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La niñez en Tucupido durante la década de los 60 - Teresa Samele

 II ENCUENTRO DE HISTORIADORES Y CRONISTAS DE TUCUPIDO

Tucupido desde sus orígenes hasta la contemporaneidad


“PORQUE LA INFANCIA

ES LA MAYOR FÁBRICA

DE SUEÑOS”

 

20 Y 21 DE Mayo de 2010


Tucupido

 

¿Qué será lo que tú tienes?

Pueblito del Llano adentro

Que por ti un inmenso amor

Y una gran nostalgia siento

 

¿Por qué será que mi pueblo?

Tiene eso tan peculiar

Que quien se va de su suelo

Siempre quiere regresar

 

Que quien ya no ve su cielo

Jamás lo puede olvidar

¿Será su Plaza Bolívar?

¿Será su Bajo La Nueva?

 

Será su gente bonita

Tan humilde y servicial

Con su don hospitalario

Para quienes ven llegar

 

Para mi hueles a infancia

A pan de horno, alfeñique

A conservitas de coco

A ciruelas y posicles

 

Para mí, sabes al cielo

A esa pasta a la italiana

Que cocina mi mamá

A ese quesito de mano

Sabor de tu identidad

 

Para mi tú eres un cuento

Que me lleva a aquellos tiempos

En donde existió una fuente

Con los tres colores patrios

Y estaba Chicho el barbero,

Salvador Capezutti,

Francisco Ricca y don Pancho.

 

Para mi serás eterno con tu preciosa sabana,

Tus incontables estrellas, tus luminosas mañanas

¿Qué será lo que tú tienes,

Que es eso que infundes tú,

Porque siempre te recuerdo

En tu Domingo Vermouth?

 

Teresa Samele

 

¿Hasta qué punto, la historia es la vida o la vida es la historia? Yo no consulté libros reconocidos referentes a  hechos recopilados por cronistas ponderados sobre el devenir histórico de mi pueblo, cuyo nombre proviene de voces Palenques y Cumanagotos, TOCOPIO, o Tucupido, fundado en 1.760 por un religioso proveniente de otras latitudes; cuando era niña, mis libros de historia no  narraban  estos acontecimientos, debemos apreciar que estos datos se han dado a conocer hoy día, gracias a hijos e hijas  de este  poblado que desde hace poco tiempo se dieron a la tarea de desempolvar el bello origen enmarcado en aquella alborada  aborigen, paridora del gran gentilicio Tucupidense ¡para mí es un orgullo el saberme descendiente de tan hermosa estirpe!

Quizás muchos de ustedes no me conozcan, más debo confesar que es reciproco, pues salí de Tucupido hace más de treinta años con el objeto de completar mi formación académica, ¡pero soy Tucupidense al infinito por ciento!, mi sangre y mis genes están impregnados de la historia y la geografía de Tocopio, de este lindo lugar y el gentilicio me honra porque adorna lo que fui, lo que soy y lo que seré; Tucupido fue la estancia en que se esparció mi primer llanto al nacer, la sangre que me nutrió, la cuna que me meció y el sol que me vio crecer, los lugares mil y mil del arenal en que fue impresa leve y sutil en loco juego infantil, la huella de mis dos pies; en verdad, como dije antes, no consulté libros de historia para venir a transmitir este trabajo y el amor a mi tierra.

Evoqué los recuerdos de la más maravillosa de las infancias, vivida en el más hermoso de los contextos, Tucupido, el guardián de mis tesoros, ¡Tucupido, el Granero del Guárico!, valga la  ocasión para agradecer a las personas que me dieron la oportunidad de compartir con ustedes la grandeza y belleza de una época que ya fue, que ya no es, que no será y tan solo perdura en la memoria de algunos adultos con nostalgia de infancia, pero es un libro latente que debemos aprovechar para aprender del pasado, comprender el presente y asegurar un futuro lleno de respuestas, de amor al suelo nativo y responder tres preguntas necesarias en la memoria colectiva Tucupidense, ¿Quiénes fuimos?, ¿Quiénes somos? Y la más importante ¿Qué queremos ser?

En Las Puertas Del Cielo, libro en el que sustenté esta ponencia, porque la infancia es la mayor fábrica de sueños y aunque el tiempo pase tal cual los granos de arena en un reloj de cristal, nos cambie la cara, el carácter, la manera de pensar, los gustos, aunque manipule nuestros intereses y la bruma de los años nuble nuestras mentes, Tucupido siempre ha estado allí, en lo más profundo de nuestro ser, en nuestra psiquis y recuerdos, sobre todo si hemos tenido que emigrar a otros lugares por cualquier causa; pero sabemos de la gran nobleza del alma pueril que todo le divierte y a pesar de lo bueno y lo malo siempre aflora la magia que hace el milagro de llegar a pensar que el contexto de nuestra niñez era como vivir en el cielo o por lo menos, en sus puertas.

Por eso evoco aquel tiempo del pasado Tucupidense, aquellos tiempos de azúcar cuando el dulzor del majarete, las conservas de coco, del pan de horno, del alfeñique, del dulce de leche, comenzaba a competir con el nuevo sabor del cocosette, de la leche condensada, de las frunas de los sacamuelas, del ping pong y la frescura de los raspaos, la chicha, el carato de maíz, los posicles igual lo hacía con el sabor de la Pepsicola, la colita Grapette, la Fanta y la Orange Crush y las barquillas y tinitas elaboradas en aquella fuente de soda atendida por el señor Alberto Lapiolli y su esposa doña Alicia, también competían con los nuevos helados traídos por heladeros en carritos que andaban por las calles del pueblo con campanitas y su musiquita que siempre sonaba igual.

Y vendían los helados morochitos, los de  sabor a limón, a naranja, a uvas, los Bati Bati con una rica porción de chicle al final de su envase y el delicioso pastelado, por ello en nuestras alcancías atesorábamos con el mayor de lo celos, aquellas humildes moneditas salidas del mágico e inagotable monedero de papá o mamá: la puyita, la lochita, el mediecito, el realito y si tenías suerte, el bolívar completo; para alguna ocasión especial de degustar cualquiera de estas granjerías hoy día típicas y pertenecientes al patrimonio cultural gastronómico de nuestro pueblo o cualquiera de estos confites y nuevos sabores que en aquellos días despertaban las expectativas y antojos de la chiquillería Tucupidense y al que debe nuestra infancia tantos dolores de muelas. 

Tornan a mi memoria, tumultuosa y desordenadamente, recuerdos, ¡tantos recuerdos!, sin distinguir mucho de un año o de otro, ni a una persona de otra, ni a un sitio de otro, solo momentos como aquellas frescas mañanas cuando las calles del pueblo se llenaban de muchos niños, niñas y jóvenes que asistían a sus casas de estudio, ataviados con uniformes escolares de diversos modelos y colores, rostros de insignes dadores de conocimiento que contribuyeron a la formación como entes pensantes de muchos chiquillos y chiquillas, hoy respetables miembros del colectivo Tucupidense, grandes pedagogos que estuvieron a nuestro lado cuando el mayor problema para nosotros era no saber resolver una suma de cuatro dígitos y pedir prestado en la operatoria de la resta.

Cuando el  peor castigo del mundo era que nos pusieran a escribir en el cuaderno “debo portarme bien“, cuando llegar al liceo por primera vez, era todo un cúmulo de expectativas y temores y nos asustaba calcular la raíz cuadrada de un número o el fatídico teorema de Pitágoras, docentes como doña María Antonia Barrios, valiente educadora, quien a pesar de sus limitaciones físicas, abrió las puertas del saber en su humilde escuelita, la señora Carmen Risso, o la maestra Carmita llamada así con cariño, Yolanda Guevara, de quien nunca olvidaré sus abrazos, gestos de amor y aliento en mis triunfos y fracasos, Carmen Wilches tan popular y querida entre sus pupilos, Argelia de Ruiz con una sonrisa que iluminaba el mundo, Alfredo Mejías, Encarnación Balza, Joel Lugo.

Todos ellos con una ética profesional sin límites, fungiendo como apóstoles de sabiduría en diferentes instituciones: el J.M. Núñez Ponte, hoy día Luis Giulietta Ramos, el Félix Antonio Saá, el Narciso López Camacho, el María Inmaculada, el Víctor Manuel Ovalles, trincheras de la lucha por la moral y las luces que han visto pasar por sus aulas a innumerables generaciones de Tucupidenses y han trascendido en el tiempo y la historia de esta prometedora comunidad Ribense preparando para la vida  a hombres y mujeres que han sabido dejar muy en alto el nombre de su lar nativo, a su pueblo el cual siempre los ha esperado y los esperará desde cualquier lugar y posición que el porvenir les depare, como dijo Bolívar: “Primero el suelo nativo”

Remonto a galope sobre el corcel del tiempo y regreso a esos luminosos días de mi niñez, a esas casas en su mayoría coloniales, con techos de tejas, amplios ventanales, zaguanes y patios interiores, a la Placita del Sol, escenario de muchas excursiones escolares, a La Represa en busca de un refrescante y solaz baño, a la Casa Ganadera, a La Compañía, al Club Talon con su piscina y hermosas fiestas, a aquellos 31 de diciembre después de las doce de la noche para ir a la plaza y dar el feliz año a amigos y conocidos, a mi querida e inexistente casa de la calle Bolívar número dos, con su hermoso patio siempre lleno de rosales en flor sembrados por la manos maravillosas de mi mamá doña Ana de Samele.

Cuando llenar una bolsa de metras nos mantenía ocupados toda una tarde y las chinas y los globos de colores llenos de agua eran el arma más letal que podías tener en tu poder, no teníamos PlayStation, ni computadoras, ni tv por cable, ni siquiera televisión, eran contadas las familias en el pueblo que lo poseían, ni PSP, ni DS, pero ¡cómo nos divertíamos jugando la cebollita, el escondido, la moda, el quiao, muñecas, la semana, el avión, fusilado, Troya, ajiléis, carga la burra, papagayos, pelotita de goma, perinola y bailar la raspa: la raspa zumba el son de Méjico vacilón, así así así, así es que lo bailo yo, el gallo, el gallo, la gallina y el caballo, se pusieron, se pusieron, se pusieron a pelear, ¡que sí que no, que en mi casa mando yo!

¡Oh! Queridas calles de mi niñez, en donde fuimos arquitectos y protagonistas de todas las diabluras posibles y nuestros pasos de niñas y niños pisaron corriendo alocados haciendo paradas para saludar a algún amigo compañero de juegos o en el portal del Cine Ribas o del cine América y saber de las películas que se transmitirían en los próximos días, sobre todo en el Domingo Vermouth y en el matinée, en aquel tiempo el mundo despertaba y había que conocerlo en su máxima expresión, muchos cambios se gestaban sobre todo en el campo de los medios audiovisuales que evolucionaban al mismo ritmo del despertar de aquella generación que crecía escuchando la radio, leyendo libros, suplementos de tiras cómicas y foto novelas de Corín Tellado.

Generación que debía transitar dichas calles, para hacer algún mandado a la venta de víveres y panadería de Bigotes, la carnicería de los Ricca, la Farmacia Fleming o la Botica de don Carlos Rodríguez, a la fuente de soda a comprar café recién molido, a la bodega del señor Napoleón, la del señor Colorado, o donde el señor José Martínez, Abastos La Preferida, pionera de los supermercados de hoy o el remanente de las pulperías de épocas ancestrales, porque allí conseguías todo lo imaginable y de allí, llegar a La Pancadita, la quincalla de doña Eloísa, todo un mundo en regalos y juguetes que despertaban nuestras ansias lúdicas, aunque en esos días los mejores juguetes eran los que emergían de nuestro intelecto, elaborados por nosotros mismos.

Viejas calles de mi amado pueblo cuyos vestigios aún existen con ese asfaltado pedregoso, que se llenaban del ruido emitido por nuestros patines con ruedas de hierro en las noches decembrinas y en las frías madrugadas de las misas de aguinaldo escuchando los cohetes y las campanas de la iglesia y se adornaban con bambalinas de colores para los hermosos desfiles y fiestas de carnaval, en las ferias de San Rafael y de una fe divina en la Semana Santa cuando las tardes se tornaban violeta en honor al Nazareno, ¿quién no corrió tras aquellos desfiles de hermosas carrozas y diferentes alegorías para agarrar la mayor cantidad posible de caramelos y no dejar pasar ni un solo detalle del espectáculo que presenciabas para atraparlo en los mejores recuerdos?

¿A que niña o niño de aquel tiempo no le gustaba recorrer el pueblo descalzos en las tardes de lluvia? Y se emocionaba al escuchar o repetir la expresión ¡quiao, quiriquiquiao, si no me agarras te echo miao! Mientras lo jugaba en la plaza Bolívar llena de cayenas en las tardes domingueras, luego de los servicios religiosos o al escaparse de la iglesia en plena misa y se detenían repentinamente, por voluntad propia en medio de la carrera o del juego que estaba realizando al escuchar las notas del Himno nacional interpretado por la Orquesta Municipal, bajo la dirección de Lalito y los miembros del cuerpo policial en estricto orden, vestidos con sus uniformes de color kaki rendían honores al pabellón patrio para luego comenzar con la retreta dominical.

Hermosa y emblemática Plaza Bolívar, todo un mundo en nuestras vidas, en donde conocimos la amistad, el compañerismo, el amor, la solidaridad, aunque parezca una paradoja así fue, en aquella época era posible, testigo de nuestros juegos y primeras querellas y a pesar de los chismes y juicios encontrados siempre brindó refugio a los enamorados, con sus frondosos árboles para jugar al escondido y el rey de todos, el viejo cotoperí, cuyos frutos fueron los caramelos más dulces y nutritivos que he degustado en toda mi vida, flanqueada por la iglesia Católica, el templo Evangelico, la Logia Masónica, la Jefatura de policía, el cine Ribas, el cine América, el club don Alberto, con los choferes del pueblo pregonando diariamente ¡La Pascua, La Pascua!

Y  frente de la plaza, la Barbería Shop, llena de espejos, grandes vidrieras, con su perfume a loción para después de afeitar y aquella colección de barquitos de guerra que deleitaba a los niños, mientras esperaban su turno hasta que llegaba el fatídico momento de enfrentarse a la máquina cero, atendida por Francesco Samele o como todos lo llamaban Chicho el barbero, mi papá, quien llegó a Tucupido proveniente de tierras lejanas abatidas por la segunda guerra mundial junto con otros inmigrantes como Francisco Ricca, Salvador Capezutti, Gino Lapiolli, Nino Celeste, los hermanos Di Pinto, el gran constructor Domingo o Uruzzo, como lo llamaba papá por cariño, míster Sylva y los que llegaron del lejano Oriente como la familia Fares y la familia Cafruni.

Ellos y muchos otros sentaron sus raíces y cimientes en esta tierra, buscando un destino, una vida mejor y aportaron su grano de arena para engrandecer a Tucupido, recordemos que nosotros los latinoamericanos somos un hermoso pueblo de mestizos, un producto forjado con mucho dolor, pero aquí estamos, aquí seguimos y seguiremos y esa inmigración durante la época de la posguerra de otros continentes para acá, terminó de consolidar ese mestizaje, para dar paso a todo un crisol de características físicas y saberes a nivel religioso, social, gastronómico, es lo que hoy día llamamos Diversidad Cultural, términos que nos dan a entender sobre la convivencia de grupos humanos de diferentes orígenes en un mismo espacio geográfico, en sana paz y tolerancia.

¡Titirijí!, que viene el muerto, el escabezao, La Zorra, Vitorina, Ramón pate' grillo, Tamarindo, Bachiller, el dueño y señor de Tucupido, según sus propias palabras, ¿quién no se asustó con esa ancestral expresión, inventada sabrá Dios cuando y muy usada en aquella época para infundir temor a los más pequeños, ¿cuál de nosotros, los chiquillos y chiquillas de aquel tiempo no sintió alguna vez sus pompis adoloridos mientras padecíamos alguna enfermedad temporal propia de la infancia, cuando vio llegar a casa a Anita Pérez con su inyectadora de vidrio?, o al popular Rojitas, o al  doctor Vargas, apóstol de la medicina, quien cumplía con gran devoción su labor médica o se negaba a tomar los certeros remedios elaborados por las manos sabias de don Carlos Rodríguez.

Cada día, cada hora, cada lugar de mi pueblo, representaba una escuela, una aventura y finalmente una enseñanza, imposible ignorar la poesía que nos rodeaba, imposible ignorar esta realidad, las bellezas naturales de mi lar nativo, incitaban a formar parte de la misma: El Bajo La Nueva, colmado de diferentes verdores en donde siempre percibí la presencia del creador, La Represa con su inmensa laguna, espejo en donde podías mirar su rostro, Cují Negro, con su cielo lleno de colores, Macairita y Tamanaco, testigos silentes de innumerables paseos, escapadas inocentes de pequeñuelos a los que les era imposible ignorar la maravillosa inspiración del creador del universo cuando con su pincel mágico dio forma y color a la geografía Tucupidense.

El contacto con estos lugares, y con la naturaleza, nos moldeó y humanizó. Forjó en nosotros valores y sentimientos de arraigo y pertenencia importantísimos a través de la belleza de la creación paseando por sus colores, olores y espectaculares formas, donde una frase tan inocente como “¡el último en llegar es un…!”, nos hacía correr desaforadamente, solo por alcanzar de primerito las puertas del cielo, allá al final del horizonte, en donde la sabana estiraba sus caminos que iban y venían de principio a fin.

Por eso, yo te nombro Tucupido inmortal

Mi pueblito querido que no puedo olvidar

¡Qué importa si mi vida no retoñó en tu huerta!

Como dijo un poeta, mucho mejor que yo

Cuyas letras y escritos todo el mundo respeta

Volveremos a vernos, debes darlo por cierto

Aunque ya tú estés viejo, aunque yo me haya muerto

TERESA  SAMELE

 

BIOGRAFIA DE TERESA  SAMELE

Nació en Tucupido, estado Guárico un 21 de Marzo de 1.958, egresada del Centro de Capacitación Docente El Mácaro como maestra normalista y luego del Pedagógico de la ciudad de Maracay como profesora en Ciencias Sociales, posteriormente cursó estudios de Folclore y Etnomusicología en el Instituto Latinoamericano de Folclore y cursó un posgrado en Cultura Popular en la Universidad Rómulo Gallegos, es autora de varios trabajos de investigación en el campo educativo y cultural reconocidos a nivel nacional e internacional, entre ellos destacan: La inserción del Folclore en la Praxis pedagógica, La proyección de La Danza Tradicional en La Labor Docente, La llora, legado Ancestral de Aragua, La Enseñanza De La Historia A Través de La Danza Tradicional y La Pedagogía Del Amor.

Autora de los siguientes libros: Leyendas, Cuentos, Cantares y Tradiciones de Zuata, estado Aragua, Maracayando, El Tiempo de Las Reglas Locas, y su obra más querida, En Las Puertas Del Cielo, en la actualidad es docente jubilada, miembro del Movimiento Pedagógico Latinoamericano y directora de La Fundación Magisterial de Cultura Popular, agrupación que se dedica a la investigación y puesta en escena de la Danza Tradicional a nivel nacional e internacional.

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA PARA ESTA PONENCIA

EN LAS PUERTAS DEL CIELO, DE TERESA SAMELE    


Un muchacho de pueblo - Manuel Soto Arbeláez

 

        Manuel Soto Arbeláez

UN MUCHACHO DE PUEBLO (1)

 

                                       Manuel Soto Arbeláez

 

Para una persona nacida en un pequeño pueblo de los llanos, en pleno desarrollo de la II Guerra Mundial, el tiempo evolucionaba lentamente en el ámbito de su minúsculo mundo donde “toda incomodidad tenía su asiento”, según la conocida frase de Miguel de Cervantes. Como la monotonía y la molicie eran la regla, cualquier evento que se saliera de la costumbre inveterada de la repetición diaria de las cosas era, por comparación de lo contrario, objeto de fijación en el subconsciente. El hecho mentalmente inducido, necesariamente revivirá muchos años después como una buena fotografía en blanco y negro fijada sobre papel granular. El niño de ese entonces no estaba, como el de ahora, sometido o bombardeado por la información cibernética novedosa, cambiante y llena de conceptos complejos que presuntamente se presentan resumidos para su mejor comprensión; pero no es fácil poder fijar, como conocimiento utilitario, términos como Láser, Atómico, Detonante, Cohete, Astronauta, Ingravidez, Automatización, Robotización, Nintendo, Hardware, Software, etc., etc. En una hora de televisión el niño “moderno” recibe muchísima más información que la recibida por su contraparte en las décadas de los 40s y 50s, del siglo XX, ubicado en el medio rural o semirural donde se desarrollaba su infancia.

Los nuevos conceptos con que se bombardea hoy al joven televidente, en su mayoría no le sirven para su diario desenvolvimiento; por lo tanto, a pesar que le sean repetidos varias veces, no logrará retenerlos. Además, cada día se agregan más vocablos que, iterativamente, se van acumulando en el gran número de cosas escuchadas, pero no almacenadas en el cerebro del niño para su uso posterior. Lo mismo sucede con algunos conceptos sobre hechos naturales que no están directamente ante su vista, pero que se le enseña en la escuela y por la televisión, como es el caso de la educación sexual.

La propaganda que se ve está hecha para condicionar al espectador hacia el consumismo, el derroche y/o el endeudamiento. También le meten en la cabeza el concepto de que “nadie es feo”. Basta sólo con ver a los jóvenes de ambos sexos que aparecen en las cuñas y vallas publicitarias, todos ellos apuestos y atractivos, como diciéndole al espectador pasivo: “tú puedes ser como yo, joven, atractivo y triunfador”... En la única cuña venezolana protagonizada por un “feo”, (el luchador llamado “Lotario”), éste perdió una pelea con una bolsa de basura. La moraleja sería: “los feos son unos perdedores... hasta la basura les gana. Ponte en la onda, deja de ser mal visto, usa este producto que te hará atractivo y sueltecito”.

Aparentemente las dos épocas no son comparables; sin embargo, trazando las vidas paralelas de los niños descritos, y partiendo del principio que sus padres, aunque pobres, no tengan mentalidad marginal, aúpen a sus vástagos hacia destinos superiores, habrán de llegar a la Universidad cada uno en su tiempo. Esta es la gran prueba, la definitiva, la final. Allí el pasado se queda en casa y sólo valen la capacidad natural para aprender, el método de estudio, la disciplina y la vocación. El muchacho interiorano sabe que si falla tendrá que volver a su tierra a medrar, o si se queda en la gran ciudad ocupará cargos insignificantes, los que en inglés llaman “odd jobs”. El citadino, por actuar en su ambiente natural, tendrá más oportunidades.

Aludí antes a los padres pobres, pero sin mentalidad marginal. Allí creo que ha estado la gran virtud del Zaraceño, que fiel a la tradición de pertenecer a la Atenas del Llano, por muy pobre que sea, ha sacado a su familia hacia delante. El pobre de mentalidad marginal es conformista; no lucha, todo lo da por preestablecido. Si el hijo por alguna razón falla, en vez de ayudarlo a enmendarse, a encarrilarse, establece como axioma que ¡ese hijo mío sólo sirve para peón! Ésta es la peor de las marginalidades..., la mental.

 

UN  MUCHACHO DE PUEBLO (2)

                                                      

Manuel Soto Arbeláez.

 

Decíamos en los párrafos anteriores de la importancia que tenían algunos vocablos en la formación de un niño semirural o semi-citadino, en los confines del Alto Llano en las décadas de 1940-1950 y principio de los 1960s. Las ¨Palabras-concepto¨ definían su modo de ser y la utilización repetida formaban parte de su diario quehacer. Así que, a manera de ejemplo, exponíamos que carburo o kerosén, eran símbolo de iluminación. Al oír nombrar casimba, la relación directa era con el agua. Calostro se relacionaba con vaca recién parida. Sudadero o gurupera (grupera) con bestia de transporte. Granzón con camino polvoriento. Cántara con leche. Pichero con yogurt. Pila con linterna. Capellada con alpargata. Guáimaro con bácula y carne de venado. Pollino con burro... y así podemos relatar más de 100 términos que eran de uso diario, pero que ahora han desaparecido porque no forman parte de la necesidad diaria del niño del siglo veintiuñérico.

En cuanto a la educación sexual ésta se hacía en vivo y de forma natural, pues en el mismo ambiente hogareño se presenciaba, sin mojigaterías moralistas por parte de los mayores, cómo se apareaba el gallo con la gallina, el caballo con la yegua; el burro con la burra o con la yegua, (burrote le tira palo a todo mogote); el toro con la vaca, etc. Después, pasado el periodo de gestación, se preparaba y ayudaba al animal a parir. De seguidas se enterraba la placenta y se procuraba que el recién nacido mamara calostro, para que se criara fuerte y se limpiara por dentro. ¡Eso era educación sexual directa, sin explicaciones engorrosas!

El consumismo no se conocía. Demasiado hacía un padre de familia consiguiendo recursos y víveres para el diario yantar. La ropa y el calzado eran escasos y muy modestos. De esta manera el concepto de belleza no podía estar ligado al atuendo. ¿Podría considerarse elegante a un señor vestido de liqui-liqui de dril y en alpargatas? ¿O a una señora con un camisón de crehuela y zapatos tipo múcura?... Un concepto benigno a aplicárseles sería el de sobriedad. No se necesitaba ser triunfador, atractivo y llamativo. Ser uno mismo era más que suficiente. La belleza no estaba asociada a ningún producto comercial. Además la gente era menos vanidosa, más auténtica. Al verse en un espejo, cada quién sabía lo que era. Los feos debíamos llevar esa cruz con dignidad, o consolarnos con la ridícula frase: ¡Bella es el alma!

Retomando el hilo volvamos al caso del niño rural o semiurbano en los 40s y 50s del siglo XX, para quien prácticamente cada término o palabra tenía una importancia fundamental en su quehacer diario. Dentro de aquel gran cuadro de escasez provocado por la segunda conflagración mundial, el tener, por ejemplo, un par de alpargatas nuevas era una gran cosa, algo inolvidable. En el campo no había planta eléctrica y en el pueblo existía una que la prendían de 7 a 9 p.m.; quien poseyera un receptor de radio podía oír las noticias en onda corta por la BBC., cuya transmisión comenzaba diciendo, “aquí Londres...”. La iluminación nocturna se hacía con carburo, así que esta palabra, al igual que kerosén, era sinónimo de iluminación. El niño campesino que se acercaba al pueblo en horas nocturnas recibía tremendo susto, al ver tantas luces prendidas. Aquello era todo un espectáculo para él. Como no había acueducto se debía ir al río para hacer “casimbas”, para obtener agua por percolación. El transporte del líquido se hacía en barriles de madera, terciados a la silla -o fuste de pericoco- de un burro.

Muchas otras palabras-conceptos formaban el vocabulario infantil, constituyendo cada una de ellas parte de sus medios de subsistencia; eran parte de sí, por eso su fijación en la mente fue eterna.


Nery Celestino Parra - Valmore García

 

Nery Celestino Parra

Entrevista realizada por el periodista Valmore García al ex gobernador Nery Parra

Enero 11, 2017.

En el año 2011 el periodista Valmore García realizó una serie de entrevistas para el diario Jornada a personalidades que han transitado los caminos de la política en la encrucijada del esfuerzo y uno de esos personaje fue el tucupidense Nery Celestino Parra, ex gobernador del estado Guárico, con quien sostuvo un interesante dialogo sobre el ejercicio serio, honesto y verdadero de la política.

A continuación la entrevista completa:

 

Nery Parra desde La Pascua

 

La oligarquía venezolana no quiere a Acción Democrática

por: Valmore García  C.N.P. 6.547

 

“Yo también ando en la onda de "los históricos"”, comenta Nery Parra cuando le señalamos que desde Jornada nos proponemos indagar el camino y pensamiento de gente que ha transitado los caminos de la política en nuestra población y que hoy tienen autoridad moral para señalar rumbos. La semana pasada habló el “Catire” Baloa, luchador socialista y hoy corresponde el turno a Nery, socialdemócrata que aun cuando nos recibe en un chinchorro, no está, precisamente, “enchinchorrado”.

Agrega que recientemente fueron condecorados unos trescientos y tantos militantes de Acción Democrática que han ocupado espacios y responsabilidades importantes dentro de la organización, “comisarios, jefe de comités de bases rurales y urbanos, concejales, diputados, senadores y compañeros que han sido factor importante en el partido”.

Guayabera gris oscuro que hace juego con el pantalón y las sandalias “Crocs” sin medias. Desde un chinchorro de nylon va desgranado los recuerdos este tucupidense nacido en el barrio El Sol el 27 de diciembre de 1937. Cuatro varones y una hembra conformaban la familia matriarcal del entrevistado, “mi mamá, una mujer del pueblo, trabajadora, Josefa Parra. La encachadura  y el talante noble le vienen de su padre, Don Marcos Bermúdez Carpio.

Nery estudió primer grado en Tucupido y luego se trasladó a Valle de la Pascua, “a la escuela del maestro Calderón, que estaba en al calle González Padrón, en las cercanías de la Farmacia Popular. Estuve apenas unos meses, pero recibí una gran preparación, al punto que cuando regreso a mi pueblo, me hicieron una prueba y fui directamente a tercer grado”.

Entre sus compañeros recuerda al hoy médico Luis Aguilar, hijo de Don Alberto y hermano de Trino, “Luis y yo cometimos una “rubiera” y recibimos un castigo ejemplar de parte del maestro Calderón” –recuerda el entrevistado.

Concluye la primaria en el Grupo Escolar “Narciso López Camacho" y luego el bachillerato en dos etapas, “la primera parte en Tucupido, donde sólo había segundo año y luego en Valle de la Pascua, en el Liceo José Gil Fortoul; pero antes debí trabajar, primero en Calabozo, en el sistema de riego, luego en Valencia en la autopista y finalmente en El Hatillo, en el urbanismo de lo que hoy día es la Lagunita Country Club”

-Qué trabajo desempeñó en estos lugares;

-Obrero –responde Nery y agrega que no tenía otra formación.

Añade el entrevistado que para el 23 de enero de 1958 desempeñaba el cargo de secretario de actas del comité de trabajadores de la empresa para la cual trabaja en El Hatillo. “A la caída de Pérez Jiménez me vengo a Guárico y participo con el partido Unión Republicana Democrática (U.R.D.) en los movimientos políticos que se producen.

–¿Por qué con U.R.D.? –preguntamos

–Por la amistad con un hombre que me había brindado su apoyo en todos los sentidos. Me refiero al Doctor Víctor Rubín Zamora, quien era el dirigente fundamental en la región del partido fundado por el maestro Jóvito Villalba.

Explica Nery que fue designado concejal por el partido amarillo en el entonces Municipio Ribas. Tenía entonces 22 años y entre sus compañeros parlamentarios estaban Ramón Díaz, Pancho Jaramillo, Carlos Rodríguez Estrada y Pipo D’Angelo. Luego fue electo por votación popular y conjuntamente con su responsabilidad en el Concejo de Ribas, formaba parte del comité que luchaba por la apertura del tercer año de bachillerato en el liceo de Tucupido y fue electo Presidente del Centro de Estudiantes.

Al pasar para cuarto año me trasladé a Valle de  la Pascua. Nos estrenamos el nuevo edificio de la avenida Libertador, porque antes estábamos en la calle real. En quinto año logramos una alianza contra la juventud comunista y presidí el Centro de Estudiantes. El director del liceo era el profesor José Simón Escalona.

           CARACAS ERA EL DESTINO DE ENTONCES

Una vez graduado de bachiller, Nery se traslada a la capital de la República. La idea era estudiar en la Universidad Central de Venezuela y hacer política. Estuvo en el Hotel “Enme” con los pascuenses Gonzalo Chávez, Pablo Escalona, Alfredo Camero y Enrique Ramírez. Igualmente en las residencias estudiantiles de la UCV, donde había una permanente discusión política, “Me lancé al Centro de Estudiantes de Derecho y logré ser miembro del claustro universitario y del consejo de Facultad. Para la época el rector era el Dr. Jesús María Bianco y el vicerrector, el Dr. Luís Plaza Izquierdo”.

Para esa época, primeros años de la década de los sesenta, los estudiantes pascuenses fundaron la Organización Socio Cultural Universitaria Vallepascuense (O.S.C.U.V). “Era el concepto de la universidad al lado del pueblo, sin distingos políticos o partidistas. Tuvimos un gran apoyo por parte del señor Lorenzo Rubín Zamora que se proponía la creación de la Casa de la Cultura”.

Nuestro entrevistado fue Secretario de la Comisión de Asuntos Sociales del Senado, que presidía el Doctor Rubín Zamora y una vez que se gradúa de abogado se desempeñó en la consultoría jurídica del Banco Agrícola y Pecuario, en los tribunales de Gonzalo Parra Aranguren y Pedro Alid Zoppi. Luego de esta pasantía caraqueña, Parra sintió el llamado de la tierra y decide regresar a su monte.

                          EL REGRESO A LA TIERRA

–Me vengo a Valle de la Pascua en el año 1972. Con la experiencia acumulada en la capital, con mujer e hijo y sin recursos. Me recibe el Doctor Máximo Salazar Carchidio y empiezo a trabajar en su bufete hasta el año 1973 en que me incorporo a Acción Democrática. Donde hoy funciona  “Almacenes Pacheco”, instalamos el “Comité de Independientes con CAP”. Obviamente, apadrinado por el Doctor Máximo Salazar.

Nery presidió la lista de diputados a la Asamblea Legislativa del Estado Guárico y resultó electo y posteriormente en los gobiernos de Luis Herrera Campins y Jaime Lusinchi también fue legislador regional. En este último lapso fue simultáneamente legislador y Gobernador del Estado Guárico, “como primer magistrado regional, le recibí a Modesto Freites y le entregué a Ángel Vicente Andrade.

Luego de un paneo de casi cuatro décadas, del 73 a esta parte, aterrizamos en un campo minado y preguntamos al rompe...

–¿Se ha recuperado Acción Democrática?

Totalmente –responde sin titubear. Después de ese proceso terrible que vivió el partido, con la defenestración de Alfaro Ucero, el triunfo de Chávez el 98, la no participación de la oposición en las elecciones parlamentarias del 2005, nos  hemos recuperado. Henry Ramos Allup y Bernabé Gutiérrez tuvieron esa responsabilidad. Hoy día seguimos siendo la primera fuerza política del país, con presencia mayoritaria en 16 entidades federales y en el resto tenemos significativa presencia…

-¿Cómo percibe las nuevas organizaciones partidistas que hacen vida en el país?

-Es bueno señalar antes que la oligarquía de este país no quiere a Acción Democrática y los partidos de hoy no son los partidos ideológicos de ayer. Creo firmemente que los partidos pragmáticos no tienen vida. Resulta claro entonces que el enemigo de Chávez no es Capriles, sino Acción Democrática en el cuerpo a cuerpo.

—¿Cuál es a su juicio la importancia de la unidad?

La unidad no es un ejercicio intelectual, sino una necesidad impostergable. Si no hacemos todo el esfuerzo posible por consolidar la unidad de los factores democráticos, no hay mañana. Cualquier actitud que los venezolanos asumamos en este momento que nos conduzca al entretenimiento por personalismos o regionalismos nos conducirá al fracaso. El principio básico es que si no hay unidad no hay cambios. En Acción Democrática hemos entendido que sea quien sea el ganador de las primarias, por él trabajaremos todos. En eso no hay discusión. De igual manera, estoy convencido de que la opción que tiene la mayor posibilidad es la de Pablo Pérez, porque responde a los intereses del pueblo, de la mayoría que decide.

Nery se emociona y su voz adquiere un tono mitinesco. Cree firmemente en la unidad y en el triunfo de Pablo Pérez. Como signo cabalístico nos recuerda que en la esquina de Pacheco, estuvo el Comando de Independendientes con CAP en el año 1973.

Valmore García C.N.P. 6.547.


Falleció el ex gobernador Nery Parra - Domaciano Campos

 

Nery Celestino Parra y esposa

Falleció el ex gobernador Nery Parra

Enero 9, 2017

Por Domaciano Campos

 

PE/Poco antes de las ocho de la noche de este lunes dejó de existir el ex gobernador del estado Guárico y dirigente del partido Acción Democrática Nery Celestino Parra, víctima de una cardiopatía isquémica aguda, que le afectó durante la noche del domingo, lo cual obligó a recluirlo en un centro clínico vallepascuense, desde donde fue trasladado vía aérea a la ciudad de Puerto Ordaz estado Bolívar, en busca de atención especializada, donde falleció horas después de su ingreso.

Nery Celestino Parra, se ganó el cariño, el aprecio y el respeto de todos quienes le conocieron desde su juventud, cuando ya mostraba su inclinación por la lucha social y política, lo cual le apasionaba en todo momento, ejerciéndola con respeto, responsabilidad, ética y gallardía.

Nacido en Tucupido, hace 79 años en un humilde y decente hogar, compartiendo sus estudios con el activismo estudiantil y político, donde rápidamente se convirtió en líder de la juventud del partido Unión Republicana Democrática, donde ya mostraba sus extraordinarias condiciones como conductor y líder de masas, más tarde en la primera campaña del presidente Carlos Andrés Pérez, se convierte en coordinador regional del comando de independientes, que ayuda considerablemente al triunfo del candidato de Acción Democrática, logrando mediante su trabajo exitoso el acercamiento con la organización fundada por Rómulo Betancourt, donde rápidamente se convierte en diputado a la Asamblea Legislativa (hoy CLEG), más tarde preside con el apoyo de AD ese parlamento, también fue vicepresidente de la empresa lechera Indulac y más tarde es designado por el presidente Jaime Lusinchi como gobernador del estado Guarico, cargos en los cuales dejó claras y contundentes muestras de su capacidad profesional, liderazgo y honestidad durante su desempeño.

Nery Celestino Parra, abogado egresado con excelentes calificaciones y reconocimientos académicos de la universidad central de Venezuela, fue directivo del partido Acción Democrática a nivel municipal y regional, desempeñándose para el momento de su muerte como miembro del Comité Directivo Nacional de la tolda socialdemócrata, donde se ganó el afecto de los más destacados líderes de la organización, entre los que se puede mencionar y recordar a Manuel Peñalver, Henrry Ramos Allup, Bernabé Gutiérrez, Antonio Ecarri, Humberto Celli, Ramón Eladio Rengifo, Rafael Benito Andrade, Amenodoro Balza, Rafael Emilio Silveira, entre otros líderes adecos reconocidos. Pero no solo en AD logró grandes amistades este apreciado y destacado guariqueño, en organizaciones políticas y sectores diversos, la amistad fue cultivada como valor fundamental en su diario vivir, donde con amable trato y aun ocupando los más importantes cargos públicos del estado era común verle conversando con profundo interés en cualquier calle o sitio con humildes ciudadanos a los cuales colocaba la mano en el hombro y les miraba atentamente la cara, para atenderlos.

Como padre de familia ejemplar, deja viuda a la médico Fanny Aguilar de Parra a quien amó con profunda pasión hasta el último día de su existencia y a cuatros hijos: Claudia, Roberto, Felipe y Pedro, todos apreciados dentro de la sociedad donde la unión familiar con formación honesta del hogar prevaleció siempre, dejando en cada momento y sitio donde se desempeñó un amplio y honorable legado que deberá ser tomado en cuenta en el desempeño de quienes defienden la honestidad, la decencia, el amor por el trabajo y la familia, el ejercicio político con altura, la lucha social con criterio de responsabilidad y compromiso.

Los restos del Dr. Nery Celestino Parra arribaran este martes a Valle de la Pascua, donde gran cantidad de familiares, amigos, compañeros de partido y la comunidad en general le rendirá merecidos honores, mientras connotados dirigentes nacionales y regionales de diferentes organizaciones políticas por la redes sociales han manifestado su dolor por la pérdida del líder adeco.


PIONEROS DEL CANTACLARO - Domingo Solórzano

JUAN BAUTISTA CHARAIMA AULAR
 

PIONEROS DEL CANTACLARO

Domingo Solórzano

A: Leonardo Orelio Aular D.

Espartaco Carrillo.

Cristóbal Leal (Pancho)

 

DE GUÁRICO PARA VENEZUELA, transcurría el primer trimestre de 1.975, sol ardiente, caminos polvorientos, cuando un grupo de docentes, que asistían a un acto cultural, en una de las tantas escuelas del entonces Distrito Infante, hoy Municipio Autónomo del mismo nombre, observó, que la mayoría de las actuaciones o números presentados, en dicha velada cultural, pertenecían a ritmos foráneos, ajenos a nuestra idiosincrasia. Estos educadores que la mayoría laboraban en el Grupo escolar “JOSE M. FUENTES ACEVEDO”; se motivaron con un gran fervor nacionalista y se prometieron organizar un FESTIVAL, donde se promovieran los valores artísticos y la música venezolana, a través de los alumnos adscritos a la entonces Educación Primaria, es decir de Primero a Sexto Grado y hasta los 12 años de edad.

Bajo la dirección de la profesora: ZELIDETH ORTIZ AGUILAR, fundan la Asociación Civil “CANTACLARO” y reglamentan, el I Festival Infantil Regional. Invitan mediante oficio, a participar a todas las escuelas urbanas del Estado Guárico, en los renglones de Solistas, Rondallas, Corales y Danzas; asistiendo delegaciones de Roscio, Zaraza, Altagracia de Orituco, Maracay, Valle de la Pascua y el Caserío “CERRO GRANDE” de Tucupido, como pionero del cantaclaro en el medio rural.

Los organizadores de este naciente evento, programaron, que todo niño participante, debía representar a una escuela, para que de esta forma se reflejara la actividad cultural, que cada instituto debe desarrollar en el año escolar.

Por Maracay, asistieron a esta cita con el folklore; LUISITA RODRIGUEZ TAVARES, hoy consagrada artista nacional e internacional y Luis Manuel Tavares.

San Juan de los Morros, la puerta del llano, se hizo representar por una coral, que interpretó; “El Corrido de los Pájaros”.

Altagracia de Orituco, el de la Marisela, la representó, G.E. “Pedro Ramón Camejo”, quien participó con la danza ganadora del primer lugar “LA JINCA”.

Desde Zaraza, La Rosa Linda, asistió el G.E. Bonifacio Gómez, en la voz de Ramoncito Pérez, hoy día consagrado coplero “El Zaraceño”.

Por Valle de la Pascua, Cuna del Cantaclaro, participaron todos los institutos de Educación Primaria y Segunda Etapa de la actual Educación Básica.

*  El G.E. Rafael González Udis, presentó a la solista ANGELA JARAMILLO, ganadora del primer lugar como intérprete femenina y el niño Nicolás Soto. Este instituto, quedó empatado en el Renglón Rondallas con el G.E. “Juana Josefa Vargas”.

*  El G.E. Mariano Montilla, estuvo representado por ARQUIMEDES RENGIFO, como solista. Al Instituto “Simón Bolívar” lo representó CARLOS PÉREZ MANSILLA, quien obtuvo el segundo lugar como solista masculino, actualmente Oficial Activo de la Aviación.

*  El Colegio Nuestra Señora del Valle, se hizo presente en las voces de los solistas: JOSÉ NICOLÁS FELIZOLA y Lourdes Landaeta.

*  El alumno José Seijas, representó a la Escuela Artesanal Granja.

* El G.E. Juana Josefa Vargas, estuvo representado por María Rivero Díaz, ganadora del 2do. lugar, solista femenino y Carlos Gerardo Clavo, solista.

*  El Carlos J. Bello, fue defendido por el niño; SIMÓN BEVILAQUA. Hoy aquilatado locutor, animador y comunicador social.

*  El Francisco Lazo Martí, fue representado por: Manuel Vicente Díaz, ganador del primer lugar solista y por Rosa Angelina Tavera 3er. lugar solista femenina también ganó este instituto, el 2do. lugar en Danzas, con el “Guanaguanare”

*  Yuris Josefina Vidal y una agrupación coral, defendieron en el Cantaclaro al Colegio Juan Santiago Guásco.

*  El Instituto promotor G.E. José Manuel Fuentes Acevedo, participó con los solistas: Inírida Gómez y Orlando Sánchez Palma también con un grupo coral con la canción “Barlovento”, ganadora del primer lugar, dirigidos por Pedro Luis Gómez, Folklorista y Cantautor.

*  Las escuelas del área urbana tucupidense no participaron en el festival, aun siendo invitadas formalmente por los organizadores, de la vecina Valle de la Pascua; pero un docente folklorista, hoy disfrutando del beneficio de la jubilación, en ese entonces, laborando en la Escuela Estadal N.566 del Caserío Cerro Grande, en el Distrito Ribas, había presenciado en los actos culturales, que a talento vivo celebraban en los días de actividades especiales se destacaba un niño con características de recio cantador llanero y de virtuoso en la ejecución del difícil instrumento que es el arpa, este niño además es un directo representantes de aquellos palenques y cumanagotos que acompañaron al fraile: ANSELMO ISIDRO DE ARDALES, en la fundación de Santo Tomas de Tucupido. Es de la estirpe de los Charaimas, Quereiguas, Cuares y Guaricapas; que poblaron la zona Norte del Río Tamanaco, en cuyas montañas a 8 Kms., de sus riberas está enclavado el Caserío de Cerro Grande. Nombre del Alumno: JUAN BAUTISTA CHARAIMA AULAR (Indio Charaima).

*  El maestro de esa Escuela, de Cerro Grande, aplicando aquello de que más vale llegar a tiempo, que ser convidado; se traslada a Valle de la Pascua, donde por una gentileza de la Profesora: ZELIDETH ORTIZ AGUILAR, logra inscribirlo formalmente en el festival “Cantaclaro”, de allí en adelante, le compra un Arpa, le ensaya un “Zumba que Zumba” instrumental, le compone un carnaval, que titula: “CANTO A JOSÉ FÉLIX RIBAS” y con la colaboración de una señora: DOÑA JUANITA DE CORREA, amante del folklore, le arregla un liki-liki y el 26 de Junio de 1.975, a las 3 de la tarde, con el crepúsculo llanero en todo su esplendor vespertino, está con el Indio Charaima, en la mano izquierda y en la derecha el arpa, hacia la plaza de toros de Valle de la Pascua, sin más apoyo que un corazón nacionalista y una esperanza de patria en el alma.

*  Cuando le tocó el turno como solista, JUAN BAUTISTA CHARAIMA AULAR (Indio Charaima) de 11 años, representando a la Escuela estadal N. 566 de Cerro Grande,  interpretando; “El Canto José Félix Ribas”, de Domingo Solórzano, no está demás decir, que cautivó a una audiencia encabezada por el Padre Chacín, Luis Fernando Melo, Rafael Vidal Guía, Fernando Aular Durán, Pedro Luis Gómez, Los 5 del Chaparral, Salvador González, etc. Era un niño netamente campesino, que se destacó frente a otros, que fueron acompañados por instrumentos tales como: Órganos, etc., También interpretó en el arpa el Zumba que Zumba, de una manera magistral, a tal punto que Gregory Persua y otro locutor de Radio Continente, lo compararon con el otro grande, El indio Figueredo.

* Se hizo acreedor, el indio Charaima del Premio “Cantaclaro”, convirtiéndose así, en el Primer Recio, que gana el Cantaclaro.

*  El indio Charaima, como soldado defensor de la música Venezolana, formado en la Escuela de Cantaclaro, ha recorrido casi toda la geografía patria. Es polifacético de los instrumentos de cuerda, canta todos los estilos de la música llanera, gran contrapunteador y animador.

*  Ha realizado giras acompañando a artistas consagrados, tales como: Catire Carpio, Pedro Rodríguez, José Mileno, Carrao de Palmarito, Enrique Ruiz, etc.

*   En Ciudad Bolívar, ha ganado festivales de contrapunteo y se hizo merecedor al premio “El Yare de Oro”, entregado en el Hotel Laja Real.

*  En la voz de Anaco, bajo la dirección de Argenis Marcano, Director del periódico “El Anaquense”, se hizo un programa de música venezolana, en compañía de Rubén Carvajal, famoso bandolinista oriental y el arpista Oscar Ríos.

*  Participó en el programa “Presencia Musical de Venezuela”, Radio Angostura, Pelón Balcazar.

* Actualmente, JUAN BAUTISTA CHARAIMA AULAR (Indio Charaima), está residenciado, en Valle de la Pascua, donde con su grupo criollo, está preparando otro CD de larga duración con música llanera cristiana, El indio Charaima, el primer recio que gana El Festival Cantaclaro, para orgullo del gentilicio Tucupidense, sigue siendo un general defensor de nuestra identidad nacional, con la cuerda y la garganta.

*  Así nace el Cantaclaro. Incipiente, local, regional, hasta hacerse nacional, inmenso como la sabana llanera, cual potro cerril invita a las Delegaciones que nos visitan a contemplar la grandeza del llano hecho copla, hecho canto, hecho música y poesía, con la participación del niño, uniendo regiones y gentilicios “DE GUÁRICO PARA VENEZUELA”, porque “CANTACLARO ES VENEZUELA”

 

CANTO A JOSÉ FÉLIX RIBAS

 

Canto a José Félix Ribas

El héroe de La Victoria,

Hoy le dedico estos versos

Que salen de mi memoria,

Recordando con fervor

Pedazos de nuestra historia

Como buen venezolano

Deseo que se halle en la gloria.

 

Con toda la juventud

De Caracas combatió

Y ese 12 de febrero

A Boves él dispersó,

Sin embargo ese año

Venezuela se perdió

Y Ribas triste y enfermo

En los montes se escondió.

 

Tiempos de revolución

A Ribas lo perseguían

Sin ninguna compasión

Y fue en los montes de Jácome

Lugar de esa delación

Por aquel servil esclavo

Que se llamó Concepción

A sus amas en La Pascua

Entregó sin dilación.

Fue llevado a Tucupido

Lugar donde lo mataron,

Una mañana de enero

De una mata lo colgaron,

Y fritaron su cabeza

Y a Caracas la mandaron

Menos mal que bien caro

Sus judas ya lo pagaron.

 

Ribas murió por la patria

Igual que el Negro Primero,

En estos tiempos de ahora

Yo quiero ver un llanero,

Que sacrifique su vida

En defensa de este suelo,

Por eso Simón Bolívar

Muy lejos en Santa Marta

Murió triste y sin consuelo.