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Familia Zaraza del Guárico - Manuel Soto Arbeláez

 FAMILIA ZARAZA DEL GUÁRICO

Manuel Soto Arbeláez

 

Pedro Zaraza Manrique dictó su testamento como General de Brigada el 25 de julio de 1825, en la llamada Quinta Arauco, en San Bernardino, Caracas, donde a pocas horas falleció, no declarando más bienes que un lote de tierra en Jácome, en las cercanías de Valle de la Pascua, las cuales poseía con los herederos de su hermano Lorenzo, muerto en 1814 en la llamada Batalla (o Sitio) de Valle de la Pascua. Antes de iniciarse la lucha por la independencia ya los hermanos Zaraza poseían esta poca porción de tierra y algunos animales. También incluye la posesión de unos esclavos. Después de su muerte, sin saberse en Bogotá esta noticia, el general Santander, encargado de la Presidencia de la República de Colombia, lo asciende a General de División. Como tal su esposa y herederos cobraron los haberes militares que la Nación agradecida le concedió. (Ver su testamento en el Registro Principal de Caracas, en libro Escribanías, folios 172-174, año 1825). En carta del 23 de noviembre de 1948, dirigida al Dr. José Francisco Torrealba (incluida en el libro de éste titulado Pequeños Apuntes Sobre Algunas Familias del Oriente del Guárico y en Especial de Zaraza, 1950), dice Lorenzo Antonio Zaraza que “Los padres del General fueron el burgalés Francisco Antonio Zaraza y la chaguaramera Lorenza Manrique. Casó en Valle de la Pascua con Juana Francisca Arzola con los siguientes hijos: Marcelina, Pedro Antioquia, y Eusebia. Marcelina casó con Francisco Ignacio Betancourt y la tradición familiar asegura que Pedro murió joven y soltero; y Eusebia casó con Francisco (Chico) Pedrique, pero no me consta que existan descendientes de esos matrimonios. Los que llevamos el apellido Zaraza y (que) somos familiares del Prócer, procedemos de Lorenzo, su hermano y segundo en las funciones guerreras de la Independencia. Ese hermano murió defendiendo la Patria en Valle de la Pascua en mayo de 1814… Ese hermano murió en las trincheras de la lucha junto a dos hijos Eugenio y José Antonio (Zaraza Ruiz), el día 21, y su esposa, señora Jacinta Ruiz (*), quien con la sorpresa de la funesta noticia, corrió desolada hacia el trágico lugar y una bala le atravesó el pecho y murió también. De sus hijos sólo quedaron con vida Carmen y Pedro, éste aún en la lactancia. Pedro (Zaraza Ruiz) casó en Chaguaramal de Perales el 15 de marzo de 1837 con María de las Nieves González Barrera, y de ese apellido procedemos los que llevamos ese apellido residentes aquí (San Juan de los Morros), en Acarigua, en los campos de la ciudad de Zaraza, de Tucupido y algunos en Valle de la Pascua”(..). El Dr. Torrealba en su libro, op. cit., agrega que del matrimonio entre Pedro Zaraza Ruiz y María de las Nieves González Barrera nacieron “Pedro Víctor Zaraza González, casado con Josefa Antonia Hernández Requena. De este matrimonio nacen don Lorenzo (Antonio) Zaraza (Hernández), el historiador, autor de La Independencia en el Llano y Figurones y Estampas, etc., Pedro Víctor Zaraza (Hernández), cuyos descendientes están en Tucupido; Petronila, cuyos descendientes están en Caracas con apellidos Adames Zaraza y Gómez Zaraza; Indalecia, casada con Federico Contreras, sus descendientes se extinguieron en Guayana; Claro, casado con Anita Hernández, sin sucesión; y Reyes, sin sucesión. Don Lorenzo Zaraza, el historiador, casado con Josefa Antonia Acero Rodríguez (de Tucupido). Sus hijos: Lorenzo, murió joven; Blanca casada con Fernando Machado, sus hijos, Manuel María, Morelia, Mercedes y Pedro Machado Zaraza; Pedro, casado en Acarigua con Liliana Escalona, hijos Pedro Manuel, Alfredo y Luis Alberto Zaraza. El 28 de noviembre de 1908 el señor Manuel Tomás Aquino, actuando como corresponsal del periódico El Unare, de Zaraza, vía telegráfica informa desde Tucupido que “Hoy sepultose al prócer comandante Pedro Zaraza, de 98 años de edad, hijo y sobrino de los generales Lorenzo y Pedro Zaraza, ilustres próceres de nuestra Independencia”(..). El benemérito difunto Pedro Zaraza, hijo de Lorenzo, era Ruiz de segundo apellido, pariente del padre Pedro Ruiz, párroco de Valle de la Pascua de 1804 a 1814. (*) Nota: La señora Jacinta Ruiz, esposa del oficial Lorenzo Zaraza Manrique, era tía del presbítero Pedro Ruiz, párroco hasta ese año (1814) de La Candelaria, religioso vilmente asesinado en Las Campechanas, al norte de Valle de la Pascua, por el llamado coronel graduado Centeno, cuyo verdadero apellido era Beomón, natural de Tucupido. Se hacía llamar “Centeno” aludiendo, según él, a una centena de patriotas que había asesinado. Esta familia Ruiz era de La Victoria, en los Valles de Aragua.

MSA, fax # (0212) 285 8957. E-Mail: manuelsotoarbelaez@yahoo.com Los libros El Guárico Oriental 1, 2 y 3 en Librería La Llanera, calle Guásco, frente a la plaza Bolívar, Valle de la Pascua

Evolución periodística del Guárico - Blas Loreto Loreto

 EVOLUCIÓN PERIODÍSTICA DEL GUÁRICO

por Blas Loreto Loreto

 

Comenzamos estas notas evocando llenos de justo orgullo aquellas jornadas creadoras, cuando se produjo triunfal mancomunidad de esfuerzos, ya a más de tres décadas, y donde participó nuestro admirado y querido coterráneo Don Pedro Ascisclo Ruiz Paz Castillo, en la fase organizativa previa y posterior inmediata fundación de la Asociación Venezolana de Periodistas, máxima institución de nuestros medios impresos de comunicación social, y de la cual fue Ruiz Paz Castillo primer Secretario y más tarde capaz Presidente... el mismo soñador que en su pueblecito natal en 1925, dirigiera el tesonero "Alga" y antes, allá mismo, en 1920, comenzando la adolescencia, fuera el Administrador de "El Coloso", dirigido par las Maestros Antonio Miguel Martínez y Mariano Mijares Delgado, primer periódico de San Francisco de Macaira, con su lema: Por los intereses de la comunidad macaireña ... En este Guárico llanero, inmenso y central, ha sido insólito el afán periodístico, para la propaganda, el verso, la idea, la escuela, el colegio, la Universidad, las doctrinas políticas, la aldeana intriga, el credo religioso o sectario, los empeños institucionales cultos, el comercio y la industria, etc.; desde el formato o tamaño de pliego entero hasta el más pequeño del mundo, "El Coloso", que editó el Dr. Alberto Aranguren en Altagracia de Orituco. De la misma manera es insigne la actuación en las letras nacionales y en el periodismo regional, del Dr. Víctor Manuel Ovalles Carloman, editando voceros en Zaraza y Valle de la Pascua, bien recordado es su seudónimo de Luis Miramón. La Casa de la Cultura de su pueblo natal, San Juan de las Morros, lleva su nombre. Una vez me dijo que no era posible hablar del periodismo en el Guárico sin comenzar con Calabozo y en este momento  descansa  mi  mente imaginando  los Morros de San Juan, transmutado el Guárico en ellos, y que conjugan en mística actitud los labios y el corazón, sensibles ante la estampa orográfica y el paisaje más conmovedor de toda la geografía estadal... aquel Gran Paurario de nuestros aborígenes, crisol étnico de Venezuela, que descubrió Jesús Loreto Loreto y cuya declaración en sorprendente entrega periodística, hizo amigos: el Mito, la Historia y el Misterio... Apenas pienso en Calabozo me sale al encuentro Don Luis Corrales, el filántropo, el primer benefactor del Calabozo de todos los tiempos, que ocupa con "EI Bazar", periódico que bien hubiera podido circular en Caracas y entre los primeros, cuatro décadas, las dos últimas del siglo XIX y las dos primeras del actual... Pedro Pablo Montenegro, autor de la Letra del Himno del Estado Guárico (ganó el Concurso promovido a nivel de la prensa de Caracas, en 1911, por el Primer Magistrado guariqueño General David Gimón) fue político, escritor, militar en campaña, poeta y periodista, colega como tal de Filiberto Rodríguez, Francisco Lazo Martí, Arturo Mendoza Rodríguez, Carlos Segundo Madera y Sergio Benjamín Caldera, el incansable. Los Obispos de la Diócesis de Calabozo mantuvieron y es seguido su ejemplo, la lámpara periodística: "EI Josefino" de Monseñor Sendrea y "La Abeja" de Monseñor Álvarez, fulgen entre muchos más, como "La Hojita Parroquial", "EI Ideal Cristiano", "La Voz del Carmelo", etc. Y Daniel Mendoza, Licenciado Tomás Antonio Domínguez, Luis Sanojo, Dr. Francisco Monroy González, Los Dres. Landaeta Llovera, Emilio Machado Montero... , José I. Pineda, Guillermo Eloy Salgado, Monseñor Enrique Rodríguez Álvarez, Luis Barrios Cruz, Francisco Carreño Delgado (Fray Cachicamo), Dr. Bruno Viana Castillo, Simón Lamar, Arístides Parra, Ángel Rafael Acosta, Dr. Rafael Loreto Loreto, J.A. de Armas Chitty, Don Pedro Sotillo (Luis Ruiz), Marco Aurelio Rodríguez, Lorenzo Rubín Zamora (Irbun) (epónimo de la Casa de la Cultura de su terrón nativo, Valle de La Pascua), Víctor Vera Morales, Dr. Luis Morales Padilla, Rodolfo Moleiro, Marta Reyes Aguirre, Porfirio Díaz, José Palma, Vicente Sánchez Chacín, José Eugenio Carrasquel, Paulo Soto, Pbro. Dr. Rafael Chacín Soto. Próspero Infante (EI Negro Miguel), Flor Manuitt (Solange), José Francisco Martínez Armas, Rafael Ángel Castillo (Raúl A. Campos), Carlos Felipe Castillo (EI Cóndor)... Cuantos periódicos del Guárico y Caracas y de otras ciudades venezolanas no son gloria de estos hombres!!

Citemos algunas ciudades y algunos nombres: Ortiz tuvo en su periodismo a Manuel Alvarado, J.M. Graterol, José Ramón Núñez, Ismael Pereira Álvarez, Rosendo Martínez Loreto, José Acosta Rodríguez, Evandro Matute y Arturo Rodríguez. En Zaraza, Ladislao Reyes Aguirre, sobrino de Luis María el fundador del periodismo en esa ciudad con "EI Unare", Saúl Ron Troconis, Pedro Itriago Chacín, Antonio José Sotillo, Dr. Vicente Peña, Dr. Carlos Irazábal Pérez, Marcos Domínguez, Francisco Gustavo Chacín, Oscarina Carrizales, José Manuel Serrati, los Doctores Camejo, José Francisco Torrealba, Juan González Rodríguez, Dilia Gómez, Diómeda Matos, Dr. Alberto Rodríguez Morales, Dr. César Aguilar... etc. etc., y en Valle de la Pascua: Bachiller Rafael González Udis, Dr. Miguel Ron Pedrique, M. C. Díaz, Manuel María Vargas, José Rafael Hernández, Nicasio Camero, Juan Antonio y Cristóbal Padilla García, Gerónimo y Pedro Manuel Escobar Ramírez, Emiliano Chacín, Olegaria Sánchez Prieto de Escobar Ramírez (Lía Rosas), Soledad Romero  (Sara),  Rafael  Pellicer Viana,  J. M.  Álvarez Jaramillo, Neptalí Prieto López, Lisandro Ramírez Arveláiz, Francisco Romero Oarroso, Juancho Martínez, Valdemar Ovalles y González, Pbro. Pedro Celestino Perdomo, Monseñor Angel Polachini Rodríguez, Don  Alberto  Aranguren (Juan  Hidalgo), P. R. Busnego Martínez,  Misael Flores,  Don Eladio Díaz  Vargas, Dimas Castillo Belisario, Luis  F.  Melo, Profesor Miguel González Contreras, Dr. Guillermo Loreto Mata, Rafael Vargas Belisario, Profesor Pedro Díaz Séijas, Dr. Armando Bolívar Díaz, etc., y de Altagracia de Orituco: José Antonio Hurtado Mancebo, Amenodoro Torrealba, Don Horacio Ruiz, Eladio Graffe Calatrava, Fernando Guillermo Acosta, Br. Nicolás Donato Osío Araujo, José Félix Machado Díaz, Dr. Santiago Gil, General Emilio Arévalo Cedeño, Monseñor Sixto Sosa, Dr. P.M. Arévalo Cedeño, Dr. Eduardo Rizques, Luis Emilio Lizardo, Licenciado Narciso Rodríguez Marrero, Dr. Pedro Pablo Flores Díaz, César Mata D'Gregorio, Dres. Rubén y Domingo Hurtado Rodríguez, Conchita Osío Sarmiento, Dr. José Galdino Morín, Diógenes Martínez, Juan Calzadilla Álvarez, José Antonio Hurtado Ascanio, "EI Pulgarcito" Celestino Hernández, etc. etc. — En Lezama, Carmelo y Ramón Ismael Medina Moreán, Don Santiago Ramos Moreno, Rafael Ramón Castrillo, Alfonso González, Manuel Lorenzo Finn, Manuel de J. Rivero D., Lucas J. Rodríguez, Rafael Ángel Moreno, A. J. Becea, Profesor Antonio Ruiz (Felclemerru) y Alberto J. Fernández... En Tucupido: Medardo Ojeda, J. M. Castillo, R. Hernández Aristimuño, P. Pérez Itriago, Bolívar y Girardot Pérez Armas, Manuel Tomás Aquino, Don Fernando Rodríguez Moreno, Alejandro Rodríguez Guzmán, Ernesto A. Vidal, M. Simón Muñoz, E. Ponce Camacho, Profesor Pablo Eleazar Lozano, Enma Ponce de González Muñoz y sin indicar la ciudad: Tobías Arias O. (Ariaso), Teobaldo Mieres, Rafael Ramón Rodríguez Vargas, Ali Almeida, José Ángel Adames, José Melchor González, Ernesto Luis Rodríguez, epónimo de la Casa de la Cultura de Zaraza, José Rodríguez Malaspina, Hernán Ramón Morales, Profesor Darío Laguna, Alberto Isaac Padra, Don Marcos Risquez, Tito Sierra Santamaría, Víctor Pérez Pérez, Arquimedes Araujo, Julio del Nogal, Jesús Bandres, Parminio González, Elías José Primera, Homero Flores, Felipe Santiago García G., Virginia G. de Franco, Rafael Sasanto Celis, Ubaldino Zerpa, Ramón Guevara G. Tirso Infante, Luis Requena Laya, Héctor Carpio Castillo, Arturo, Graffe Armas, Patricio Camero, Efrén Ponce, Benjamín Betancourt, Don Natalio Arévalo Cedeño, Dr. Pedro Natalio Arévalo García, Rafael Parra, Celedonio Caballero, Sebastián Barrealt, Elio Rojas, Francisco A. Villegas, Juan Vicente Mendoza, David Turupial Vargas, Antonio Marchena, Celestino Ledezma, Alberto Turupial, Profesor Adolfo Rodríguez Rodríguez, Dr. Adán Celis González, M. Bolívar Matos, Agustín Turupial, Don Andrés Pacheco Miranda, E.R. Montilla, Bonaparte Padra A., Celina Helena Acosta (Flor de Lis), Analuisa Llovera (Viajera), Fabio Vechionache, R. C. Rojas, Rafael González Aragortt, Justo Ramón López, Pedro Hernández Camacho, Wilson José Rojas, etc. De la Junta Directiva de "EI Mensajero" actual periódico de Valle de la Pascua, cabal en contenido, número de páginas, formato y difusión, aunado a lo empresarial calificado y la más adelantada técnica en su impresión, asentemos: Director Dr. Luis F. Jaramillo R., Jefe de Redacción, J. J. Montenegro; Consejo de Redacción, Dr. Miguel Ruiz Camero, Dr. Aquiles Silvera, Dr. Manuel Pérez López, Dr. Luis Fernando Melo, Dr. Julio C. Jaramillo R. Dr. Alberto Rodríguez Morales, Dr. Guillermo A. Herrera V., Señorita Morella Herrera y Miguel Quintana Delgado, gigante del Reportaje; Deporte: Dr. Gonzalo Chávez; Fotografía: Ramón Elías  Rodríguez; Distribuidor: Juan Bautista Suárez; Publicidad: Señoras Marisol Gallucci de García y Morella Gallo de Jaramillo: Transportes: Línea La Pascua. No tenemos noticias acerca del periodismo en EI Rastro y EI Calvario en el Distrito Miranda; Cabruta y Espino en Infante; Libertad de Orituco en el Distrito Monagas y Santa Catalina de Sena de Parapara, San Francisco y San José  de Tiznados en el Distrito Roscio; compensatoriamente "EL JORNALERO", periódico rural, circuló a fines de siglo y comienzos del que corre, en la hacienda "La Elvira", vecina a Altagracia de Orituco. En los Teques se efectuó en octubre de 1968 la Primera Exposición Nacional de Periodismo Provinciano, realizada por obra y gracia de la A. V. P., Seccional del Estado Miranda, cuyo evento consagró el mérito del periodismo provinciano, actual y del pasado, llegando a formalizar un luminoso punto de partida... Aquella vez Los Teques se convirtió en meta para gran número de Profesionales de la Prensa Venezolana, indiscutibles apóstoles de la ciencia periodística como Don Francisco Justo Ávila, e] Pbro. Dr. Roberto Ancizar Mendoza y el Dr. Don Ramón Velásquez y mereció especial ovación, entre otras idóneas representaciones, la del Estado Cojedes, con su Capitán de Honor; Francisco "Chico" Arias, fundador el 19 de Marzo de 1904 de "LAMPOS TINAQUEROS", que ganó el premio único, como órgano periodístico del interior, más antiguo de Venezuela... A nuestro Estado lo representó la siguiente colección: "La Hallaca", "Hoy", "EI Guariqueño", "Vocero Estudiantil",  "EI Día",  "EI Morro", "Nuevos Rumbos", "Guarura" y "Senderos" de San Juan de los Morros; "Antena" de Calabozo; "EI Unare" de Zaraza; "X", "Tierra"  y "Topano"  de Altagracia de Orituco; "EI Revolucionario", "Candela" y "La Puyita" de Valle de la Pascua y "Saetal" de Tucupido.

Y para terminar esta sinopsis recuerden siempre las generaciones, los pioneros de esta noble disciplina en el Estado Guárico, y el nombre de los periódicos y las fechas de sus entregas iniciales. Helos aquí: "EI Eco del Guárico", de José Lorenzo Llamozas, en 1856, después llamado "EI Correo del Guárico", en Calabozo.

"EI Eco del Guárico", Ortíz, 1875, de Manuel Alvarado, J. M. Graterol y José Ramón Núñez.

"EI Unare", Zaraza, Enero 1881, de Luis María Aguirre Graterol.

"EI Porvenir" de Valle de la Pascua, 1881, de M.C. Díaz, J.M. Rodríguez y F. Fernández.

"La Oriflama del Progreso", Altagracia de Orituco, 1882, de José Antonio Hurtado Mancebo y Amenodoro Torrealba.

"EI Ensayo", en 1891 en Lezama y el 92 en Chaguaramas, periódico errático de Don Carmelo Medina Moreán.

"EI Semanario del Hogar", Tucupido, 1895, de Medardo Ojeda.

"EI Machango", EI Sombrero, 190ó, de Don Andrés Pacheco Miranda y Luis Enrique Acevedo.

"Sorocaima", San José de Guaribe, fundado el 3 de Mayo de 1908 por P. Pérez Itriago.

"La Voz de Ipire", de Santa María de Ipire, 1909, de Luis A. Melo y Efrén Ponce.

"EI Progreso" de San José de Unare, la patria chica de Don Pedro Sotillo, en 1910. "La Lucha" de Camaguán, director Pedro R. Núñez y en 1916 "Ecos del Sur".

EI coloso", 1920, San Francisco de Macaira, de Antonio Miguel Martínez, Mariano Mijares Delgado y P. A. Ruiz Paz Castillo.

"Ariel", fundado en abril de 1922 por Daniel Scott en San Juan de los Morros.

"EI Reflejo"  de San Rafael de Orituco, 1924, de J, M. Trujillo  y R. R. Bethancourt.

"EI Porvenir" de Las Mercedes, 1932, de Miguel Ángel Amiuni.

"Floración" de EI Socorro, 1934, del Licenciado José Ángel Velázquez, quien también el 36 funda en la misma ciudad "Orientación" de carácter revolucionario y el 37 "EI Panpero".

"Brisas del Guárico", de Cazorla, fundado el 15-9-38 por Ismael de J. Gómez; órgano de interés generales, cultura y patriotismo. Ocasional editado por la "Tipografía Apureña" de San Fernando de Apure; y ese mismo año, el 15 de Diciembre sale el No. 3 de "Titán", dirigido por Emiliano R. Montilla y Bonaparte Padra Álvarez, que sostuvo firme campaña contra el analfabetismo y el personalismo. Es citado en "Venid", folleto multigrafiado con fototipias incorporadas, de muy buena calidad, fundado el 2 de agosto de 1957, en Guardatinajas, por el Párroco Pbro. Ricardo Pinter Revert.

Finalmente... "La Espina de Cují", de Guayabal, hecho en el multígrafo del Grupo Escolar de ese pueblo, "Carlos del Pozo", cual responsable contribución... Director, Dr. Virgilio George Rangel; la redacción a cargo de Ketty de George, Adela D'Amico (Maestra del Grupo Escolar), José Luis Hernández (Perito Agrónomo); y la colaboración de Matilde de Salazar (Maestra del G.E.), Coromoto Hernández, Secretaria del mismo plantel (Grupo Escolar "Carlos del Pozo") y el Pbro. Gilberto Giraldo.

Caracas, 31 de Enero de 1974.


¿Nace en el costo orinoco el arpa guariqueña? - Adolfo Rodríguez

 

¿NACE EN EL COSTO ORINOCO EL ARPA GUARIQUEÑA?

 

Adolfo Rodríguez

 

Aunque la más antigua referencia documental que he localizado sobre el arpa en llanos guariqueños, corresponde al año de 1782, presumo una más larga presencia de tal instrumento en la zona. Allí se menciona “fandangos” o bailes con “arpa”, que una autoridad interrumpe rompiendo las cuerdas porque hay enamoramientos en la empalizada donde se realiza dicha actividad (Carrasquel, 1943: 183, 215). Una represión incompatible con la liberalidad asociada con el esmero de los jesuitas en instruir musicalmente a los pobladores de Casanare y la Orinoquia.

Asimismo la introducción del arpa por parte de dichos misioneros. Mientras que poco o nada sobre iniciativas de otras congregaciones al respecto. Los capuchinos, por ejemplo, que fundan Calabozo donde ocurre la frustrada tenida. En aquella oportunidad han delegado tales fundaciones a la religión secular y al poder civil, pero preocupa un gesto tan arrogante contra el novedoso instrumento y los bailes que suscita.

No obstante González y Chirinos (2008, citado por Díaz Alberto, 2010) aporta datos que informan sobre religiosos llaneros interesados en la formación musical de sus feligreses:

El pbro. Luis Rodríguez Pérez Moreno en 1741, en llanos de Cojedes, deja en su testamento un mulatito al mayordomo de la Cofradía de N. S. de la Concepción, proponiendo que entre otras obligaciones, aprendiese “a tocar el órgano, para que lo haga en todas las festividades y los sábados la salve” (p. 27). 

Y un codicilo del año 1760, en San Carlos, del pbro don Juan Joseph Salazar, imponiendo “el aprendizaje de oficios, en este caso aprender a tocar arpa para las festividades de la Santísima Virgen”.

Sin embargo, hasta ahora, la precursoría respecto a presencia del arpa y estudios musicales, favorece a la Compañía de Jesús:

Héctor E. Paul Vanegas, músico e historiador colombiano, en su ponencia en el Simposio de Historia de los Llanos Colombo-venezolanos, realizado en Támara, Casanare, dice que “Con la llegada de los jesuitas al territorio de Casanare en 1.628 aproximadamente, empieza el movimiento de evangelización y alguna incipiente culturación que sirvió para que el indígena llanero comenzara a introducir en su talento innato, músicas allende sus fronteras y por demás, desconocidas para su hábitat cultural.

La instalación de Misiones como las de Morcote, Támana, El Pauto, Güanapalo, San Regis, Gúachiría y otras, sirvieron para empezar a moldear en el indígena curioso y obediente, los albores de lo que sería más tarde nuestra música llanera por medio de agrupaciones corales, aprendizaje del arpa, el guitarrillo de cinco cuerdas, mandolinas, furrucos y otros que poco a poco fueron socializados en la mayoría de las misiones. Hubo arpistas indígenas en san Regis, Guanapalo y Gúachiría, por allá en los años de 1.722. La primera arpa conocida en territorio araucano se encontró en el inventario y disolución de la hacienda Caribabare en el año de 1.767, por aquel entonces, perteneciente a Casanare.”.

Aunque juzga que el arpa no progresa en tal oportunidad o, por lo menos, se carece de registros de su continuidad y no fragua el arpa llanera.

Eduardo López Sandoval, asistente a dicho simposio, explica que Paúl, en su disertación titulada “El Arpa Viajera”, “da una serie de explicaciones a esta no realizada presencia del arpa en el Llano, relacionadas con el maltrato del conquistador al nativo, la consiguiente huida del indio a sus montes y la salida intempestiva de los jesuitas del Llano, “dejando a los alumnos desprotegidos de la misma, sin base sólida, sobre todo en la parte musical que fue muy pobre.”

Advirtiendo, sin embargo, que “Hubo arpistas indígenas en san Regis, Guanapalo y Gúachiría, por allá en los años de 1.722.”.

Continuidad que tal vez sí prospera en la Región del Orinoco Medio, donde la misma congregación se esmera en desarrollar aficiones artísticas. De manera tal que el fundador de la Misión de San Ignacio de Cabruta, cuando presta servicios en el Fuerte de San Francisco Javier cuenta con Indígenas centinelas que tañen caracoles o cornetas. Su establecimiento en Cabruta data de 1740, con el apoyo del Padre Vice Superior Manuel Román, quien visita el sitio el 21 de octubre 1739 y constata o espera que se acometan ejercicios ya emprendidos en otras misiones. En Memorial a Su Majestad le informa que “enseña cada Padre, en su pueblo, la doctrina a niños y niñas por la mañana en su lengua nativa, y por la tarde en castellano, y rezan después el rosario y la letanía de Nuestra Señora, asistiendo los sábados todo el pueblo por la tarde y cantan los músicos. El domingo asisten todos a la plática y explicaciones de los misterios y se instruye a los catacúmenos para el bautismo, y a los cristianos el modo de confesarse. En todos los pueblos hay escuela de castellano, de leer y escribir, para que vayan aprendiendo la lengua castellana y se arraiguen mejor en la fe: muchos aprenden a cantar y a tocar varios instrumentos”.

El Padre Salvador Gilij quien cumple labor misionera entre 1749 y 1769, valorando indígenas que evangeliza, acota que “La primera transformación se opera a través de las escuelas pues recogen el deseo de novedad y la imitación de los usos extraños de los niños orinoquenses, En el Orinoco “no se enseña los indios más que a leer y a escribir” y la razón última es que “no tienen necesidad de más”. Aunque esta se completa con la escuela de canto para el cual descubre que son casi naturalmente músicos: ninguna cosa “fue jamás llevada de Europa a aquellos lugares que más les agradase, ninguna que imitaran mejor”. Así que, desde los inicios de una nueva población, se conseguía “un indio de las viejas reducciones para que estuviera al frente. Y culmina con lo que llamaríamos el conservatorio donde se posesionaban del violín, y de cualquier instrumento de viento. Y de esta forma se convierte en música una nación” (Gilij, 1965, III, 64 cit. por Del Rey Fjardo, 2011, p. 300).

Apuntando Gilij que los tamanacos, amén de agricultores, eran hilanderos, músicos, polígamos, narradores, nada jactanciosos" (1965: II, 221). Pueblo de filiación lingüística caribe, hoy desaparecido, que habitó al norte del actual distrito Cedeño del estado Bolívar, donde situaban su punto de origen. A mediados del siglo XVIII se les trasladó a la misión jesuita de La Encaramada, cercana a la población de La Urbana (Edo. Bolívar). No lejos de San Ignacio de Cabruta, donde su fundador Rotella perece, supuestamente envenenado, de acuerdo con relato de Gilij.

Cabruta era entonces un hito en el proceso de “ubicación de misiones jesuíticas en la zona llanera colombo-venezolana, en el área del Orinoco”, juzgada como “la llave, fuertemente asegurada, para dominar la vía de acceso hacia el área del tortugueo… atractivo para que los indígenas tuvieran que vivir en paz con los jesuitas, cuando menos, o fijarse en misiones”. Por lo cual en 1741, Rotella quiso “perfeccionar la fundación con una entrada de Tamanacos –en la orilla opuesta, a tres días de camino- para reducirlos”. Lo cual no logra, permaneciendo, sin embargo, dicha etnia en el área de influencia de Cabruta.

Las pocas referencias acerca de la historia del arpa en los Llanos, muestran un área de difusión enmarcada, por mucho tiempo, en la enorme franja representada por el eje Orinoco-Apure:

El 5 de mayo de 1811, el Comandante Político y Miliar. Pedro Aldao de San Fernando de Apure conmemora el primer aniversario de la instalación de la Junta de Gobierno de Barinas trasladándose por el río Apure a territorio de la provincia de Caracas (actualmente sur del Guárico) con un festejo "pánico" (a nuestro entender): baile en torno a un samán, cánticos "del país" (galerones, mariselas, zapas, yucas, huerfanitas, entonadas con maracas, "sonoras Harpas", carrizos, treces, cincos, fulatas y bombos, que "si bien no esprimían todo el gusto de la música, demostraban sin duda el regocijo con que el Americano hospeda al forastero en su libertad" según correspondencia de dicho comandante. 

En tanto que López Sandoval (ib) agrega que para Paul Vanegas, el iniciador del arpa llanera en Arauca, Villavicencio, en el Meta, Casanare y Vichada es el venezolano Arturo Lamuño, fallecido para aquel momento (2010). Comentando -el ponente-, al margen de su exposición, que algunos de los músicos que acompañan al precursor en esta iniciativa de enseñanzas de arpa llanera el año 1952, residían en la capital del Estado Apure.

El maestro Eduardo Mantilla Trejos, en su obra “El Tesoro de los Jesuitas” reseña esta emigración del arpa llanera “en Colombia hacia el año de 1.925 por el apureño Arturo Lamuño y que David Parales siendo niño le preguntó ¿cómo se toca eso? y el maestro Lamuño le contestó mira mijo esto se toca “así” convirtiéndose luego ese niño, en el mejor intérprete del instrumento en los llanos colombianos,…”.

Histórico intercambio que confirma el cronista de San Fernando de Apure, doctor Argenis Méndez Echenique, en entrevista a uno de los músicos llaneros que acompañaron al celebrado introductor. el señor Pablo Lamuño, hermano de Arturo. El entrevistado, de 92 años entonces, aseguró la especie. Aclarando que el viaje de los músicos con arpa, cuatro y maracas, fue en 1948.

Nada raro que dichos Lamuño fuesen parientes de otros famosos hermanos que hicieron correrías, a favor del Rey, al sur de Cabruta, en la Independencia.

López Sandoval agrega que “El arpa se tomó los centros urbanos de los llanos de Venezuela, principalmente los del Estado Apure y Guárico a finales del siglo XIX y se solidificó a comienzos del siglo XX con la aparición del inolvidable Indio Figueredo o Ignacio Figueredo, apureño y, lo hizo a la edad de 9 años, 1909, con un arpa colombiana.”.

Otro arpista asociado con la misma zona orinoquense-apureña, José Acevedo, nacido en 1921, cuenta su vida como una romería de Cazorla a Los Indios, Médano Negro y Chinchorrero. Y que en 1928 oyó El Gaván de Caño El Medio y en 1931, por Garcita, teniendo diez años, con su amigo Nicolás Pierro hicieron un arpa: “Rajamos una perola y de allí le hicimos la caja, le pusimos una tapa de un cajón de pino; pero entonces en 1932 me regaló Juan Pantoja una arpa vieja”. Agregando que “Aprendí a tocar viendo los arpistas como Ezequiel Pérez, Alejan Ojeda, Lázaro Morales, el sute Neva y por último Nicolás Zapata”. Todos de tales costos.

Aparentemente la presencia del arpa en buena porción del llano guariqueño, es un hecho tardío. Según entrevistas se amenizaban los bailes con violín, guitarra grande o bandola.

ILUSTRACIÓN Y NOTA: Aunque no tengo evidencias de que Vidal fuese descendiente de los indios que se fundaron Tucupido, ni que la selva inmediata se llamase Tamanaco porque esta etnicidad acompañase al fraile Anselmo Ardales en la fundación de aquella localidad, sirva esta foto para ilustrar el arraigo de ese instrumento en la zona (El arpista José Rafael Vidal, según foto de Isabel Aretz y Luis Felipe Ramón y Rivera, en Tucupido, Estado Guárico, año 1947).

La voz Tamanaco, asociada al nombre del famoso cacique mariche, muerto en desventajosa lidia con un jefe español que invade tierras del Guárico a finales del siglo XVI, tiene el mismo origen de Tacamahaco, que designa un árbol burseráceo del género Protium, del cual hay muchas variedades. Muy conocido en los Llanos para mejorar el agua potable contenida en canoas y tinajas y otros usos (Véase texto sobre ”Toponimia del Municipio Vargas, Venezuela", internet)…

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

ACEVEDO, José. Arpegios y Caminos. San Juan de los Morros: Ediciones de Fuego Cotidiano, 2016.

CARRASQUEL, F. Historia colonial de algunos Pueblos del Guárico. Caracas: Imprenta Nacional, 1942.

DÍAZ, Alberto. Los Llaneros y su música, XI Simposio Internacional de Historia de los Llanos Colombo-Venezolanos, Tamara, Casanare, Colombia, 2010.

GILIJ, Felipe Salvador. Ensayo de Historia Americana. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1965.

LÓPEZ SANDOVAL, Eduardo. Historia de Las Comunicaciones en el Llano colombovenezolano, ponencia en XI Simposio Internacional de Historia de los Llanos Colombo-Venezolanos, Tamara, Casanare, Colombia, 2010.

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