la Universidad Nacional Abierta. 
Boletín Nº 45. Museo Arqueológico de Venezuela (2004) 
Brom, J. (1981) Para comprender la historia. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Caracas. 
Diccionario de la Fundación Polar. Fundación Polar. Caracas. De Armas Ch. (1961). Tucupido formación de un pueblo del llano. 
Calzadilla, P. (2001) El Valle de Orituco. Volumen I. Editorial Tierra Firme. Caracas. 
Diario El Aragueño. ( S/ F). Torreón del Limón. Emblema del MBI. Maracay Díaz, F. y Hernández, Y. (1999). 
Estrategias Docentes para un Aprendizaje Significativo. México: Mc-Graw Hill. 
 Hernández, F. (2005) Historia de Valle de la Pascua. En los llanos del Guárico. Caracas. 
Instituto de Patrimonio Cultural (2004) Instructivo para el llenado de registros del Primer Censo de Patrimonio Cultural Venezolano. 
Martínez, M. (2000). La Investigación Cualitativa Etnográfica en Educación. México: Trillas. 
Microsoft® Encarta®. (2003). Biblioteca de Consulta. 
Peña, L. (2000) Construyendo Historias. Ediciones de la Biblioteca EBUC. 
Pérez, G. (2000). Investigación Cualitativa. Técnicas y Análisis de Datos. Venezuela: La Muralla, S.A. 
Rodríguez, A. (1994). El Estado Guárico. Orígenes, mundo y gente. Caracas. 
Taylor, S. y Bogdan, R. (1998). Introducción a los Métodos Cualitativos de la Investigación. México: PAIDÓS.

Ferias Simpáticas de Tucupido

 I Encuentro de Historiadores y Cronistas de Tucupido

Organizado por UNEFA, Alcaldía y Casa de la Cultura

Ponente: Miguel Lorenzo Guzmán

  

Casa del Ganadero – Parque Ferial

 Escenario de las Ferias

   Tucupido desde hace varios años, celebra tradicionalmente sus fiestas en honor a “San Rafael Arcángel”.           

            Cada 24 de Octubre el repicar de campanas de la Iglesia “Santo Tomás Apóstol” indica la apertura de nuestras fiestas.

          Agricultores, ganaderos, petroleros, comerciantes, educadores, estudiantes, amas de casa y pueblo en general, se suman a contribuir con la organización y celebración de estas festividades que representan el éxito alcanzado, producto de su trabajo tesonero y creador durante el año.

         En la Plaza Bolívar comienzan a sonar los fuegos artificiales, se realizan carreras con sacos, palo encebao, carreras de huevos con cucharillas y otras competencias populares. Tiempos aquellos cuando el inicio de las tardes de toros en honor a “San Rafael Arcángel” se inauguraba con las famosas carreras de cinta y corona, hoy lamentablemente desaparecidas; pero el recuerdo sigue latente en aquellas personas que lo vivieron.

         Las jornadas de coleo celebradas en las calles Sucre y Zaraza brindaban el mayor espectáculo al pueblo. Las jóvenes y lindas mujeres no se hacían esperar para imponer el máximo galardón o cinta a un coleador después de su coleada efectiva. La banda municipal integrada por jóvenes eficientes en su oficio, dirigida magistralmente por nuestro querido y recordado “Napoleón Baltodano”, haciendo gala de su repertorio musical, interpretaba sus Pasodobles y en especial su famosa composición internacional “Brujerías” que le imprimía el toque mágico, alegre y entusiasta del gentilicio tucupidense.

         1.960, gracias a la gente laboriosa y trabajadora de nuestro terruño Tucupido celebra su Bicentenario, el retorno de sus hijos representaron el calor humano, fe, esperanza y éxito del presente y futuro del “Granero del Guárico”.

         De ese evento, surge la idea de realizar las I FERIAS SIMPÁTICAS DE TUCUPIDO, pero había que ser paciente porque las condiciones no estaban dadas para ello. Las instalaciones de la Casa del Ganadero, incluyendo la manga de coleo, se encontraban en pésimo estado; la Iglesia Santo Tomás Apóstol y Cancha Neverí donde se realizarían las actividades deportivas estaban en proceso de construcción; en fin, era necesario postergar dicho proyecto.

         Posteriormente, el año 1.966 cuando se celebra el I RETORNO TUCUPIDENSE, fue altamente positivo debido a que las instalaciones referidas ya se encontraban restauradas y el Comité Organizador había logrado la construcción del Parque EL RETORNO, y el imponente ARCO que da bienvenida a propios y extraños; constituido en sitio patrimonial histórico que hoy caracteriza e identifica a Tucupido, “El Granero del Guárico”.

        El empeño y trabajo alcanzado, sirve de motivación para que un grupo representativo de personas del pueblo y tucupidenses residenciados en Caracas, Puerto Ordaz y otros lugares del país, optaran por dedicar buena parte de su tiempo para organizar las I FERIAS SIMPÁTICAS DE SAN RAFAEL. Esta directiva fue presidida el año 1.967 por el Sr. Efrén Carpio Castillo. Las II Ferias (1968) por el Sr. Omar Risso. Las III, IV y V Ferias realizadas durante los años 69, 70 y 71 respectivamente, contaron con la presidencia del dinámico amigo “Indio Tamanaco”, Dr. Luis Jaramillo.

         En 1.972, la naturaleza es implacable con “El Granero”. La sequía es tan fuerte que nuestra economía se tambaleaba y lamentablemente desaparecen por cuatro (04) años (1.972 al 75) las populares FERIAS SIMPÁTICAS DE TUCUPIDO; pero Dios no desampara a este terruño, permitiendo que los productores se recuperen poco a poco. Entonces, ¡El Granero despierta! Comienza a florecer su tradición, devolviendo al pueblo, su alegría de siempre a través de algunas festividades de coleo.

         El año 1.976, marca la definitiva superación de los obstáculos naturales, por lo que se reanudan las otras festividades con las VI, VII, VIII y IX (1.976 hasta 1.979), presididas por el conocido y destacado empresario tucupidense, Sr. Jesús Antonio Aguilar. Luego desaparecen durante 20 años, hasta que el año 2.000 se celebran las X Ferias, presididas por el Dr. Pablo Cabeza y el año 2.001, las XI, bajo la presidencia del joven médico veterinario José Vicente Balza.

 

Colaboradores:

 

          Desde 1.967 hasta 1.971 y luego a partir de 1.976-79: Sr. Ramón Arruebarrena, Nacol Galluci (Padre), Nino Celeste, Nino Ricca, Francisco Ricca, Antonio Arvelaiz, Miguel D’Angelo (honorables tucupidenses fallecidos). Iramide Ruiz, Gabriel Pacifici (Padre), Isaías Vásquez (Padre), Saturnino Correa, Ángel Caguaripano, Teresa Rodríguez de García, Silvia de Pacifici, Teresa Machado de D’Angelo, Carlos Arvelaiz, Dumas Andrade, Ángel Carpio, Lorenzo Guzmán, entre otros.

 

 Colaboradores de las X y XI Ferias (2.000-2.001):

 

          Lcda. Gladys Betania Seijas, Lcda. Blanca Machado de Bermúdez, Sra. Ana María (Iana) De Pinto de Rodríguez, Prof. René Rodríguez, Docente Alecia de Herrera, Srta. Yurma Sotillo, Sra. Katia Celeste de Herrera, Sra. Emilde Guacarán de Correa, Prof. Manuel Rangel Iroba, Sr. Willian Cruz y Srta. Lorena Guzmán (hoy de Coa).

          Respecto a las Reinas de entonces, hermosas muchachas, quienes representaron dignamente esas festividades, marcaron pauta, gracias a su talento y optimismo. Y así, proyectaron su donaire, elegancia e inteligencia con el sello de sus mensajes del momento, que quedaron, sin duda, plasmados en el corazón del pueblo. Son ellas: Nancy Correa, Shirley Toro, Aracelis Barberi, la simpática y recordada Zully “Coco” Rodríguez, Morella, Gallup, Enza De Pinto, Edith Herrera, Mirla Herrera, Tibisay Ledezma, Griselmar Lusinchi y Mariana Gómez.








UNA CANCIÓN PARA TUCUPIDO

 

PRIMER ENCUENTRO DE HISTORIADORES Y CRONISTAS DE TUCUPIDO

11- 12 DE JUNIO DE 2009 

Fernando Aular Duran

        Sobre nuestro pueblo han escrito muchos autores, poetas y cantores, quienes han hablado de su historia, de su gente, de la fertilidad de sus campos y de la belleza de sus mujeres. Algunos le han compuesto bellas piezas musicales.

     Según Blas Loreto Loreto, en su obra “Por el Guárico” (1964), en el capítulo titulado Tucupido (Experiencia de casi tres siglos, 1694 – 1964), el 5 de julio de 1911 se conmemoró en Tucupido el centenario de la declaración y firma del acta de la  Independencia de Venezuela y en  un acto público se dio lectura a un himno a Tucupido escrito por el poeta Manuel Jacinto Rivero, “Riverito” como le decían, quien había nacido en 1871.

      El citado himno, escrito en cuartetas, consta de un coro y nueve estrofas decasílabas, más una cuarteta final octosílaba; con un estilo que se puede ubicar dentro del parnasianismo, ya que en él predomina la cita de diversos dioses olímpicos de la mitología griega: Marte, Pan, Ceres, Themis, Flora, Minerva, Jano y hasta cita a Fidias, el escultor heleno. En él hay una exaltación al trabajo y a las riquezas naturales de la región, pero correlacionados con el tema guerrero: “Brazo fuerte si Marte te llama”,  “Y si acaso los llama la guerra”.

      En la citada obra, se refiere a que este himno fue leído en acto público, es decir, no fue cantado.  Por su longitud, diez estrofas, más cinco veces  que se repite el coro, más una última estrofa de métrica distinta (octosílaba), que indicaría un cambio de ritmo  y melodía al final, más el hecho de que no hay referencia a la música, ni se conoce partitura, nos hace pensar que dicha pieza fue escrita para ser leída.

                           HIMNO A TUCUPIDO

                             L:  Manuel Jacinto  Rivero 

                      Coro

Eres pan de los pueblos de Oriente,

brazo fuerte si Marte te llama,

hasta el cielo pregona tu fama,

como obrero, patriota y valiente.

Tucupido, tu tierra es fecunda, Tus legiones son héroes de arados

es muy bella y feraz donde quiera siempre invictos surcando la tierra,

tú regalas con alma sincera        y si acaso los llama la guerra,

tu cariño, tu pan y tu amor.         es con Patria que van con amor.

 

Dios al ver la fiereza pujante       Es entonces que van al martirio,

con que hieres de muerte la encina,defendiendo a la patria y sus leyes

dio a tus plantas la savia más fina,luego vuelven y uncen sus bueyes,

y a tus campos mayor esplendor.   y levantan el pan con honor.

 

Eres pan de los pueblos de oriente 

Eres pan de los pueblos de Oriente…

 

Pan y Ceres y Themis y Flora,      Son tus vírgenes tipos de Fidias

son los héroes que llamas Señores, con candor, hermosura y belleza,

esos nunca resultan traidores     tus matronas la noble entereza

y es con ellos que sabes triunfar. que convierte en santuario el hogar.

 

Es la cova la insignia guerrera Son tus hombres valientes campeones

que levantas gloriosa y triunfante,    en la ruda labor cotidiana,

la que dice: “Progreso, adelante,   el trabajo es tu ley soberana,

tu misión es de eterno luchar.”  Tú no sabes si no es trabajar.

 Eres pan de los pueblos de Oriente…

Eres pan de los pueblos de oriente… 

No Minerva ni Jano ni Marte                Hoy Olimpo es un primor

concurrieron a darte la gloria,             con sus dioses inmortales,

es la cova quien hace la historia         tocando dianas triunfales

de tu noble grandeza inmortal.               para el gran Libertador

 

En tus campos se yergue gigante

la semilla que funda el progreso,

pues tu suelo es feraz con exceso,

para hacer mucha miel y cereal.

 Eres pan de los pueblos de Oriente…

     Por los años de las décadas del 40 y 50 se solía cantar en Tucupido un aguinaldo con estilo de parranda, en el cual se hacían alusiones a personajes y sucesos del pueblo, como por ejemplo:

Tucupido tiene

lo que no tenía,

la luz en las calles

y la Compañía. 

    En el Nº 5 de la revista Antorcha, de diciembre de 1960, que dirigía Miguel González Pérez, dedicada al bicentenario de Tucupido, aparece una foto y una nota donde se observa al profesor Napoleón Baltodano dirigiendo al Orfeón Bicentenario integrado por hermosas damitas las que aparecen cantado el Himno Bicentenario; por lo que podemos deducir que existe un himno dedicado a Tucupido en su bicentenario, escrito por este ilustre profesor.

Napoleón Baltodano, nacido en Managua, Nicaragua, en 1895, había llegado a Venezuela en 1929 como director musical de un circo de atracciones. Se quedó en el país como trompeta en la Banda Municipal Venezuela, formó varias orquestas bailables. En 1948 pasó a dirigir la Banda Marcial del Estado Guárico. Trabajó en Valle de la Pascua, Altagracia de Orituco, Tucupido, Calabozo y El Sombrero.

     Labor encomiable de los cronistas sería recopilar las obras musicales del profesor Baltodano y publicarlas para el conocimiento de las nuevas generaciones.


El poeta Ramón Díaz le dedicó un hermoso vals titulado “Tardes de Tucupido” el cual es una reminiscencia del pueblecito apacible y acogedor de otrora, con sus brisas vespertinas cargadas de aromas de mastranto, sus lindas muchachas paseando por las calles y las dulces serenatas nocturnales ante las rejas de los ventanales.   

“Las tardes con sus brisas en mi pueblo natal

impregnan de frescura y se oyen susurrar;

van brindando sonrisas en saludo cordial

las gentiles muchachas que salen a pasear.

 

Cuando llega la noche se escucha preludiar

una lira armoniosa que entona su canción,

la dulce serenata que suele dedicar,

en la calle a la reja, como una tradición.

 

Sigo con el recuerdo que no puedo olvidar,

Estas tardes preciosas que son mi adoración,

de mi memoria nunca jamás podré apartar,

las guardaré en mi ser, serán para mi vida eterna evocación.

 

A ti pueblo querido te doy mi melodía,

que me nació del alma cual grata inspiración,

por eso emocionado me embarga la alegría,

porque siempre te llevo, lindo Tucupido, en mi corazón.”


El poeta y cronista don José Garibaldi Soto le compuso a  su pueblo un bello pasaje, letra y música de su inspiración:

“Tucupido de mi vida,

Guárico de mi corazón,

te dedico este pasaje

con todo mi corazón.”

 

“Cuando me alejo de ti,

me alejo con sentimiento,

recordando con nostalgia

aquel tan grato momento.”

 

“Siempre que te recuerdo En Tamanaco pescando

me dan ganas de llorar,       con tu brisa me topé

porque a ti puedo querido y el canto de la soisola

nunca te podré olvidar.”    con la mañana se fue.

 

“Cuando me encuentro a tu lado                 

revive en mí la alegría                                 

y son todas tus muchachas                           

reinas de la simpatía.”                                  

Mañanitas del recuerdo,

brillante tu atardecer,

y cada copla que canto

Va expresando mi querer.”    


Con letra del insigne poeta Ernesto Luis Rodríguez y música del maestro Juan Vicente Torrealba, por la década del sesenta fue muy popular un pasaje titulado “El Guariqueño”, interpretado por prestigiosas voces, entre ellas la de Magdalena Sánchez, el cual plasma un hermoso recorrido por los pueblos del Guárico y en la segunda estrofa hace referencia a Tucupido:

 

El Guárico es para todos,

para todos,

la tierra del galerón, (bis)

de las mujeres bonitas


Ay, bonitas,

que endulzan al corazón. (bis)

 

 

“De Tucupido a Zaraza,

Ay, a Zaraza

suspira el atardecer. (bis)

No hay pueblo como los míos,

como los míos,

para quien sepa querer.”


Cuando salí de Altagracia,

Ay, Altagracia,

no quise decirle adiós,

porque en su suelo reluce,

ay, reluce,

toda la gracia de Dios.

 

Camaguán en el estero,

Ay, el estero,

Santa Rosa en el Palmar,

y Calabozo en mis voces,

ay, en mis voces,

nunca los podré olvidar.

 

Por eso es que guariqueño,

guariqueño,

he sido, soy y seré,

desde el perfil del sombrero,

Ay, del sombrero,

hasta la punta del pie.


      Violeta Rey, poetisa, cantante, guitarrista y cuatrista tucupidense, compuso una bella canción con ritmo de pasodoble, titulada “Mi lindo Tucupido”:

                         “En el corazón del llano                             

hay un pueblito escondido,

es un pueblito encantado,

es mi lindo Tucupido.

 

Los árboles de la plaza

acarician con la brisa

a las muchachas que pasan

brindándole sus sonrisas.

 

¡Ole por ti llano mío!

¡Ole terruño encantado!

¡Ole viva Tucupido!

Que ha de ser siempre aclamado.

 

Bendito sea Dios del Cielo

por darme gracia llanera,

llanera siempre llanera

he de ser hasta que muera.”

       Tiene otra composición en estilo recio de seis por derecho titulada “Parrandeando en Tucupido” donde cita a muchas personas amigas de la población:

 ¡Ay….! Una mañana fresquita

salí rumbo a Tucupido,

la aurora estaba clarita,

el camino florecío,

llevaba en el pensamiento

el trecho que he recorrío,

cuando en el momento entraba

a mi pueblo tan querío.

 

A mi pueblo tan querío,

me topé con mucha gente

que saludaba contenta.

Yo no sé qué es lo que pasa

que al llegar a mi terruño-

enseguida un cuatro empuño

y llego contrapunteando

en fracciones de segundo.


        Tula Aular Durant, hija de El Vate Aular, tiene una composición dedicada a Tucupido,  en ritmo de vals,  titulada  “Canto a Tucupido”

                          Mi lindo Tucupido,

pueblo de ensoñación,

cantor de la llanura

te brindo mi canción.

 

En ella yo te canto

varios versos de amor,

versos que en mi alma nacen

convertidos en flor.

Amor que aquí en mi pecho

Se convirtió en canción.

 

Tú eres mi Tucupido,

pueblito soñador,

tierra de mis quereres,

de música y folclor.

 

Tienes grandes poetas                          

que cantan al amor                                

y a tus lindos paisajes                             

que son de admiración.                          

 

Por eso yo te canto,                                     

te canto con ternura

y con gran emoción,

porque eres el motivo

de esta inspiración.

 

Tu bella plaza Bolívar,

del pueblo la principal,

cual mirador ofrece

un cielo crepuscular,

cielo que inspira al poeta

que en ti sueña una canción,

dibujándote un poema

de fantástico esplendor.

     Por ese apego  filial a mi terruño, en algunas oportunidades he escrito algunas notas históricas, recogido algunas anécdotas del pueblo y plasmado algunos sencillos poemas y cánticos, como el titulado “Levántate Tucupido”, donde expreso la necesidad de esforzarnos por su desarrollo.

                                                ¡LEVÁNTATE TUCUPIDO!

 

¡Levántate Tucupido

a ver la luz del futuro!

¡Despiértate! Te lo pido.

Que tu camino está oscuro.

 

¿Qué te pasa pueblo mío

que te contemplo dormido?

No eres mi pueblo bravío,

romántico y aguerrido.

 

¿Por qué te mueres de olvido,

triste, callado y sombrío?

¿Tus esperanzas se han ido

  y te has quedado vacío?

 

¡No te rindas! ¡No fenezcas!

Mantén tu esfuerzo profundo.

¡Es necesario que crezcas

como un retoño fecundo!

 

Pueblo mío, mira el sol

de luminoso alborear,

de un futuro de esplendor

al que tienes que marchar.

 

¡Levántate Tucupido

a ver la luz del futuro!

Luchemos, que un pueblo unido

tiene el futuro seguro.

 

      Habiendo escrito un pequeño poema al cual titulé “Tucupido”, formado por cuatro cuartetos decasílabos, que a continuación transcribo:

 

Tucupido, granero fecundo,

guariqueño hermoso bastión;

donde crece en espiga hacia el mundo:

pluma y canto, virtud y oración.

 

Fray Anselmo con cristianos votos

a la indiada le insufló fervor,

con Palenques y Cumanagostos

fundó un pueblo que es noble crisol.

 

Pueblo amigo, luz del alto llano,

donde el agro da esperanza y pan;

Tamanaco: su pulmón lozano

y su gente su fuerza y su afán.

 

Ribas mártir nos dicta la gloria

de luchar por la Patria y triunfar.

Tucupido es ejemplo en la historia

de trabajo, de honor y de paz.

 

    Me puse a analizar sus versos: … granero fecundo, por la riqueza de sus suelos prodigioso en la producción de alimentos. … hermoso bastión, en medio del llano pero con sus lomas y pequeños cerros del alto llano oriental. Donde crece en espiga hacia el mundo: sobre sus campos se alzan las espigas del maíz, del sorgo, de la caña de azúcar, el esfuerzo del agro, convertido en poemas y cantos por seres virtuosos respetuosos de Dios. Luego la génesis del pueblo, su raíz aborigen, la verdadera religiosidad cristiana de los misioneros, con la cruz y la oración, sin la espada y el yugo; su río Tamanaco, el dios de las aguas, sus pobladores, el ejemplo heroico del héroe singular José Félix Ribas y la síntesis vital de los pueblos: trabajo, honradez y paz. 

 

       Mientras leía el poemita me di cuenta que sus versos tenían ritmo marcial, que tenían una sonoridad cantable. El primero como un alegro vivaz y los siguientes como andantes, como la narración serena de una historia amada. Y entonces me invadió una melodía. Tomé el violín y me puse a seguirla. Luego tomé una hoja de partitura y en forma muy elemental me puse a transcribir aquellas notas al pentagrama:

Re  re    do   si      si   la sol la  si   sol   sol fa     mi  mi fa sol fa sol la             

     Y así me fue saliendo aquella música que me cantaba desde los versos de mi poema. Entonces busqué a mi gran amiga la profesora Consuelo Barriteau, con quien habíamos tenido maravillosas quijotescas aventuras musicales. Nos pusimos a trabajar y le dimos forma de canción, de himno a mi querido poema. La primera estrofa, alegre, altiva, como una invitación, la convertimos en el coro.

      Después de varias cervecitas y algunos aperitivos ya teníamos la canción escrita y hacíamos proyectos para hacerles algunos arreglos corales. Pero la profesora se marchó y hace mucho tiempo que no nos vemos. La canción había quedado guardada, casi olvidada.

     Yo se la enseñé a mis sobrinas que tocan en la sinfónica y algunas veces la tocamos.

Como se trata de una simple canción, en varias oportunidades la he cantado en reuniones sociales. Y ahora que cometo la audacia de traerla a este encuentro de cronistas, con la sola intención  de exhortar a mis coterráneos a la investigación y búsqueda de nuestra música, que hace mucho tiempo que se pierde en el olvido; la música del maestro Antonio Miguel Martínez, de Rafael Vidal, del Vate Aular, de Baltodano, de José Flores, de Bernabé Gómez, de Domingo Solórzano y tantos otros; así como incentivar a nuestros músicos y poetas para que le brinden su inspiración a nuestro pueblo, con el objeto de que algún día nuestro Municipio pueda exhibir sus símbolos: un himno, un escudo y una bandera.

                                          TUCUPIDO

                      CORO

Tucupido, granero fecundo,

guariqueño hermoso bastión;

donde crece en espiga hacia el mundo:

pluma y canto, virtud y oración.

                        1

Fray Anselmo con cristianos votos

a la indiada le insufló fervor,     

con Palenques y Cumanagotos    

fundó un pueblo que es noble crisol

2

Pueblo amigo luz del alto llano, 

donde el agro da esperanza y pan;

Tamanaco, su pulmón lozano

Y su gente, su fuerza y su afán.

                                                3

Ribas mártir nos dicta la gloria

de luchar por la Patria y triunfar,

Tucupido es ejemplo en la historia

de trabajo, de honor y de paz.