Julio
César Sánchez Olivo
DE VALLE DE LA PASCUA A ACHAGUAS… PASANDO POR SAN FERNANDO
(Con cien leguas de por medio…)
DR.
FELIPE HERNÁNDEZ G.
“Con
cien leguas de por medio…” frase del poema “Cajón de Arauca Apureño” que
escribió el poeta Julio César Sánchez Olivo en Valle de la Pascua en el año
1956. Canto a la nostalgia y la melancolía, ante la pena que da el adiós por lo
que hemos vivido y creemos no volver a ver y vivir, canto a la apureñidad que
es como decir la llaneridad toda. Segundo himno de los apureños. Poema que hizo
canción el eximio cantante guariqueño Ángel Custodio Loyola, y muchos otros han
continuando cantando. Tomamos prestada esa frase emblemática para subtitular
esta crónica, que es una referencia a la conmemoración del Centenario del
Natalicio de Don Julio, acontecimiento feliz que se ha estado celebrando
durante todo el año 2009, a través de reuniones, conferencias, conversatorios,
escritos, actos recordatorios, y cuyo clímax tuvo lugar los días 23, 24 y 25 de
octubre del corriente año, en la población de Achaguas, que es igual a decir,
la tierra del Nazareno y del río Matiyure.
Como
es sabido, don Julio César Sánchez Olivo nació en la Parroquia Guachara,
Municipio Achaguas, del Estado Apure, el día 21 de Octubre de 1909, por lo
cual, la Comisión desde un primer momento se planteó como objetivo central,
darle participación en las actividades a realizar, a gente que estuvo de una u
otra forma relacionada con su quehacer intelectual, tanto en su Apure nativo
como en el resto del llano venezolano.
Como
miembro de la Comisión Nacional designada por la Dirección de Cultura del
Ejecutivo de Estado Apure y por el Centro de Estudios del Llano de la
Universidad Rómulo Gallegos (CELLUNERG), asistimos a Achaguas, a respaldar al
profesor Argenis Méndez Echenique, Cronista Mayor de Apure, quien la presidió,
junto con el cronista del municipio, profesor Elisur Lares Bolívar, la cronista
adjunta, profesora Luisa Martínez, la Alcaldía, el Concejo Municipal, la Casa
de la Cultura y las fuerzas vivas de Achaguas y San Fernando, quienes
realizaron un importante trabajo de organización para que los actos estuviesen
a la altura de tan meritorio y ejemplar ciudadano, orgullo del gentilicio
apureño y llanero. Sentimiento recogido en la expresión de Elvin Barreto
Guedez, cuando en su disertación nos dijo: “Julio César Sánchez Olivo fue
portador de una ética que hoy venimos a reivindicar”.
La
Casa de la Cultura “Cantante Carlos Guevara” de Achaguas, sirvió de escenario
para realizar tres jornadas de intenso y fructífero trabajo intelectual,
poético y folclórico, donde se resaltó lo mejor del ciclo vital del conocido
poeta sabanero, expresado en sus diversas facetas: poética, política,
intelectual, comunicacional, ciudadana y humana.
La
conferencia central la dictó el doctor Adolfo Rodríguez, reconocido académico e
historiador guariqueño, quien realizó una magistral disertación de la vida y
obra del Poeta llanero, titulada “Julio César Sánchez Olivo, mensajero de
resonancia étnica”, donde hizo énfasis en “los vaticinios de Sánchez Olivo
acerca de un mundo llamado Apure que no morirá jamás”.
Las
ponencias presentadas por los participantes de los estados Apure, Barinas,
Cojedes, Guarico, Miranda y Vargas, constituyeron todo un aporte antológico
para el conocimiento de la vida y la obra del poeta. Entre otras, son
emblemáticas:
-
“Conversación con don Julio, Agosto de 1986” presentada por el Cronista de
Maracay, profesor Oldman Botello.
-
“La teluridad en la poética de don Julio César Sánchez Olivo” del profesor
Felipe Hernández, de la Universidad Simón Rodríguez – Núcleo Valle de la
Pascua.
-
“El llano desde la pasión y la nostalgia. Un acercamiento impresionista a la
obra poética de Julio César Sánchez Olivo”. Del escritor cojedeño Julio Rafael
Silva.
-
“Julio César Sánchez Olivo y su labor investigativa”. Presentada por el
cronista de Achaguas, Elisur Lares.
-
“La poesía de Sánchez Olivo desde el enfoque de la versoterapia”, por Ramón
Ojeda Cruzate, Cronista de Elorza.
-
“La trayectoria política de Sánchez Olivo”. Del profesor Elvin Barreto Guedes
de la Universidad Simón Bolívar – Núcleo El Litoral.
-
“Vida y obra de Sánchez Olivo”, del Cronista de Guasdualito, Aldo Márquez.
-
“Canto llanero al gran poeta apureño”. Presentada por el escritor barinés,
Miguel Ángel Nieves, entre otras.
En
cada uno de los trabajos leídos, se vigoriza la idea que para el llanero la
poesía de Sánchez Olivo es como un acicate, un referente para toda la vida,
para la eternidad, para orgullo de sus familiares y parientes: María Elena
Sánchez Maldonado y Ana María Gil Sánchez (sobrinas del poeta, hija la primera
y nieta la segunda, de su hermano Teodorito Sánchez Olivo), quienes en representación
de la familia del homenajeado estuvieron presentes en los actos.
Un
reconocimiento especial, merece la actuación de la Orquesta Sinfónica Juvenil
del Municipio Achaguas, que nos deleitó con sus selectas interpretaciones. Del
igual manera, son dignas de reconocerse las atenciones dispensadas por el
profesor Méndez Echenique, por la alcaldesa, Claritza Jiménez de Garbi, los
concejales Orlando Cordero y “Chichita” Landaeta; el director de la Casa de la
Cultura, cantante y folclorista Ramón Ojeda, el cronista y la cronista adjunta,
Elisur Lares y Luisa Martínez, la profesora Rosa Simona Ojeda de la Sociedad
Bolivariana, el profesor Pedro Pablo Olivares y las profesoras Lilian María
Méndez y María Soledad Moreno de Cortéz, así como los poetas y folcloristas apureños:
Omar Moreno Gil, Rómulo Eudoro González Blanco, José Ramón Mejías (Samanela),
Demetrio Hernández, Valentín ¿?, Cristóbal Jiménez y Ramón Oviedo; y de
Barinas, los poetas Miguel Ángel Nieves y Reinaldo Arias, entre otros.
En
esta jornada centenaria sobre el insigne poeta apureño, como en su verso, una
vez más nos llevó:
Por
el rumbo de la vida / del mediodía hacia el ocaso, / llevando el llano por
dentro / marchas con tu recio ánimo, / porque a tu alma de poeta / bien la
templó el sol de marzo… y por ahí se va la obra de un hombre que asumió
compromisos políticos y literarios sin hacer grandes distinciones entre uno y
otro, entendiendo su acción como una extensión de su actividad ciudadana, que
le permitía acceder y divulgar la vida y las costumbres ancestrales del hombre
del llano, con la esperanza de preservarlas y quizás moralizarlas y al mismo
tiempo inocular su muy particular visión del mundo, que le legó al futuro, y
como una pequeña contribución a la posteridad, en su poética nos deja testimonio
de su experiencia y de sus sentimientos.
Como
corolario de la Celebración del Centenario de Sánchez Olivo, a modo de
reflexión podría decirse, que en este siglo XXI en que la ciudadanía acusa
desgaste o indiferencia en relación a los acontecimientos de todo orden que le
rodean, parece necesario repensar el pasado a partir de las herramientas que él
mismo nos proporciona, que son muchas. Una de tantas, la que aquí nos atañe,
consiste en retomar y tratar de comprender su mejor legado representado por su ejemplo
y su obra, un escritor comprometido con su propio tiempo, que se resiste al
olvido apelando a la memoria y a la reflexión. Como visionario que fue, insiste
en ahondar en las costumbres del llanero y la llaneridad, en revisar el pasado
con mirada crítica.
Explicarse
el presente, pedir que el porvenir del llano y del llanero sea distinto, ambos
aspectos constituyen, desde la perspectiva sanchezolivesca, la función del
recuerdo histórico. Quizás porque ya había padecido los estragos de la historia
y el progreso, su poética refleja una mayor interiorización de la realidad, que
resulta muy a propósito para reflexionar sobre la relación entre el llanero
como sujeto y la historia del llano, por la forma en que se interioriza la
realidad y porque la vida de los hombres de la sabana transcurre con la
historia, pero no como acontecimientos paralelos, separados por una línea
divisoria, sino como un encuentro que desgarra al sujeto mientras la historia
sale indemne.
Su
mejor lección sería para los llaneros como sujetos de la historia, que siempre
los perseguirá bajo la forma del progreso, para recordarles una y otra vez, la
necesaria toma de conciencia, en espera de que los años y ese progreso no
borren jamás la memoria de su pasado.
En
Valle de la Pascua, a los ocho días del mes de diciembre del año 2009.

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